jueves, 1 de agosto de 2013

Hernán Rivera Letelier, La contadora de películas


"Alguna vez leí una frase -seguramente de un autor famoso- que decía algo así como que la vida está hecha de la misma materia de los sueños. Yo digo que la vida perfectamente puede estar hecha de la misma materia de las películas. Contar una película es como contar un sueño. Contar una vida es como contar un sueño o una película."

María Margarita, La contadora de películas

Porque la edad me lo permite, retrocedo en el tiempo unos 30 años y vuelvo a la década de los ochenta, antes del fin de la batalla entre VHS y Betamax y de la proliferación de los renta vídeos. Los modestos pero abundantes cines de la época aun eran escenario de "impactantes estrenos", "doblazos espectaculares", "sorpresivos estelares" y "permanencias voluntarias". Las concurridas funciones recibían todo tipo de grupos familiares, enigmáticos personajes solitarios, variopintas parejas adultas, inquietas parejitas jóvenes (con chaperón o furtivas) y, por supuesto, las infaltables pandillas de estudiantes transgresores y escapistas, incipientes aprendices de Alex DeLarge y sus drugos. No sé que cantidad de películas vi en horas de clase sin que jamás me costara decidir, primero entre el cine y la escuela, y después entre comprar golosinas y pagar por mi boleto de entrada (un colón cincuenta en general o dos colones en el mezzanine de preferente, lejos de los semillazos, los chicles masticados y los escupitajos). El cine como instrumento de evasión. Una enorme pantalla cual mágica ventana que nos permite husmear los actos de otros y acceder a la intimidad de sus vidas sin importar su lugar y su tiempo.

Si las vidas alternativas que los espectadores vivimos en el cine pueden llegar a emocionar y gratificar a cualquiera, imaginemos lo mucho que las películas significaron en otros tiempos para quienes hacían largas esperas o verdaderos sacrificios para ver una función. Y entonces me remonto a una época que no viví, a esa que mi padre cuenta con nostálgico entusiasmo, cuando a los pequeños y remotos pueblos del interior del país (desposeídos de salas de cine) la función era llevada por empresas itinerantes que proyectaban una película en una enorme manta blanca en alguna pared en la plaza pública, precedida y coronada con la proyección de la publicidad del patrocinador.

Seguro que ustedes también tendrán sus propios recuerdos ligados al cine. De alguna manera, todos fuimos Toto y le hicimos una declaración de amor a nuestro propio Cinema Paradiso. Y ese es el caso de María Margarita, quien también tiene una historia entrañable que compartir con nosotros en La contadora de películas

Esta creación de Hernán Rivera Letelier (también autor de “El arte de la resurrección”, leído en el Club de La Buena Estrella en Enero de 2011) es una obra tan chilena y tan latinoamericana como universal. 

María Margarita es una niña de familia pobre en una salitrera del norte de Chile. La madre ha abandonado al marido y a los cinco hijos. El padre, postrado en una silla de ruedas, sólo encuentra consuelo en las películas. Y como "el dinero va a caballo mientras ellos van a pie", él decide que sólo uno de sus cinco vástagos irá al cine cada vez que llegue una nueva película al campamento y luego deberá contarla al resto de la familia. Con su singular talento, la pequeña logra llevar la magia del cine a su hogar y luego también a todo el campamento que la admira como a una verdadera artista. 

La historia de la niña contadora de películas que Rivera Letelier sitúa en el norte de Chile, se adapta con tanta facilidad y se adopta con tanta simpatía, que bien podría haber transcurrido en el desierto arábigo, en los arrozales de la China imperial, o en el paisaje suburbano salvadoreño, porque lo que hay en ella es humanidad pura, simple y verdadera. No se puede sino empatizar con esta María Margarita creada por Rivera Letelier, como con todos aquellos espíritus que alguna vez debieron recurrir a sus sueños para poder sublimar el precario entorno en que les tocó nacer, y que conocieron la felicidad aunque fuese por un fugaz momento, contemplándola en la pantalla de un cine. La contadora de películas es uno de esos libros simples, con acotadas pretensiones, pero destinado a perdurar en la memoria de quienes lo leen. 

Interesante. Entrañable. Cortito. Apenas 128 páginas. ¿Se animan a acompañarnos en su lectura en la viñeta de Agosto del Club de La Buena Estrella? Esperamos que si. 

"Pido perdón por confundir el cine con la realidad, no es fácil olvidar Cahiers du cinéma, le Mac Mahon, eso pasó. Son olas viejas con resacas de la nouvelle vague. Cine, cine, cine, más cine por favor, que todo en la vida es cine y los sueños, cine son..."

