jueves, 15 de agosto de 2013

La contadora de películas, comentario resumen de Stephanie

Hola a todos: 

Como no podré llegar a las reuniones por un tiempo, les envío mi comentario para este día (sorry porque está bien largo, pero no había comentado nada de este libro).

Stephanie Miranda

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LA CONTADORA DE PELÍCULAS

Inicié la lectura del libro de Agosto después de un mes de Julio sumamente pesado, y me llamó la atención el tema, pues el cine, junto al teatro, es una de las cosas que más me gustan. Saber además que la historia estaba ambientada en las minas chilenas me gustó más, por mi bien conocido agrado por ese país. 

El libro se lee rápido y no sólo porque es corto, sino porque las páginas pasan sin que uno se dé cuenta. De entrada la historia me gustó mucho y me hizo recordar esas películas que se veían los domingos, en aquellos tiempos cuando yo era pequeña y no había cable. Sin esas referencias no podría haber entendido cómo es una abuela al estilo Sara García, quién era Miguel Aceves Mejía o por qué el vestido de lunares era tan importante para la caracterización de la violetera de Sara Montiel. Con las referencias de Hollywood fue menos fácil, aunque sí logré identificar a la perfección a Ben Hur y algunas estrellas gringas a las que se hacía mención. 

Desde mi punto de vista, divido el libro en dos partes: la etapa de la familia sin la madre y la etapa de la familia sin el padre, ya que creo que el destino de los 5 hermanos fue definido por la ausencia de estas figuras claves en la vida de cualquiera. 

Sé que vivimos en tiempos modernos, donde las familias de un solo padre (por lo general la madre) ya no son nada raro, y no digo que tengan que serlo ni que están mal, pero a riesgo de parecer anticuada o moralista creo que ambas figuras son importantes. Nuestra sociedad está acostumbrada a darle la máxima importancia al rol de la madre y a "ningunear" la figura del padre como si éste no fuera necesario más que para el mero hecho de procrear. En mi opinión, ambos tienen la misma importancia. Siempre he pensado, por ejemplo, que nuestro problema de maras se originó en gran medida por la desintegración familiar, hijos criados sólo con uno de los padres o, peor aún, con ninguno, dejándolos al cuidado de abuelos, tíos o incluso vecinos.

Esa fue una de las cosas que me pareció original en el libro: era un hogar disfuncional donde el que se quedó con los hijos fue el padre, cuando lo más "normal" es que sea la madre la abandonada. El escritor nos deja claro que esos casos también pasan, quizá hasta más frecuentemente de lo que podríamos creer. 

Este abandono marca a la familia. Imagino la vergüenza del padre, quien debe haberse sentido el ser más humillado del mundo, engañado y abandonado por una "pizpireta" como él le decía, y tal como más de un comentario malintencionado en la cola del pan lo dejó claro. Creo que una traición de este tipo debe herir lo más profundo de la hombría (aunque volvemos a los tabúes, pues para una mujer también debe ser igualmente difícil y humillante). Esto me recordó un poco al primer esposo anciano de Adriana, del libro "El último judío", quien prefirió callar la vergüenza de ser golpeado por su joven esposa, antes que reconocerlo en público para que ella fuera castigada. Del mismo modo, el padre de Margarita debió querer morirse de la pena. Y no lo justifico, pero hasta cierto punto entiendo su entrega al alcohol. El abandono también afectó a los hijos: el mayor empezó a tartamudear cuando la madre se fue y la hija se vuelve una especie de "marimacho" que hasta "mea parada". Pero dentro de todo esto, destaco la manera en que el padre, con todo y su pena, supo mantener el respeto y la disciplina dentro de la familia. Criar cuatro hijos varones adolescentes puede ser una pesadilla para cualquier padre y si a esto le sumamos su incapacidad y postración a una silla, es una tarea titánica. Pero claro, vivían en un tiempo donde el respeto a los padres era un mandamiento. No creo que le hubiera ido igual en estos tiempos, pero al margen de eso, el padre mantenía el orden de la casa y era muy justo, muy demócrata. Tomaba en cuenta la opinión de sus hijos pero también sabía cómo y cuándo imponer la suya con un "he dicho" que no dejaba la menor duda de quien mandaba en casa. 

Me gusta mucho ademas que la familia de María Margarita no es machista. En sus recuerdos de su madre, Margarita nos cuenta de una mujer que tenía voz y voto en casa, capaz de impedir que le pusieran nombres descabellados a sus hijos, reclamando ausencias del padre, etc. Otro aspecto no machista que me gustó, es que a pesar de ser una familia de cinco hombres y una mujer, ésta no era la esclava de sus hermanos y de su padre. Todos tenían asignadas sus tareas y debían cumplirlas. Ademas, la niña tuvo exactamente la misma oportunidad de competir para ser la enviada oficial de la familia al cine. Todos esos detalles le permitían a la familia funcionar bien, derribando un viejo mito en el cual se cree que un hombre no puede hacerse cargo de su casa y de sus hijos completamente solo. 

