Cultivando el hábito de la lectura desde 2006

lunes, 18 de febrero de 2019

Series CBE: "Y sin embargo se mueve" (Carta 2)

Carta 2 

​Alzo mi cuchillo y te saludo, Ñato Iberra. 

Me honra que tu afán por encontrarme se eleve sobre el resto de razones como la verdadera leitmotiv de tus saltos en el tiempo. Lamento, sin embargo, que esa búsqueda te haya llevado a la maloliente Francia de la Revolución. A no ser, por supuesto, que disfrutes de esa bizarre combinación de espacio-tiempo donde brotaron muchas de las ideas y conceptos que siguen apestando el mundo ‘moderno’. Diría que tu devota persecución me ensalza tanto como me divierte tu optimismo por alcanzar alivio, paz y alegría, en el hipotético escenario en que logres arrancarme la cabeza. ¿Te crees capaz de ello, de alcanzar verdadero alivio, paz y alegría?

He de reconocer, sin la más mínima reserva, que mi curiosidad se desborda cuando considero las causas más recónditas y oscuras que te impulsan a enfrentarme.

¿Te mueve el orgullo? ¿el ego? ¿te irrita mi registro personal de tajos mortales? ¿acaso he superado ya el palmaris de tu hermano? 

¿O se trata de un asunto de implicaciones morales? ¿quieres castigarme? ¿tú que también disfrutas de los mismos sádicos espectáculos y los recreas una y otra vez en la memoria, para luego dibujarlos con el filo en lienzos de carne?

¡Ah, no me dirás que te has vuelto un guardián de lo sagrado! ¿Te sientes un instrumento del karma? ¿crees en eso? ¡Dime entonces qué debía el gurú ascético que degollé en la cima de la montaña cuando no me satisfizo su contestación! ¡al diablo con el karma! Yo creo en causa y efecto, en acción y reacción, en estímulo y respuesta; más no me convence la teoría de que hay una suerte de contador universal que registra todas nuestras acciones, las buenas y las malas, como si fueran cargos y abonos, para darnos alguna vez en esta vida o en cualquier otra el pago proporcional por cada una de ellas. Me parece más bien un delirio provocado por la necesidad de darle a nuestra absurda existencia un mínimo sentido de justicia que, dadas las evidencias, no parece tener. Entiendo el karma como un ilusorio afán de darle significado al sufrimiento y justificación a las penas. 

Sí, estuve frente a ese cadalso ignominioso de la Plaza de la Revolución, pero de eso han pasado ya varias idas y vueltas en el tiempo. Recuerdo que casi muero, cuando mis partículas se recompusieron en plena Allée des Veuves, en la trayectoria de un carruaje de caballos del que me libré de un salto, apenas en el último segundo. ¿Habrá un final más indigno para alguien como tú o como yo, hechos para verter nuestra sangre en la batalla, que morir aplastados como sapos en un tiempo que ni siquiera es el nuestro?

Y sí, escuché de Marat y de la ejecución de Charlotte Corday, pero ambos eventos ya eran parte de un pasado reciente cuando yo estuve ahí. Fueron viajes en los que opté por asumir la identidad de Cagliostro, suficiente excusa para hacer alguna travesura y de paso alimentar a otra leyenda. Arderás en furia contra mí, lo sé, pero no estaré mintiendo si te digo que la ejecución de la 'pajarita vengadora' no me mueve un pelo. Es solo una entre quince mil cabezas que rebanó la guillotina, y te aseguro que no estoy para entablar juicios y valoraciones sobre nada. Tengo tiempo, pero definitivamente no tengo ganas. 

Para ejercer de sádico por deporte, como tú lo infieres, he estado en primera fila en los holocaustos de Phnom Penh, de Auschwitz y de Kigali, para citar solo algunos. ¿Has olvidado que el hombre también ha montado gigantescos mataderos pasivos, donde grandes multitudes han sido ejecutadas a cuentagotas, víctimas del hambre? ¡Qué humillante forma de morir, sin derramar una gota de sangre, seco el torrente vital! ¿No te asquea que los hombres de cualquier bando, en cualquier tiempo, pretendan investir sus odios de cualidades morales? Me parece que no, si me baso en las líneas de tu carta donde quedan plasmados tus amargos gemidos por la chiquilla sin cabeza. No pierdas de vista que en su momento ella también tuvo un puñal en las manos. ¡Y al diablo con todos los juicios! No reconozco otro código moral que no sea el del cuchillo.

Ahora entiendo mejor tus motivaciones, una vez establecida tu lealtad a esa rutina que, estoy muy de acuerdo, a estas alturas ya es milenaria. Yo, en cambio, he renegado de rutinas y obligaciones. No más concilios en el Café Los Angelitos, ni cartas que me asignen misiones para ejecutar en otras épocas, pasadas o futuras. 

Te compadezco por tu resignado sometimiento bajo el yugo del olvido. ¿Crees que no conozco los efectos que los saltos en el tiempo han causado en todos nosotros, que las migrañas y las hemorragias nasales apenas van dejando nebulosas imágenes que a duras penas podemos llamar recuerdos? ¡Al diablo con el olvido! En lo que a mí respecta, estaré perdiendo la razón, pero me las he arreglado para no perder los recuerdos. La otra maldición, la de la memoria, finalmente me ha dado motivos para rehusar de esos menesteres, tan pesados como inútiles.

Ven y mátame si puedes, pero  antes respóndeme: ¿quieres recordar todo cuanto has olvidado? ¿te apetece saber lo que ignoras? Si tu respuesta es afirmativa, dejaré que sea la verdad la que te hiera hasta el tuétano. Curaré tu ceguera y después te arrancaré los ojos. Si en cambio tu respuesta es no, serás el más triste e  ignorante de los descabezados.

¿Me creerías si te confieso que me duele ser un sádico? ¡Pues créelo, me revienta de dolor y, vaya paradoja, eso hace de mí un auténtico masoquista! 

Te estaré esperando en algún punto del tiempo, Iberra. Hasta el día de la reunión, procura dejar de lloriquear y alimenta a tus demonios. No olvides que Chiclana es el mayor de ellos.


Ya no estoy seguro de ser
pero sí de llamarme
Jacinto Chiclana

miércoles, 13 de febrero de 2019

Series CBE: "Y sin embargo se mueve" (Carta 1)

Carta 1  

Ñato Iberra y Jacinto Chiclana han jurado matarse… ¿lo lograrán?, ¿existe alguna posibilidad de tregua?, ¿podrá el tiempo, las fantasías, las trascendencias… en fin, la vida misma, romper un juramento tan solemne y sentencioso? Estas son solo algunas de las intrigas y provocaciones de que están hechas las epístolas que a cuatro manos han preparado Henry Andino y Alex Escobar para que leamos por entregas en este blog. 

Acompáñennos en esta emocionante historia en la que conoceremos las aventuras e infortunios de nuestros protagonistas. A continuación la primera carta... 

 Loida Pineda Andino
 ___________________


Me gustaría tener la suficiente claridad para detallar cada una de las razones que me empujaron a escoger esta ‘sección’, pero no por ello dudaré, por sobre cualquier argumento, que prevalecerá el deseo y la posibilidad de encontrarte. Así, dejaré que el alivio, la paz y la alegría, una vez concluido nuestro asunto, me tomen por completo.

