viernes, 31 de mayo de 2013

Confesiones críticas sobre Neruda

No soy un erudito ni mucho menos. Claro que eso no es ninguna confesión, sino una verdad a la vista. En consecuencia, todos los comentarios vertidos a continuación, apenas representan mi opinión y parecer como lector, y nada más. Al final, ese es precisamente el espíritu de este grupo. "El Club de La Buena Estrella es un club de lectura creado por un grupo de amigos que tienen interés en compartir sus experiencias e impresiones sobre los libros que leen." 

Confieso que he corrido. Un mes atiborrado de líos, tareas y actividades, sumadas a una gripe mutante y rebelde, me hallaron a día 28 de mes con apenas 53 por ciento completo en la lectura de la autobiografía de Ricardo Neftalí Reyes, mejor conocido por el seudónimo de Pablo Neruda. 

Quizá no me di verdadera cuenta que el más poderoso motivo de mi atraso es que la lectura de "Confieso que he vivido" tampoco me sedujo. Comparo mi actitud de hoy con la que tuve en alguno de los días de mucho trabajo y cansancio del mes de abril, y no es la misma: En mi apreciación personal no existe comparación válida. Y sigo hablando de mi actitud, por supuesto. Del libro ni siquiera intento comparación alguna. Porque "Sorgo rojo" siempre tuvo éxito en el llamado a gritos que me hacía desde sus páginas ensangrentadas. 


Neruda, empero, también es un premio Nobel, y el hecho de que uno de los poetas más conocidos y leídos a nivel mundial y en tantos lenguajes sea oriundo de nuestra Latinoamérica, ya es motivo suficiente para considerarlo una lectura obligada. Aunque admito que demasiado obligada para mi gusto. 

Confieso que he sufrido su lectura. No me gustaron los "Veinte poemas de amor y una canción desesperada", ni cuando los leí por primera vez a mis 13 años, ni al releerlos años más tarde. Igual me pasó con "Residencia en la tierra". Y no es porque no me guste la poesía. Pero la verdad es que prefiero a Machado, a Becquer, a Darío o a Cortázar. Y qué decir del Vicente Huidobro tan expuesto y ridiculizado por Pablo Neruda en sus memorias. Huidobro escribió unos versos infinitamente superiores en técnica y recursos a los de Neruda. "Altazor" supone un techo que me parece que Neruda no conseguiría alcanzar ni en veinte mil poemas de amor y mil canciones desesperadas. Haciendo una analogía con el libro del mes pasado, creo que junto a la poesía de Huidobro, la de Neruda "es como un piojo marchito que no ha comido en tres años". 

Sin embargo, al leer sus memorias, me doy cuenta que no es sólo su poesía lo que me desagrada. En realidad no me gusta Neruda, la persona. Me parece un falso modesto, petulante, que trastoca los conceptos de timidez con malas crianzas, que posa en demasía con su voz rimbombante, su capa gris y su traje negro de poeta, un tipo que peca en estereotipos, que critica (como a Huidobro o a Carpentier), pero que siempre desacredita las críticas que él mismo recibía; Neruda cae en clasismos y arribismos que luego condena en otros, su ninguneo degrada a las mujeres disfrazándose de quien las ensalza. 

Neruda incluso abusa (porque no hay otra manera de nombrar lo que hizo) de una servidora que limpiaba su cubo de heces en Colombo, Ceilán, una mujer a quien el mismo menciona como "de la casta de los parias", el tope inferior de uno de los sistemas de clases más abominables. "El encuentro fue el de un hombre con una estatua", dice, "ella permaneció todo el tiempo con los ojos abiertos, impasible. Hacía bien en despreciarme. No se repitió la experiencia". 

Don Pablo también menciona en mejores términos a otros poetas, pero siempre lo hace como demostrando cuan determinante fue él en que tal o cual entrara o saliera de un lugar o situación gracias a su ayuda, la que extendió aun antes de que el hipotético autor conociera alguna fama. Neruda los descubría, vaya. Según el vate de nuestro libro de mayo "mis poemas iniciales de Residencia en la tierra que los españoles tardarían en comprender; sólo llegarían a comprenderlos más tarde, cuando surgió la generación de Alberti, Lorca, Aleixandre, Diego." Ah, vamos, entonces, según su propio juicio, Neruda, cuando no fue el precursor de la de la Generación del 27, habrá sido al menos su llama inspiradora, quizá su influencia. 

Confieso que encima no le creo todo lo que escribe. Neruda, además de pretencioso, me parece fantasioso, exagerado y hasta un poco embustero. Frecuentemente encuentro elementos en sus historias que me resultan bastante inverosímiles. La historia que cuenta en "Amor junto al trigo", es una de las que no le compro. Me cuesta creerle en su totalidad el erótico relato de la mujer que llega a su improvisado lecho de paja para hacer el amor con él, abriéndose paso en la oscuridad del campamento, a solo metros del clan de los Hernández (entre los cuales estaba su marido), integrante de esa tribu de hombres rudos, despeinados y sin afeitarse que siempre llevaban revólver al cinto y a la hora de pelear eran una tromba que se llevaba por delante lo que estuviera a su paso. 

"Cuan difícil es hacer el amor sin causar ruido sobre una montaña de paja", dice el vate chileno, "más lo cierto es que todo puede hacerse, aunque cueste infinito cuidado". TODO puede hacerse. Impresionante. Neruda tuvo una cabalgata malabar sin apenas moverse. Una cosa tántrica, vamos. 

Pero digamos que le concedo eso. Lo que no me cierra es que la misteriosa mujer se durmió junto a él con la misma tranquilidad de quien se duerme después del amor con su propia pareja y en su propia cama. Mucho más extraño todavía, es que después, y a pesar del miedo a ser descubierto, el mismo Neruda también se durmió. ¿En serio podemos creer que la protagonista de la furtiva y arriesgada aventura se quedaría dormida y a su suerte junto al poeta, con su marido apenas a unos metros? ¿De verdad piensa que resulta creíble que él mismo haya podido dormirse tranquilamente sin despachar antes a la corajuda mujer? 

Para fortuna de ambos, al despertarse Neruda, ella se había ido, y nadie descubrió su episodio de "amor junto al trigo". Ah, pero no todo termina ahí. A la mañana siguiente, Neruda desayuna mirando de soslayo a todas las mujeres del campamento, escrutándolas a detalle para determinar cual podía ser la enigmática aventurera. Una a una las descarta por flacas o por viejas, hasta que encuentra a la que coincide con la imagen que él se había hecho la noche previa al más puro método Braille: senos grandes y firmes, unas anchas y redondas nalgas y largas trenzas en el cabello.Tenía que ser. La intrépida visitante de Neruda no podía ser otra que la más atractiva de todas, por supuesto. 

Neruda también anticipó con clarividencia el ascenso de Hitler al poder y el ataque de la flota japonesa a Pearl Harbor. Sin comentarios. 

