miércoles, 24 de abril de 2013

La leyenda de Sant Jordi y el dragón


Les adjunto aquí la leyenda de Sant Jordi y el dragón, ya que Henry hizo referencia a ella. Existen muchas versiones, pero he traducido la que aparece en la Wikipedia en catalán (http://ca.wikipedia.org/wiki/Sant_Jordi). La leyenda tiene una interpretación cristiana (San Jorge es el creyente, la doncella es la Iglesia y el dragón es el paganismo). También tiene raíces paganas: el héroe que mata al dragón aparece en numerosas tradiciones, comenzando con mitos sumerios e incluso parece que las versiones antiquísimas del Génesis podrían contener un mito así (pero esto daría para una discusión más larga).

Conforme traducía, no me he podido resistir a colocar unos comentarios propios que están entre corchetes ([]). 

La historia por la que se conoce el santo en todo el mundo es por la muerte que provocó al dragón que pretendía comerse a Cleodolinda, una preciosa doncella. Esta narración la escribió Iacopo da Varazze en el siglo XII en su obra "La Leyenda Áurea". Pronto se extendió por toda Europa hasta llegar a la Corona de Aragón [país del que formaban parte Cataluña y Valencia en aquel tiempo y que, con el tiempo, se unió a la Corona de Castilla para formar el país de España]

Cuenta la leyenda que Sant Jordi era un soldado romano nacido en el Oriente Próximo y el gran protagonista de una gran gesta caballeresca situada en Libia. 


Villa de Montblanc, en Tarragona (sur de Cataluña), donde esta versión de la leyenda sucede.

Dicen que acechaba los alrededores de la villa de Montblanc [Nota: hermoso pueblo que aún conserva su carácter medieval y que yo tuve la suerte de visitar] un dragón feroz y terrible, que poseía las facultades de caminar, volar y nadar y tenía un aliento maloliente, hasta el punto que envenenaba el aire desde muy lejos con sus bocanadas y producía la muerte de todos aquellos que lo respiraban. Era el terror de los rebaños y las personas y por toda aquella comarca reinaba el terror más profundo. Los habitantes pensaros que si le daban cada día una persona que le sirviera de presa, no haría el estrago a diestro y siniestro. De hecho, la leyenda dice que, el sistema les funcionó muy bien, pero que lo que era realmente complicado era encontrar una persona que se dejara comer por aquel monstruo. Por ello, todo el vecindario decidió hacer cada día un sorteo entre los habitantes de la villa y sería entregado a la "simpática" fiera aquel que la suerte eligiera.

Así se hizo por mucho tiempo y el monstruo debía sentirse satisfecho, ya que dejaba de hacer los estragos y maldades que había hecho antes. Pero...he aquí que un día, la suerte quiso que la hija del rey fuese la destinada. La princesa Cleodolinda era joven, bella, delgada.... hubo ciudadanos que se ofrecieron para reemplazarla [Nota del traductor: fíjense que a los habitantes de la villa les valió riata que el monstruo se tragara a un montón de sus vecinos, pero en cuando la víctima fue una joven bonita y delgada, ya todo el mundo perdió el sentido intentando salvarla: hay cosas que nunca cambian, aunque pasen los siglos, jeje] Pero el rey fue severo e inexorable, y con el corazón lleno de dolor, dijo que tanto valía su hija como cualquiera de sus súbditos y se avino a que fuera sacrificada. La doncella salió de la ciudad y ella solita se encaminó hacia el lago donde residía la fiera, mientras todo el vecindario, desconsolado y afligido, miraba desde la muralla como iba al sacrificio.


De la villa de Montblanc, salió la princesa para encontrarse con el temible dragón.

Pero fue el caso que, cuando estuvo un poco lejos de la muralla, se presentó un joven caballero, cabalgando un caballo blanco y con una armadura toda dorada y reluciente. La doncella, toda preocupada, le dijo que huyera rápidamente, ya que por allí rondaba un monstruo que se lo comería nada más lo viera. El caballero le dijo que no temiera, que no le iba a pasar nada, ni a él ni a ella, ya que había llegado a propósito para combatir a la fiera y así liberar del sacrificio a la princesa, como también a la villa de Montblanc. 

La fiera salió de golpe con gran horror de la doncella y con gran júbilo del caballero. Comenzó una intensa pero breve lucha, hasta que el caballero le clavó una buena estocada con su lanza que dejó malherida a la terrible bestia. El caballero, que era Sant Jordi, amarró al monstruo por el cuello y se la dio a la doncella para que ella misma la llevara a la ciudad, y la fiera siguió toda mansa y atemorizada. La leyenda explica incluso que los habitantes de la villa habían visto toda gesta desde la muralla y que recibieron con los brazos abiertos a la doncella y al caballero. 

En la muralla de Montblanc estaban esperando los aldeanos a la doncella y el caballero con los brazos abiertos (pero nadie se acercó a ayudarlos con el dragón)

En la  plaza mayor de la villa, los aldeanos acabaron de rematar ese animal feroz. De la sangre que brotó surgió rápidamente un rosal, con las rosas más rojas que la princesa había visto. De este rosal, el caballero joven cortó una rosa y la ofreció a la princesa.


A la plaza mayor de la villa, trajeron el dragón para rematarlo.

Se dice que el rey quiso casar a su hija con Sant Jordi, pero este le replicó diciendo que no la merecía [¿por qué no? ¿qué había hecho de mérito la mujer a parte de nacer bonita?] y que su visita a aquella villa era porque había tenido una revelación divina sobre la necesidad urgente de salvar aquella villa del monstruo. Recomendó al rey y a sus vasallos que fueran buenos cristianos y que honraran y veneraran a Dios tal como se merecía. Desapareció como había venido. 

[Pobre Cleodolinda, tiene la suerte de conocer el caballero perfecto de brillante armadura con el que han soñado las jóvenes por siglos y, como princesa de cuento, tenía todo el derecho del mundo a casarse con él al final de la narración. Pero después el tipo le sale alérgico al compromiso y prefiere irse a matar dragones por el mundo que casarse con ella. Esto sí que debe ser una desilusión]   


La princesa se hubiera beneficiado extraordinariamente de libros como éste.

martes, 23 de abril de 2013

Origen del Día Internacional del Libro


Déjenme que les hable un poco del Día Internacional del Libro, pues es una tradición que me trae muchos recuerdos de mi tierra. Este iba a ser un comentario del post sobre AMIDELEC, pero, como siempre, se ha alargado, así que he decidido convertirlo en un pequeño post.

Curiosamente, el día del libro comenzó como una tradición romántica en Cataluña (una región de España). El 23 de abril es el Dia de Sant Jordi (San Jorge), que murió el 23 de abril del 303. Sant Jordi es el patrón de Cataluña y las Cortes Catalanas convirtieron su día en festivo desde el año de 1456. Por ello, muchos catalanes se llaman Jordi. 

En Cataluña es famosa la leyenda de San Jorge y el dragón, que se enseña a los niños en la escuela. Fíjense que la princesa tiene una rosa en su mano

Sant Jordi es también el patrón de los enamorados en Cataluña (lo que en El Salvador sería San Valentín) y, por lo tanto, el 23 de abril es el Día de los Enamorados (lo que hoy en El Salvador sería el Día del Amor y la Amistad). Por ello, desde el siglo XV, en Cataluña existe la tradición de regalar una rosa a la mujer que uno ama durante el día del 23 de abril. 

En 1929, el escritor y editor valenciano Vicent Clavel i Andrés, que vivía en Barcelona, propuso a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona y al Gremio de Editores y Libreros celebrar una fiesta para promover el libro. Pronto la fecha se movió al día 23 de abril, una fecha primaveral con buen tiempo y que coincidía con el aniversario del entierro de Cervantes y la muerte de Shakespeare, que fue la misma fecha: el 23 de abril de 1616 (aunque no el mismo día, pero esto daría para otro post).

El 23 de abril es el día del libro y de la rosa en Cataluña

Estas dos tradiciones quedaron unidas desde entonces en lo que se llama la Diada de Sant Jordi (el Día de San Jorge, en mi lengua). Es un día festivo, donde tradicionalmente se regalaba un libro a los hombres y una rosa a las mujeres (hoy a las mujeres se les regala un libro y una rosa). Es un día también de reivindicación de la cultura catalana y Cataluña amanece decorada con banderas catalanas en los balcones.