¿Será posible que he considerado este ambiente como una cosa hartamente familiar y cálida para ti, bajo el criterio que me dicta que tú eres un sádico? ¡quién lo diría!, ¡ahora soy yo el que hurga en tus preferencias! Acertado o no, este lugar no solo es ideal para ti, es ideal para todos. Es un lugar de y para los hombres.

       He llegado el 17 de julio. Aparecí en una plaza. Me han hecho saber que el lugar es conocido como la Plaza de la Revolución, antes llamada Plaza Luis XV; dedicada al rey. Este es un tiempo y lugar en el que se ha dejado de creer en Dios y percibo que también se ha dejado de creer en el ‘hombre’. Estos asesinatos divinos y terrenales, han llevado a la gente de este lugar a quitar la figura del rey que estaba aquí y, en su lugar, sobre un cadalso, han levantado una guillotina. Han edificado un reino del terror. Si decides venir, puedes encontrar el lugar al norte del río que atraviesa la ciudad, cerca de un hermoso jardín conocido como Champs-Élysées.

Estaba decidido a seguir la rutina de la que poco o nada me falta para catalogarla como milenaria, cuando gritos de odio, hedor de gente tostada bajo el sol y un brillante rojo de un verdugo, que se pavoneaba en la alta tarima, me dieron las excusas suficientes para retrasar mi búsqueda.

Todos esperaban a una mujer, Charlotte Corday. Una niña que apenas alcanza los veintitantos de edad. Cuando hago referencia a la ‘espera’, quiero decir que la muchedumbre hedionda esperaba a la niña para ser guillotinada. Mujeres, niños y hombres, querían convertirse en testigos de cómo la pequeña cabeza de la palomita se desprendía de su cuerpo de un tajo limpio y helado. La pequeña había sido sentenciada por haber dado muerte a un tipejo que era uno de los responsables de estos tiempos de locura y terror. Marat. Jean-Paul Marat.

Los rumores no han tardado en venir. Las lenguas dicen que la niña había actuado por venganza o justicia, cosa que es complicada de definir. ¿Dónde inicia una y dónde termina la otra? Marat, médico de profesión y líder del club jacobino de París, era responsable de la muerte y caída de los amigos de la niña. El médico jacobino era la razón de que la niña viera hundido su mundo en la oscuridad.

En un tribunal mucho más alto que el de este mundo, ¿cómo juzgar al pequeño pajarito?, ¿no era válido su dolor, su razón y su causa?, ¿no es su lealtad al cuidado de los otros, su amor a la vida, lo que empujó a la palomita a acabar con el monstruoso cuervo que había mancillado su bosque de tulipanes y rosas?

Según la gente, la niña envió dos o tres cartas a Marat exigiendo una audiencia -cosa que interpreto como exhibición de valentía y coraje-. La niña era de tal integridad, que estaba dispuesta a enfrentar ella misma a su enemigo, era una criatura que no conocía el miedo y que no estaba dispuesta a negar su rostro. El médico no contestó a las peticiones, por lo que decidió ir por su cuenta. Dime, ¿puedes ver la grandeza de esta mujer?, ¿puedes ver cómo su pasión la eleva frente a Eva y a la santísima Virgen? En medio del pecado y la gracia, la señorita Corday ha demostrado con sus acciones, responsabilidad e impulso, estar hecha de hilos blancos y negros, ser un sublime arquitecto que se dispone para entregarse a su propia forma.

Dicen que asesinó al médico que tenía por costumbre tomar constantes baños de agua sulfurosa, la sífilis o alguna otra dolencia lo obligaban a hacerlo. La niña entró a la casa de Marat, cargando un cuchillo, una baratija, lo apuñaló, lo apuñaló, lo apuñaló hasta dejar el agua de la bañera enrojecida. Los colores del rumor me han hecho recordar a un judío y un río egipcio. ¿Lo recuerdas?, ¿lograste ir?, ¿podrías ayudarme con la memoria?

La muchacha llegó a la plaza. La recibimos empapados, una tormenta nos acogió en la espera. La guerra de luces y ecos en los cielos acompañaron la caminata de la moribunda. La gente le gritaba, le escupía, le lanzaban todo lo que pudieran tomar con la mano. La palomita blanca, aún sin llegar al cadalso, corrió el riesgo de morir con la cabeza puesta. Una vez arriba, la gente le vociferó con tal rabia como si la música de los infiernos se hubiera desbordado sobre el mundo. Era una turbulenta sucesión de desarmonías y ruidos sin tregua. La niña, mojada y sucia por toda la mugre que había recibido en el camino, era una suculenta bazofia, una exquisita repugnancia, una inocencia culpable que con su vida llamaba a la muerte o, quizá, quién sabe, llamaba todo lo contrario.

La cabeza cayó suavemente sobre la enmantecada madera ensangrentada del cadalso y no es exageración cuando te digo que la hoja de la guillotina brilla aún más con la sangre. Esa tarde de julio ha sido un carnaval de locuras, de alabanzas y desmembrados, de ofrendas de adoración para un dios escondido. Mientras todo esto pasó frente a mis ojos, mientras cada una de mis fibras y membranas se sacudían con el último aliento de la palomita, mientras el cuerpo sin cabeza se retorcía al no poder hablar, mientras el corazón extasiado con la muerte se ensanchaba, mientras pasaba todo eso, siempre, siempre estuviste en mi cabeza. Tan presente, tan visible, tan material, tan etéreo, tan tú, como yo el día en que te conocí en Rivadavia.

De todas las cosas que han sucedido en la historia, de todas aquellas en las que he sido testigo, siempre he de sufrir, al igual que tu, la maldición del olvido. Siempre ando vagando en losas de tiempo, en laberintos de espacios, únicamente movido por tu nombre. En medio de esta ceguera, la muerte de la pajarita Corday ha sido un recordatorio de aquella doctrina que fundamos en el Café los Angelitos: que el odio puede carecer de fundamento, que puede existir sin explicaciones y filosofías y que, al emerger de esa gran nada, es cuando más abunda en él lo divino.

No dudes que te mataré Jacinto Chiclana. Te he buscado por milenios y tierras, y sé que estoy cerca. Me he vuelto un sabueso que siempre encuentra tu aroma en cada partícula de tiempo roto. Te encontraré y haré de ti un Marat, te apuñalaré con mis dedos, te cortaré la cabeza con mi boca, tu sangre será tanta que se mezclará con la sangre derramada de todos los hombres. Haré de tu vida un obelisco del horror y este será mi juramento.

¡Oh Chiclana! ¡Los siglos han pasado solo para verte morir en mis manos!

          Como es evidente, la búsqueda reveló que tú no estabas en esta ‘sección’. Estas letras las escribo antes de partir a Buenos Aires, al lugar de siempre, al tiempo de siempre. Y la carta la encontrarás donde bien sabes que estará.

            Hasta tu muerte o la próxima carta.


Dicen estar Francia,

dicen que es 1793,

pero seguro de ser, Ñato Iberra.