Confieso que tampoco le creo del todo su rollo político y la filiación comunista. Si Neruda era, parece que no ejercía. Así me lo parece por su clasismo y arribismo, sus términos naturalmente despreciativos, su admiración cuasi envidia por gente snob, sus incontables intentos en la búsqueda de fortuna económica...y puedo seguir. Parece que la moda de los premios y reconocimientos literarios al izquierdo y el mito/estigma que reza que los intelectuales son todos revolucionarios, estimulan desde hace casi un siglo la maquila de comunistas de café.

Por supuesto que el tipo debe haber vivido mucho de lo que dice. Pero concuerdo con mi esposa cuando ella trae a colación la frase de García Márquez: "La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla". 

Pero dejemos al hombre en paz y volvamos a su obra. En su Oda a la crítica, Pablo Neruda se las arregla para (de forma elegante, eso sí) ignorar sin excepción a todos sus críticos y justificar extraños alejandrinos irregulares y "autoimpuestos" limites técnicos. 

Y ahora, perdonadme, señores, 
que interrumpa este cuento 
que les estoy contando 
y me vaya a vivir para siempre 
con la gente sencilla. 

"Escribo para gente sencilla", que excusa tan perfecta. Aunque quizá para Neruda la gente sencilla es la que acepta su poesía y disfruta de sus versos,sin hacer crítica alguna. Esas incontables masas de hombres y mujeres que se dedican sus poemas entre sí, con la misma vehemencia con la que otros tantos presumen de ser lectores sólo porque han leído alguno que otro best seller del otro Pablo famoso, el brasileño. 

Pero bueno, no todas son piedras. También hay flores para el célebre poeta chileno. 

Confieso que me ha gustado mucho más su prosa que su verso. El libro fluye como arroyo en suave pendiente. Se avanza rápidamente sin que eso afecte el ritmo calmo que el autor estila. Sus narraciones sobre terceros me parecen siempre más interesantes que todas sus crónicas en primera persona. 

El relato erótico de "Amor junto al trigo" (que bien pudiera llamarse "Paja en la paja"), está muy bien contado. La narración es sugestiva, estimulante, distinta. Como historia de cuento o novela corta hubiese sido fabulosa. 

Y como ese hay bastantes más. Me gustaron los relatos pasajeros de muchos de los personajes. Puedo rescatar de mi memoria las anécdotas de la viuda insaciable, de las señoras francesas que inventariaban visitantes y cenas para no repetirlas nunca, del tipo que saltaba ataúdes de personas de su admiración, del primate que hacía de portero y bebía cerveza; de la mangosta casera que rehuyó el combate con la serpiente; del tipo del carruaje,el pájaro y la espada; del anciano del Stradivarius; de la mujer celosa que velaba el sueño de Neruda con un puñal en la mano, del piloto de la guerra civil española que volaba en la oscuridad mientras leía el Conde de Montecristo en método Braille. Etc, etc, etc. 

Creo que esas historias son la verdadera riqueza del libro. Por supuesto que de una autobiografía se espera mucha conjugación en primera persona: El uso del yo, mas no el abuso. 

La descripción de Valparaiso merece párrafo aparte y cierre categórico. Es, a mi gusto, lo mejor que he leído de Neruda. Su juego de palabras que mitifican la fundación de la ciudad y luego subliman su degradación, describen magistralmente las altas y bajas de la vida, en la metáfora de las escaleras que definen e identifican a Valparaíso:

"El polvo que levantaron las casas al desplomarse, poco a poco se aquieta. Y nos quedamos solos con nuestros muertos y con todos los muertos, sin saber por qué seguimos vivos. 

Las escaleras parten de abajo y de arriba y se retuercen trepando. Se adelgazan como cabellos, dan un ligero reposo, se tornan verticales. Se marean. Se precipitan. Se alargan. Retroceden. No terminan jamás. 

¿Cuántas escaleras? ¿Cuántos peldaños de escaleras? ¿Cuántos pies en los peldaños? ¿Cuántos siglos de pasos, de bajar y subir con el libro, con los tomates, con el pescado, con las botellas, con el pan? ¿Cuántos miles de horas que desgastaron las gradas hasta hacerlas canales por donde circula la lluvia jugando y llorando? 

¡Escaleras! Ninguna ciudad las derramó, las deshojó en su historia, en su rostro, las aventó y las reunió, como Valparaíso. Ningún rostro de ciudad tuvo estos surcos por los que van y vienen las vidas, como si estuvieran siempre subiendo al cielo, como si siempre estuvieran bajando a la creación. 

¡Escaleras que a medio camino dieron nacimiento a un cardo de flores purpúreas! ¡Escaleras que subió el marinero que volvía del Asia y que encontró en su casa una nueva sonrisa o una terrible ausencia! ¡Escaleras por las que bajó como un meteoro negro un borracho que caía! ¡Escaleras por donde sube el sol para dar amor a las colinas! 

Si caminamos todas las escaleras de Valparaíso habremos dado la vuelta al mundo. 

¡Valparaíso de mis dolores!... ¿Qué pasó en las soledades del Pacífico Sur? ¿Estrella errante o batalla de gusanos cuya fosforescencia sobrevivió a la catástrofe? ¡La noche de Valparaíso! Un punto del planeta se iluminó, diminuto, en el universo vacío. Palpitaron las luciérnagas y comenzó a arder entre las montañas una herradura de oro. La verdad es que luego la inmensa noche despoblada desplegó colosales figuras que multiplicaban la luz. Aldebarán tembló con su pulso remoto, Casiopea colgó su vestidura en las puertas del cielo, mientras sobre la esperma nocturna de la Vía Láctea rodaba el silencioso carro de la Cruz Austral. Entonces, Sagitario, enarbolante y peludo, dejó caer algo, un diamante de sus patas perdidas, una pulga de su pellejo distante. Había nacido Valparaíso, encendido y rumoroso, espumoso y meretricio. La noche de sus callejones se llenó de náyades negras. En la oscuridad te acecharon las puertas, te aprisionaron las manos, las sábanas del sur extraviaron al marinero. Poiyanta, Tritetonga, Carmela, Flor de Dios, Multicula, Berenice, "Baby Sweet", poblaron las cervecerías, custodiaron los náufragos del delirio, se sustituyeron y se renovaron, bailaron sin desenfreno, con la melancolía de mi raza lluviosa. 

Valparaíso, entonces, se iluminaba y asumía un oro oscuro; se fue transformando en un naranjo marino, tuvo follaje, tuvo frescura y sombra, tuvo esplendor de fruta. 

Las cumbres de Valparaíso decidieron descolgar a sus hombres, soltar las casas desde arriba para que éstas titubearan en los barrancos que tiñe de rojo la greda, de dorado los dedales de oro, de verde huraño la naturaleza silvestre. Pero las casas y los hombres se agarraron a la altura, se enroscaron, se clavaron, se atormentaron, se dispusieron a lo vertical, se colgaron con dientes y uñas de cada abismo. El puerto es un debate entre el mar y la naturaleza evasiva de las cordilleras. Pero en la lucha fue ganando el hombre. Los cerros y la plenitud marina conformaron la ciudad, y la hicieron uniforme, no como un cuartel, sino con la disparidad de la primavera, con su contradicción de pinturas, con su energía sonora. Las casas se hicieron colores: se juntaron en ellas el amaranto y el amarillo, el carmín y el cobalto, el verde y el purpúreo. 

