miércoles, 31 de diciembre de 2014

Claudia Hernández, Causas naturales



"El cuento es una experiencia mágica, única y maravillosa, y están los personajes que deben estar, no los escogés vos, suceden, por lo menos en mi caso suceden"
Claudia Hernández


Y para cerrar con broche de oro este maravilloso año de lecturas, le dimos el espacio como libro opcional en el mes de diciembre | viñeta "libre", al libro "Causas naturales" de la escritora salvadoreña Claudia Hernández, quién muy amablemente atendió nuestro llamado de auxilio para saber donde adquirir ejemplares de su libro. Gracias por esta deferencia con nuestro club.

Causas naturales es una compilación de 15 cuentos cortos que ha sido publicada en Punto de Lectura en el año 2013. Los animamos a que lean con nosotros estas interesantes historias y conozcamos más sobre nuestros autores salvadoreños.

Les agradecemos por habernos acompañado en las lecturas del año 2014 y los invitamos a que revisen los libros por leer en el 2015 para que se animen.

¡Feliz año nuevo! y como siempre, ¡Felices lecturas amigos!


FICHA DEL LIBRO

Título del libro           Causas naturales
Viñeta                         Opcional | Libre
Mes                             Diciembre
Autora:                       Claudia Hernández
Nacionalidad:             Salvadoreña
Año:                           2013
Total páginas:            69
Editorial:                    Punto de lectura












DIVISIÓN DE LECTURAS

18/Diciembre/2014
Cuentos del 1 al 7

25/Diciembre/2014
Cuentos del 8 al 15


SINOPSIS

Un paseo —en quince cuentos— por las casas, las calles y las intimidades de una ciudad donde los altos ideales no se diferencian demasiado de los instintos predadores y donde caída y redención son sinónimos.

Tras una serie de pequeñas transformaciones sucesivas, los habitantes de este universo (adultos nuevos), desisten de su intención de transformarlo y se suman a él para defender y acuerpar sus causas naturales.


COMENTARIOS

«La obra narrativa de Hernández ha concedido a la realidad imágenes originales y de un surrealismo convincente, que no concuerda con la versión oficial de la historia.»
Jurado del Premio Anna Seghers

«Claudia Hernández, cuentista de primera línea, fue elegida entre los treinta y nueve mejores escritores latinoamericanos menores de treinta y nueve años.»
Certamen Bogotá, Unesco


SOBRE LA AUTORA

Claudia Hernández es una escritora salvadoreña. Nació en San Salvador, el 22 de julio de 1975. Licenciada en comunicaciones por la Universidad Tecnológica de El Salvador, realizó también estudios de derecho. En 1998 ganó el primer honorífico (4º lugar) del premio "Juan Rulfo" de Radio Francia Internacional, en la categoría de cuento. En 2004 obtuvo el prestigioso premio "Anna Seghers", en Alemania, por obra publicada. Ha sido antologada en España, Italia, Francia, Estados Unidos y Alemania. Actualmente trabaja como catedrática de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA).


Obras publicadas

Libros

Otras ciudades | Alkimia, San Salvador, 2001.
Mediodía de frontera | Dirección de Publicaciones e Impresos, San Salvador, 2002.
Olvida Uno | Índole Editores, San Salvador, 2005.
De fronteras | Guatemala: Editorial Piedra Santa, Colección Mar de tinta, 2007.
La canción del mar | Suplemento de La Prensa Gráfica, San Salvador, junio de 2007.
Causas Naturales | Prisa Ediciones, 2013.

Curiosidades

sábado, 13 de diciembre de 2014

Estupor y temblores, comentario personal

Hasta el 40% de la lectura, justo antes de la noche en que Amélie corretea desnuda por la oficina, casi sodomiza un ordenador y termina cubriéndose de basura, Estupor y temblores me pareció un libro bastante menos logrado que mi referencia anterior de la genial escritora belga Amélie Nothomb, nuestra lectura opcional de septiembre de 2013, Ni de Eva ni de Adán. Y es que los ocho años y siete libros que hubo de por medio seguramente tuvieron su efecto.

Sin embargo, al pasar de ese punto en la lectura, empezaron a aparecer las afiladas irreverencias y agudas ideas (cuasi desviaciones) que la Nothomb suele expresar en demoledoras frases rebosantes de humor cáustico, elegante pedantería y brutal profundidad. Frases como esas que yo estaba añorando de Ni de Eva ni de Adán.

Sin pretender hacer una injusta comparación entre un libro y otro, y más allá de que ambos sean autobiográficos, Estupor y temblores muestra a una joven de unos 22 años, novata, en el último eslabón de una vertical y aplastante cadena de mando, sometida bajo una atribulada condición laboral (y ese es un tema que se me hizo molesto y cansino hasta malhumorarme) y con una carga de permanentes maltratos y humillaciones; una víctima aún lejos de mostrarse como la enigmática y encantadora arpía por siempre libre que conocimos en Ni de Eva ni de Adán.

Fue precisamente por eso que dediqué un momento a buscar y comparar las fechas de los dos libros, y resulta que Ni de Eva ni de Adán abarca dos años de la vida sentimental de Amélie Nothomb, entre enero de 1989 y enero de 1991; mientras que Estupor y temblores narra los acontecimientos de su vida laboral entre enero de 1990 y enero de 1991. Es decir que ambos libros coinciden en tiempo y los sucesos narrados en ellos se traslapan. Sin embargo, Estupor y temblores fue publicado en 1999, mientras que Ni de Eva ni de Adán se publicó en 2007. De eso desprendemos que, aunque la Nothomb tenía los mismos años cuando ocurrieron ambas historias, hay una diferencia en la edad que tenía cuando las escribió, y quizá a eso se deba que se percibe un estilo más afirmado y pulido en la narración de su historia con Rinri que en el relato de su paso por Yumimoto Corporation.