“E pur si muove” 

Leer Carta 2


domingo, 3 de febrero de 2019

Travesuras de la niña mala | Mario Vargas Llosa




"La verdad, había en ella algo que era imposible no admirar, por esas razones que nos llevan a apreciar las obras bien hechas, aunque sean perversas."


Mario Vargas Llosa | Travesuras de la niña mala.




¡Honrando al amor en su tradicional mes de febrero!


Esta vez tendremos la oportunidad de ver distintas facetas del amor, y sus formas de percibirlo: desde el amor puro y sencillo de un niño, hasta un amor maduro, desinteresado, incluso, hasta llegar a tornarse en algo incomprensible y tormentoso. Esta vez, Vargas Llosa, es quien nos enseña una historia donde no hay límites sobre el amor y sobre lo que se está dispuesto a sobrellevar para tenerlo.


Tuve la oportunidad de leer a Marito (como es referido en otros libros) hace varios años, y este fue el primer libro que llegó a mis manos por recomendación de mi madre, libro que me pareció increíble. El año pasado me hicieron una pregunta típica, que estoy segura a todos nos han hecho alguna vez, ¿Qué autores te gustan?, y otras como ¿si te quedaras en una isla y pudieras llevarte cinco libros cuáles serian?, luego de exponer todas mis respuestas y, estando una librería cerca, decidí regalarle este libro a quien tiempo después me motivó a proponerlo en el club.


Espero que este libro, pueda causarles la sensación de no querer parar de leerlo.


(Para resolver el misterio de esta entrada, es Brenda quien lo escribe, y soy yo quien le hizo las gastadas preguntas. No me arrepiento de haber recurrido a los clichés, pues me dejaron con tres cosas: redimir la imagen que yo tenía de Vargas Llosa, el libro con dedicatoria y una negrita. Digan lo que digan de los clichés, nunca dejan de sorprendernos. ¿O acaso alguien estaría dispuesto a quejarse del cliché del sol cada mañana? a.e).


BIOGRAFÍA DE MARIO VARGAS LLOSA 

Mario Vargas Llosa, es un escritor peruano que cuenta también con la nacionalidad española desde 1993. Es considerado uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos, su obra ha cosechado numerosos premios, entre los que destacan el Nobel de Literatura 2010, el Cervantes (1994) —considerado como el más importante en lengua española—, el Premio Leopoldo Alas (1959), el Biblioteca Breve (1962), el Rómulo Gallegos (1967), el Príncipe de Asturias de las Letras (1986) y el Planeta (1993), entre otros. Desde 2011 recibe el tratamiento protocolar de Ilustrísimo señor al recibir de Juan Carlos I de España el título de Marqués de Vargas Llosa.

Alcanzó la fama en la década de 1960 con novelas como La ciudad y los perros (1962), La casa verde (1965) y Conversación en La Catedral (1969). Continuó escribiendo prolíficamente en varios géneros literarios, incluyendo la crítica literaria y el periodismo. Entre sus libros se encuentran obras de teatro, novelas policíacas, históricas y políticas. Varias de sus novelas, como Pantaleón y las visitadoras (1973) y La fiesta del Chivo (2000), han sido adaptadas y llevadas al cine.

Muchas de sus obras están influidas por la percepción del escritor sobre la sociedad peruana y por sus propias experiencias como peruano; sin embargo, de forma creciente ha tratado temas de otras partes del mundo. Desde que inició su carrera literaria en 1958 reside en Europa (entre EspañaGran BretañaSuiza y Francia) la mayor parte del tiempo, de modo que en su obra se percibe también una cierta influencia europea.

Al igual que otros autores hispanoamericanos, ha participado en política. Luego de simpatizar con el comunismo en su juventud, a partir de la década de 1970 se adscribió al liberalismo. Fue candidato a la presidencia del Perú en las elecciones de 1990


Nació en el seno de una familia de clase media en la ciudad de Arequipa, en el sur del Perú en 1936.​ Fue el único hijo de Ernesto Vargas Maldonado (Lima, 1905 - ?) y de su esposa (Arequipa, 4 de junio de 1935) Dora Llosa Ureta (Arequipa, 1914 - ?), quienes se separaron meses antes de su nacimiento​ para divorciarse luego del mismo, de mutuo acuerdo.​ Poco después de que Mario naciera, su padre reveló que tenía una relación con una mujer alemana y como resultado de dicha unión, nacieron dos medios hermanos menores del escritor: Enrique y Ernesto Vargas​ (el primero falleció de leucemia a los once años de edad; el segundo es abogado y ciudadano estadounidense). ​ Su padre era el único hijo de Marcelino Vargas y de su primera mujer Zenobia Maldonado, fallecida en 1925. Su abuelo paterno se casó por segunda vez con Constanza Serpa y tuvieron ocho hijos e hijas (Manuel Vargas Serpa, Ana Vargas Serpa, Rosa Vargas Serpa, Yolanda Vargas Serpa, Humberto Vargas Serpa, Ortencia Vargas Serpa, María de Lourdes Vargas Serpa y Orlando Vargas Serpa). Su madre era hija de Pedro Llosa y Bustamante y de su esposa María del Carmen Ureta Vargas.

Mario vivió con su familia materna en Arequipa hasta un año después del divorcio de sus padres, momento en que su abuelo Pedro J. Llosa Bustamante se trasladó con toda su familia a Bolivia, donde había conseguido un contrato para administrar una hacienda algodonera cercana a Cochabamba.​ En dicha ciudad pasó los primeros años de su niñez, junto con su madre y la familia materna, y cursó hasta el cuarto grado en el Colegio La Salle. Hasta los diez años, se le hizo creer que su padre había fallecido, ya que su madre y su familia no querían explicarle que se habían separado.

Al iniciarse el gobierno del presidente José Luis Bustamante y Rivero en 1945, su abuelo, que era primo hermano del mandatario, obtuvo el cargo de prefecto del departamento de Piura, por lo que la familia entera regresó al Perú. Los tíos de Mario se establecieron en Lima, mientras que Mario y su madre siguieron al abuelo a la ciudad de Piura.​ Allí Mario continuó sus estudios de primaria en el Colegio Salesiano Don Bosco,​ cursando el quinto grado. Fue ahí donde hizo amistad con uno de sus compañeros, Javier Silva Ruete, quien tiempo después sería ministro de Economía.

A fines de 1946 o principios de 1947, y cuando tenía diez años de edad, Mario se encontró con su padre por primera vez en Piura.​ Sus padres restablecieron su relación y se trasladaron a Lima, instalándose en el distrito de clase media Magdalena del Mar.​ Luego se trasladaron a La Perla, en el Callao, donde vivieron en una pequeña casa aislada. Los fines de semana Mario solía visitar a sus tíos y primos, que vivían en el barrio de Diego Ferré, en el distrito de Miraflores, donde hizo muchos amigos y donde tuvo sus primeros enamoramientos.​

En Lima estudió en el Colegio La Salle, de la congregación Hermanos de las Escuelas Cristianas,​ cursando el sexto grado de primaria en 1947, y los dos primeros años de secundaria de 1948 a 1949. La relación con su padre, siempre tortuosa, marcaría el resto de su vida. Por años, guardó hacia él sentimientos entremezclados, como el temor y el resentimiento, debido a que durante su niñez debió soportar violentos arrebatos de parte de su padre, además de un resentimiento hacia la familia Llosa y grandes celos para con su madre pero, sobre todo, a causa de la repulsión de su padre por su vocación literaria, que nunca llegó a comprender.​

A los 14 años, su padre lo envió al Colegio Militar Leoncio Prado, en el Callao, un internado donde cursó el 3º y el 4º año de educación secundaria, entre 1950 y 1951. Allí soportó una férrea disciplina militar y, según su testimonio, fue la época en la que leyó y escribió «como no lo había hecho nunca antes», consolidando así su precoz vocación de escritor.​ Sus lecturas predilectas fueron las novelas de los escritores franceses Alejandro Dumas y Victor Hugo. Entre sus profesores figuró el poeta surrealista César Moro, quien por un tiempo le dio clases de francés.