Así cumplió Valparaíso su misión de puerto verdadero, de navío encallado pero viviente, de naves con sus banderas al viento. El viento del Océano Mayor merecía una ciudad de banderas. Yo no puedo andar en tantos sitios. Valparaíso necesita un nuevo monstruo marino, un octopiemas, que alcance a recorrerlo. Yo aprovecho su inmensidad, su íntima inmensidad, pero no logro abarcarlo en su diestra multicolora, en su germinación siniestra, en su altura o su abismo. 

Yo sólo lo sigo en sus campanas, en sus ondulaciones y en sus nombres. Sobre todo, en sus nombres, porque ellos tienen raíces y radícula, tienen aire y aceite, tienen historia y ópera: tienen sangre en las sílabas."

Desafortunamente no fue así con todo el libro, pero confieso que he disfrutado mucho ese capítulo y algunos más.

martes, 28 de mayo de 2013

Il Postino

Amigos del Club de la Buena Estrella.

Esta semana acabaremos con la lectura de "Confieso que he vivido", autobiografía del poeta chileno Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, conocido por su seudónimo Pablo Neruda, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1971 y del Premio Nacional de Literatura en Chile en 1945.

Como ya es tradición en este club, veremos este próximo jueves una película relacionada con este escritor. Hemos elegido "Il Postino". Algunos datos que encontré sobre esta película son:

Il Postino (también conocida como El cartero (y Pablo Neruda), El cartero de Neruda o simplemente El cartero) es una película italiana de 1994dirigida por Michael Radford. Está protagonizada por Philippe Noiret, Massimo Troisi y Maria Grazia Cucinotta.

Es una adaptación de la novela Ardiente paciencia de Antonio Skármeta, quien ya había llevado la novela al cine en 1983 con el mismo título,Ardiente paciencia. En la novela y la película original Neruda se encuentra en Isla Negra (Chile) alrededor de 1970, sin embargo, Il Postino traslada la acción a la Isla Salina en Italia durante los años 50.

La película ha sido galardonada con más de 25 premios internacionales, incluyendo el Premio David di Donatello al mejor montaje (1994), Premios BAFTA a la mejor película de habla no inglesa, mejor dirección y mejor música (1995), Premio Cóndor de Plata a la mejor película extranjera y unPremio Oscar a la mejor banda sonora.

El escritor y protagonista Massimo Troisi pospuso una cirugía cardíaca para poder terminar la filmación. El día después de que la misma fuera terminada, sufrió un ataque cardíaco que le causó la muerte.
El compositor mexicano Daniel Catán ha escrito una ópera basada en la obra.


Ficha técnica
DirecciónMichael Radford
GuionAnna Pavignano
Michael Radford
Furio Scarpelli
Giacomo Scarpelli
Massimo Troisi
Basada enArdiente paciencia de Antonio Skármeta
MúsicaFrancisco Canaro
Luis Enríquez Bacalov
FotografíaFranco Di Giacomo
MontajeRoberto Perpignani
ProtagonistasPhilippe Noiret
Massimo Troisi
Maria Grazia Cucinotta
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es)Flag of Belgium.svg Bélgica
Año1994
GéneroComedia dramática
Duración108 min.
Compañías
DistribuciónMiramax
Ficha en IMDb
Ficha en FilmAffinity

jueves, 23 de mayo de 2013

¿Por qué Neruda?

El humorista checo Egon Erwin Kish, a quien Neruda describe en su autobiografía como alguien con gran ingenio e infantil entremetimiento, le preguntó en una ocasión el porqué de su apellido. Cuenta Neruda que aún siendo un intruso profesional nunca logró aclarar el misterio. Murió en Praga años después en medio de honores sin saber de dónde el poeta había adoptado su apellido.

Por fortuna no deja al lector con la incertidumbre. Cuenta que a la edad de 14 años su padre perseguía denodadamente su actividad literaria debido a que no se sentía feliz de que su hijo escribiera. Así que se vio en la necesidad de hacerse de un seudónimo para encubrir sus publicaciones. 

Por esa época tuvo acceso a una revista checa donde encontró ese nombre y decidió utilizarlo, sin saber que se trataba de un gran escritor, muy querido por sus compatriotas. Según la Wiki se tomó la libertad de modificarle el acento a uno grave. Les paso el resto de la información que hallé de este Jan Neruda, quien curiosamente era miembro de la llamada "Escuela de mayo".


Jan Neruda 
[Acerca de este sonido jan 'nɛruda 
(Praga, 9 de julio de 1834 - 22 de agosto de 1891)

Fue un poeta, cuentista, dramaturgo y novelista checo, uno de los principales representantes del realismo checo y miembro de la llamada Escuela de mayo. Su obra más reconocida es Cuentos de Malá Strana (1877), un libro de relatos sobre la pequeña burguesía praguense de aquel, por entonces, tranquilo barrio.
Su apellido inspiró el seudónimo de Pablo Neruda a Ricardo Neftalí Reyes Basoalto, quien se tomó la libertad de cambiar su acentuación a grave. 

Nacido en el distrito praguense de Malá Strana (traducido "El barrio pequeño"), cuya calle principal lleva hoy su nombre, en 1845 estudia bachillerato en el instituto de Malá Strana (malostranské gymnasium) y en 1850 en el colegio académico (akademické gymnasium). Siguiendo los pasos de su padre, intentó por dos veces ingresar, sin éxito, en la facultad de Derecho.
Tuvo que realizar algunos trabajos como oficinista y posteriormente escribió para los diarios Národní listy (Hojas nacionales), Obrazy domova (Vistas domésticas), Čas (Tiempo), Kwěty (Flores) y fundó, junto con Viteslav Hálek, la revista Lumír.
Mantuvo una apasionada relación platónica con la escritora Karolina Světlá, que ésta finalizó abrupta y unilateralmente en 1862, cuando llegó a conocimiento de su marido y provocó el consiguiente escándalo en los círculos artísticos checos.
Fue el introductor del género del folletín en la prensa checa . En 1871 viajó a Alemania, Francia, Italia, Grecia y Egipto.
Sus libros de viajes abundan en observaciones pertinentes y agudas, muestra de un observador atento a los detalles.
Fue enterrado en 1891 en el cementerio de Vyšehrad, donde reposan grandes personalidades de la cultura checa. Su obra promueve la idea de un renacimiento de la cultura checa. Como escritor y periodista tomó parte en las luchas políticas y culturales de su generación y obtuvo una reputación de crítica de incisiva mirada. 
Reflejó con gran viveza y capacidad satírica a la pequeña burguesía praguense en su más célebre colección de relatos Cuentos de Mala Strana, (Povídky malostranské)-


Tumba de Jan Neruda en el cementerio de Vyšehrad.

lunes, 13 de mayo de 2013

Los poetas de “Confieso que he Vivido”

Confieso que vote por Neruda por dos razones: una por su país, que me parece muy interesante; y la más importante porque yo no tengo la habilidad de apreciar la poesía, simplemente no la puedo disfrutar, soy más de escritos en prosa, y pensé que leyendo la biografía de Neruda podría dar un paso para desarrollar un poco ese gusto y, al parecer, Neftalí Reyes me está ayudando con ese propósito. Más que por él mismo, por todos esos poetas con los que se fue encontrando a través de su vida. ¿Se puede obtener alguna anécdota más interesante de su niñez que haber recibido libros de una maestra llamada Gabriela Mistral?