La relación de María Margarita con el cine es mágica desde el momento en que gira la cabeza para ver la luz que sale por la ventanilla, cuando ella conoce su verdadero amor. Y qué más se puede decir si todo esta en el libro, la manera en que graba cada uno de los episodios, los gestos que practica y su lectura de la revista de cine. Toda esa parte me llenó de una emoción y admiración que me hizo pensar que Margarita terminaría siendo una actriz de teatro, saldría del pueblo y tendría una vida mejor lejos de la mina, un poco parecido a lo que le pasa a Toto en la película de Giuseppe Tornatore, "Cinema paradiso" (la cual vi por uno de los posts sobre "La contadora de películas" donde la mencionaban). Pero en ese momento, cuando mi emoción por el futuro de la niña estaba al máximo, sentí como que el escritor me agarraba del pelo y me arrastraba a la realidad de una sola vez. ¿Cómo puede en tan pocas páginas contar una historia de fantasía y realidad tan cruda a la vez? 

Creo que ese es el mayor logro que yo veo en Rivera Letelier. Sentí que solo había parpadeado y de repente ya estaba leyendo otra cosa: la violación, la rabia, la impotencia y el descuido de una niña. ¡Cómo se les ocurre mandar a una niña de 12 años a una función a solas con un viejo? Yo no dejaba de pensar que eso no hubiese ocurrido si la mamá hubiera estado con ella. Se podría pensar también que el descuidado es el hermano que prefirió ir a jugar fútbol, pero no lo veo así. Los hermanos no son responsables de sus otros hermanos, son los padres los que deben de cuidar a sus hijos y con todo y lo que admiro al padre de Margarita, en esto si falló. 

De ahí en adelante, sentía que el escritor me golpeaba una y otra vez con esa realidad: la violación, el hermano mayor matando al violador (reacción propia de cualquier hermano), la llegada de la televisión que ponía fin a su maravilloso oficio y finalmente la muerte del padre, la destrucción total de la familia a partir de ahí. Me llenó de profunda tristeza ver cómo los hermanos se separaban sin rumbo uno a uno; y la manera en que, para sobrevivir, Hada Del Cine pasó de ser la niña con carácter que no se dejaba manosear por nadie en el cine, a ser la amante del administrador. Y entendí que todo estaba perdido cuando aquella niña que decía "¿por qué conformarse con ser luciérnaga, pudiendo ser estrella?", confiesa tenerle cariño a su amante y piensa que él es una buena persona a pesar de que la golpea. Cuando se ha llegado a perder el amor propio de esa manera cuesta mucho recuperarlo, tanto que Hada Del Cine no fue capaz de salir de su pueblo, prefirió quedarse segura en la casa donde siempre había vivido, ahí donde fue feliz, incapacitada para buscar en otro lugar su vida y conformándose a vivir a través de los recuerdos, como una sombra más en un pueblo fantasma.

Lo único que me pareció noble de esta última parte fue la lealtad del hermano mayor, que ni siquiera en prisión confesó porqué había matado al prestamista, queriendo con su silencio quizá reparar el error de no haber estado con ella esa tarde para defenderla.

La última parte del regreso de la mamá me pareció tal como ella la describe: un pedazo que se le había quedado y que puso al final por no saber donde ubicarlo. No es que no tuviera relevancia. Es que ella regresó demasiado tarde. Hay errores que no se pueden reparar de ninguna manera, y este es uno.

Para finalizar, en un principio me molestó el giro que tomó el libro. Confieso que me hubiera gustado un final feliz, pero luego entendí que la vida es así, las circunstancias y la realidad hacen que se ahoguen los sueños. Yo también he visto como familias de la vida real se desarman con la muerte de una de las cabezas y ya no vuelven a ser nunca las mismas; y los que una vez fueron hermanos y primos unidos, pueden llegar a ser simples desconocidos. El escritor no hizo más que plasmar esa cruda verdad en su libro. Tomando en cuenta esto, concluyo que el primer libro de Agosto sí me gustó.

Felices lecturas.

2 comentarios :

  1. Gracias por publicar mi comentario, ahora que lo he leído aquí, quisiera hacer una aclaración pues pareciera que opino que la obligación de los padres es estar juntos siempre por los hijos, y no es así, cuando me refiero a que ambos son importante me refiero a que ambos tienen la responsabilidad de velar por sus hijos, no es sano mantener relaciones que ya no funcionan, pero cuando esto pasa se suele romper la relación con la pareja y con los hijos y eso es lo que yo pienso no esta bien. Los padres no necesariamente deben estar juntos, sino que deben "estar" para sus hijos.

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  2. Stephanie, ¡gracias por este comentario tan completo! Estoy de acuerdo con la parte en la que opina que Hernán Rivera lo agarra del pelo a uno y lo arrastra hacia una cruda realidad y que ese es un gran logro en el libro. Es interesante como con un lenguaje muy sencillo logra meternos tanto en la historia.
    En el club hemos leído dos libros de este autor y he quedado invitada a leer más de su obra. Por el momento, tengo en espera "La reina Isabel cantaba rancheras". Luego les comento qué tal está.
    Un abrazo.

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