Luis Eduardo Aute

Ficha de La contadora de películas

Mes: Agosto
Viñeta: Arte/Cine
Título:  La contadora de películas
Año: 2009
Autor: Hernán Rivera Letelier
Nacionalidad: Chilena
Editor: Hispánica
ISBN:  9788420423593 EAN: 9788420423593
N.º de páginas: 128



División de lecturas 

08/Agosto/2013
- Biografía de Hernán Rivera Letelier 
- Fin del capítulo 22

Página 17 en archivo PDF
Posición 394 en el Kindle (49%)

15/Agosto/2013 
Final

Página 32 en archivo PDF
Posición 759 en el Kindle (94%)

Aun no hay producción cinematográfica para La contadora de películas. Actualmente está siendo adaptada al cine, la producción está a cargo de Selenium Films (París) y es dirigida por Walter Salles, el director de Diarios de Motocicleta.

Sinopsis
La historia de María Margarita, una niña con el extraño don de contar películas.

«Mientras tomaba mi taza de té y me preparaba a contar la película de pie contra la pared blanca, mi padre no se cansaba de repetir a sus invitados que aunque la película fuera en blanco y negro y a media pantalla, esta niñita, compadres, parece que la contara en tecnicolor y cinemascope.»

Cuando al poblado llega una de Marilyn Monroe, Gary Cooper o Charlton Heston, o una mexicana con hartas canciones, en su casa se juntan las monedas exactas para un boleto y la mandan a ella a verla. Al llegar del cine tiene que contarle la película a su padre, postrado en un «sillón de ruedas», y a sus cuatro hermanos. Luego, ya famosa, a todo un público que la espera impaciente.

Junto a las peripecias de la niña, convertida de pronto en la mejor contadora de películas de la salitrera, Hernán Rivera Letelier va narrando la historia mágica de los cines en la pampa, en sus tiempos de esplendor y decadencia.

7 comentarios :

  1. Seguro que será muy interesante esta lectura Abigail. Te invitamos a leer "La contadora de películas" y compartir con nosotros tus impresiones. En este blog estaremos publicando entradas relacionadas con el autor chileno Hernán Rivera Letelier y su obra. ¡Que disfrutes la lectura y ojalá puedas acompañarnos!

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  2. Yo no pude terminar El Arte de la Resurrección pero es un libro que me gustó y me hizo reir mucho. Este es uno de los libros que he esperado con ansias porque aunque es cortito y sin pretensiones, habla de una de mis grandes pasiones que es el cine. Contar historias es un arte, para mi no hay nada como escuchar una anécdota o leyenda de boca de mi madre, que es una gran contadora de historias.

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  3. Esta entrada me ha hecho recordar como en mi época de estudiante universitaria el cine era la escapada predilecta, mis amigos y yo desarrollamos una especie de adicción por el, pues era nuestro principal pretexto para faltar a clases (que en un principio era el objetivo principal), no había miércoles que no fuéramos al cine a ver lo que fuera, y también en otros días que no estuviera al 2x1 cuando la precaria economía de estudiantes nos lo permitía. Recuerdo un día memorable en que vimos dos películas seguidas y una de ellas duraba 3 horas, salimos como topos sin poder ver la luz del sol y con dolor de cabeza por no haber comido (era el cine o comer y fue obvia la decisión), recordar que un día de semana en la mañana al cine solo íbamos los desocupados como mis amigos y yo, lo que nos permitía encontrar salas vacías donde podíamos hablar y movernos a nuestro antojo y tantas películas buenas que pude ver: El Señor de los Anillos, Hannibal, Corazón de Caballero, El club de la pelea etc.
    Esta entrada a despertado mi interés en el libro, y aunque tengo complicado llegar a las reuniones por estos días, tratare de enviar por correo mis comentarios para seguir participando a la distancia.
    Gracias por el post

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  4. Hace un tiempo escribí un artículo para un portal de foros, con un público muy amplio de experiencias y edades.

    El artículo hablaba sobre la Guerra del Pacífico, que reconfiguró la explotación del salitre en el sur.

    Por si quieren echarle un ojo, se los dejo por acá:

    http://www.ayvevos.com/foros/showthread.php?20658-Otra-Historia-Latinoamericana-La-Guerra-del-Pac%EDfico

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  5. Hola Stephanie! Gracias por este comentario y por contarnos esas anécdotas de cine =). Que bueno que le haya despertado el interés este librito. Ojalá nos cuente que le parece en este espacio. Un fuerte abrazo y ¡Felices lecturas!

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  6. Gracias por compartir el artículo Nullious... ya lo leeremos despacio.¡Saludos!

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