Cada vez que en el libro encuentro el nombre de un poeta o se menciona alguna obra, me veo en la necesidad de buscar un poco y leer sobre el tema, descubriendo nuevas cosas y reencontrándome con otras que en el pasado me gustaron. Sin embargo, es hasta que apareció en escena Cesar Vallejo que de repente, como dicen los chilenos "caché esta wea", y he entendido que a mí lo que no me gusta es la poesía romántica, pero que hay mucha otra que si puedo disfrutar y que de hecho he disfrutado, pero no había reparado en que así fue, hasta que, el encuentro de Neruda con Vallejo, me hizo recordar el poema "Los Heraldos Negros", uno de los pocos que en algún momento me estremeció hasta las tripas.

Tenía 17 años y en mi clase de letras nos tocó a un grupo de compañeras y a mí, exponer sobre Cesar Vallejo. Yo acaba de tener una pérdida bastante grande y de repente, debido a la tarea me encontré leyendo lo siguiente:

LOS HERALDOS NEGROS

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios;
como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

César Vallejo, 1918

¿No es una bella descripción del dolor humano?.

Luego de esto, empecé a analizar que no es el único poema que me ha gustado, recuerdo haber quedado encantada cuando leí "Blasón" de Alberto Masferrer, que cuando muera, me gustaría tener ese sentimiento hacia la vida que Amado Nervo describe en su poema "En paz", que si "La vida es sueño" es uno de mis libros favoritos es en gran medida, por las bellas rimas de los Monólogos de Segismundo, y ¿a qué mujer no le gustan los versos de Sor Juana Inés de la Cruz denunciando la injusticia de los hombres? Y, a medida que hago un esfuerzo van apareciendo en mi mente otros que he disfrutado, así que después de todo creo si me gusta la poesía.

jueves, 9 de mayo de 2013

Pablo Neruda, influencia en la música

«En la red de mi música estás presa, amor mío, 
y mis redes de música son anchas como el cielo...»
Pablo Neruda, Poema XVI

Más allá de gustos y preferencias personales, la influencia y relevancia de Pablo Neruda en el mundo del arte y la cultura hispano-parlante de la segunda mitad del siglo XX es innegable. Comparto con ustedes una muestra resumida de esa influencia en la música. Los álbumes enumerados a continuación son adaptaciones de los versos del poeta chileno por músicos populares, u homenajes de otra autoría pero igualmente inspirados en su poesía.

ARTE DE PÁJAROS

Arte de pájaros es un álbum de estudio del cantautor chileno Ángel Parra en conjunto con el poeta Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura en 1971. Fue lanzado originalmente en 1966 por el sello Demon, y corresponde al cuarto álbum oficial de Ángel Parra.

"Arte de pájaros", fue también un libro de grandes dimensiones, con ilustraciones exclusivas hechas por los amigos pintores del poeta: Antúnez, Carreño, Herrera, y Toral. A fines de los 60, se publica también en Buenos Aires por editorial Losada, con ilustraciones de Escámez y Herrera. El libro de divide en dos secciones poéticas: "Pajarintos" que versa sobre las aves reales, y "Pajarantes", aves de ficción, fruto de la imaginación del poeta. 

«La poesía está destinada al canto y el que hace que este destino se cumpla es siempre el pueblo. En este disco se unen la poesía de Pablo Neruda y el canto de Angel Parra. Esto significa que estamos en un momento culminante de nuestra historia artística. Los cinco trozos musicales que aquí se reúnen  compuestos e interpretados por Angel Parra, han sido inspirados por otros tantos poemas del último libro de Pablo Neruda: Arte de Pájaros. Son pués los pájaros de Chile: el tordo, el cóndor, el Colibrí, el Pidén, la golondrina, los que han servido de vínculo para enlazar la palabra y el canto. De este modo el vuelo de nuestros pájaros, el verso, y la guitarra, han logrado formar la unidad indisoluble que constituye este disco, unidad hecha de las más preciosas sustancias de la patria".»
Jorge Sanhueza, presentación en contracara Lp, 1966


ISTROS (DANAI CANTA A NERUDA)

Istros (Danai canta a Neruda) es un álbum de la cantante, escritora y docente griega Danai Stratigopoulou, lanzado en 1969 por el sello discográfico DICAP. Como su título lo indica, el disco es un tributo al poeta chileno ganador del Premio Nobel de Literatura Pablo Neruda. Tanto los arreglos como la dirección musical son obra del compositor Luis Advis.

La palabra «istros» que precede al resto del título, en griego moderno quiere decir «bríos». Toda la música es compuesta por Danai. La mayoría de los temas se basan en poemas del poeta, cantados por Danai en perfecto castellano, pero Danai finaliza además cada lado del vinilo con dos composiciones propias cantadas en griego.

En la contraportada del disco se pueden leer las siguientes palabras de la propia Danai:

«Escogí pasajes nerudianos con temas tanto líricos como de tipo social sobre la lucha por la justicia y la resistencia contra el miedo y el dolor. Tuve que extraer la esencia, el núcleo sin que el conjunto de los versos elegidos dejara de ser también poético, tarea nada de fácil, por eso pudo decir Neruda en una conversación entre amigos en casa de mi hermana Mirka "Eso es una recreación de mi poesía". Era lo que esperaba.»
Danai Stratigopoulou


PACO IBAÑEZ INTERPRETA A PABLO NERUDA



Álbum de 1977 del cantante valenciano que ha dedicado casi íntegramente su trayectoria artística a crear y cantar versiones musicalizadas de poemas de autores españoles e hispanoamericanos, tanto clásicos como contemporáneos.






MARINERO EN TIERRA, TRIBUTO A PABLO NERUDA



Obra colectiva del año 2000, con poemas y sonetos de Pablo Neruda recitados por varios artistas hispanoamericanos.