Durante las vacaciones veraniegas de 1952, Vargas Llosa empezó a trabajar como periodista en el diario limeño La Crónica donde se le encomendaron reportajes, notas y entrevistas locales.​ Ese mismo año se retiró del colegio militar y se trasladó a Piura, donde vivió con su tío Luis Llosa (el “tío Lucho”) y cursó el último año de educación secundaria en el colegio San Miguel de Piura.​ Simultáneamente trabajó para el diario local, La Industria, y presenció la representación teatral de su primera obra dramatúrgica, La huida del Inca, en el teatro «Variedades».

RESUMEN DEL LIBRO

¿Cuál es el verdadero rostro del amor? Ricardo ve cumplido, a una edad muy temprana, el sueño que en su Lima natal alimentó desde que tenía uso de razón: vivir en París. Pero el rencuentro con un amor de adolescencia lo cambiará todo. La joven, inconformista, aventurera, pragmática e inquieta, lo arrastrará fuera del pequeño mundo de sus ambiciones. Testigos de épocas convulsas y florecientes en ciudades como Londres, París, Tokio o Madrid, que aquí son mucho más que escenarios, ambos personajes verán sus vidas entrelazarse sin llegar a coincidir del todo. Sin embargo, esta danza de encuentros y desencuentros hará crecer la intensidad del relato página a página hasta propiciar una verdadera fusión del lector con el universo emocional de los protagonistas. Creando una admirable tensión entre lo cómico y lo trágico, Mario Vargas Llosa juega con la realidad y la ficción para liberar una historia en la que el amor se nos muestra indefinible, dueño de mil caras, como la niña mala. Pasión y distancia, azar y destino, dolor y disfrute... 

¿Cuál es el verdadero rostro del amor?

CONSIDERACIONES PREVIAS A LA LECTURA 



En la mayoría de ediciones del libro se han incluido comentarios del propio Llosa con respecto a la construcción de esta historia. Un punto que destacó es el interés del peruano por lo geográfico. 


En las 'travesuras', cita Mario Vargas Llosa, hay un despliegue biográfico en lo que respecta a las ciudades y los entornos. Aquí, como en 'Rayuela', la geografía constituye condiciones que permiten los eventos, los fenómenos; es decir que si no es por estos fondos, las situaciones que experimentan los personajes se verían carentes de cierto peso, que hace del libro una experiencia similar al vicio. La armonía entre los eventos y los espacios urbanísticos permiten entrever la naturaleza psicológica de los lugares y la topografía que guarda el corazón, el amor y las obsesiones.


Este detalle en específico, anudado a una precisión por parte de Llosa para dejar correr el torrente de saber de cada lugar y época, hacen a mi parecer, a las 'Travesuras', una odisea épica del eros de nuestro tiempo. Un libro moderno con la estructura de los grandes clásicos. Esta es una de las muchas razones que hacen del libro una joya literaria. 


¿UNA NOVELA  OCCIDENTAL?

A pesar de las tendencias latinoamericanas de explorar la cultura, y ahondar en las raíces de Latinoamérica el libro de Mario Vargas Llosa, al menos el particular, es evidentemente occidental; es decir, que 'travesuras' se articula a través de los ancestrales y nuevos lineamientos coloniales. La posmodernidad, ese espíritu crítico a la cultura moderna, vigente en el libro, esta influenciado en el pensamiento francés, cosa que Llosa jamás ha intentado negar. Pero es aquí donde el genio del autor rescata y resguarda el espíritu latinoamericano con mayor delicadeza e ingenio que Gabriel García Márquez, en Cien años de Soledad

Y es que en las 'travesuras', el tema del 'realismo mágico' -estandarte de mundo latinoamericano- se ve reflejado en un modesto capítulo, totalmente contrario al espíritu general de la novela y antagónico al perfil del mismo autor. Es que en el capitulo VI. Arquímedes, constructor de rompeolas, Llosa no solo es capaz de dejar sin palabras al mundo occidental que tiende a dar respuesta de todo, sino que enseña que el origen mismo de esa razón mordaz de la época, tiene su origen en las cosas sencillas, en los misterios, como lo son las leyendas, la familia y el amor. 

DIVISIÓN DE LECTURAS

Jueves 07 de Febrero: Hasta finalizar el capítulo II "El Guerrillero".

Jueves 14 de Febrero: Hasta finalizar el capítulo IV "El trujimán de Chateau Meguru".

Jueves 21 de Febrero: Hasta finalizar el capítulo V "El niño sin voz".


Jueves 28 de Febrero: Hasta finalizar el libro.Resultado de imagen para mario vargas llosa
Mario Vargas Llosa, ganador del premio Nobel 2010.


ESTUDIOS LITERARIOS SOBRE EL LIBRO

https://cvc.cervantes.es/literatura/aih/pdf/16/aih_16_2_215.pdf
http://www.scielo.sa.cr/pdf/kan/v40n1/2215-2636-kan-40-01-00011.pdf
https://www.revistahipogrifo.com/index.php/hipogrifo/article/view
http://www.biblioteca.org.ar/libros/150769.pdf

miércoles, 23 de enero de 2019

Sapiens. De animales a dioses, comentario personal

Nos hallamos en el umbral tanto del cielo como del infierno, moviéndonos nerviosamente entre el portal de uno y la antesala del otro. La historia todavía no ha decidido dónde terminaremos, y una serie de coincidencias todavía nos pueden enviar en cualquiera de las dos direcciones. Yuval Noah Harari 
El presente artículo cita y comenta algunos temas abordados en el libro, abarcando hasta el final del mismo. Sirva esto como advertencia para quienes aún no han terminado de leerlo y quizá prefieran volver aquí hasta después de completar la lectura.

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El libro del mes cumplió. Muchas gracias Karen por haberlo propuesto. Sapiens fue una lectura interesante, entretenida y diferente; sobre todo tomando en cuenta que en esa "ficción colectiva" que es nuestro club, siempre ha primado la novela literaria por sobre la no ficción. Además de despertar la curiosidad, mantener la atención y acrecentar el deseo de seguir leyendo, nuestro libro de enero también dio pie a muchos ejercicios de "cooperación y chismorreo", en la forma de largas y estimulantes conversaciones en nuestras reuniones presenciales y foros virtuales. Queda claro que podemos o no estar de acuerdo con Harari, podemos sentirnos maravillados al descubrir sus explicaciones de porqué los humanos actuamos como actuamos, o perturbados y hasta disgustados por sus incómodas preguntas y embestidas argumentales contra nuestras creencias de toda la vida, pero es un hecho que Sapiens no resulta indiferente al lector.