Debo agregar, como paréntesis, que la naturalidad impertinente, cínica y desdeñosa con que Umberto Eco dota al Capitán Simón Simonini para que narre y estile los revueltos e intrincados hechos de la Europa del siglo XIX en El cementerio de Praga (que recién acababa de terminar cuando empecé a leer Estupor y temblores), también impusieron una marca dificilísima de alcanzar por cualquier libro y autor que le siguiera en orden. Para mi gusto, ni siquiera la Nothomb sale ilesa de un precedente como ese.

No obstante, no se me malentienda, me parece que Estupor y temblores es un muy buen libro (le doy 4 estrellas de 5 posibles) y me ha gustado mucho, sobre todo la segunda mitad. Harto como estaba de leer todos sus padecimientos en la compañía Yumimoto, reconozco que la autora nunca manifiesta autocompasión, y que la manera surreal en que escapa de esa penosa realidad, defenestrándose en un imaginario salto con panorámico y liberador vuelo incluido por sobre la ciudad, no es demasiado diferente de las formas escapistas que los empleados de todas las Yumimotos del mundo ensayamos a diario. En algunos casos extremos, es eso o el suicidio.

Eso da pie a que mencione una de las reflexiones que me dejó la lectura. Más allá del retrato cultural del Japón laboral que Amélie Nothomb traza y expone con ojos de superviviente, y de los elementos de tradición de mandos machistas y despóticos que condenan a las mujeres japonesas a elegir entre el "éxito" laboral y los logros personales y familiares, no pude evitar enfocarme en el retorcido concepto de éxito que nos inculca nuestra sociedad materialista y vacía, donde los modelos productivos y esquemas laborales imitan cada vez más el "admirable" ejemplo japonés, mismo que se eleva como ideal y meta. En ese orden, cito el fragmento con que Amélie Nothomb presiona la llaga lacerante de los miles y miles de empleados de minúsculos cubículos de oficinas alrededor del mundo:

"Los contables que pasaban diez horas diarias recopilando cifras me parecían víctimas sacrificadas en el altar de una divinidad carente de grandeza y de misterio. Desde tiempos inmemoriales, los humildes han dedicado sus vidas a realidades que los superan: en otros tiempos, podían por lo menos entrever alguna causa mística en semejante estropicio. Ahora, ya no podían ilusionarse. Entregaban su existencia a cambio de nada. ¿Y, fuera de la empresa, qué les esperaba a aquellos contables de cerebro lavado por los números? La cerveza obligatoria con colegas tan trepanados como ellos, horas de metro abarrotado, una esposa que ya duerme, el sueño que te aspira como el desagüe de un lavabo que se vacía, las escasas vacaciones en las que nadie sabe qué hacer: nada que merezca el nombre de vida. Y lo peor es pensar que a escala mundial esta gente son privilegiados."

Por supuesto, y gracias a su particular lírica y a sus deleitables arrebatos dramáticos, leer a la Nothomb siempre nos deja algo de poesía. Víctima como fue de Fubuki Mori, la bella jefa inmediata cuyo nombre significa "tormenta de nieve", Amélie contempla el rostro impasible de su despiadada superiora mientras le presenta su renuncia, y exclama para sí:

"Querida tempestad de nieve, si pudiera, sin demasiado esfuerzo, convertirme en el instrumento para proporcionarte placer, sobre todo no te molestes, acométeme con tus copos ásperos y duros, con tu granizo tallado como pedernal, tus nubarrones contienen tanta rabia que acepto convertirme en la pobre mortal perdida en la montaña sobre la cual descargan su cólera, recibo sin rechistar sus miles de perdigones helados, nada me resulta más fácil, y tu necesidad de cortarme la piel con ráfagas de insultos constituye el más hermoso de los espectáculos, disparas con cartuchos de fogueo, querida tempestad, me he negado a que me venden los ojos frente a tu pelotón de ejecución ya que hacía mucho tiempo que ansiaba contemplar un atisbo de placer en tu mirada."

Durante buena parte del sufrido relato, me sostuvo la ingenua expectativa de que algo cambiaría o se revertiría, de que se haría justicia de algún modo. A medida que me acercaba al final, me fui dando cuenta de cómo en cada línea que revelaba los aspectos más oscuros detrás de la belleza de Fubuki y debajo del éxito del admirable Japón, asomaba, sutil, el rostro de la venganza.


viernes, 12 de diciembre de 2014

La Nothomb




Amigos, llegamos al final de la lectura de "Estupor y temblores" de la escritora belga Amélie Nothomb, a quién muy cariñosamente se ha dado por llamarle, al interior del club, simplemente como "la Nothomb". 

Me siento muy complacida de que esta propuesta haya sido acogida con bastante entusiasmo por la mayoría; y es que, desde que leímos Ni de Eva ni de Adán, nos quedamos sorprendidos ante este gran descubrimiento, gracias al excelente olfato literario de Miguel Ángel Meléndez. Tanto ha gustado a algunos, que hasta hay una moción de nombrar la viñeta de diciembre simplemente con el nombre de esta escritora, para elegir año con año alguna de sus novelas de forma permanente.

No obstante se trata de un libro corto, que algunos leímos "en una sola sentada", la novela tiene muchos elementos que han propiciado vastos temas de discusión en las dos únicas reuniones dedicadas para ello. Me parece que la Nothomb hace una radiografía en 3D de la cultura laboral japonesa, con la propiedad de alguien que no ha sido simplemente un turista, sino que viviendo en Japón se atrevió a incursionar como un empleado más de una compañía seria.