NERUDA EN EL CORAZÓN

Neruda en el corazón es un proyecto discográfico producido en 2004 para conmemorar el centenario de Pablo Neruda, editado por BMG-Ariola en colaboración con Factoría Autor. El disco iba acompañado de un dvd con dos documentales en torno a la figura del poeta chileno.
Es un trabajo colectivo en el que diversos artistas musican o cantan poemas del poeta chileno, producido por Víctor Manuel. 
El trabajo se presenta en el ámbito del Fórum de las Culturas celebrado en Barcelona en un concierto celebrado en el Palau Sant Jordi el día 5 de julio de 2004, con la dirección escénica de Manuel Huerga y al que asistieron más de 13.000 espectadores. Fue televisado en España y Latinoamérica.

Algunos de los artistas participantes en el disco no participaron en el concierto, que incluyó alguna diferencia respecto de la grabación, en directo contó con la presencia y las voces de Ana Belén, Antonio Vega, Carmen París, Estrella Morente (en sustitución de su padre Enrique Morente, quien participó en el disco), Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Jorge Drexler, Julieta Venegas, Miguel Bosé, Miguel Poveda, Miguel Ríos, Pedro Guerra, Sole Giménez y Víctor Manuel, mientras que el actor Julio Jung interpretó a Neruda en el escenario.



Algunos de los temas de los álbumes antes mencionados:

lunes, 6 de mayo de 2013

Sorgo rojo, conclusiones

Este jueves hemos visto la película "Sorgo Rojo" como epílogo de la lectura del libro de abril, y si bien es cierto que no la considero del todo mala, creo que la versión cinematográfica no le hace justicia al libro.

Por supuesto que no espero que la película replique paso a paso los dos libros de Mo Yan en los que se basa (Sorgo Rojo y Vino de Sorgo). Estoy consciente de cuan habitual es que guionistas y directores se tomen licencias y hagan considerables modificaciones en la historia y los personajes. Sé bien que el sentido del tiempo y el ritmo de la historia no pueden ser los mismos, y que los consumidores de películas no son necesariamente los mismos que leen los libros. 

Sin embargo, creo que en la opera prima de Zhang Yimou, Premio Oso de Oro de 1988, ninguno de los personajes se asemeja lo suficiente a los construidos por Mo Yan, premio Nobel de Literatura 2012. El desarrollo de la historia también queda a deber.

Un comandante Yu que se asemeja más a una caricatura que a un héroe. Una joven  ama débil y sumisa, muy distante de la fuerte y sagaz Dai Fenglian del libro. Un tío Arhat con mucho menos peso en la historia. Un Dou Guan demasiado pequeño. Un Cuello manchado más revolucionario que bandido. Y luego las ausencias: No hay Bella, no hay Ren, no hay Juez Cao, no hay señora Liu, para mencionar sólo algunos.

No hay cabeza de perro, salomónicos juicios por gallinas ni brutales batallas épicas. Apenas si se muestra la afrenta a los padres avarientos, las masacres que rayaban en el genocidio y la resistencia acérrima y enconada, pero desgraciadamente fragmentada de los habitantes de Gaomi Noreste contra la ocupación japonesa. Acaso el mismo aparato propagandístico gubernamental que se esforzó por esconder tantas cosas de los ojos del mundo durante los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 (en la que Zhang Yimou dirigió la majestuosa inauguración), también incidió en que se impusiera la utilización de escenarios y costumbres de la vida rural y de la naturaleza, y evitó que el primitivismo violento y  los conflictos de valores que encontramos en la lectura se mostrarán abiertamente en el cine.

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Ya al hacer un análisis completo de la obra, incluyendo los tres libros restantes de los cinco que componen Sorgo Rojo, me parece que el tercero (Vida de perros) baja considerablemente de calidad con respecto a los primeros dos (Sorgo rojo y Vino de sorgo), mejora en el cuarto libro (Funeral en el sorgo) y creo que el quinto (Muerte extraña) vuelve a ser tan bueno como los del inicio. En el global le doy  9 de 10 puntos, así de bueno me pareció.

En general, Sorgo rojo es violento, cruel, grotesco, salvaje y desgarrador; pero también es emotivo, conmovedor, inspirador y apabullante. El Yin y el Yan plasmados a partes iguales y equilibradas en cada frase, combinando magistralmente lo bello con lo grotesco, lo humano con lo bestial, lo penoso con lo reverencial, lo viejo con lo nuevo, lo bueno con lo malo y lo brutal con lo poético.

Personajes sólidos y relatos bien construidos, idas y vueltas en el tiempo y relatos en que se traslapan y confluyen dos y hasta tres generaciones. Descripciones verbalmente escuetas pero poderosamente gráficas que se imprimen en la mente y la memoria del lector, en una forma estética brutal e impactante. Mo Yan también evidencia algo de su influencia occidental en ese estilo narrativo que recuerda a García Márquez, cuando no tiene reparo alguno en revelar el final de un personaje mientras aun no termina de desarrollar su historia. Llega incluso a construir personajes atractivos e interesantes que enganchan al lector, y entonces los mata sin remordimientos apenas unas páginas después. Es probable que una de las pocas quejas que tengamos después de leerlo sea que  Mo Yan abandona personajes y deja historias inconclusas. Quizás se resguarda en el hecho de que ofrece alguna pista y da algunos detalles que el lector deberá conectar para intentar rellenar el "eslabón perdido". Sin embargo, en el balance, me declaro satisfecho de la lectura. De hecho, estoy muy interesado en leer más de Mo Yan.

Algunos de los tópicos abordados de manera particular en el libro:

LA BELLEZA EN SORGO ROJO

Mo Yan parece ver belleza en donde nadie más la ve. Sólo él puede mencionar el macabro episodio del desuello y la amputación, destacando la bandeja con "las orejas pálidas y bonitas del tío Arhat". Llegar a decir con naturalidad que "de su cuello saltó un chorro de bonita sangre roja, suave y fluida, como las plumas de las alas de un pájaro". O hacer la remembranza de que "un año antes, habían encontrado flotando en el río Negro cadáveres putrefactos de docenas de mulas, varados entre los juncos y las hierbas, en las aguas bajas y junto a los bancos de arena; sus vientres hinchados, quemados por el sol, reventaban, estallaban, descubriendo las relucientes vísceras, que se abrían como bellas flores, mientras dejaban que un oscuro líquido verdoso se derramase en la corriente".

¿Dónde reside la belleza sino en los ojos que la ven? 

Recuerdo la secuencia entre Jane Burnham y Ricky Fitts en American Beauty (1999):

Jane: ¿Eso es un funeral?
Ricky: Sí. ¿Has conocido a alguien que haya muerto?
Jane: No, ¿y tú?
Ricky: No. Pero sí vi a una vagabunda que murió congelada. La vi tumbada en la acera. parecía muy triste. tengo a la vagabunda grabada en el vídeo.
Jane: ¿Por qué grabaste eso?
Ricky: Porque era asombroso.
Jane: ¿Qué tenía de asombroso?
Ricky: Cuando ves algo así es como si Dios te mirase a los ojos por un instante. Y, si estas atento, puedes devolverle la mirada.
Jane: ¿Y qué ves?
Ricky: Belleza.