El día de Sant Jordi, una multitud pasea por las Ramblas de Barcelona comprando rosas y libros en los chiringuitos que hay a los lados. Verán que la mujer que está en el centro de la foto lleva un ramo de rosas

¿Cómo no recordar las díadas de Sant Jordi durante los nueve años que viví en Barcelona mientras estudiaba y comenzaba a trabajar? La ciudad había salido del frío y era una fiesta, inundada por gente feliz que salía a las calles. Las aceras estaban llenas de tienditas (paradas, como se les llama allí) donde se vendían rosas y libros. Los escritores se colocaban para firmar y dedicar los libros que la gente compraba. Había un ambiente de alegría y relax. Las vendedoras te decían al pasar: "Compri una rosa per la seva xicota" ("Compre una rosa para su novia"). Eso me molestaba pues me hacía recordar que no tenía novia, jaja. Bonitos recuerdos.

Una parada de libros en que la gente compra el 23 de abril. 

Basándose en esta tradición arraigada en Cataluña, el 15 de novembre de 1995, la Conferencia General de la UNESCO decretó el 23 de abril como el Día Internacional del Libro y los Derechos de Autor, que ha hecho que esta tradición centenaria se convierta en una festividad mundial de celebración de uno de los mejores inventos de la historia de la humanidad: el libro.

Junto con los libros hay paradas de rosas.

Ahora, cuando les traigan un libro y una rosa, como pasó con la reunión con AMIDELEC, ya saben de dónde viene la costumbre. Yo, hoy que es el Día de Sant Jordi extrañaré no estar en Barcelona, comprando rosas y libros para las personas que estimo.  Un abrazo.


Encuentro entre clubes



“Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía”.

John F. Kennedy




Cito esas palabras porque me parece que describen muy bien lo que experimentamos este sábado 20 de abril, cuando el Club de La Buena Estrella tuvo el honor y el privilegio de recibir la amable visita del club Amigos de la Lectura, AMIDELEC. Inefable y deliciosa compañía.

AMIDELEC nació en marzo de 2001 con el fin de promover y difundir el hábito de la lectura. Este admirable grupo de señoras encontró en la jubilación una oportunidad inmejorable para aprovechar al máximo la riqueza del tiempo. Jamás dejar de cultivarse, nunca desperdiciar la chance de aprender. No renunciar a vivir con pasión y emoción el viaje que conlleva la lectura de un buen libro. "Leer para vivir", como dice Belén Gopegui. Aferrarse a ese hábito que según Antoine Houdar de la Motte, "nos hace contemporáneos de todos los hombres y ciudadanos de todos los países". 

Vaya si admiramos su chispa todos aquellos que entendemos que nuestro paso por aquí no debe limitarse a sobrevivir penosamente entre el vértigo y el bostezo de nuestras jornadas. Vivir es otra cosa. Y si las circunstancias que nos imponen el tiempo y la rutina nos impidiesen vivir la vida que queremos, aun podemos apelar a los mundos que nos esperan en los libros. Definitivamente hay que leer para vivir. 

¡Qué agradable resulta entonces encontrarse con otras personas, de otra edad, con otras ideas y formaciones,  con otros métodos y estilos, con diferentes metas y objetivos, con distintos horarios y ritmos; pero con esa misma imperiosa e inextinguible flama interna por leer, descubrir, conocer y compartir que nosotros reconocemos como propia!

¿Cómo se dio este encuentro?
Durante el intercambio nos enteramos que AMIDELEC y el Club de La Buena Estrella coincidimos hace tres años, en el Primer Encuentro Nacional de Clubes de Lectura, organizado el 22 de abril de 2010 por la Escuela de Jóvenes Talentos en Letras (EJTL) que impulsa la Universidad Dr. José Matías Delgado. Sin embargo, el contacto entre ambos grupos se dio más recientemente y por otra vía, que no por azarosa está menos ligada al mundo de los libros. El Club de La Buena Estrella imprime todos los años un brochure con la programación de nuestras lecturas e información de interés para quienes quieran unirse al club. Y por esas cosas que sólo son posibles gracias a la globalización y la virtualidad, Loida Pineda, una de nuestras fundadoras, solicitó el diseño del brochure para el año 2013 a Nora Huezo, una excelente diseñadora gráfica que actualmente reside en Guinea Ecuatorial. Nora indicó que los detalles presenciales de la operación fueran efectuados a través de su madre, doña Nora Soundy de Huezo, quien resultó ser una de las fundadoras de AMIDELEC. Emocionadas ambas por el interés en común recién descubierto, no necesitaron más que un par de interesantes conversaciones telefónicas para que la reunión interclubes fuera acordada y programada. 


Fue así como, en calidad de representantes de nuestro club, Loida Pineda, Karla Majano, Stephanie Miranda, Alejandra Pineda, Miguel Ángel Meléndez y este servidor, le dimos la bienvenida a las señoras Nora Soundy de Huezo, Yolanda de Carbajal, Tere Montalvo, Linda de Henríquez, Dora Alicia Bolaños de Vides, Marina de Alvarenga, Nora del Carmen de Cruz y Helen Guardado de del Cid.  

Uno a uno fuimos presentándonos y luego pasamos a explicarles como funciona nuestro club, nuestra historia, cual es el método con que elegimos los libros, dividimos las lecturas, abordamos el análisis y comentamos en las reuniones. 

Sus experiencias y comentarios
Doña Dora Alicia Bolaños de Vides, en cuya casa se celebraron las primeras reuniones de AMIDELEC hace más de doce años, fue la primera en presentarse y expresar su alegría por compartir con nosotros ese momento. Luego doña Marina de Alvarenga nos comentó los orígenes de AMIDELEC, la agenda y el protocolo de sus reuniones (que siempre comienzan con una oración) y cómo fue formado por personas que coincidían en una comunidad católica. No obstante, aclara que no se trata de un club religioso. 

Doña Norita de Huezo nos cuenta que fue en esa comunidad donde le pidieron llenar una ficha en la que debía indicar qué cosas que no había hecho en su vida quería hacer en esta nueva etapa, y ella marcó todas las de la lista. Entonces le preguntaron en que áreas de conocimiento ella podía aportar. Luego de hacer un repaso sobre su larga carrera y sus experiencias (doña Nora dirigió la Biblioteca de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de El Salvador, la Hemeroteca Central de la misma universidad, la Biblioteca Especializada del Instituto Centroamericano de Telecomunicaciones INCATEL y la Biblioteca Escolar de la Academia Británica Cuscatleca; además de representar a El Salvador en múltiples reuniones, seminarios y convenciones), la respuesta cayó por peso: aportaría en un club de lectura. 

Cuenta que con la coordinación de la Licenciada María Marta Montúfar, empezaron a reunirse para la lectura de noticias, artículos de periódicos y revistas. Más adelante pasaron a leer libros. Es importante señalar que AMIDELEC pone énfasis en la lectura de los autores salvadoreños. "Hemos descubierto verdaderas joyas que vale la pena conocer y promover. Hay que sentirnos orgullosos de lo nuestro", dice doña Nora. 

Desde esa primera etapa se unió al grupo doña Yolanda de Carbajal, que ya antes había formado parte de CLAM (Círculo de Lectores Adultos Mayores). Ella nos explicó algo del método y la dinámica de sus reuniones. Resaltó la importancia que en su caso tuvo el hecho de tener en la Licenciada Montúfar una guía experta, y de como para leer un libro tuvieron que leer otros considerados como "pre-requisitos". Algunas de ellas hicieron memoria de que O'Yarkandal de Salarrué requirió la lectura de cuatro libros previos. Doña Yolanda también mencionó cómo AMIDELEC se involucra en actividades relacionadas con la lectura, que incluso las ha llevado a hacer presentaciones y dramatizaciones de lo que leen. 

Doña Helen Guardado de del Cid ahondó en las actividades de AMIDELEC y nos contó de la experiencia que tuvieron en las lecturas de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, que en 2005 se hicieron en el Teatro Luis Poma. Ella aun se mantiene activa como consultora de bibliotecas escolares en Fundación Crisálida. Fue Directora de la Biblioteca Nacional y Directora de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. Ejerció como Coordinadora y docente de la Carrera de Bibliotecología en la Universidad de El Salvador, es Técnico en Bibliotecología y Licenciada en Ciencias de la Educación y tiene varios diplomados obtenidos en universidades en El Salvador y en el exterior. ¡Qué envidia nos dan estas señoras!