Gracias a esta experiencia, la autora nos revela con absoluta soltura, no falta de ironía y contundencia, la estricta jerarquía de las compañías japonesas, la lamentable situación de la mujer japonesa que quiere destacar laboralmente y abrirse espacio en un ambiente predominantemente masculino y, cómo debe elegir entre eso o tener una familia, los aires de superioridad de los japoneses ante el intelecto de cualquier extranjero, las múltiples formas de venganza, traición y recelos a las que se puede enfrentar cualquier empleado en estas compañías, sobre todo con el agravante de ser extranjero, las extensas jornadas laborales, la futilidad de algunas tareas; entre muchos matices que se pueden extraer de la novela. 

Por otra parte, siendo una historia autobiográfica y mencionando incluso fechas específicas, Henry hizo una labor comparativa y encontró que estos sucesos se traslapan a los conocidos en Ni de Eva Ni de Adán. Así que cuando ella ve por la ventana y hace sus consabidos ejercicios de defenestración, piensa en la vida que tiene fuera de Yumimoto. Solo una vez hace alusión a ella al decir: "Fuera de la empresa, llevaba una vida que distaba mucho de ser insignificante o vacía (...) a tan solo once paradas de metro, existía un lugar en el que la gente me quería, me respetaba o no veía relación alguna entre la escobilla de un retrete y yo".

Así que este libro se convierte en una pieza más del rompecabezas que la Nothomb ha hecho para contarnos parte de su vida. Ojalá encontremos el espacio para seguir leyendo más de su obra.

Espero que los que tengan más tiempo para leer este mes, se animen con el libro opcional de diciembre de Claudia Hernández: "Causas naturales", el cual ya sabemos donde adquirir en formato impreso, gracias a la amable intervención de María Ofelia.

¡Que sigan disfrutando de estas apasionantes lecturas!


martes, 9 de diciembre de 2014

El cementerio de Praga, comentario personal


"Al Narrador, si hemos de ser francos, a menudo le ha costado orientarse, pero considera que un lector como Dios manda podría pasar por alto estas sutilezas y disfrutar igualmente de la historia."  Umberto Eco, El cementerio de Praga

Si bien es cierto que no todos en el Club de la Buena Estrella pudieron completar el libro asignado para noviembre, me complace decir que quienes lo terminamos quedamos muy satisfechos con la lectura, y que aquellos que lo iniciaron y por diversos motivos han debido abandonar en algún punto el relato, tienen intenciones de retomarlo.

Fue hace poco más de un año que decidí proponer El cementerio de Praga, y lo hice por dos motivos: El primero, es que se trata de Umberto Eco y esa es una razón poderosa y hasta suficiente. El segundo, es que levantó polvo desde que se publicó. Apenas se lanzó en Italia, en noviembre de 2010, el Osservatore Romano –el diario del Vaticano– lo criticó duramente. Se preguntaron si no fomentaba el antisemitismo que decía atacar. “Denunciar el antisemitismo poniéndose en la piel de los antisemitas”, escribió la historiadora Lucetta Scaraffia en ese medio, “no funciona como una verdadera acusación. El lector acaba por resultar contaminado por el delirio antisemita. Cuando se evoca el mal, es necesario enfrentarlo al bien, para que sirva de contraste”. Y el caso es que del libro no salen limpios el Vaticano, la curia ni las órdenes esparcidas por el mundo, jesuitas por delante.

Luego leí algo de la crítica literaria, que no tardó en aparecer para descalificar la nueva obra de Eco midiéndola, como siempre, con la vara de El nombre de la rosa. Pero el genial Umberto Eco no se repite nunca. Tampoco pide permiso. Así se ofenda quien se ofenda, el reconocido escritor italiano no se preocupa demasiado de guardarse argumentos, mermar críticas, apaciguar el ritmo, ni mesurar el tono que da a sus personajes. Aplica la misma fórmula para quienes, con otras expectativas, se decepcionan al encontrarse con esta pieza literaria, que ni por magistral se parece un par de líneas a El nombre de la rosa.

El cementerio de Praga es otra cosa. 31 años después de su libro más reconocido, el Umberto Eco de 78 años se toma otras licencias y explora nuevas posibilidades en el estilo y las formas de comunicar su historia. Y vaya historia: Un mes de registros en el diario de vida que comparten dos personalidades excluyentes de un mismo individuo, donde se anidan múltiples relatos históricos de la convulsa Europa de hace más de un siglo, a los que nuestro personaje de doble identidad asiste como algo más que un mero espectador. Porque el capitán Simon Simonini es una suerte de oscuro Forrest Gump de la historia europea de la segunda mitad del siglo XIX, bastante menos inocente y simpático que el omnipresente Forrest, y muchísimo más vivaz, maquiavélico, brillante, desdeñoso y repelente; un odioso e inmoral misógino, glotón, xenófobo y racista; bien provisto de todo tipo de tretas, ardides y malas artes; pero, al fin y al cabo, un verdadero artista de la falsificación, el fraude y la conspiración.

"Tenía dudas cuando terminé este libro: Acababa de crear el personaje más antipático en la historia de la literatura", dijo Umberto Eco a propósito de Simonini, a poco de haber publicado el libro. "Con todo lo que he dicho, esperábamos vender diez mil ejemplares, creíamos que encontraríamos esas diez mil personas de coraje. En Italia, en un mes se vendieron 600,000 ejemplares. No entiendo por qué. O se han vuelto todos locos –lo cual es posible porque han votado a Berlusconi– o bien esto se produce porque el libro habla de cosas que suceden también hoy. ¡Miren lo que está sucediendo con WikiLeaks!."