La reputación que antecede al libro (10 millones de copias vendidas y un sinfín de contenido relacionado en vídeos, medios de prensa y blogs, además de las influyentes recomendaciones de gente como Mark Zuckerberg, Bill Gates o Barack Obama), aunada al llamativo cóctel de viñetas descriptivas del autor (historiador, escritor, conferencista, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, descendiente de judíos, ateo, homosexual, vegano, practicante de la meditación Vipassana y articulista con gran énfasis en las temáticas de ciencia, religión, dinero, política, futuro, felicidad, ecología, poder e imaginación), resultan en un enlatado que atrae y que, en términos generales, no decepciona. 

Bill Gates mostrando una pila de sus libros recomendados. Sapiens es el primero desde abajo. 
Yuval Noah Harari ha probado ser un maestro con admirable didáctica y gran capacidad de desarrollo de sus temas. Probablemente su mayor virtud no resida en volar con la imaginación millones de años atrás para describirnos su visión de la prehistoria y de los albores del género humano, ni en rellenar insondables lagunas de tiempo con sus teorías sobre los saltos y progresos del homo sapiens, hasta que este se erigió por sobre el resto de las especies como la primera criatura capaz de modificar conscientemente el curso de su propia evolución. Creo que su verdadero gran mérito es la manera muy natural y sencilla con que organiza los temas, define el hilo conductor, plantea las preguntas, propone las teorías y ejemplifica de tal forma que estos asuntos que para algunos resultan áridos, poco interesantes y no menos difíciles de entender, se vuelvan así de comprensibles y estimulantes para el lector promedio. Como bien dijo Manuel en una de las reuniones del club, "habría sido una gran cosa tener un maestro que explicara tan bien como él".

Harari aborda las revoluciones cognitiva, agrícola y científica, exponiendo la manera virulenta en que el homo sapiens ha alterado megafaunas completas y extinguido múltiples especies a su paso, teorizando sobre posibles hábitos y comportamientos de los cazadores-recolectores como individuos y como sociedades, dejando alguna mina explosiva en el ámbito de lo racial ante la posibilidad de que la humanidad de hoy sea descendiente de más de una especie del género humano (homo sapiens y Neandertal), cuestionando si el hombre domesticó al trigo u ocurrió lo contrario, y hasta comparando los niveles de felicidad del homo sapiens en diferentes momentos de la historia. Las páginas pasan sin carga ni aburrimiento y, aún después de soltar el libro, la mente del lector sigue regurgitando las ideas leídas y cuestionando su manera previa de pensar. Hasta ahí todo bien, un ejercicio fantástico.

Luego el autor imagina, elucubra, teoriza y expone sus argumentos con gran claridad y sencillez, pero me parece que los plantea como si de verdades comprobadas se tratara. Creo que tampoco desperdicia oportunidad de ironizar sutilmente sobre asuntos de fe religiosa cada vez que los menciona. Y ahí es donde veo el problema. No pocas veces ha pasado que este tipo de autores suele generar verdaderos fenómenos de masa. Sus libros se convierten en best seller y por más que ellos mismos supuestamente nieguen y renieguen de su influencia y aseguren no tener todas las respuestas; terminan por convertirse (muchas veces sin haberlo deseado ni buscado), en referentes, gurús y guías para una curiosa nueva secta, la de los snob intelectuales, una creciente comunidad de personas que se sienten más inteligentes por ser ateas, pero que no pasan de ser tan dúctiles y maleables como los creyentes más dogmáticos de otros credos e ideologías, tan fervorosos y fanáticos como los religiosos más fundamentalistas. Ojo, que estoy seguro de que hay muchos ateos y evolucionistas serios y razonables, pero no es ni remotamente habitual verlos despotricando en foros de poca monta o formando parte de intolerantes rebaños proselitistas. 

Al final, supongo que al margen de lo que se adopte como credo, a Dios o a la ciencia, el asunto siempre será abordado y aceptado por las masas de una manera dogmática. La mayoría de nosotros no tiene acceso a los restos fósiles, no sabe hacer una prueba de carbono-14 y tampoco tiene la formación y los elementos necesarios para llegar (por medios propios y siguiendo el método científico) a ninguna conclusión. De modo que si hemos de negar la existencia de un creador y aceptar la evolución de las especies, también lo haremos como un acto de confianza ciega en la ciencia, algo que no resulta muy diferente de la manera en que un creyente abraza una fe. Ergo, aun cuando la comunidad científica acepta una teoría como una verdad en construcción, incompleta, cuestionable, debatible y revisable; para la mayoría de los fervorosos defensores pseudo científicos de estas teorías, la ciencia se vuelve una suerte de dogma religioso.

Yuval Noah Harari, autor de Sapiens. De animales a dioses.
Pero volvamos a Harari, que asegura no tener las respuestas pero, como quien no quiere la cosa, igual las da. ¿Podemos entrever o al menos teorizar sobre cuál es el propósito que persigue con la publicación de su breve historia de la humanidad? Pareciera que como todo buen ejemplar de sapiens evolucionado, Harari busca trascender. Sería injusto simplemente etiquetarlo como apenas un propagandista de sus puntos de vista sobre los temas de moda (ideología de género, economía, tecnología, medio ambiente, globalización, etc), pero no puedo dejar de percibirlo como un entusiasta comprometido con la misión de derribar muros ideológicos individualistas, nacionalistas, religiosos, humanistas y moralistas. Todo cuanto el hombre hace es natural, dice el autor, abriendo una puerta a un mundo sin preceptos ni juicios, donde se acepta todos los actos del homo sapiens como una consecuencia del condicionamiento, aprendizaje y adaptación de nuestro ADN desde tiempos inmemoriales. 

Luego, en el plano político, me atrevería a interpretar sus argumentos y razonamientos como sugerentes de la idea de un gobierno mundial, algo que por lo general vemos en los futuros distópicos de la humanidad representados en la literatura y el cine de ciencia ficción. Harari dedica varias páginas a explicar que a pesar de los trágicos desmanes y barrabasadas de los emperadores a lo largo del tiempo, las innumerables ventajas que los imperios han heredado a sus súbditos son suficientes para considerar que el imperialismo ha sido la forma de gobierno más exitosa de la historia de la humanidad. Adicionalmente, señala que los gobiernos locales no tienen la necesaria combinación de voluntad y capacidad para resolver asuntos de carácter global, como el daño en la capa de ozono, la contaminación de los océanos, o los problemas socioeconómicos que desencadenan grandes oleadas migratorias, cosas que un gobierno mundial, con jurisdicción en cualquier punto del planeta, pudiera atender de manera efectiva.