Al final, doña Helen nos estimuló a trascender como club, a tratar de fomentar en otros el amor por los libros. Recuerda con entusiasmo que ellas solían ir a leer cuentos a los niños del mercado San Miguelito y que intentaban despertar en los adultos el interés por la lectura. No era una tarea fácil, no sólo por la apatía habitual y las excusas para no involucrarse, sino porque implicaba un gran esfuerzo físico llevar los libros en carretillas de supermercado. "Leer nos vuelve personas críticas", dice. "Los que leemos también analizamos. Ustedes son críticos porque leen. Hay que motivar a otros a leer. Ustedes deben pasar esto a sus hijos. Yo siempre llevé a mis hijos a las ferias de libros y los dejaba elegir. Apenas era necesario supervisar lo que elegían, porque cuando uno les enseña bien, aprenden a elegir bien. Desde que estaban en el vientre materno yo les ponía música y les leía." 

Doña Nora de Cruz también expresó su preocupación por la manera en que los padres educan a sus hijos en la actualidad, sin mayores correctivos, sin énfasis en adquirir buenos hábitos como la lectura. "El uso de la tecnología, el entretenimiento y el Internet deben ser regulados por los padres, debe haber límites", recomienda. 

Doña Tere Montalvo nos contó una interesante anécdota de entre sus muchas experiencias en AMIDELEC. Autodefinida ideológicamente como una mujer de derecha, doña Tere se negaba a leer al revolucionario Roque Dalton. Recuerda que su tía le exhortó a leerlo, argumentando que uno no puede defender ni atacar lo que no conoce. "Necesitás conocer a tu enemigo", le dijo. Luego de pasar de sus prejuicios y escuchar las recomendaciones de su tía y de sus compañeras de club, aun con reservas decidió leerlo. ¡Qué sorpresa se llevó al descubrirse maravillada y atraída por Roque Dalton luego de leer su obra! "¡De haberlo conocido quizás hubiera sido una de las tantas mujeres que tuvo!", confiesa doña Tere entre risas. 

Luego de enterarse de que Loida y yo estamos casados, y de que Miguel Ángel y Karla están comprometidos, también bromeó: "¡El club de ustedes es un club más social, aquí hasta bodas celebran! ¡Nosotros no hacemos eso!"

La tradición del Día Internacional del Libro
Sin duda alguna en AMIDELEC son todas excelentes personas, muy amables y detallistas. Muestra de ello es que apartaron un momento de la reunión para obsequiarnos una rosa a cada uno y doña Marina de Alvarenga nos entregó una nota para que nos pusiéramos en contexto con la tradición de amigos, libros y rosas que estaban compartiendo con nosotros a manera de antesala del Día Internacional del Libro, que se celebra precisamente este día martes 23 de Abril. 

Casualmente nosotros también atinamos sin que fuera parte de un plan, pues llevábamos para ellas un par de libros como una demostración de gratitud por su visita, mismos que agregarán a su biblioteca. Aprovechamos la oportunidad para desearles felices lecturas. Pueden leer la bonita nota que ellas nos entregaron haciendo clic en este enlace



Agradecimiento
El Club de La Buena Estrella agradece a AMIDELEC por honrarnos con su visita, por enriquecernos con sus experiencias, por su lindo y significativo obsequio y por su amable valoración del intercambio entre nuestros clubes. En verdad la hemos pasado de maravilla con ustedes. Aprendimos mucho y nos quedamos con muchas ideas que vale la pena poner en práctica. Su ejemplo es inspirador y su espíritu denodado es digno de imitar. Ojalá que las manos que dan cuerda a nuestros relojes les concedan mucho tiempo, buena salud y agradables lecturas. Ojalá que nosotros también recibamos la bendición de una larga vida entre libros y buenos amigos con quien compartirlos. Confiamos en llegar al retiro con el mismo entusiasmo que vemos en ustedes por leer, vivir y compartir, por "desmenuzar" un libro con fruición y paciencia. ¡Mil gracias AMIDELEC!

viernes, 12 de abril de 2013

¿Por qué el chino es tan condenadamente difícil? (Parte II)

Sigo con la traducción del interesante artículo dedicado al chino, que está resultando más laboriosa de lo que esperaba, pues el autor utiliza metáforas y coloquialismos difíciles de traducir. Le he añadido comentarios propios [en negrita y corchetes], las figuras y la explicación de cada figura (los cuales no estaban en el artículo original pero creo que ayudan a comprender los argumentos del autor así como a aprender un poco sobre el idioma chino).  

1. Porque el sistema de escritura es ridículo.

Bello, complejo, misterioso...pero ridículo. En principio, a mí, como a muchos estudiantes de chino, me atrajo el idioma por su sistema de escritura, que seguramente es uno de los más fascinantes del mundo. Cuánto más aprende uno sobre los caracteres chinos, más intrigantes y adictivos se vuelven. El estudio de estos caracteres puede volverse una obsesión de por vida y, muy pronto, uno se sorprende a sí mismo en la tarea diaria de acumularlos, en un vano intento de atesorar gota a gota del vasto mar de los caracteres y guardar esas gotas en el balde agujereado de la memoria a largo plazo.

La belleza de los caracteres es indiscutible, pero cuando los chinos empezaron a darse cuenta de la importancia de la alfabetización universal, se hizo claro que esos ideogramas eran como los pies de loto - a algunos fetichistas les puede haber gustado su apariencia, pero no son muy prácticos para el uso diario.

Para comenzar, es excesivamente difícil aprender los caracteres necesarios para leer y escribir de forma funcional. De nuevo, se puede preguntar: "¿Difícil comparado a qué?". Y la respuesta es sencilla: difícil comparado al español, al francés, al ruso, al hindi o a cualquier otro lenguaje "normal" y sensato que requiere a lo sumo unas pocas docenas de símbolos para escribir cualquier cosa. John DeFrancis, en su libro "El Lenguaje Chino: Hecho y Fantasía", informa que sus colegas chinos estiman que a un hablante de mandarín le toma de siete a ocho años aprender a leer y escribir tres mil caracteres, mientras sus colegas franceses y españoles juzgan que los estudiantes en sus países respectivos alcanzan niveles comparables en la mitad de tiempo (1).

Naturalmente, esta estimación es un poco cruda e impresionista (no está claro lo que significan "niveles comparables"), pero la implicación global es obvia: el sistema de escritura chino es más difícil de aprender, en términos absolutos, que un sistema de escritura alfabético (2). Incluso los niños chinos, cuyas mentes se encuentran en su momento de mayor absorción, tienen más problemas con los caracteres chinos que los que  sus pequeñas contrapartes en otros países encuentran con sus respectivas escrituras. Imagínese las dificultades que experimentamos estudiantes extranjeros adultos y relativamente lentos como yo mismo.

Figura 1. Hagan clic para ampliar y verla bien. Los caracteres chinos comenzaron hace milenios como dibujos pictográficos (columna de la izquierda). Sin embargo, muy pronto se simplificaron y estilizaron de forma que hoy en día resultan difícil de memorizar, pues han perdido toda semejanza gráfica con el objeto que representan (ver por ejemplo, la evolución de los caracteres del sol y la luna en la tercera y cuarta fila comenzando por abajo). 

Todo el mundo ha oído que el chino es difícil debido al número enorme de caracteres que deben aprenderse y ello es completamente cierto. Hay una gran cantidad de libros y artículos populares que restan importancia a esta dificultad, diciendo cosas como "A pesar de que el chino tiene [10,000, 25,000, 50,000 - elija su opción] caracteres separados, sólamente se necesitan unos 2,000 para leer un periódico. Gran paja. Yo no podía leer cómodamente un periódico cuando tenía 2,000 caracteres en mi haber. A menudo, tenía que buscar varios caracteres por línea e, incluso después de esto, tenía problemas para extraer el significado del artículo. (Asumo que, en este contexto, "leer" significa "leer y comprender básicamente el texto sin tener que buscar docenas de caracteres" pues, en caso contrario, la afirmación tiene poco sentido).