LA MUERTE EN SORGO ROJO

La ostentosa parafernalia de los funerales en tiempos de paz y bonanza, contrastante con el humilde funeral en el sorgo que los insufribles tiempos de guerra provocaron; más distante aun del macabro espectáculo de los cuerpos esparcidos en pedazos luego de la batalla, desmembrados y desgarrados por las jaurías de perros, tan lejano del perturbador pozo de los niños que no tenían edad para ser enterrados; dan muestra de la particular forma en que se aborda la muerte en la sociedad china del siglo XX, donde milenios de tradición se encuentran de golpe con la "modernidad" de las revoluciones con granadas y ametralladoras. 

No obstante, al final concluimos que la muerte es justa y nos iguala.  "En una noche de tormenta", nos narra Mo Yan, "un rayo abrió una fosa común en la que estaban enterrados comunistas, nacionalistas, labriegos, japoneses y soldados colaboracionistas —se la llamaba Tumba de todas las Almas—, esparciendo en una superficie de diez metros huesos cubiertos de podredumbre, que quedaron lavados por la lluvia y adquirieron un tétrico color blanco."

Debo resaltar que de entre las múltiples muertes descritas con la misma crudeza y naturalidad con que describe la vida, me quedo con los últimos momentos de la abuela mal herida, una fantástica transición que ni siquiera voy a contaminar con mi comentario y que mejor transcribo literalmente:

"Escucha la música del universo que, uno tras otro, producen los tallos del sorgo rojo. Mira las plantas y, a través de su visión borrosa, esos tallos se vuelven maravillosa e inefablemente bellos, grotescos y especiales: empiezan a gemir, a retorcerse, a gritar, a entrelazarse a su alrededor; por un instante parecen demonios y, de inmediato, buenos amigos y a los ojos de la abuela se retuercen como serpientes. Después, de pronto, se abren en espigas y ella no tiene palabras para describir aquel fulgor. Son rojos y verdes, negros y blancos, azules y verdes; ríen de todo corazón, lloran sin consuelo. Sus lágrimas son gotas de lluvia que caen en la ribera desolada del corazón de la abuela.

El cielo azul brilla a través de los tallos de sorgo. El cielo está tan alto y, a la vez, tan bajo. La abuela siente que el cielo y la tierra, el hombre y el sorgo están abrazados, refugiados bajo un dosel gigantesco. Las nubes blancas rozan las espigas de sorgo y su cara, haciendo resonar los bordes ásperos. La sombra acompaña el paso tranquilo de las nubes por el cielo. Una bandada de tórtolas baja y se posa sobre las espigas; su arrullo despierta a la abuela, que pronto distingue sus formas. Los ojos rojos de las tórtolas, tan grandes como semillas de sorgo, están fijos en ella. Les sonríe con verdadero afecto y ellas le devuelven la sonrisa, advirtiendo el amor ardiente por la vida de alguien que se niega a abandonarla. ¡Bonitas mías!, grita. ¡No quiero dejaros! Las tórtolas picotean deprisa las semillas de sorgo en respuesta a ese grito callado. Una a una tragan las semillas que han arrancado y sus buches se expanden poco a poco; sus plumas comienzan a abrirse como los pétalos bajo el viento y la lluvia.
¡Las tórtolas! Tranquilamente posadas en los restos de las plantas de sorgo, arrancadas de sus nidos por las tormentas de la guerra, las tórtolas observaban a la abuela como si llorasen su muerte cercana.
Los ojos de la abuela se fijaron una vez más en las tórtolas que, al emprender el vuelo, produjeron una melodía familiar. Se remontaron en el cielo inmenso y azul, llenándolo con su aleteo. La abuela comenzó a elevarse flotando, para unirse a ellas, desplegando sus alas recién brotadas, para describir círculos, ingrávida, por encima de la tierra negra y los tallos de sorgo. Mira con melancolía las ruinas de su aldea, allá abajo, junto al río tortuoso, entre las sendas y veredas que se cruzan; su mirada barre la escena caótica de proyectiles que perforan el cielo y de apiñadas criaturas que, en las encrucijadas, vacilan entre la vida y la muerte. Por última vez huele el aroma del vino de sorgo y el olor acre de la sangre tibia. Una escena que nunca había presenciado se dibuja en su mente: en medio de una ráfaga de ametralladora, cientos de aldeanos vecinos, con sus ropas destrozadas, yacen en el campo de sorgo con los brazos y las piernas agitados en una danza macabra...
El último hilo que la une a la humanidad está a punto de cortarse; toda sus melancolías, todos sus dolores, ansiedades y desalientos caen al suelo, golpeando el sorgo como una lluvia de granizo y se hunden en la tierra negra para arraigar y dar la vida al fruto amargo de las generaciones futuras.
La abuela ha conseguido su liberación. Se aleja volando con las tórtolas. Sus pensamientos, encogidos, no ocupan más espacio que el de un puño y están henchidos de alegría, paz, tibieza, bienestar y armonía. Se siente feliz. Con devoción genuina dice:
—¡Cielo! Mi Cielo..."


EL AMOR EN SORGO ROJO

"¿Qué es el amor? Cada uno tiene su propia respuesta. Pero esta emoción demoníaca ha domado a más hombres valientes y a más niñas bonitas y listas de los que se puedan contar. Con la base de la romántica historia del abuelo, los amores tempestuosos de mi padre y el desierto incoloro de mis propias experiencias amorosas, he elaborado un esquema del amor que se aplica tan sólo a tres generaciones de mi familia.
El primer ingrediente del amor —fanatismo— se compone de un sufrimiento desgarrador: un líquido semejante a la savia del pino mana del corazón herido y la sangre del sufrimiento fluye del estómago, atraviesa las entrañas y los intestinos y sale del cuerpo en forma de heces de la consistencia del alquitrán. El segundo ingrediente —crueldad— se compone de crítica despiadada: cada integrante de la pareja enamorada quiere desollar vivo al otro, física y psicológicamente, espiritual y materialmente. Surge la necesidad de destrozar las venas, los músculos y todos los órganos internos palpitantes, incluido el corazón, ya sea negro o rojo. Después se tiran a la cabeza los respectivos corazones, que chocan y se rompen en pedazos. El tercer ingrediente —frigidez— se compone de un silencio largo y pesado. Las emociones heladas hacen que la persona en amores se convierta en una estaca de hielo, primero helada en el aire, después en la nieve, a continuación en las aguas gélidas de un río y, por fin, en un congelador moderno, donde está junto a la carne de cerdo y al pescado congelado. De modo que las caras de las personas que están enamoradas de verdad se cubren de hielo blanquecino y la temperatura de su cuerpo es de veinticinco grados. Los dientes les castañetean con tal violencia que no pueden hablar: querrían hacerlo, pero ya no pueden, aunque los demás piensen que fingen que son mudos.
Y así es que el amor fanático, cruel, frígido es sencillamente una sangría interna, desollarse vivos y fingirse mudos. Un círculo vicioso.
El proceso del amor es el proceso de la sangre que se convierte en heces de color del alquitrán; la expresión del amor son dos personas cuya carne y cuya sangre se confunden cuando están juntos y el resultado del amor son dos estacas heladas de ojos inexpresivos y fijos."