Sin meterme en las cenagosas honduras de haber votado por nuestras propias caricaturas de Berlusconi, quizá en nuestro club también estemos un poco locos y tengamos el coraje necesario en los lectores de El cementerio de Praga: Hemos leído el polémico libro y encima lo hemos disfrutado. ¡Por supuesto que ha valido la pena!

El libro inicia con Simonini escribiendo un diario en retrospectiva como una forma de terapia con el fin de recuperar la memoria perdida. Un método del que se enteró de primera mano por "ese médico judío alemán, o austriaco, da lo mismo".  No queriendo contar sus pecados "pero ni a un buen cristiano, mucho menos a un judío", Simonini decide aplicar el método freudiano (sin Freud, por supuesto) y comienza a rescatar sus memorias del nebuloso olvido y a escribir sus crónicas solo para sí. Es en el curso de ese ejercicio, cuando aparece en escena el abate Dalla Piccola, álter ego y compañero del capitán Simonini en su empresa por recuperar los recuerdos perdidos.

Un mes de ejercicios memoriales en que el falsificador, el abad y el narrador se intercalan en un interesante recurso del autor, bastan para que asistamos a numerosos hitos del siglo XIX, que pasan por la expedición de los Mil, la Comuna de París, el caso Dreyfus, la broma de Taxil y el Congreso antimasónico de Trento. Simonini también se cruza con una larga cadena de personajes históricos como Giuseppe Garibaldi, Giuseppe Mazzini, Ippolito Nievo, Maurice Joly, Hermann Goedsche, Roger Gougenot des Mousseaux, Sigmund Freud, Alejandro Dumas, Léo Taxil, Charles Hacks (Docteur Bataille), Joseph-Antoine Boullan, Édouard Drumont, Ferdinand Walsin Esterhazy, Piotr Rachkovski, Yuliana Glinka, Matveï Golovinski, Domenico Margiotta, Benjamin Disraeli, Jacob Brafmann, Léon Meurin, Luigi Fransoni, Joséphin Péladan, Stanislas de Guaita, Jean Sandherr, John W. Phelps o Hippolytus Lutostansky; entre otros, sin contar sus menciones al paso de otros más como Napoleón, Wagner, Beethoven o Dostoyevski. ¿Dudaría alguien que esto es una novela histórica?

Del estilo
Además de ensayista y novelista, Umberto Eco es Doctor en Filosofía y Letras, profesor universitario, crítico literario, semiólogo y comunicólogo. Tiene el talento, la genialidad, la formación, los recursos y la experiencia. Erudito como es, leerlo es mejorarse el currículum. Luego está el asunto de la multitud de referencias necesarias para comprenderlo. Con Eco, leer un libro de 500 páginas obliga a la lectura contextual de muchas páginas de wiki y otras publicaciones auxiliares.

Umberto Eco está convencido de que todo concepto filosófico, toda expresión artística y toda manifestación cultural, del tipo que sea, debe situarse en su ámbito histórico. Entiende cualquier fenómeno cultural como un acto de comunicación regido por códigos y, por lo tanto, al margen de cualquier interpretación idealista o metafísica. No es extraño, pues, que en El cementerio de Praga recurra a la magistral imitación de textos antiguos como el folletín y exprese en clave de humor y a un ritmo poderoso y veloz, la suma de los odios, intrigas, manipulaciones, adhesiones y rivalidades que forjaron las bases de la Europa que hoy conocemos.

Eco es un escritor de prosa abundante y ritmo vertiginoso, pero altamente estructurado. La riqueza de sus frases es tal, que a veces éstas devienen en párrafos, con el mérito adicional de nunca arrojar resultados cargados ni cansinos. Es un hecho que Umberto Eco cuenta grandes historias, pero no se atiene únicamente al "qué", sino que también confiere su lugar al "cómo". En una entrevista con Javier Marías, el escritor piamontés dijo: "Yo intento humillar a los que hacen estas preguntas, desafiar, hacer que se sientan algo estúpidos. Cuando me preguntan: '¿Con qué personaje se identifica?', contesto: '¡Con los adverbios!'. Se quedan estupefactos. Es verdad, los escritores nos identificamos con los adverbios. Nadie habla del estilo de la novela, de la construcción. La gente lee lo que dices y no le interesa la manera en que lo dices".

De la historia
Magistral combinación de delirante ficción con el rigor de los hechos históricos, El cementerio de Praga nos cuenta la infancia de Simonini, y el polo de referencia e influencia que significaron en su vida su padre y su abuelo, contrapuestos como estaban en sus opiniones sobre mujeres, política y religión. Son precisamente estas posturas antagónicas las que derivan en el personaje sin moral ni principios que se convierte en un mercenario del juego de la información (real, ficticia o distorsionada) puesta al servicio del mejor postor, a saber: El poder, el status quo o la revolución.

En El cementerio de Praga, que debe su nombre a una supuesta reunión de conspiradores judíos enunciando los protocolos de los sabios de Sion, hay muchos eventos históricos reales, pero una sola historia, la de ficción, la del capitán Simonini. Y esa historia personal de bajezas, traiciones, juicios y prejuicios, falsificaciones y conspiraciones, es harto interesante y entretenida. Para mi gusto, no tiene desperdicio.

De los personajes
Ni siquiera intentaré enumerar la larga lista de personajes que intervienen en la historia. Al final, más allá del hecho histórico que consumaron, su caracterización en el libro resulta del sesgo que deja ver el lente de Simonini, ese tipo capaz de torcer una frase de Descartes, de atribuir parlamentos y gestos a un Freud del que no sabe escribir bien el nombre y de desdeñar a Beethoven como un compositor de "un bacanal de chabacanería", para mencionar apenas algunos.