Este cuento de hadas se basa en el hecho de que, cuando observas las frecuencias de los caracteres, más del 95% de los caracteres en un periódico pertenece normalmente a los 2,000 caracteres más comunes (3). Pero lo que esa explicación ignora es que esos caracteres familiares pueden construir muchas palabras no familiares (para ilustrar el problema, tenga en cuenta que, en español, conocer las palabras "corre", "ve" y "dile" no significa que se conoce la palabra "correveidile"). [Nota: este problema es mucho más común en chino que en español: ver figura siguiente]

Figura 2. Esta figura ilustra el argumento del último párrafo. Muchas palabras se escriben en chino como una combinación de caracteres. Conocer los caracteres no significa poder descifrar el significado de la palabra. Así, ustedes saben (porque lo han visto en la última columna de la Figura 1) que éstos son los caracteres que significan "sol" y "luna". Sin embargo, juntos significan la palabra "brillo", lo que, seguramente, nunca se les hubiera ocurrido.

Además, como cualquiera que ha estudiado un lenguaje conoce, puedes conocer bien cada palabra de un texto y, aún así, no ser capaz de comprender el significado. La comprensión lectora no se trata simplemente de conocer muchas palabras; se debe tener una idea de cómo esas palabras se combinan con otras en una multitud de diferentes contextos (4). Además, está el hecho de que, aunque sepas 95% de los caracteres de un texto dado, el 5% restante suelen ser precisamente los caracteres cruciales para entender la idea principal de este texto. Un hablante no nativo de español que lee un artículo cuyo titular es "Se ha comprobado que los jacuzzis son efectivos para el tratamiento de la flebitis" no llegará muy lejos si no conoce las palabras "jacuzzi" y "flebitis".



Figura 4. Hagan clic para ampliar y verla bien. A menudo, los caracteres se combinan de forma que se montan unos con otros. Aquí, la palabra "migrar" está compuesta por los caracteres "gran", "paseo", "oeste" y "parar". Abajo de estas líneas hay más ejemplos de caracteres compuestos.


Este problema con la lectura es delicado para aquellos que trabajamos en el área de estudios chinos. ¿Cuántos de nosotros nos atreveríamos a pararnos en frente de nuestros colegas y leer en voz alta un pasaje seleccionado al azar? Sin embargo, complejos de inferioridad o el miedo al desprestigio causan que muchos profesores y estudiantes se vuelvan colaboradores involuntarios en una especie de conspiración de silencio en la que todo el mundo finge que, después de cinco años de estudiar chino, el estudiante aplicado debería pasar a toda velocidad por cualquier texto desde Confucio a Lu Xun, deteniéndose sólo ocasionalmente para buscar algún molesto carácter poco frecuente (en su diccionario chino-chino, por supuesto). 

Otros, por supuesto, son más honestos con las dificultades. El otro día, uno de mis compañeros estudiantes de posgrado, alguien que ha estudiado chino durante diez años o más, me dijo: "Mi investigación se ve dificultada por el hecho de que todavía no puedo leer chino. Me tardo horas en avanzar dos o tres páginas y no podría leer por encima ni aunque de ello dependiera mi vida". Esta sería una admisión asombrosa para alguien que ha estudiado (por ejemplo) literatura francesa durante diez años. Y, sin embargo, es un comentario que oigo todo el tiempo a mis colegas (al menos en esos momentos de descuido, en el que uno ha tomado demasiadas cervezas Tsingtao y comienza a lamentar la lentitud con la que avanza el trabajo de tesis).

Una vez, un profesor mío me explicó un juego que él y un colega jugaban a veces. La competencia consistía en tomar un libro al azar de los estantes de la sección china de la Biblioteca de Asia y ver quién era el primero que adivinaba de qué se trataba el libro. Cualquiera que haya pasado tiempo trabajando en una colección de libros de Asia occidental puede asegurar que esta puede ser una tarea bastante difícil - ya no hablemos de lo difícil que resulta leer el libro en cuestión. Este estado de cosas es muy desalentador para el estudiante que está impaciente para darse un festín con las vastas riquezas de la literatura china, pero que, durante los primeros años, debe subsistir a base de una dieta blanda de folletos enlatados, ejemplos de libros de texto y aperitivos cuidadosamente editados.

Llama la atención la comparación con el aprendizaje de los lenguajes occidentales más comunes. Después de un año de estudiar francés, fui capaz de leer mucho. Completé las novelas de siempre - La nausée de Sartre, el Candide de Voltaire, L'étranger de Camus - además de numerosos periódicos, revistas, libros de cómics, etc. Fue un montón de trabajo pero con poco dolor:  en realidad todo lo que necesité fue un buen diccionario y un libro maltratado de gramática francesa que encontré en una venta de garaje.

Este enfoque de "arréglatelas como puedas" simplemente no funciona con el chino. Al final de tres años de aprender chino, todavía no había leído una sola novela completa. Me parecía muy difícil, increíblemente lento y poco gratificante. Los periódicos eran también demasiado intimidantes. No podía leer un artículo sin buscar un carácter de cada diez y no era raro que echara un vistazo a la portada del People's Daily y no fuera capaz de descifrar completamente ni un solo titular. En aquel tiempo, alguien sugirió que leyera El Sueño de la Cámara Roja y me dio una bonita edición de tres volúmenes.  Recordarlo me da risa. Todavía se encuentra en mi estantería como un Buda gordo y petulante, con sólo las primeras veinte páginas llenas de definiciones garabateadas y signos de interrogacion mientras que el resto del libro está nuevo y virgen. Después de seis años de estudiar chino, todavía no he llegado a un nivel en el que puedo leer algo sin consultar una traducción inglesa (Por "leer" quiero decir, por supueso, "leer por placer". Supongo que si alguien pusiera una pistola en mi cabeza y un diccionario en mi mano, podría completar la lectura). 

Figura 5. El People's Daily o Diario del Pueblo que el autor se ve incapaz de descifrar. ¿Se atreverían ustedes?

Sumergirse de un solo en la vasta piscina del chino no sólo es temerario, puede ser simplemente contraproducente. Como escribe George Kennedy: "La dificultad de memorizar un ideograma chino comparada con la dificultad de aprender una nueva palabra de un lenguaje europeo es tal, que se necesita una economía rígida de esfuerzo mental" (5). Esto es, si acaso, quedarse corto. Con un riesgo tan alto de ahogarse, se recomienda más bien que el estudiante pase más tiempo en la parte poco profunda de la piscina del chino pataleando para no hundirse antes de dirigirse a la parte más profunda.

Por si esto no fuera suficientemente malo, otro aspecto ridículo del sistema de escritura chino es que hay dos diferentes conjuntos de caracteres (que, por suerte, se intersectan): el conjunto de caracteres tradicional (que se usa todavía en Taiwan y Hong Kong) y los caracteres simplificados (adoptados por la República Popular de China al final de los años cincuenta y principio de los sesenta). Cualquier extranjero que estudia chino está más o menos obligado a familiarizarse con ambos conjuntos, pues está expuesto de forma rutinaria a libros de texto y materiales provenientes de las dos Chinas. 

Figura 6. Hagan clic para ampliar y verla bien. Aquí vemos como se escriben las palabras "abrir", "dibujo", "diversión" y "aprender" en chino simplificado (abajo, usado en la China comunista) y en chino tradicional (arriba, usado en Taiwan, Hong Kong y las comunidades de exiliados chinos en Oriente y Occidente). 

Está lingüística gota que colma el vaso pone una carga absurda en el ya absurdamente cargado estudiante de chino, que, en este punto, se alegraría de cambiar su lugar con el de Sísifo. Pero, como los propios chinos tampoco son igualmente competentes en los caracteres simplificados y en los tradicionales; no hay nada de vergonzoso en acabar concentrándose en un conjunto de caracteres y excluir parcialmente al otro. De hecho, a fin de cuentas, tampoco hay nada de vergonzoso en dejar de estudiar chino para siempre.










Notas

(1) John DeFrancis, The Chinese Language: Fact and Fantasy, Honolulu: University of Hawaii Press, 1984, p.153. La mayoría de temas de este artículo se tratan de forma más extensa y con mayor claridad en este libro y en el libro del mismo autor Visible Speech: The Diverse Oneness of Writing Systems, Honolulu: University of Hawaii Press, 1989.

