miércoles, 24 de abril de 2013

La leyenda de Sant Jordi y el dragón


Les adjunto aquí la leyenda de Sant Jordi y el dragón, ya que Henry hizo referencia a ella. Existen muchas versiones, pero he traducido la que aparece en la Wikipedia en catalán (http://ca.wikipedia.org/wiki/Sant_Jordi). La leyenda tiene una interpretación cristiana (San Jorge es el creyente, la doncella es la Iglesia y el dragón es el paganismo). También tiene raíces paganas: el héroe que mata al dragón aparece en numerosas tradiciones, comenzando con mitos sumerios e incluso parece que las versiones antiquísimas del Génesis podrían contener un mito así (pero esto daría para una discusión más larga).

Conforme traducía, no me he podido resistir a colocar unos comentarios propios que están entre corchetes ([]). 

La historia por la que se conoce el santo en todo el mundo es por la muerte que provocó al dragón que pretendía comerse a Cleodolinda, una preciosa doncella. Esta narración la escribió Iacopo da Varazze en el siglo XII en su obra "La Leyenda Áurea". Pronto se extendió por toda Europa hasta llegar a la Corona de Aragón [país del que formaban parte Cataluña y Valencia en aquel tiempo y que, con el tiempo, se unió a la Corona de Castilla para formar el país de España]

Cuenta la leyenda que Sant Jordi era un soldado romano nacido en el Oriente Próximo y el gran protagonista de una gran gesta caballeresca situada en Libia. 


Villa de Montblanc, en Tarragona (sur de Cataluña), donde esta versión de la leyenda sucede.

Dicen que acechaba los alrededores de la villa de Montblanc [Nota: hermoso pueblo que aún conserva su carácter medieval y que yo tuve la suerte de visitar] un dragón feroz y terrible, que poseía las facultades de caminar, volar y nadar y tenía un aliento maloliente, hasta el punto que envenenaba el aire desde muy lejos con sus bocanadas y producía la muerte de todos aquellos que lo respiraban. Era el terror de los rebaños y las personas y por toda aquella comarca reinaba el terror más profundo. Los habitantes pensaros que si le daban cada día una persona que le sirviera de presa, no haría el estrago a diestro y siniestro. De hecho, la leyenda dice que, el sistema les funcionó muy bien, pero que lo que era realmente complicado era encontrar una persona que se dejara comer por aquel monstruo. Por ello, todo el vecindario decidió hacer cada día un sorteo entre los habitantes de la villa y sería entregado a la "simpática" fiera aquel que la suerte eligiera.

Así se hizo por mucho tiempo y el monstruo debía sentirse satisfecho, ya que dejaba de hacer los estragos y maldades que había hecho antes. Pero...he aquí que un día, la suerte quiso que la hija del rey fuese la destinada. La princesa Cleodolinda era joven, bella, delgada.... hubo ciudadanos que se ofrecieron para reemplazarla [Nota del traductor: fíjense que a los habitantes de la villa les valió riata que el monstruo se tragara a un montón de sus vecinos, pero en cuando la víctima fue una joven bonita y delgada, ya todo el mundo perdió el sentido intentando salvarla: hay cosas que nunca cambian, aunque pasen los siglos, jeje] Pero el rey fue severo e inexorable, y con el corazón lleno de dolor, dijo que tanto valía su hija como cualquiera de sus súbditos y se avino a que fuera sacrificada. La doncella salió de la ciudad y ella solita se encaminó hacia el lago donde residía la fiera, mientras todo el vecindario, desconsolado y afligido, miraba desde la muralla como iba al sacrificio.


De la villa de Montblanc, salió la princesa para encontrarse con el temible dragón.

Pero fue el caso que, cuando estuvo un poco lejos de la muralla, se presentó un joven caballero, cabalgando un caballo blanco y con una armadura toda dorada y reluciente. La doncella, toda preocupada, le dijo que huyera rápidamente, ya que por allí rondaba un monstruo que se lo comería nada más lo viera. El caballero le dijo que no temiera, que no le iba a pasar nada, ni a él ni a ella, ya que había llegado a propósito para combatir a la fiera y así liberar del sacrificio a la princesa, como también a la villa de Montblanc. 

La fiera salió de golpe con gran horror de la doncella y con gran júbilo del caballero. Comenzó una intensa pero breve lucha, hasta que el caballero le clavó una buena estocada con su lanza que dejó malherida a la terrible bestia. El caballero, que era Sant Jordi, amarró al monstruo por el cuello y se la dio a la doncella para que ella misma la llevara a la ciudad, y la fiera siguió toda mansa y atemorizada. La leyenda explica incluso que los habitantes de la villa habían visto toda gesta desde la muralla y que recibieron con los brazos abiertos a la doncella y al caballero. 

En la muralla de Montblanc estaban esperando los aldeanos a la doncella y el caballero con los brazos abiertos (pero nadie se acercó a ayudarlos con el dragón)

En la  plaza mayor de la villa, los aldeanos acabaron de rematar ese animal feroz. De la sangre que brotó surgió rápidamente un rosal, con las rosas más rojas que la princesa había visto. De este rosal, el caballero joven cortó una rosa y la ofreció a la princesa.


A la plaza mayor de la villa, trajeron el dragón para rematarlo.

Se dice que el rey quiso casar a su hija con Sant Jordi, pero este le replicó diciendo que no la merecía [¿por qué no? ¿qué había hecho de mérito la mujer a parte de nacer bonita?] y que su visita a aquella villa era porque había tenido una revelación divina sobre la necesidad urgente de salvar aquella villa del monstruo. Recomendó al rey y a sus vasallos que fueran buenos cristianos y que honraran y veneraran a Dios tal como se merecía. Desapareció como había venido. 

[Pobre Cleodolinda, tiene la suerte de conocer el caballero perfecto de brillante armadura con el que han soñado las jóvenes por siglos y, como princesa de cuento, tenía todo el derecho del mundo a casarse con él al final de la narración. Pero después el tipo le sale alérgico al compromiso y prefiere irse a matar dragones por el mundo que casarse con ella. Esto sí que debe ser una desilusión]   


La princesa se hubiera beneficiado extraordinariamente de libros como éste.

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