En cuanto a Simonini, lo políticamente correcto se riñe con la conducta del personaje principal, pero el humor cáustico, la sorna, la ironía, el desdén y la asumida superioridad con que el falsificador descalifica a todo y a todos, hacen que este personaje tan divertido como repulsivo, tan entretenido como engorroso, tan primitivo y básico como adelantado y complejo, se vuelva insoslayable y magnético.

Su álter ego, el abate Dalla Piccola, es la suma de una identidad suplantada y de la personalidad residual del que empezó siendo solo un disfraz de Simonini para efectuar alguna de sus oscuras misiones. El Dalla Piccola usurpado no cobró vida ni consciencia propias sino hasta que ocurrió el traumático evento que causó la fisura en la psiquis y la consecuente pérdida de la memoria de Simonini. Sin embargo, Dalla Piccola es quien vive la experiencia más intensa de la historia, un momento lleno de situaciones y descripciones tan perturbadoras como hipnóticas.

Viniendo del autor-rey de los signos como expresiones humanas, podemos agregar que probablemente la dualidad de Simonini y Dalla Piccola sea una representación de la doble moral y los conflictos internos del ser humano y de la caótica sociedad que conforma.

De los temas
El uso de la información, el poder, los medios, la democracia y otras formas de gobierno, la moral y la religión en todas sus formas; son en general los grandes temas recurrentes en El cementerio de Praga. Sin embargo, no omitiré mencionar que los placeres de la alta cocina y la buena mesa, lo único que realmente apasiona a un Simonini que sin dudarlo pone la comida por encima de cualquier otra cosa; tienen dedicadas varias páginas de recetas, recomendaciones culinarias, tips de cocina y reseñas de platillos y restaurantes de la época, algunos de los cuales, efectivamente existieron o aún existen.

Conclusión
En mi valoración personal, El cementerio de Praga sale aprobado con nota sobresaliente. Me gustan mucho más la historias de anti-héroes y villanos que las que se inspiran en héroes tradicionales.

Sin embargo, lo que me resulta gratamente sorprendente, es la increíble lucidez y la gran precisión con que Umberto Eco estructura y plasma sus ideas, acomete de tantos y tan variados personajes y sucesos históricos y los reúne en ese cóctel explosivo y venenoso que Simonini rezuma en cada línea de su diario. Eco une quirúrgicamente todos los cabos sin dejar uno suelto, todo eso con la erudición, humor y genialidad que de él se espera, sobre todo cuando uno cae en el yerro de olvidar que el autor de nuestro libro de noviembre ya es un octogenario. Quizá la frase que remata la intervención del  viejo Simonini sea solo un guiño del genial escritor: “Y qué diantres, todavía no estoy hecho un cascajo”.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Estupor y temblores, Amélie Nothomb


"Toda existencia conoce su día de traumatismo primario, que divide esta vida en un antes y un después y cuyo recuerdo, incluso furtivo, basta para paralizarte de un terror irracional, animal e incurable."
Amélie Nothomb

Amigos del Club de la Buena Estrella, llegamos finalmente al último libro programado para este año. Estupor y temblores de Amélie Nothomb trae sin duda grandes expectativas para quienes ya leyeron algo de su obra. Esta autora pertenece a la lista de los escritores leídos en el club, que más huella han dejado y que más han gustado entre nuestros integrantes. Fue propuesto y ubicado en la viñeta "libre", dada la buena experiencia que se tuvo con Ni de Eva ni de Adán, del cual obtuvimos frases inolvidables y que le valió a esta escritora calificativos tan contundentes como su estilo narrativo.

Les invitamos a que nos acompañen en esta lectura y a compartir con nosotros sus comentarios.

FICHA DEL LIBRO

Autora:                       Amélie Nothomb
Nacionalidad:             Belga
Año:                           1999
Total páginas:            144
ISBN                          978-84-339-6919-4
Editorial:                    Anagrama (2004)






DIVISIÓN DE LECTURAS

4/Diciembre/2014
Biografía de Amélie Nothomb
Página 72
(50% en el Kindle)

11/Diciembre/2014
Página 144
(100% en el Kindle)

18/Diciembre/2014
Película

SINOPSIS

Esta novela de inspiración autobiográfica, que ha obtenido un enorme éxito en Francia, cuenta la historia de una joven belga que empieza a trabajar en Tokio en una gran compañía japonesa. Pero en el Japón actual, fuertemente jerarquizado, la joven tiene el lastre de un doble handicap: es occidental y mujer, lo cual la convertirá en blanco de una cascada de humillaciones y de una progresiva degradación laboral que la llevará a pasar de la contabilidad a servir cafés, ocuparse de la fotocopiadora y finalmente encargarse de la limpieza de los lavabos masculinos.

SOBRE LA AUTORA

Amélie Nothomb es una escritora belga nacida en Kobe (Japón) en 1967. Proviene de una antigua familia de Bruselas, donde reside actualmente, aunque pasó su infancia y adolescencia en Extremo Oriente, principalmente en China y en Japón, donde su padre fue embajador. Habla japonés y trabajó como intérprete en Tokio. Es una de las autoras en lengua francesa más populares y con mayor proyección internacional.


viernes, 21 de noviembre de 2014

Umberto Eco, el intelectual global

Comparto con ustedes un vídeo de la corta e interesante entrevista que Página 2 de RTVE hizo a Umberto Eco en Enero de 2011, a propósito de la publicación de El cementerio de Praga. Adicionalmente, pongo a continuación el completo resumen contextual y curricular que Giampaolo Proni, del Politécnico de Milán, hizo acerca del autor de nuestro libro del mes.