(2) A propósito, soy consciente de que mucho de lo que he dicho más arriba se aplica también al japonés, pero parece claro que la carga que lleva un aprendiz de japonés es mucho más ligera porque: a) el número de caracteres chinos usados en japonés es "solamente" de 2,000 - inferior en un factor de dos o tres comparado con el número necesitado por el lector chino de alfabetización media y b) el japonés tiene silabarios [alfabetos de sílabas] fonéticos (los caracteres hiragana y katakana), que son fiables fonéticamente casi al 100% y, en muchos aspectos, más fáciles de dominar que la caótica ortografía del inglés.

(3) Mirar, por ejempo, Chen Heqin, "Yutiwen yingyong zihui" [Caracteres usados en la literatura vernácula], Shanghai, 1928.

(4) John DeFrancis trata este tema, entre otros lugares, en "Why Johnny Can't Read Chinese", Journal of the Chinese Language Teachers Association, Vol. 1, No. 1, Feb. 1966, pp. 1-20.

(5) George Kennedy, "A Minimum Vocabulary in Modern Chinese", in Selected Works of George Kennedy, Tien-yi Li (ed.), New Haven, 1964, p. 8.

miércoles, 10 de abril de 2013

¿Por qué el chino es tan condenadamente difícil? (Parte 1)

Quería compartir con ustedes alguna información interesante sobre la lengua china, que es un tema que fascina a cualquier persona que lo conoce un poco. Esto amerita una serie como la de los asquenazís, pero simplemente no tengo tiempo para escribir tanto. 

Los ideogramas chinos se diseñaron en una época que se escribía a mano. De ahí la dificultad de introducirlos en las computadoras, para lo cual hay varios métodos ingeniosos.

Buscando alternativas, se me ha ocurrido que sería una buena idea traducir al español un artículo que leí hace tiempo y que me pareció divertido e informativo. Si debo hacer alguna nota personal, la haré entre corchetes y negrita, es decir, así: [nota de Chent]

El artículo está en inglés coloquial y para mí es un reto traducirlo, pues en español las cosas se expresan de forma diferente y yo sigo la filosofía de la traducción que explicó Umberto Eco en "Decir casi lo mismo".

Para los interesados en el tema de la traducción, este libro es un excelente recurso, con una filosofía propia y multitud de ejemplos.

Esta filosofía podría resumirse en el hecho de que el texto traducido debe parecer cómo si se hubiera concebido y escrito directamente en la lengua de destino (en nuestro caso, en español). No sé si lo he conseguido pero el resultado de mis intentos se ve a continuación. 

¿Por qué el chino es tan condenadamente difícil? 


por David Moser
Centro de Estudios Chinos de la Universidad de Michigan

La primera pregunta que cualquier persona sensata podría preguntarse al leer el título de este ensayo es "¿Difícil para quién?". Una pregunta razonable. Al fin y al cabo, los chinos parecen aprender su lengua sin problemas. Cuando los niños chinos pasan por la terrible edad de dos años es el idioma chino el que utilizan para volver locos a sus padres y, después de unos pocos años más, los mismos niños utilizan los increíblemente complicados caracteres chinos para garabatear notas de amor y listas de compras. Entonces, ¿qué quiero decir con "difícil"?

Como sé, desde el principio, que el tono general de este documento va a incluir muchos lamentos y quejas, quiero sincerarme y explicar exactamente lo que quiero decir. Con "difícil" quiero decir "difícil para mí", un hablante nativo de inglés que intenta aprender chino de adulto, pasando por todo el proceso de los libros de texto, los casetes, los compañeros de conversación, etc...todo el lío tortuoso  Quiero decir "difícil para mí" (y, por supuesto, para muchos otros occidentales que han pasado años de su vida golpeando sus cabezas contra la Gran Muralla del Chino).

Sin embargo, si ello fuera todo, mi afirmación sería bastante trivial. Por supuesto que el chino es difícil para mí. Al fin y al cabo, cualquier idioma extranjero es difícil para alguien que no es nativo, ¿verdad? Bueno, más o menos. No todas las lenguas extranjeras son igualmente difíciles para un estudiante. Depende cuál es tu lengua nativa. Un francés puede aprender italiano más rápidamente que un americano y un americano medio probablemente pueda dominar el alemán mucho más rápido que un japonés medio, y así sucesivamente. Así que parte de lo que afirmo es que el chino es difícil comparado con... bueno, comparado con cualquier otro lenguaje que quieras abordar. Lo que quiero decir es que el chino no es sólo difícil para nosotros (hablantes de inglés) sino que es difícil en términos absolutos. Es decir, el chino es también difícil para ellos, para los chinos.

Si no lo cree, pregunte a un chino. La mayoría de chinos reconocen alegremente que su lenguaje es difícil, quizás el más difícil de la tierra (muchos chinos incluso están orgullosos de ello, de la misma manera que algunos neoyorquinos están orgullosos de vivir en la ciudad más inhabitable de Estados Unidos). Quizás todos los chinos merecen una medalla sólo por haber nacido chinos. En cualquier caso, los chinos se dan cuenta, por lo general, de que su lengua nativa se compara al Everest, ya que, desde su posición privilegiada, pueden observar a los extranjeros temerarios jadeando y resoplando mientras intentan subir las laderas empinadas.

Es conocido el supuesto hecho de que si tomas la expresión inglesa "It's Greek to me" ["me suena a chino", en español] y buscas expresiones equivalentes en todas las lenguas del mundo para llegar a una conclusión de qué idioma es el más difícil, el resultado de esta encuesta lingüística es que el chino gana fácilmente el título canónico de "idioma incomprensible". (Por ejemplo, los franceses tienen la expresión "C'est du chinois", "Es chino", es decir, "Es incomprensible". Otras lenguas tienen dichos similares). Entonces surge la pregunta: "¿Qué consideran los propios chinos como un lenguaje imposiblemente difícil?". Si se busca la frase correspondiente en chino, lo que se encuentra es Gēn tiānshū yíyàng 跟天书一样, que significa "Es escritura celestial".


En este curioso gráfico, sacado de un blog sobre lenguaje se ve qué lenguaje se considera incomprensible en las diferentes lenguas. Por ejemplo, en inglés, la expresión "It's Greek to me" significa lenguaje incomprensible. Por lo tanto, hay una flecha del inglés al griego. Los hispanohablantes dicen "me suena a chino" y, por ello, hay una flecha del español al chino. Vean la concentración de flechas que dirigen al chino, lo que prueba la tesis del autor de este artículo.

Hay algo cierto en todo esto: el chino merece su reputación de ser una lengua dolorosamente difícil. Aquellos que quieran emprender el estudio del idioma por cualquier otro motivo que no sea el puro placer de hacerlo acabarán frustrados por la relación abismal que existe entre esfuerzos y resultados. Aquellos que se ven atraídos por la descorazonadora complejidad y dificultad del lenguaje no se decepcionarán. Sea cuál fuere el motivo por el que comenzó, cada persona que ha emprendido el estudio del chino acabará preguntándose más pronto o más tarde: "¿Por qué demonios estoy haciendo esto?" Los que todavía pueden recordar su objetivo original harán bien en abandonar el intento en ese mismo momento, ya que nada merece todo ese  esfuerzo tedioso. Los que simplemente se dicen: "He llegado hasta aquí. No puedo parar ahora" tendrán alguna posibilidad de éxito, ya que tienen el tipo de obstinación estúpida y la falta de sensatez que se requieren para aprender chino.

Bien, después de haber explicado un poco lo que quiero decir por "difícil", vuelvo a mi pregunta original: "¿Por qué el chino es tan condenadamente difícil?"

[Continuará]

martes, 9 de abril de 2013

La vida en rojo


Si existe la vida en rosa, ¿porqué no la vida en rojo?



En el libro uno, Mo Yan , nos describe en rojo el trayecto que la tropa del comandante Yu Zhan’ao debe atravesar en Gaomi Noreste y a medida que avanzan por los senderos, la carretera de Jiao Ping, los cultivos de sorgo y de maíz, esperando con ansias encontrar al enemigo para derrotarlo, también nos deleita con situaciones pintadas de rojo desde la concepción de un hijo, hasta la muerte de un humano.