Harari también expone que los mayores avances científicos han ocurrido en consonancia con iniciativas imperiales, más recientemente en el marco de sistemas capitalistas que indefectiblemente condicionan la inversión en la ciencia al crecimiento económico. Habla, entre otras cosas, del proyecto Gilgamesh, un ambicioso juego de dioses que busca la amortalidad de los seres humanos (no inmortalidad porque siempre se puede morir en un accidente) a  través de un revolucionario sistema inmunológico reforzado con implantes nanotecnológicos que impidan el deterioro y la muerte de nuestro organismo. Si la ciencia promete amortalidad, la ciencia misma ha progresado gracias al imperialismo, el imperialismo está en una mejor capacidad para revolver problemas globales, y el modelo capitalista asegura un círculo exitoso de inversión en la ciencia, progreso tecnológico y retorno de la inversión, entonces una los puntos el amable lector y llegue a la conclusión a la que el autor nos ha ido llevando paso a paso: el inminente advenimiento de un imperio capitalista global, llámese gobierno mundial o como se prefiera, que de paso es el modelo más conveniente para que los hombres se consoliden como dioses.

El futuro ofrece al autor otro amplio espectro de temas donde pone a volar la imaginación y especula sobre el desarrollo de las nuevas formas de vida e inteligencia (superhumanos, cíborgs y formas de vida inorgánica), la expansión de las redes y las comunicaciones y la transformación de la consciencia, una vez que la información sea algo plenamente comunitario y altamente disponible en una red de conocimiento intertransferible, un Internet donde no solo se conecten dispositivos, sino de manera directa nuestros propios cerebros. Leer eso me hizo recordar las palabras del gran teórico francés de la postmodernidad:

"Todo se sateliza, podría decirse incluso que nuestro propio cerebro ya no está en nosotros, sino que flota alrededor de nosotros en las innumerables ramificaciones fiertzianas de las ondas y los circuitos. No es ciencia ficción, es simplemente la generalización de la teoría de McLuhan sobre las «extensiones del hombre». La totalidad del ser humano, su cuerpo biológico, mental, muscular, cerebral, flota en torno a nosotros bajo forma de prótesis mecánicas o informáticas."
(Baudrillard, 1991, p. 36)

La conexión del cerebro a Internet eventualmente centralizaría toda información.
¿Hará lo mismo con la consciencia?
Puede que el mundo que se viene nos haga sentir cada vez más extraños y ajenos. Acaso seremos como inadaptados lobos esteparios, atrapados ya no entre generaciones, sino entre nuevas formas de vida y consciencia. ¿Qué tan felices nos hará ese posible futuro?, ¿qué tan felices somos ahora?, ¿qué tanto lo fueron los homo sapiens de otros momentos de la historia y la prehistoria? El asunto de la felicidad también es abordado en el libro de forma muy interesante. ¿Cómo se define la felicidad? ,¿cómo se mide?, ¿cómo se logra? El autor plantea la perspectiva de la bioquímica a la luz de las sensaciones y emociones que nos generan estímulos externos. Pero no todo se trata de oxitocina, dopamina y serotonina. Si así fuera, una constante dosis de soma, como ocurre en el mundo feliz de Aldous Huxley, bastaría para resolver el problema. El ser humano es tan complejo que otros aspectos relacionados con su entorno social, condiciones económicas, salud y bienestar, también incidirán en su percepción y estado de ánimo. Luego, la búsqueda de sentido y propósito mete a la ecuación los asuntos espirituales y filosóficos. Harari plantea que probablemente los humanos del brutal medioevo pudieron haber sido más felices que muchos de nosotros hoy, porque sus creencias le daban sentido a su vida y a su muerte. Harari (p. 440) llega, sin embargo, a una sentencia camusiana: 

"Hasta donde podemos saber, desde un punto de vista puramente científico, la vida humana no tiene en absoluto ningún sentido. Los humanos son el resultado de procesos evolutivos ciegos que operan sin objetivo ni propósito. Nuestras acciones no forman parte de ningún plan cósmico divino, y si el planeta Tierra hubiera de explotar mañana por la mañana, probablemente el universo seguiría su camino como de costumbre. Hasta donde podemos decir en este punto, no se echaría en falta la subjetividad humana. De ahí que cualquier sentido que la gente atribuya a su vida es solo una ilusión. Los sentidos ultramundanos que las gentes medievales encontraban que tenía su vida no eran más ilusión que lo que las gentes modernas encuentran en los modernos sentidos humanistas, nacionalistas y capitalistas. La científica que dice que su vida tiene sentido porque aumenta el compendio del saber humano, el soldado que declara que su vida tiene sentido porque lucha para defender a su patria, y el empresario que encuentra sentido en la creación de una nueva compañía, se engañan igual que sus homólogos medievales que encontraban sentido en la lectura de las Escrituras, en emprender una cruzada o en construir una nueva catedral."

Es un hecho que la humanidad está al umbral de grandes cambios y nuevos dilemas. La ciencia que ha permitido al hombre modificar su entorno, hoy más que nunca da muestras evidentes de habernos cambiado también a nosotros mismos, y apunta a cambios aun más radicales a ritmo vertiginoso. Puede ser que homo sapiens esté a punto de evolucionar a otra cosa. Puede ser que las nuevas criaturas nos releguen de nuestra posición de dioses entre las especies. Puede ser que convertirnos en dioses creadores nos someta al juicio y la condena de nuestras propias creaciones, esos nuevos monstruos poderosos y temibles: superhumanos, cíborgs y robots. Homo sapiens es ahora el doctor Frankenstein. ¿Heredaremos a estas nuevas criaturas nuestros temores y errores, nuestras preguntas y dudas, nuestra búsqueda de sentido y afán de trascender, nuestras formas de entender y ejercer el yo y la consciencia?, ¿acaso tenemos una esencia que heredar o perder?

Pienso en mi alma: «El hombre que construye a Robot
necesita primero ser un Robot él mismo,
vale decir podarse y desvestirse
de todo su misterio primordial».
(Marechal, 1966, p. 5)

Considero que Sapiens resultó ser un buen libro. ¿Qué acciones debe generar en el lector un buen libro? Me parece que debe ponernos a pensar, imaginar, analizar, cuestionar, criticar, aprender, compartir, escuchar, argumentar y concluir, y quién sabe cuántas más que dependerán de la dinámica lectora de cada individuo. Sapiens ha hecho que esas cosas me pasen en el plano individual y en el colectivo del Club de la Buena Estrella, y eso me basta para reivindicar su victoria en las votaciones para elegir nuestras lecturas de este año. Ya cumplida la tarea, me dispongo entonces a leer mi libro perdedor en ese mismo proceso de elecciones (Pura vida de Patrick Deville), para luego proseguir con nuestra lectura de febrero. ¡Hasta la próxima!

A los extremos, las lecturas de enero y febrero en el Club de la Buena Estrella. Al centro, mi propuesta fallida para enero, la que será mi lectura de consuelo para lo que resta del mes. 😜

BIBLIOGRAFÍA

Yuval Noah Harari. (2011). Sapiens. De animales a dioses. Una breve historia de la humanidad. España: Penguin Random House Grupo Editorial España.

Jean Baudrillard. (1991). La transparencia del mal: Ensayo sobre los fenómenos extremos. España: Editorial Anagrama.