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El intelectual global. Una biografía de Umberto Eco desde su licenciatura  hasta “Il nome della rosa” (1954-1980)
Por Giampaolo  Proni
(Politécnico de Milán)

Introducción

La primera vez que vi a Umberto Eco estaba matriculado en el segundo curso de Filosofía en la Universidad de Bolonia en 1975. Empezó la primera clase lanzando unas bolas de papel a los presentes en el aula, en silencio. Las chicas bien de Bolonia y los estudiantes de la izquierda extraparlamentaria estaban apretujados. Luego lo explicó: “Esto era un signo”. Desde entonces me he ocupado atentamente, con otros estudiantes y colaboradores, de su trabajo, de la génesis de algunos de sus libros y del prodigioso éxito de Il nome della rosa.

Eco ha cumplido hace unos meses 70 años, y podemos decir que su aportación a las ciencias humanas hasta hoy es notabilísima y se equipara a la de otros grandes autores de siglo XX como Barthes, Habermas,  Jakobson o Wittgenstein.

Con esta nota biográfica no quiero comentar sus obras, sino ofrecer una exposición y un análisis de la trayectoria intelectual que las ha propiciado. De hecho, lo que se destaca, tanto para quien ha colaborado con él como para quien lo conoce por sus textos, es la asombrosa popularidad del personaje Eco, el éxito que consigue entre el público en general y entre sus colegas del mundo académico (y quien pertenece a este mundillo sabe lo difícil que es). Los ensayos semióticos y estéticos de Eco no se leen sólo en los círculos intelectuales, sino que despiertan el interés de personas ajenas al mundo de la investigación, y esto ocurre en cada país del mundo.

Intentaré, pues, resumir el desarrollo intelectual de Eco desde su licenciatura hasta su primera novela, el período más decisivo y quizás el menos conocido de toda su carrera.

Un intelectual en la postguerra

Umberto Eco nació en Alessandria, Piamonte, el 5 de enero de 1932. Mussolini ocupaba el poder desde hacía 10 años. En 1954, cuando consiguió su licenciatura en la Universidad de Turín, la guerra ya había acabado, empezaba la reconstrucción y se había proclamado la República Italiana desde hacía sólo 6 años. En los primeros años de la postguerra en Europa no hubo mucho tiempo para el debate artístico y filosófico, pero, entre el final de los años cincuenta y el inicio de los sesenta, el debate cultural vuelve a renacer de manera impetuosa. Se iban construyendo una nueva economía y una nueva sociedad, con nuevas formas de arte, de ideas y de comunicación.

Italia, en particular, acababa con más de 20 años de aislamiento cultural. La victoria de los Aliados y de la Resistencia habían borrado de un plumazo la cultura fascista y las posiciones que ahora se enfrentaban eran las del período anterior a la guerra: el pensamiento liberal e idealista y la cultura marxista, representada y sostenida principalmente por el Partido Comunista Italiano. Otra parte de la cultura italiana, la católica, se encontraba en un período de profundas dificultades. Su sustrato era tradicionalista y dogmático. Su posición de distanciamiento ante la trágica realidad nazifascista la había privado de autoridad en el debate político y social. El nivel de su influencia entre los intelectuales había bajado mucho. Pero, la reacción de la Iglesia y de la cultura católica en la postguerra fue bastante fuerte, con el apoyo determinante a la formación de la Democracia Cristiana, el partido que dominó la política italiana durante 40 años, y una fuerte voluntad de renovación y participación social, que alcanzó su culminación en el Concilio Vaticano II (1962-1965).

Las condiciones del campo filosófico reflejaban la situación general. El filósofo más importante en el panorama italiano, antes e inmediatamente después de la guerra, fue Benedetto Croce (1866-1952). Su filosofía estaba dominada por la cuestión estética. El concepto de arte de Croce tiene una base idealista. Por un lado, Croce subraya la capacidad cognitiva del sentimiento estético, pero, por otro, no  proporciona ni una definición ni una exacta teoría de la modalidad de dicho sentimiento. El arte permanece, como en la estética idealista, un fenómeno inexplicable, inefable, indescriptible. El idealismo, influido por la poética romántica, había considerado mucho más los efectos sensibles del arte, estimados como universales, sin preocuparse del problema de la definición del objeto artístico. Este tipo de estética habría podido tener éxito en un contexto histórico en que el objeto artístico conservaba formas relativamente estables, pero, con el surgir de las Vanguardias a principios del siglo XX y que ahora recuperaban su vigor, tenía sólo dos posibilidades: o les negaba la definición de arte o admitía su propia incapacidad para describirlas. Las obras de John Cage, Kandinskj, Joyce y de tantos otros artistas criticaban las formas canónicas de la música, de la pintura y de la novela.

En el alba del tercer milenio todavía estamos acostumbrados a no tener todavía una clara definición del texto estético. Cualquiera que se declare artista, desde el “body sculptor” que provoca cicatrices en los cuerpos humanos hasta el pintor de hadas o elfos, puede entregarse a su obra sin temor a que nadie pueda protestar. En la Italia de los años cincuenta y sesenta, en cambio, la cuestión estética implicaba profundamente a la sociedad. En las peluquerías se charlaba sobre las canciones de los Beatles, si se trataba de arte o de simple ruido; en el Festival de Sanremo (tradicional rito cantor italiano) ganaban los “aulladores”, los primeros cantantes que no eran melódicos; las pinturas de Picasso horrorizaban a las maestras, preocupadas por la posibilidad de que sus alumnos dibujaran caras con tres ojos. Frente a las nuevas formas de expresión artística, las reacciones populares eran parecidas a las de los estetólogos. “Esto no es arte” y “No entiendo nada” eran las opiniones corrientes. Para entender la resonancia del trabajo de Eco incluso en el mundo no académico, hay que tener en cuenta todo este trasfondo. De ahí que el joven Eco decidiera dedicarse al problema estético. Él no dudaba de que en la sociedad del momento la Estética de Croce tuviera que ser reemplazada por una nueva teoría que explicara las nuevas formas de arte que salían a la palestra. Pero ¿cómo construir dicha teoría?
  