El rojo no es exclusivo en sus descripciones, pero pareciera que se ensaña con este color, en algunos casos poniendo a prueba nuestra imaginación, tal vez sea por sinestesia ( percepción de varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo: oír colores, ver sonidos y percibir sensaciones gustativas) es que pretende que escuchemos el sonido rojo de una trompeta, talvez por el buen augurio que representa el rojo en la cultura china o simplemente es un reflejo del significado que la sangre y el sorgo tienen en esta historia.

Aquí algunas frases recorriendo la gama de rojos:





"Aturdido, comenzó a lloriquear como un bebé: una lengua purpúrea de fuego recorrió el vacío de su cráneo."




"La silueta corva de un sol rojo sangre emergió sobre el campo de sorgo"

"La bruma, deshecha por la luz del sol, se asentaba sobre la corriente y tornasolaba el río negro rojos profundos y rojos dorados, como si fuese fuego: estaba inundado por el color."




"El eslabón era negro; el pedernal, rojo oscuro como el hígado cocido de una gallina"

"El sol tenía unos palmos de altura, rodeado su núcleo blanco por un halo rosáceo"






"La carretera yacía allí, como la muerte misma. El sorgo se había vuelto de color escarlata oscuro."






"El trompeta Liu avanzó sobre su rodilla, arrastrando la otra pierna, se llevó la trompeta a los labios y elevó su sonido hasta el cielo: un sonido escarlata."







"Sus pensamientos le traían la caza de patos con el tío Arhat, que tenía una escopeta con una culata de color rojo oscuro y una correa de cuero"







"La gente parecía cada vez más empequeñecida y las caras se veían de color arcilla o negras"








"La abuela lavó su cara ensangrentada en la cuba de vino hasta que apestó a alcohol y estuvo roja como una remolacha."










"Los melocotoneros estaban en plena floración roja; los sauces, verdes; caía una llovizna dulce y los rostros de las muchachas parecían flores"







"Pudo ver las andas bruñidas y purpúreas de madera de álamo y, por debajo, los hombros fuertes de los porteadores"










"Dos lágrimas delicadas, tan trasparentes y rosáceas como los granos faltos de sazón del sorgo, humedecieron las pestañas de mi abuela" 




"Un relámpago rojo sangre cruzó el cielo por el noreste y algunos rayos estentóreos de luz solar amarillo albaricoque desgarraron las nubes oscuras..."










"Donde se dirigiera la vista, las espigas delgadas del maíz se erguían entre la maleza lozana, con el ondular orgulloso de sus flores purpureas, azulinas, rosáceas y blancas."








"La abuela y el abuelo se amaron rodeados por la vitalidad del campo de sorgo........Ambos labraron las nubes y esparcieron lluvia sobre el campo, sumando una pátina de rojo brillantes ...."








"Mi padre fue el primero en ver a la abuela.........una fuerza secreta le dijo que mirase hacia el oeste; la vio flotando en dirección a ellos, como una espléndida mariposa roja."

viernes, 5 de abril de 2013

Mo Yan, la literatura y la política

Son muchas las críticas vertidas sobre Mo Yan por lo que algunos interpretan como una postura política ambigua con respecto al régimen de su país.

Justamente anoche, en la reunión del club, comentábamos acerca de lo radicales que pueden llegar a ser los juicios y condenas que la sociedad emite sobre los escritores y otros personajes del mundo del arte y la cultura. Es como si esa condición los obligara a tener una postura política claramente definida, a tomar bando, a tornarse críticos, a ser la voz de sus pueblos. Qué bien si lo hacen.  Pero en vista de que el carácter de quien escribe y sus motivaciones para escribir pueden deberse a causales muy diferentes, no podemos satanizar a aquellos que aprenden a convivir con sus entornos sin ser permanentes denunciantes del sistema. Privarse de leer a un autor porque tiene una ideología diferente de la nuestra o porque carece de una claramente definida, es una señal inequívoca de arrogancia e intolerancia, de valoraciones sesgadas y de juicios precipitados. Y la ignorancia y la pobreza de criterio se agazapan detrás de ese tipo de penosos prejuicios.

¿Dejaríamos de leer a Borges, a García Márquez o a Vargas Llosa por razones políticas? ¿Caeríamos en odiosos estereotipos y obviaríamos a Salarrué por su supuesta condescendencia con la dictadura de Martínez, a Camilo José Cela por franquista, a Camus por anarquista, a Gorki por marxista, o a Günter Grass por nazi?

Cito a Jorge Luis Borges:

"Yo descreo de la política no de la ética. Nunca la política intervino en mi obra literaria, aunque no dudo que este tipo de creencias puedan engrandecer una obra. Vean, si no, a Whitman, que creyó en la democracia y así pudo escribir Leaves of Grass, o a Neruda, a quien el comunismo convirtió en un gran poeta épico… Yo nunca he pertenecido a ningún partido, ni soy el representante de ningún gobierno… Yo creo en el Individuo, descreo del Estado. Quizás yo no sea más que un pacífico y silencioso anarquista que sueña con la desaparición de los gobiernos. La idea de un máximo de Individuo y de un mínimo de Estado es lo que desearía hoy…"

Harina de otro costal, pero al fin y al cabo harina: Se viene a mi memoria la sarta de insultos y acusaciones de "traición" que escuché de boca de muchos de pensamiento radical cuando Joaquín Sabina tuvo a bien reunirse, conversar, comer, beber y cantar algunas canciones con el entonces presidente mexicano Felipe Calderón.

Pues bien, el caso es que Mo Yan tampoco está exento de ese tipo de acusaciones. Sé de diferentes fuentes en la Web, que Mo Yan ha sido crítico de algunas políticas de Estado en su país, como la del hijo único. También he leído opiniones que lo califican de tibio y blandengue. Otros aseguran que es un conocedor de los límites de la censura en el régimen comunista chino, mismos que aprendió a bordear con habilidad y destreza quirúrgicas. Pero como en lo personal no sé demasiado del pensamiento político del Nobel 2012, y dado que lo único que he leído de él hasta este momento no me parece ni crítico ni benevolente con el régimen de su país; me puse a buscar alguna declaración suya que me diera más luz sobre su postura con respecto al sistema en el que vive, primero desde su condición de ciudadano y escritor y, más recientemente, desde el sitial de embajador de la literatura china que el premio Nobel le concede en los hogares de tantos lectores alrededor del mundo. 

Aclaro que el propósito de la búsqueda no es político en si mismo. Antes bien, es un complemento a su perfil biográfico. Es bien sabido que conocer mejor al autor, muchas veces revela y aclara aspectos poco evidentes y menos comprensibles de su obra.

En ese sentido, me permito reproducir la interesante entrevista que Der Spiegel hizo a Mo Yan hace apenas un mes.


Mo Yan: “Mis enemigos son sobre todo escritores”
BERNHARD ZAND Pekín 3 MAR 2013 - 22:24 CET

El escritor chino, figura controvertida por su proximidad al régimen comunista, concede su primera entrevista tras la entrega del Premio Nobel de Literatura. Hace un ejercicio de autocrítica, pero sobre todo critica a sus críticos

El premio Nobel de literatura chino Mo Yan tiene 58 años y es miembro del Partido Comunista (PC) desde 1979. Hizo carrera en el Ejército, y actualmente es vicepresidente de la Asociación de Escritores del PC. Pese a todas las críticas vertidas contra el régimen chino, evidentes en sus fantásticas novelas, al autor sigue considerándosele una persona fiel a este. Sus lectores llevan mucho tiempo tratando de asimilar esta paradoja. Igual de divididas estuvieron las reacciones ante la concesión del máximo galardón de las letras mundiales. Algunos disidentes chinos como el escritor Liao Yiwu se quedaron “atónitos”, mientras que muchos otros, como el alemán Martin Walser, se apresuraron a asegurar que Mo es un “maestro fuera de toda duda”.

 Él se deshizo en explicaciones. Había rechazado peticiones de entrevistas procedentes de todas partes del mundo. Y en la rueda de prensa previa a la entrega de premios en Estocolmo se volvió a montar un escándalo: afirmó que la censura en China era "un mal necesario", y analistas del mundo entero reaccionaron indignados.

Recientemente, Mo se reunió de forma improvisada con este periodista. "Muy breve", dijo previamente. Como punto de encuentro eligió una tetería pekinesa. El "muy breve" acabó convirtiéndose en dos horas.

