miércoles, 9 de enero de 2013

La música de Una misma noche

Una misma noche no es una película y por la misma razón, no tiene una banda sonora. Pero creo firmemente que la vida entera tiene música de fondo y, en consecuencia, los libros también. 

En ese orden, Leopoldo Brizuela imprime en su personaje narrador otro sello personal, producto de esa faceta del autor que me causa una identificación particular: el gusto por la música. En el libro que nos ocupa, son varias sus alusiones y referencias directas a piezas musicales. Como la Polonesa en Sol Mayor de Johann Sebastian Bach que Leonardo Bazán parece haber ejecutado cuando, siendo un niño, no encontró mejor escape y refugio que tocar el piano mientras los allanadores permanecían en su casa. Su memoria, sin embargo, se debate por establecer qué pieza tocó en aquella noche fatídica. Quizá el Pejerrey con papas, la milonga anónima de 1880. A lo mejor la pieza de los cuadernos de Anna Magdalena Bach. 

Bazán, además, se declara chopiniano. Pero fue escuchar a Schumann lo que le tocó fibra y lo conmovió profundamente. El profesor que lo vio emocionarse recomendó a la madre que llevara al niño a recibir clases de música "conmigo o con otro, señora. Pero no deje de hacerle aprender el piano a este chico. Tiene mucho talento". 

"Creí lo que decía: había llamado talento a eso que se había agolpado en mí. Eso que al fin se desbocó y me hizo llorar, como llora la música." 
¿Nos aventuramos a hacer la banda sonora? Comencemos, pues, con la Polonaise de Johann Sebastian Bach. Pasemos a algo de Chopin (porque Bazán es chopiniano) y luego sigamos con un par de piezas de Schumann. Quizá de casualidad le atinemos a la música que conmovió al chico de nuestra historia. Tampoco puede faltar Sui Generis y su Mr. Jones o pequeña semblanza, cuya letra cita Leonardo cuando rememora al hijo del comisario Ramón Camps, su compañero al que "le gustaba el rock, sí, ¿y quién me creería si dijera que fue por él que conocí esa canción: Mr. Jones abrió la puerta/ vio a su madre recién muerta/ y la sangre en el chaleco se limpió...?". 

Para cerrar (y le dedico párrafo aparte), agregaré a la lista de canciones La avenida de los tilos de la cantante mendocina Luciana. Porque el poema de María Wérnicke que da su letra a la canción, se refiere a Diagonal Pueyrredón, un pequeño paseo céntrico en la ciudad de Mar del Plata; y aun cuando no se trata de la misma ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, esta última es también conocida como la ciudad de los tilos. 

¿Por qué listar una canción para la que no hay una sola referencia en todo el libro? Bueno, porque La Plata, la ciudad de los tilos, es el escenario geográfico de la novela. Y si ese argumento resultara insuficiente, diré que la añado porque La avenida de los tilos se lanzó en 1976, el mismo año de la traumática experiencia de Leonardo Bazán, el mismísimo año que se estableció en Argentina el "Proceso de Reorganización Nacional", como se autodenominó la dictadura militar integrada por el Teniente General Jorge Videla, el Almirante Emilio Massera y el Brigadier General Orlando Agosti, tras el golpe de Estado del 24 de marzo que derrocó al gobierno constitucional de la presidente María Estela Martínez de Perón. 

Enmarcada en esa oscura época de presos, desaparecidos, muertos y exiliados, la letra de La avenida de los tilos es una clara alusión a la tristeza experimentada por la ausencia de un ser querido y a la tragedia de sentirse extraño en el país propio, ("ayer he caminado más que sola, ayer he caminado sin vos",... "en que país estoy, si estoy sin vos, en que país, hecho de desamor"). La censura no se hizo esperar. Luego del fin de la dictadura, hacia 1985 María Wérnicke dijo que el poema fue inspirado en el sentimiento de tristeza que le produjo el hecho de que su hija dejara el país.

La música de Una misma noche:

3 comentarios :

  1. Qué bonito Henry, es cierto que este es uno de esos libros que tienen "música de fondo". Chivo si hacemos una noche de encuentro, escuchando la banda sonora del libro... con velas, vino y la buena compañía, qué más podríamos pedir?? Gracias por este post, me ha gustado mucho leerlo... ;)

    ResponderEliminar
  2. Estoy de acuerdo con tu propuesta Ofelia, vos solo decís "rana" y nosotros "saltamos!"

    QUEREMOS hacer esa reunión! ;)

    ResponderEliminar
  3. María Ofelia, que bueno que te gustó el post. Yo también disfruté mucho mientras lo redactaba y buscaba la música.

    Siempre he creído que, al margen del mensaje contenido en un libro, cada lector lo aborda con su propio y único enfoque, con luces diferentes, descubriendo cuanto hay en sus páginas que le genere identificación o disgusto. A mi me gusta escuchar la música que se menciona en los libros, porque siento que me permite recrear la atmósfera que el autor le imprimió a algún momento de su historia. Me funciona casi del mismo modo en que una buena descripción puede ayudarme a "ver" con claridad un objeto, remontarme a otro lugar y a otro tiempo; facilitarme (por los detalles etopéyicos, gestos, inflexiones, emociones y reacciones) establecer una conexión con un personaje, al punto de ver desde su propia perspectiva e incluso trasladarme su estado de ánimo.

    Definitivamente, leer es la manera más barata de viajar y la más rápida para conocer y entender a otras gentes.

    Somos privilegiados, además, de vivir en esta época tecnológica que nos provee un sinfín de recursos para acceder con inmediatez a tantos contenidos multimedia que (como la musiquita) le dan un valor agregado a la lectura.

    ¡Muchas gracias por tu comentario y por la sugerencia de tertulia con banda sonora, que por supuesto QUEREMOS, como bien dice Loida! ;)

    ResponderEliminar

¡Suscríbete a nuestro blog!