¿Podíamos esperar una descripción menos cruel del amor, si viene del mismo Mo Yan que cuenta que "el aire se llenó del olor de la sangre coagulada y los pedazos de los cuerpos granizaron sobre los asistentes como tiernas expresiones de amor"?


LA DEMOCRACIA EN SORGO ROJO

Un par de críticas intervenciones le valieron a Cinco Penas para convertirse en mi personaje favorito:

"¡Ni del Partido comunista ni del Kuomintang! ¡Los odio a los dos! ¡Lo que yo digo es que China necesita un emperador! He leído la Novela de tres reinos y Los bandidos de los pantanos cuando era joven y lo tengo todo muy claro: las luchas van y vienen, largos períodos de división preceden a la unidad y largos períodos de unidad preceden a la división, pero el país siempre cae en las manos de un emperador. El país es la familia del emperador, la familia es el país del emperador.
Por eso él gobierna con todo su corazón. Pero si un partido político está en el poder, cada uno tiene su propia idea: el abuelito dice que hace demasiado frío, la abuelita se queja de que hace mucho calor y todo se fastidia."


LOS ANTEPASADOS EN SORGO ROJO

Una constante en el libro es la forma en que el narrador venera a sus antepasados y se avergüenza de la gente de su propia generación, a los que considera siluetas pálidas en comparación con sus ancestros. En algún momento se dirige a su abuela expresando que "comparado contigo, creo que soy como un piojo marchito que ha pasado hambre durante tres largos años". Hacia el final del libro, durante su visita a las tumbas de sus ancestros, alucina con que la abuela segunda emerge de su tumba y lo reprende: 

"Tú no eres mi verdadero nieto. ¡Mírate en el espejo! ¡Nieto —dice la abuela segunda con magnanimidad—, vuelve a tu tierra! Estás perdido si no lo haces. Sé que no quieres, sé que tienes miedo a las moscas, miedo a las nubes de mosquitos, miedo a las serpientes sin patas que se deslizan por el suelo húmedo en que crece el sorgo. Tú reverencias a los héroes y desprecias a los villanos, pero ¿quién entre nosotros no es 'el más heroico y el más cobarde'? Ahora estás ante mí y percibo ese olor de conejo que traes de la ciudad. Rápido, métete en el río Negro y remójate tres días y tres noches... ¡Lo que me preocupa es que, cuando el barbo del río beba ese tufo que saldrá de tu cuerpo, puedan crecerle a él orejas de conejo!"

Quizá  la postura de Mo Yan hacia su régimen sea más crítica de lo que nosotros pensamos. Comparar a la gente de las ciudades chinas de hoy con conejos timoratos, no deja de ser una crítica sutil al resultado de décadas de gobierno revolucionario de ideales progresistas. Mo Yan parece decirnos que en cambio van para atrás.

Es curioso que luego de contar con detalles un misterioso episodio de posesión demoníaca donde una criatura maligna habla a través del cuerpo muerto de la abuela segunda: el narrador se confiese en una condición semejante de extravío y ausencia de autocontrol: "Lo que me asusta es que mis ojos, también, tendrán una mirada semejante de inteligencia; que mi boca, también, dirá palabras que otros han repetido, repitiendo a su vez las de otros," ¿Se puede hacer de eso una lectura alusiva a la pérdida de la voz por una sociedad sin más opinión que la oficial, una en la que el escritor decide adoptar un seudónimo que significa "No hables"?

Finalmente, Mo Yan protesta por la tendencia a la extinción del sorgo rojo, reemplazado por el sorgo híbrido, al que considera impostor, falso, contaminante y odioso; una metáfora de las dos razas, una a la que corresponden sus ancestros venerables, otra en la que clasifica a sus contemporáneos despreciables.

"Dios, cuánto desprecio al sorgo híbrido.
Parece que el sorgo híbrido no madurase jamás. Sus ojos de color gris verdoso jamás se ven totalmente abiertos. Estoy de pie delante de la tumba de la abuela segunda y miro a estos infames hijoputas, unos altos, otros bajos, que ocupan el dominio del sorgo rojo. Llevan el nombre del sorgo, pero están privados de sus tallos altos y rectos; llevan el nombre del sorgo, pero están privados del color del sorgo. Les falta el espíritu y el aspecto del sorgo. Contaminan el aire puro del municipio de Gaomi Noreste con sus caras oscuras, opacas, ambiguas, largas, estrechas.
Verme rodeado de sorgo híbrido despierta en mí una fuerte sensación de extravío.
Rodeado por el sorgo híbrido, cuyas hojas que semejan serpientes se entrelazan en torno a mi cuerpo, cuyo invasivo verde oscuro envenena mis pensamientos, siento que me atan cadenas de las que no puedo librarme; jadeo y gimo y, como no puedo liberarme de mis sufrimientos, me hundo en las profundidades de la desesperación."

Parece que también en nuestro lado del mundo, nuestras generaciones indolentes, apáticas, grises y de tratos virtuales distantes e impersonales, no resultan exentas del mismo juicio que Mo Yan hace de los suyos en su propia tierra. Acaso nuestros ancestros también nos reclamarían que ignoremos o releguemos al olvido su legado. Quizá debamos hacer nuestra la reflexión final de Sorgo rojo y el juicio de los que nos precedieron al entregar sus cuerpos al suelo del que nosotros emergemos como frutos amargos:

"Los fantasmas de mi familia me envían un mensaje para que vea la salida del laberinto:
Tú, muchacho lastimoso, frágil, suspicaz, obcecadamente retorcido, que tienes el alma hechizada por un vino venenoso, baja al río Negro y remójate en sus aguas tres días y tres noches —recuerda, ni un día más ni un día menos— para limpiar tu cuerpo y tu alma. Después puedes volver al mundo real."

domingo, 5 de mayo de 2013

Sorgo Rojo, la película


Antes que nada, el club ya emitió su juicio sobre la película, no obstante quise compartir algunos datos de esta:

Zhang Yimou Debutó como director con Sorgo rojo (1987) , Yimou es uno de los precursores de la "quinta generación" de directores chino, con Sorgo Rojo  abrió paso a nivel internacional al cine chino.

Gong Li (la abuela) es una actriz galardonada, misma que hemos visto en películas como:  "Memorias de una geisha", "Hannibal, el origen del mal", "La maldición de la flor dorada" y otras. Sorgo Rojo fue su primera actuación en películas, aún era estudiante de actuación en Pekin.

- Gong Li aparece en la mayoría de películas de Zhang Yimou

- La película ganó el Oso de Oro Berlín (1988) y  Gallo de Oro (Jin Ji Jiang,premios nacionales del cine de China) a la Mejor Película, en total ha ganado 7 premios y 3 nominaciones. 7.5 Puntos imdb

- Mo Yan tenía 32 años cuando escribio SR y su publicación no causó ningún aspaviento hasta que tiempo después fue llevada a la pantalla por el cineasta Zhang Yimou. “No me importa lo que filmes”, le dijo Mo Yan a Zhang Yimou cuando este le propuso llevar al cine su novela Sorgo rojo.