Pregunta. Su nombre artístico Mo Yan significa literalmente "no hables". Parece que se toma eso muy en serio. ¿Por qué rehúye el contacto?

Respuesta. Porque me cuesta realizar comentarios de corte político. Escribo deprisa, pero pienso de manera concienzuda. Cada vez que hablo en público, me pregunto posteriormente si me he expresado con claridad. No obstante, mis opiniones políticas están muy claras. Se pueden consultar en mis libros.

P. En su libro Rana (2011) y describe las consecuencias de la política de hijo único de China. ¿Qué opinión le merece ese tema?

 R. Como padre pienso que uno debería tener tantos hijos como quiera. Pero como oficial tuve que atenerme a la norma aplicable a todos los funcionarios del Estado: un hijo y no más. No resulta sencillo solucionar el problema de la población en China. Solo hay una cosa de la que estoy completamente seguro: a nadie se le debe impedir tener un hijo por medio de la violencia.Considero que Rana es un libro de autocrítica.

P. ¿En qué sentido? Usted no tiene ninguna culpa de los abortos forzosos que describe.

R. En las últimas décadas, China ha vivido cambios radicales tan profundos que casi todos nos sentimos víctimas. Pero casi nadie se pregunta si él mismo ha sido culpable, si le ha hecho daño a alguien. Yo, por ejemplo, puede que solo tuviera 11 años, pero en la época de la Revolución Cultural fui miembro de la Guardia Roja y fui partícipe de la crítica pública a mis profesores. Estaba celoso de los resultados de otras personas, de su talento, de la suerte que tenían. Y en aras de mi propio futuro, insté a mi mujer a que abortara. Yo soy culpable.

P. Sus libros pintan un amargo retrato de la China moderna. Parece que ni sus personajes, ni la sociedad, ni el propio país evolucionan en estas novelas.

R. En ese sentido no soy típicamente chino. Las historias y los dramas chinos suelen terminar bien. Pero la mayoría de mis libros tienen un final trágico. Sin embargo, hablan de esperanza, dignidad y fuerza.

P. Desde un punto de vista artístico, sus novelas se leen como películas: esquivan la mirada directa dentro de la mente de sus personajes.

R. Eso forma parte de la experiencia espiritual de mi generación. Algunas personas han reconocido que la Revolución Cultural fue un error del Partido, pero también han aceptado que el Partido ha corregido este error.

P. ¿Qué piensa usted al respecto? Usted también tuvo que abandonar su educación durante la Revolución Cultural, y eso que era miembro del Partido.

R. El Partido tiene 80 millones de miembros, y yo soy uno de ellos. Yo me afilié al Partido en 1979, cuando servía en el Ejército Popular de Liberación, y tardé un tiempo en darme cuenta de que la Revolución Cultural era atribuible a los errores de unos cuantos mandatarios. No estaba directamente relacionada con el Partido.

P. En sus libros critica a los funcionarios del Partido Comunista y sus actos de forma radical, pero en sus declaraciones políticas, e incluso en esta entrevista, es usted muy blando. ¿Cómo explica esta contradicción?

R. No existe ninguna contradicción con mi postura política si critico duramente a funcionarios del Partido. Siempre he hecho hincapié en que me considero un escritor de las personas, no escritor del Partido. Detesto a los funcionarios corruptos.

P. El escritor chino Liao Yiwu dice que usted es un escritor al servicio del Estado, que no guarda ningún tipo de distancia con el Partido.

R. Sé que Liao me envidia por haber recibido este premio, y lo entiendo. Pero la crítica que me hace no está justificada.

P. ¿A qué crítica se refiere concretamente?

R. Me reprocha, por ejemplo, que he ensalzado a Bo Xilai...

P. El líder del Partido en Chongqing encarcelado por un supuesto caso de corrupción...

R. Se refiere a un poema. Pero es todo lo contrario: estaba siendo sarcástico, escribí un poema satírico. Permítame que vuelva a escribirlo.

Coge un cuaderno y escribe:

Suenan las canciones rojas, resuenan los golpes contra los negros.
El país entero tiene la vista puesta en Chongqing.
Mientras la araña blanca teje una auténtica red,
el caballo negro con diarrea no es ningún joven iracundo.
Los poetas no son ni de izquierdas ni de derechas.

“En otoño de 2011”, continúa Mo, “un amigo de Chongqing me pidió una caligrafía, que es algo que se suele hacer entre poetas. Le envié este poema, y me contestó: ‘No sé si tengo que reír o llorar’. En el país había por aquel entonces muchas personas que alababan al cabecilla del Partido Bo por su lucha contra los negros, es decir, la mafia, y porque dejaba cantar ‘canciones rojas’. A muchos escritores les pidieron que hicieran lo mismo. Cuando hablo de la araña blanca me refiero a los jóvenes en China que se pasan todo el día en Internet, y que realmente destapan a criminales: los funcionarios corruptos. El caballo negro con diarrea representa a todas las personas que solo personifican a los intelectuales. Y luego sigue una exhortación a mis amigos escritores para que no se adhieran ni a la izquierda ni a la derecha, sino que escriban en nombre de las personas.

P. ¿Sus críticos han malinterpretado a propósito este poema para que la gente lo tomara a usted por un amigo de Bo Xilai?

R. Mis enemigos son principalmente escritores, personas que también escriben poesía, y saben perfectamente que este poema es una sátira. Pero desde que me concedieron el Premio Nobel, miran mis errores con lupa y trastocan el significado de mis poemas.

P. Uno de los principales reproches que le hacen los disidentes chinos es que haya contribuido con un libro que celebra el infame discurso de Yan'an de Mao Zedong, un discurso en el que se fijaron en 1942 los límites que no se iban a poder sobrepasar al escribir.

R. Ese discurso es actualmente un documento histórico que contiene elementos razonables, pero también errores. Cuando mi generación y yo empezamos a escribir, fuimos ampliando y sobrepasando poco a poco los estrictos límites que nos habían impuesto. Ninguna persona con conciencia que lea textos míos de esa época podrá decir que no soy crítico.

P. Pero ¿por qué contribuyó entonces con ese libro?

R. Honestamente fue una idea comercial de un editor, un viejo amigo mío. Ya se había granjeado a más de 100 escritores, y durante una conferencia se paseó con un libro y un bolígrafo y me pidió que copiara un párrafo del discurso. Le pregunté: “¿Qué quieres que escriba?”. Y me dijo: "Mira, esto es lo que he elegido". Fui lo bastante vanidoso como para hacerlo: quería presumir de mi caligrafía.

P. En su novela La vida y la muerte me están desgastando (Kailas), a uno de los protagonistas se le cae una insignia de Mao Zedong a la letrina; y en su tomo autobiográfico Cambios (Seix Barral) revela que utilizaba estatuillas de Mao para ahuyentar a las ratas de su dormitorio. ¿Por qué se atreve a romper de ese modo los tabúes en sus libros, pero se muestra huidizo en público?

R. ¿Usted cree que soy tan cuidadoso en público? Entonces no habría accedido a mantener esta entrevista. Soy escritor, no actor. Y cuando escribí esas escenas, no estaba pensando en romper con ningún tabú. Si con eso he conseguido mostrar que Mao era solo un hombre, me parece bien. Cuando yo era pequeño, pensaba que era Dios.

P. Actualmente es usted vicepresidente de la Asociación de Escritores de China. ¿Se puede ocupar ese puesto en China sin estar próximo al Gobierno?

R. Es un título honorífico que no le importaba a nadie hasta que no me concedieron el Premio Nobel. Pero hay gente que cree que un nobel tiene que ser por principio miembro de la oposición. ¿Eso es así? A esas personas no les interesa lo más mínimo lo que escribo. ¿No debería concederse el Premio Nobel de Literatura por la literatura, por lo que uno escribe?

P. En China hay personas que son perseguidas y encarceladas por lo que escriben. ¿No siente la obligación de aprovechar su distinción, su popularidad, para defender a esos escritores?

R. He afirmado públicamente que espero que Liu Xiaobo recupere su libertad lo antes posible. Sin embargo justo después volvieron a atacarme y me obligaron a expresarme una y otra vez sobre esta misma cuestión.