Leopoldo Marechal. (1966). El poema de Robot. Argentina: Editorial Américalee.


viernes, 4 de enero de 2019

Sapiens. De animales a dioses | Yuval Noah Harari


Amig@s del Club,

Iniciamos este 2019 con la lectura de un libro un tanto diferente a los que estamos acostumbrados a leer en la etiqueta de "Historia", pues si bien es un libro de corte histórico, ha sido catalogado por los entendidos como un "ensayo histórico". Personalmente creo, genialmente escrito por su autor, quien es por cierto bastante joven, y que ha sabido combinar datos históricos, antropológicos y arqueológicos con teorías un tanto radicales, sobre cómo hemos llegado a ser "los reyes del mundo" siendo tan parecidos a nuestros primos hermanos, los chimpancés. 

Más allá de que me fascina la historia y, obviamente, me encanta leer sobre sitios arqueológicos lejanos y prehistóricos, el autor logra hacernos cuestionar nuestra vida actual, en la que muchas veces corremos tras el éxito y vivimos para trabajar y trabajar más... lejos de aquella naturaleza que nos brindó su cobijo o inclemencias y amenazas hace millones de años.

Somos los reyes del mundo, sí, pero ¿a qué costo? El autor, que llegó a su fama mundial por casualidades de la vida, es por hoy uno de los pensadores más importantes a nivel mundial. Me gusta el libro porque no es un escritor anglosajón, me parece interesante comprender cómo ve la vida y la historia gente de "otro pensamiento" que ha crecido en culturas bastante diferentes a la nuestra.

Llegué al libro por recomendación de mi esposo, Gernot, a quien a su vez se lo había recomendado su hermano. Y si bien al principio no me atrajo demasiado, le fui agarrando gusto. Algunos saben que mi formación académica es en el campo de la arqueología y la antropología, pero las lecturas de esta área son, si uno no se dedica a eso, bastante aburridas, llenas de dibujos, datos y estadísticas, o proponen teorías demasiado complicadas de entender, por eso no recomiendo este tipo de libros. La Historia como ciencia me parece mas digerible, pues me parece que proponer y afirmar hechos sobre el pasado en base a objetos o el presente en base a cómo se comportan los grupos humanos, es un riesgo muy riesgoso jajaja. Pero este libro y, en general a Harari, si me atrevo a recomendarlo :). 

Sin duda, el libro dará para hablar, sobre todo porque cuestiona muchas de las cosas que damos por sentadas y, sin ofender o acusar, simplemente nos deja en qué pensar sobre temas como nuestras creencias religiosas o los derechos humanos. A mí me parece simplemente genial, pero como el mismo autor dice, habrá más de alguna parte que nos choque, nos removeremos en la silla, y pondremos mala cara, pero no es algo personal contra nadie por parte del autor hacer audaces afirmaciones. El libro no pretende dar respuestas, pretende dejarnos con miles de preguntas...

Biografía del autor

Yuval Noah Harari


Nació en Haifa (Israel) en 1976 de padres judíos con raíces en Europa oriental. Su abuela polaca  escapó de Polonia y llegó a Palestina en 1934, según relató en 2018. Se doctoró en la Universidad de Oxford en 2002 y ahora es catedrático en el Departamento de Historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén.


Su libro Sapiens: Una breve historia de la humanidad le dio fama internacional. Este texto fue publicado inicialmente en hebreo y después traducido a treinta idiomas. El texto se refiere a la historia de la humanidad desde el principio de la evolución del Homo sapiens, la Edad de Piedra, hasta las revoluciones políticas del siglo XXI. Sapiens cobró notoriedad primero en Israel y después en Europa. 

Se especializó en Historia del Mundo, Historia Medieval e Historia Militar. Su investigación actual se centra en preguntas macrohistóricas: ¿cuál es la relación entre la historia y la biología?, ¿cuál es la diferencia esencial entre el homo sapiens y otros animales?, ¿existió la justicia en la historia?, ¿lleva la historia algún rumbo?, ¿era la gente más feliz a medida que se desarrollaba la historia?

Harari también imparte clases en un curso online masivo y abierto titulado Una breve historia de la humanidad. Más de 80.000 estudiantes de todo el mundo participaron en la primera edición del curso en 2013. La segunda edición comenzó en agosto de 2014 y en las primeras semanas se unieron 30.000 estudiantes.

Hace 10 años era un desconocido profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Nada en su carrera académica —especializada en historia mundial, medieval y militar— hacía pensar que se convertiría en uno de los pensadores de moda. Lleva vendidos cerca de 15 millones de ejemplares de sus ensayos en todo el mundo, se pasea por los foros de debate más prestigiosos, sus libros son recomendados por Bill Gates, Mark Zuckerberg y Barack Obama, y líderes políticos como Angela Merkel y Emmanuel Macron abren huecos en sus agendas para intercambiar ideas con él. A este israelí de aspecto menudo la fama le llegó de forma inesperada con un original y provocador ensayo sobre la historia de la humanidad. Sapiens. De animales a dioses (Debate) triunfó primero en Israel al ser publicado en 2011 y luego en todo el mundo, con 45 traducciones. El 30 de agosto, el historiador publicó su tercer libro, 21 lecciones para el siglo XXI, una guía para afrontar las turbulencias del presente.

A continuación un interesante relato sobre una entrevista que hicieron a Harari en el periódico El País de España:

Harari de 42 años es vegano, medita dos horas diarias y no tiene smartphone. Reside cerca de Jerusalén en un moshav, una comunidad-cooperativa rural formada por pequeñas granjas individuales que fue promovida durante el siglo XX para albergar a los inmigrantes judíos. ¿Cómo es vivir en un sitio así? Sonríe. “No tiene nada de especial, en realidad ahora es un barrio residencial tan normal como cualquier otro”, aclara. Pero Harari no abre las puertas de su casa para la entrevista, organizada por Debate con motivo del lanzamiento mundial del nuevo libro (en catalán será publicado por Edicions 62). El encuentro tiene lugar en un luminoso ático del centro de Tel Aviv que utiliza como base de operaciones en la ciudad. En los primeros minutos le acompaña su marido, Itzik Yahav, su mano derecha en temas económicos y de promoción, aunque le deja solo cuando empiezan las preguntas. Se casaron en Canadá porque Israel solo reconoce los matrimonios civiles, sean entre personas del mismo sexo o no, si se han celebrado en el extranjero.

El historiador se crió en Haifa (norte del país) en el seno de una familia laica con orígenes en Europa del Este. En 2002 se doctoró en la Universidad de Oxford (Reino Unido) y después empezó a dar clases en Jerusalén. La inspiración para escribir Sapiens surgió de un curso de introducción a la historia mundial que impartió porque sus colegas más veteranos no aceptaron el encargo. De los meses de investigación que dedicó para escribirlo aprendió muchas cosas, pero una de las que le marcaron fue el uso despiadado que, en su opinión, el humano hace de los animales para su propio beneficio. Desde entonces basa su dieta en alimentos de origen vegetal.

Tras el éxito de Sapiens, publicó Homo Deus, un viaje a un futuro dominado por la tecnología, que también fue bastante bien recibido en las librerías. Falta por ver qué pasa con su nuevo libro, que como el mismo Harari ha explicado está inspirado en artículos suyos publicados en varios periódicos y debates que han surgido durante las conferencias que ha pronunciado y las entrevistas que ha concedido. En él aparecen temas de sus libros anteriores, pero si el primer ensayo se centraba en el pasado y el segundo en el futuro, el tercero se ocupa del presente.