1954 –1963: El periodo pre-estructuralista

El director de la Tesis de Eco fue Luigi Pareyson, catedrático de Estética de la Universidad de Turín. La tesis se titulaba El problema estético en Santo Tomás de Aquino, tesis que se convertiría en libro dos años después (Eco 1956). El tema era original, dado que el Aquinate nunca se había interesado de manera explicita por la Estética, y Eco tuvo que reconstruir su teoría, cosiendo las diversas observaciones diseminadas en distintas obras. A pesar de ello, logró ofrecer un nuevo punto de vista sobre las ideas de belleza en Santo Tomás: la experiencia estética no se desarrolla en la primera operación de la mente (simplex apprehensio), como habían sostenido hasta entonces todos los críticos, sino en la segunda operación de la mente, llamada compositio et divisio, o juicio.

Esta conclusión no fue casual. Eco se aprestó a explicarla porque estaba convencido de que la Estética de Santo Tomás podía ser utilizada contra la teoría idealista. Efectivamente, la idea escolástica de arte, en general la Estética medieval, eran exactamente contrarias a la posición de Croce: aquélla era antiidealista, materialista, práctica, mientras que ésta era idealista, intuitiva, abstracta. Eco había vuelto a la filosofía medieval para encontrar una estética que no dependiera ni de la noción de intuición ni de un peculiar estatuto del sentimiento estético. Pensaba que el gesto artístico no era distinto de las otras actividades humanas, y que el sentimiento estético era un simple acto cognitivo. Creía, además, que el conocimiento no podía basarse en la intuición, es decir, en el contacto directo entre sujeto y objeto.

En 1954, justo después de su tesis, Eco empieza a trabajar en la RAI, la televisión pública italiana, que acababa de empezar a emitir ese mismo año. Iba a empezar la época de las comunicaciones de masa, y Eco enseguida se dio cuenta de que las teorías estéticas tradicionales eran absolutamente incapaces de afrontar las nuevas formas de expresión, incluso porque durante siglos no se habían creado nuevas formas de expresión. De ahí que, el problema era explicar, antes que el arte, la comunicación: cómo funcionaban los procesos comunicativos. A juicio de Eco cada acontecimiento artístico tenía que ser considerado como un evento especial de comunicación y lo importante era saber cómo estaban construidos y cómo eran recibidos los mensajes estéticos, antes que ocuparse sólo del misterio de los sentimientos que eran capaces de suscitar. Antes bien, los sentimientos específicos relacionados con la experiencia artística eran los que se tenían que explicar, para entender en qué manera la comunicación estética era distinta de la comunicación en general.

La posición anti-idealista y la experiencia directa en el mundo de los mass media fueron hechos importantes en la formación de Eco, pero fundamentales fueron los cambios que se desarrollaban en la sociedad italiana. La Estética llega a ser un problema socialmente importante, porque los años cincuenta y sesenta representan un período de evolución explosiva para Italia. En apenas diez años surge una industria cultural nacional (radio, televisión, discos, revistas, libros, cine), millones de personas se trasladan del campo a la ciudad, y del Sur al Norte, y por primera vez compran el coche, el frigorífico, la lavadora, el televisor, el tocadiscos, objetos de plástico, trajes con fibras sintéticas. 

La reforma escolar eleva el nivel de instrucción. El cine y el diseño italiano reciben reconocimiento internacional por su capacidad de representar, justamente, la Estética contemporánea. Estas novedades, sin embargo, chocan contra una cultura tradicional, basada en los valores de la Patria, en la moral católica, en la retórica de la educación unitaria y fascista. El marxismo, aunque ejerciera un empuje bastante fuerte en la vida política y cultural, no prestaba suficiente atención a los aspectos artísticos, mediáticos, de comunicación y de costumbre. Cuando los filósofos de Frankfurt empezaron a divulgar sus ideas, la opinión pública acogió mayormente la actitud crítica genérica que no se separaba de la posición tradicional de desconfianza y rechazo de las novedades. En efecto, Eco les apoda con agudeza “apocalípticos”.