P. Liu fue galardonado en 2010 con el Premio Nobel de la Paz. Defenderlo constantemente tendría realmente más efecto que un comentario aislado.

R. Esos rituales de la repetición me recuerdan a la Revolución cultural. Yo hablo cuando quiero. Cuando no quiero, ningún cuchillo en la garganta va a obligarme a hacerlo.

P. Entre sus críticos se encuentra el artista Ai Weiwei.

R. ¿Y qué ha dicho de mí?

P. También le tacha de ser un escritor al servicio del Estado. Afirma que es ajeno a la realidad del país y que, como intelectual, no es usted apto para representar a China.

R. Pero ¿no son la mayoría de los artistas en China artistas al servicio del Estado? Muchos ocupan cátedras, otros escriben en periódicos estatales. ¿Y qué intelectual puede afirmar de sí mismo que representa a China? Yo no. ¿Puede Ai Weiwei? Creo que los únicos que pueden realmente representar a China son los que están ahí fuera excavando con las manos en la suciedad y adoquinando las calles.

P. Usted no es solo miembro del Partido, sino que ha afirmado en numerosas ocasiones que cree firmemente en la utopía del comunismo. No obstante, ¿no demuestran gradualmente sus libros que el comunismo no funciona? ¿No resultaría natural decirle adiós a dicha utopía?

R. Lo que escribió Marx en el Manifiesto comunista es de una belleza magnífica. No obstante, me parece muy complicado llevar ese sueño a la práctica. Por otro lado, cuando me fijo en el Estado de bienestar de los países de Europa, sobre todo del norte de Europa, me pregunto: ¿son concebibles estos Estados, estas sociedades, sin Marx? En cierto modo, el marxismo ha salvado al capitalismo, porque los que realmente se han beneficiado de las bendiciones de esa ideología son las sociedades occidentales. Los chinos, los rusos y los europeos del Este malinterpretamos a Marx.

Der Spiegel. Traducción de News Clips.

jueves, 4 de abril de 2013

Sorgo rojo, Libro 1

Luego de haber completado el libro 1, la primera de 5 partes de la lectura de Sorgo rojo, si me viera obligado a definir el libro en una palabra, diría que es cabrón. CABRÓN, sí, con todas las letras mayúsculas. Y Mo Yan es un cabronazo.

Perdonenme por favor que no utilice otra palabra más elegante y menos grosera del amplio y vasto lenguaje de Castilla, pero esa es la que se me impone desde las vísceras. Y nótese que digo cabrón (y lo aclaro por las diferentes definiciones, acepciones y connotaciones que la palabra tiene entre los hispanoparlantes de distintas procedencias), en el sentido de "notable, sobresaliente, impresionante, increiblemente hábil, tremendamente bueno en lo que hace, digno de admiración".

Por supuesto que no omitiré mencionar que la traducción tiene un gran mérito en todo esto. Me parece impecable, muy bien lograda. Palmas para Ana Poljak a partir de la traducción inglesa de Howard Goldblatt.

Mi valoración es que Mo Yan puso la razón a las órdenes del sentimiento y el cerebro al servicio de las tripas. Desarrollada magistralmente en líneas, frases y párrafos dotados de una fuerza avasallante y una brutal violencia poética, Sorgo rojo es una historia contada de manera visceral, desde las honduras de las entrañas. No sé cual sea el método de escritura de Mo Yan, pero estoy seguro que debe hacerlo con tal fuerza que si escribe manuscritos seguramente rasga el papel, y si pica a máquina, con toda certeza debe golpear las teclas con apasionado lujo de barbarie. Mo Yan debe escribir con la misma violencia con la que Beethoven tocaba el piano, como para trascender sus propios oidos inútiles y escuchar cada nota con el alma. 

"Con este libro invoco respetuosamente las almas heroicas y valientes que vagan por los campos de sorgo rojo incandescente de mi pueblo natal. Como vuestro hijo indigno, estoy dispuesto a arrancarme el corazón, marinarlo en salsa de soja, desmenuzarlo y colocarlo en tres cuencos para depositarlo, a modo de ofrenda, en un campo de sorgo. ¡Disfrutad de él con buena salud!"

El autor inicia  su libro ofrendando su corazón en una dedicatoria conmovedora. Pero la verdad es que en cada linea deja hígado, estómago, riñones e intestinos, jirones de piel y charcos de sangre. 

Son incontables las expresiones del libro que evidencian un uso libre, decidido y poderoso de la palabra por parte del autor: 

"Orinar con furia"
"Matar, saquear, defender la tierra en una danza valerosa y alborotada"
"El río brama encrespado entre la niebla invasora"
"Esforzarse y bizquear hasta que la mirada perfore la niebla"
"El cielo es hondo e infinito"
"Tenía el aspecto de un melocotón, un espíritu luminoso y una mente clara"
"En sus manos ajadas los tendones hinchados parecían  el dibujo de una corteza de melón"
"Era un anciano leal que embelleció la historia de nuestra familia"
"Ladridos de perro, gritos humanos, el amanecer. La silueta corva de un sol rojo sangre emergió sobre el campo de sorgo, al este, y sus rayos se metieron dentro del agujero negro de la boca abierta del tío Arhat"
"Aunque la pistola le hacía daño al golpearle el muslo, la insensibilidad que iba en aumento lo convertía en un verdadero hombre: poderoso, invencible"
"El comandante Yu recogió un puñado de tierra y la arrojó sobre la tapa brillante del ataúd. El golpe sordo resonó en todos los corazones. Los hombres comenzaron a echar tierra negra en la tumba y el ataúd gemía de ira a la vez que desaparecía entre el polvo negro, que se fue acumulando más y más, hasta llenar la tumba y alzarse después, formando un túmulo que parecía un bollo ya cocido"
"Hay un misterio insondable en esa sonrisa, una marca de hierro que imprime en la memoria del muchacho una huella, como la herradura de un caballo"
"De mi padre se puede decir que fue concebido con la esencia del cielo y de la tierra, como una cristalización de sufrimiento y gozo salvaje"
"Todo su pasado es como una procesión de frutos dulces y fragantes que caen rápidamente a tierra"

Y en definitiva me quedo corto en las citas, porque en realidad he disfrutado cada línea leída.

Antes de iniciar la lectura, cuando buscaba en la web algunas imágenes para la portada del mes en la página de Facebook del Club de la Buena Estrella, pensé que los campos incandescentes de sorgo rojo eran una metáfora del fuego, de los relatos incendiarios en que el libro abunda. Pero luego de leer Sorgo rojo, entiendo bien que es una metáfora del ingrediente omnipresente en todas sus páginas: la sangre. La sangre que torna rosáceas las mejillas de la abuela del autor y heroína de la historia, la sangre que se contrae en el centro del cuerpo en un glorioso calambre espasmódico, para luego liberarse e irrigar todas las venas en un alivio orgásmico;  la sangre del degüello y el desuello expresados de manera cruda, gráfica y detallada, la sangre que baña los campos en los cruentos combates de la resistencia china contra la ocupación japonesa hacia finales de los años 30. Ese olor dulce y corrupto del rojo que fluye, el caudal de la vida. Porque todas las historias, las buenas y las malas, las de dolor y las de placer, las de tristeza y las de felicidad, las de vida y las de muerte, se nutren de ese torrente escarlata y ocurren en los campos de sorgo, entre el rojo que corona las espigas y el negro de la tierra en que germina la vida y se depositan los despojos de la muerte.

Sorgo rojo es un libro que me ha impresionado profundamente. Algunas líneas se me atragantaron con nudo en la garganta, otras me nublaron los ojos. Hubo páginas que leí con puños apretados y algún final de capítulo me pilló con los párpados pegados a los superciliares y la respiración contenida. A lo largo y ancho de su lectura experimenté la adrenalina de la batalla, bullí en indignación y furia, me llené de compasión y consternación, y sentí profunda admiración y respeto.

La vida es absurda y ridículamente maravillosa, parecía decir Woody Allen, autor del libro de marzo. Mo Yan, en cambio, parece decirnos que nuestra existencia es cruda, cruel y violenta pero inobjetablemente hermosa, que la vida es desgarradoramente maravillosa. 

Puedo asegurar con determinación que leeré más de Mo Yan.

¡Suscríbete a nuestro blog!