“El fenómeno del gurú puede ser peligroso. Espero que mucha gente lea mis libros, pero no porque sea un gurú que tiene las respuestas, porque no las tengo”

Ejemplares de sus libros traducidos a varios idiomas se amontonan en la mesita de centro del salón de la oficina de Harari en Tel Aviv. El historiador comenta, en un inglés fluido con acento hebreo, que le parece especialmente curiosa una versión en japonés que resultó tan larga que se tuvo que publicar en dos tomos. Su perro, llamado Pengo, grande y peludo, dormita sobre el suelo de madera del apartamento, mientras Harari, amable en todo momento y muy paciente mientras posa para los retratos, sirve a los invitados unos vasos de agua fresca para aliviar los efectos del calor húmedo que invade la calle en pleno julio.

Siete años después de su publicación, Sapiens sigue apareciendo en las listas de los más vendidos. Ridley Scott ha anunciado sus planes para adaptarlo al cine. ¿Por qué el libro ha logrado interesar a tanta gente? Nuestras vidas son moldeadas por cosas que pasan al otro lado del mundo, ya sea la economía china, la política americana o el cambio climático. Pero la mayoría de los sistemas educativos siguen enseñando la historia como algo local. La gente quiere tener una perspectiva más amplia de la historia de la humanidad. Además, es un libro bastante accesible, con un estilo sencillo, que no está escrito para lectores especializados. Y, claro está, hay que tener en cuenta el trabajo de mi marido y de toda la gente que trabaja con nosotros, porque una cosa es saber escribir un libro y otra promocionarlo.

¿Qué impacto ha tenido el éxito en su vida? 
La popularidad es muy agradable. ¿Quién no quiere tener éxito, que la gente lea sus libros, tener influencia? Pero tiene un lado negativo. Tengo menos tiempo para leer, investigar y escribir, porque viajo mucho, doy entrevistas y cosas así… También existe el riesgo de que se te suba a la cabeza, de que tu ego crezca y te conviertas en una persona desagradable. Empiezas creyéndote muy listo y que todos deberían enterarse de lo que dices. Cuando la gente empieza a escuchar demasiado a una persona, no es bueno para nadie. Ya sea en política, en religión o en ciencia. El fenómeno del gurú puede ser peligroso. Espero que mucha gente lea mis libros, pero no porque sea un gurú que tiene todas las respuestas, porque no las tengo. Se trata de las preguntas.

¿Qué preguntas son importantes para usted? 
El mayor problema político, legal y filosófico de nuestra época es cómo regular la propiedad de los datos. En el pasado, delimitar la propiedad de la tierra fue fácil: se ponía una valla y se escribía en un papel el nombre del dueño. Cuando surgió la industria moderna, hubo que regular la propiedad de las máquinas. Y se consiguió. Pero ¿los datos? Están en todas partes y en ninguna. Puedo tener una copia de mi historial médico, pero eso no significa que yo sea el propietario de esos datos, porque puede haber millones de copias de ellos. Necesitamos un sistema diferente. ¿Cuál? No lo sé. Otra pregunta clave es cómo conseguir una mayor cooperación internacional.

Sin esa mayor cooperación global, argumenta en su último libro, es complicado afrontar los retos del siglo. Nuestros tres principales problemas son globales. Un solo país no puede arreglarlos. Hablo de la amenaza de una guerra nuclear, del cambio climático y de la disrupción tecnológica, en especial el auge de la inteligencia artificial y la bioingeniería. Por ejemplo, ¿qué podría hacer el Gobierno español contra el cambio climático? Aunque España se convirtiera en el país más sostenible y redujera sus emisiones a cero, sin la cooperación de China o de Estados Unidos, no serviría de mucho. En cuanto a la tecnología, aunque la UE prohíba experimentar con los genes de una persona para diseñar superhumanos, si Corea o China lo realizan, ¿qué haces? Es probable que Europa acabara creando seres superinteligentes para no quedarse atrás. Es difícil ir en la dirección contraria.

Bibliografía


  • Renaissance Military Memoirs: War, History and Identity (Woodbridge: Boydell & Brewer, 2004).
  • Special Operations in the Age of Chivalry, 1100–1550 (Woodbridge: Boydell & Brewer, 2007).
  • The Ultimate Experience: Battlefield Revelations and the Making of Modern War Culture, 1450–2000 (Houndmills Palgrave-Macmillan, 2008.
  • Sapiens: De animales a dioses: Una breve historia de la humanidad (Debate, 2014).
  • Homo Deus: Breve historia del mañana (Debate, 2016).
  • 21 lecciones para el siglo XXI (Debate, 2018).


Artículos relevantes


  • "The Military Role of the Frankish Turcopoles – a Reassessment", Mediterranean Historical Review (junio de 1997).
  • "Inter-Frontal Cooperation in the Fourteenth Century and Edward III’s 1346 Campaign", War in History (septiembre de 1999).
  • "Strategy and Supply in Fourteenth-Century Western European Invasion Campaigns", The Journal of Military History (abril de 2000).
  • "Eyewitnessing in Accounts of the First Crusade: The Gesta Francorum and Other Contemporary Narratives", Crusades (agosto de 2004).
  • "Martial Illusions: War and Disillusionment in Twentieth-Century and Renaissance Military Memoirs", The Journal of Military History (enero de 2005).
  • "Military Memoirs: A Historical Overview of the Genre from the Middle Ages to the Late Modern Era", War in History (2007).
  • "The Concept of ‘Decisive Battles’ in World History" Journal of World History, 2007.
  • "Knowledge, Power and the Medieval Soldier, 1096–1550", in In Laudem Hierosolymitani: Studies in Crusades and Medieval Culture in Honour of Benjamin Z. Kedar, ed. Iris Shagrir, Ronnie Ellenblum and Jonathan Riley-Smith, (2007).
  • "Combat Flow: Military, Political and Ethical Dimensions of Subjective Well-Being in War", Review of General Psychology (septiembre de 2008).
  • "Armchairs, Coffee and Authority: Eye-witnesses and Flesh-witnesses Speak about War, 1100-2000" Journal of Military History, número 74:1, 2010.


Distinciones


  • En 2009 y en 2012, Harari ha sido merecedor del premio «Polonsky por la creatividad y originalidad».
  • En 2011, fue galardonado con el premio Moncado de la «Society for Military History» por los diversos artículos que ha redactado sobre historia militar.
  • En 2012 fue nominado para la Academia Juvenil Israelí de las Ciencias. Ha publicado numerosos libros y artículos.



División de lecturas

ENERO DE 2019

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Biografía

del Autor
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Hasta el capítulo 5 (17%)Hasta el capítulo 8 (40%) Hasta el capítulo 15 (60%)Hasta el capítulo 18 (80%) Hasta el capítulo 20 (100%)
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Hasta pág. 56 Hasta pág. 130 Hasta pág. 193Hasta pág. 257 Hasta pág. 311 

Esperando que disfruten el libro, y poder estar presente a partir de las tercera semana les deseo ¡Felices lecturas!


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