- Una curiosa foto de Mo Yan (izq,) y Zhang Yimou durante el rodaje de Sorgo rojo (1988)



Algunas criticas, tomadas de filmaffinity, cuyo puntaje es 7.1:

"Sorgo rojo" es la primera película del maravilloso Zhang Yimou. Desde luego, no es la mejor (de hecho, es casi la menos destacable salvo por el hecho de ser la primera). "

"El film comienza con energía, para luego pasar a ser más calmado y comedido y finalizar con gran fuerza. Yimou aprovecha su pasado como fotógrafo para convertir la película en un encadenamiento de preciosas imágenes de tonalidades rojas. Sorgo rojo, sangre roja, tierra roja, atardecer rojo y eclipse rojo. "

"Película desconcertante en su tiempo. Bonita, impactante, con un ritmo narrativo al que ahora ya nos hemos acostumbrado, más o menos, pero que hace 20 años producía extrañeza y atención especial en el espectador occidental"

"A los 10 minutos veo la película con expectación, A los 40 minutos la veo desilusionado y medio aburrido pero mantengo todavía la esperanza que Zhang Yimou me vuelva a sorprender, pero en los últimos 20 minutos, me doy cuenta que asisto a un esperpento de película, que ni el propio director se cree...."

"Buena dirección y fotografía. La historia que cuenta y las costumbres del mundo rural chino en los años 30 resultan demasiado extrañas para la mentalidad occidental actual. La actriz principal es la patrona [Jiang Wen], cuya actuación mejora a los largo del metraje pero, pese a que el director chino es excelente, en esta película el producto ofrecido deja que desear"


Y para los que llegaron al final, ¡el gran premio!!!: nuestro hit musical "El sorgo se movía" (Vean sobre todo del 1:50 en adelante, cualquier parecido es pura casualidad).







jueves, 2 de mayo de 2013

Pablo Neruda, Confieso que he vivido

Apenas si logramos conseguir un ejemplar de "Cleopatra" del español Ignacio Saúl Pérez-Juana, el cual adquirimos en Guatemala hace algún tiempo. Tampoco nos fue posible encontrar una versión digital, y eso que la búsqueda dio comienzo hace varios meses. Sin ejemplares disponibles para todos, optamos por relevar a Cleopatra con el libro que resultó ganador en una segunda votación entre los miembros del club. Las opciones fueron las mismas que formaron parte de la terna en las votaciones de Diciembre de 2012. Como resultado, leeremos "Confieso que he vivido", libro autobiográfico del poeta chileno Pablo Neruda.

En dicha obra se reúnen las memorias del escritor. El libro se editó póstumamente, recogiendo las impresiones del autor casi hasta el mismo momento de su muerte. Neruda hace un recorrido por su trayectoria vital: los fumaderos de opio en Uruguay, la Birmania dominada por los ingleses, sus experiencias con todo tipo de mujeres en todo tipo de situaciones, las conversaciones entre el poeta y Ernesto Che Guevara, sus viajes a México o a la URSS, su consulado en España durante la Segunda República Española y su ardua labor tras el estallido de la guerra civil española para salvar de la cárcel y de la muerte a republicanos, anarquistas y todo aquel que fuera oprimido bajo el régimen franquista, embarcándolos en el Winnipeg rumbo al exilio. Estos y otros sucesos se recrean con nitidez en la mente del autor.

La obra, que escribió a lo largo de varios años, termina estrepitosamente con la muerte del vate, apenas doce días después del violento golpe de estado que acabó con la vida y con el gobierno de Salvador Allende. Neruda termina sus memorias condenando el sangriento golpe de Estado en Chile de 1973 y recordando con dolor la figura de su amigo Salvador Allende.

Mes: Mayo
Viñeta: Biografía
Título:  Confieso que he vivido
Año: 1974
Autor: Pablo Neruda
Nacionalidad: Chileno
Editor: Pehuén Editores Limitada, 2004
ISBN: 9561603969, 9789561603967
N.º de páginas: 452

DIVISIÓN DE LECTURAS 

09/05/2013
- EL JOVEN PROVINCIANO 
- PERDIDO EN LA CIUDAD
- LOS CAMINOS DEL MUNDO 
3 capítulos, Posición 1241 en el Kindle (21%)

16/05/2013 
- LA SOLEDAD LUMINOSA
- ESPAÑA EN EL CORAZÓN
- SALÍ A BUSCAR CAÍDOS
- MÉXICO FLORIDO Y ESPINUDO
4 capítulos
Posición 2759 en el Kindle (46%)

23/05/2013
- PATRIA EN TINIEBLAS
- PRINCIPIO Y FIN DE UN DESTIERRO
- NAVEGACIÓN CON REGRESO
3 capítulos 
Posición 4248 en el Kindle (71%)

30/05/2013 
- LA POESÍA ES UN OFICIO 
- PATRIA DULCE Y DURA 
2 capítulos
Posición 5934 en el Kindle (99%)

En esta última fecha nos reuniremos para ver la película, que bien puede ser "Ardiente Paciencia" de 1983, "Il Postino (El cartero de Neruda)", producción de Miramax de 1994, dirigida por Michael Radford, o "Neruda, diario de un fugitivo" (2005), de Manuel Basoalto, obra que trata de la fuga del poeta en 1948 y de la persecución a los comunistas decretada por el gobierno de Gabriel González Videla, el papel de Neruda es interpretado por José Secall.

SINOPSIS
Neruda narra, con la inigualable potencia verbal que caracteriza a sus mejores escritos, no sólo los principales episodios de su vida, sino las circunstancias que rodearon la creación de sus poemas más famosos. Magistralmente, el autor expone tanto su concepción del arte y de la poesía cuanto los motivos que le llevaron a defender hasta el final de su vida sus conocidas posiciones políticas. De forma no menos brillante, rememora la figura de algunos amigos: García Lorca, Alberti, Miguel Hernández, Eluard, Aragón y su relación con personajes destacados de la política contemporánea.

SOBRE EL AUTOR
Pablo Neruda, de nacimiento Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto (Parral, 12 de julio de 1904 – Santiago, 23 de septiembre de 1973), fue un poeta chileno, considerado entre los mejores y más influyentes artistas de su siglo; «el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma», según Gabriel García Márquez. También fue un destacado activista político, senador, miembro del Comité Central del Partido Comunista, precandidato a la presidencia de su país y embajador en Francia. Entre sus múltiples reconocimientos destacan el Premio Nobel de Literatura en 1971 y un Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Oxford. «Ningún poeta del hemisferio occidental de nuestro siglo admite comparación con él», ha escrito el crítico literario Harold Bloom, quien lo considera uno de los veintiséis autores centrales del canon de la literatura occidental de todos los tiempos.

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