La formación de Eco es la típica de muchos intelectuales italianos de entonces: la base católica, luego el encuentro con las filosofías “laicas” (Marxismo, Fenomenología, Estructuralismo). La manera con la que se enfrenta a las nuevas teorías es, de todas formas, crítica: se aceptan, por completo o en parte, sólo después de un análisis profundo y completo, y no se utilizan para construir un edificio o un sistema, sino para resolver un problema difícil. Eco no es un filósofo sistemático, sino un genial estudioso de la Estética. Su intensa participación, para resolver problemas de Estética, en el debate filosófico da muestra de ser también un testarudo estudioso de la misma. Pronto se dio cuenta, si quería realmente encontrar la Estética que necesitaba, de que tenía que emprender una larga investigación. No pensaba lo dilatada que iba a ser. Esto ni siquiera le importaba. Empezó simplemente por el camino que había encontrado. Él es un explorador más que un teórico. Como James Joyce, creció en la tradición religiosa y escolástica. Como Joyce se formó en la filosofía cristiana medieval y de Santo Tomás de Aquino. Como Joyce, Eco dejó atrás la fe en la ordo universalis, convirtiéndose en un clericus vagans laico. De la época de su formación lleva consigo un conocimiento profundo y amplio de la filosofía medieval que a veces parece olvidada, pero que reaparece, como a menudo suele pasar, en el cúlmen de su carrera, cuando se dejan salir a flote las experiencias de la juventud. Joyce, en efecto, representa para Eco el puente entre el pensamiento cristiano medieval y la experiencia artística contemporánea; en la vida y en las ideas de Joyce, Eco encontró la misma sólida educación filosófica que él tuvo, y la propuesta de una nueva manera de ver el trabajo literario. La influencia del Cristianismo, tanto en Eco como en Joyce, no se expresa como espiritualismo o dogmatismo post-tridentino, sino con la pasión especulativa y polémica de la Edad Media y del catolicismo ilustrado. Los que proceden de esta  formación anteponen la auténtica investigación de la verdad a la defensa de las tradiciones, y poseen instrumentos analíticos adecuados para no sufrir el encanto de las ideologías o los sectarismos de conveniencia.

Durante los años en los que trabajó en la RAI, Eco conoció a muchos artistas de vanguardia, tal como señala en la introducción italiana de Opera aperta: “Dos plantas por encima de mi despacho estaba el estudio de fonología musical, en aquel período encabezado por Luciano Berio. Lo frecuentaban Maderna, Boulez, Pousseur, Stokhausen, todo era un sibilar de frecuencias, un ruido de ondas cuadradas y sonidos blancos” (Eco 1962, V). Era un ambiente muy creativo: en 1959, Berio pidió a Eco que escribiera un ensayo para la revista Incontri musicali, y Eco reelaboró una comunicación que había presentado en el XII Congreso Internacional de Filosofía. Se titulaba “I problemi dell’opera aperta” que constituirá uno de los capítulos del libro del año 1962. El otro ensayo importante era sobre James Joyce. Iba a ser un libro autónomo en 1965 (Eco 1965). Ambos ensayos, junto a otros, constituyeron en 1962 Opera aperta, el trabajo que dio a conocer a Eco en Italia y en el extranjero. El subtítulo del libro es: “Forma e indeterminazione nelle poetiche contemporanee”. Opera aperta fue traducido al francés, español, yugoslavo, portugués, rumano, polaco, alemán, japonés, inglés, turco, coreano, húngaro. En Opera aperta Eco afirma que:

  1. La forma artística puede ser considerada como una “metáfora epistemológica”: el arte es un tipo de conocimiento y puede ser descrito por modelos cognitivos  científicos;
  2. La explicación para interpretar la forma artística necesita de la cooperación del destinatario (lector, espectador, etc.). En este sentido, el arte contemporáneo produce “obras abiertas”. La interpretación es un proceso abierto, una interacción comunicativa entre el artista y el destinatario mediada por su obra.

Se trataba de un corte definitivo con el concepto idealista y aristócrata del gesto estético. El libro suscitó en Italia intensas polémicas. Las recensiones oscilaban entre la apoteosis y el insulto. Eco fue apodado “hermosa alma del neocapitalismo milanés” (era un grave insulto en aquel período) así como “iniciador de un nuevo humanismo”.

En aquellos años, “¿Qué es el arte?” era de verdad una pregunta corriente: la música rock y pop, el cine, la televisión, el arte abstracto, eran temas de debate entre “modernistas” y “conservadores”, vanguardia y tradición. La sociedad vivía un profundo y traumático conflicto generacional que tuvo su explosión en las agitaciones del 68. La opinión pública vivía el comienzo de aquel conflicto entre lo viejo y lo nuevo que será una constante de la cultura occidental hasta los años setenta. La pregunta: “Pero, ¿esto es arte?” se convirtió para el mismo artista en uno de los efectos que el acto artístico tenía que provocar. Era el período del arte como provocación, escándalo, menosprecio del público. Las pinturas de Fontana no eran otra cosa que unos cortes limpios en el lienzo; Stockhausen escribía música hecha de silencio y ruidos casuales; los personajes de las películas de Antonioni parecían ajenos a la realidad. Además, estos productos nuevos y provocadores ya no estaban limitados a un público de élite, sino que alcanzaban a todos por los mass media.

En definitiva, el libro de Eco había tocado un punto sensible. Eco se convirtió después de Opera aperta en el teórico de la nueva vanguardia, el filósofo de las nuevas artes, el enemigo oficial de la crítica tradicional. El Grupo 63, un grupo de poetas experimentales italianos, lo eligió como su propio guía teórico. Eco, sin embargo, era consciente de que su investigación estaba lejos de ser concluida. Desde el año 1959, había empezado una fructífera colaboración con la editorial Bompiani como ‘senior editor’ de la ensayística. De suerte que el estudio teórico fue a menudo acompañado por el conocimiento personal de los autores y la atenta exploración del horizonte cultural. En 1963, mientras que Opera aperta se enfrentaba con los furores de la crítica, Eco descubrió el Estructuralismo. En la introducción a la edición de 1976 de Opera aperta escribe: “Padecí tres ‘shock’, todos más o menos alrededor de 1963: la Pensée sauvage de Lévi-Strauss, los ensayos de Jakobson publicados por Minuit y los formalistas rusos” (Eco 1962, VIII).

 1962-197:  Del Estructuralismo al Trattato di semiotica generale

En 1964 Eco publica Apocalittici e integrati, una reflexión teórica en torno a las comunicaciones de masa. Aquí analiza las posiciones de Herbert Marcuse y Marshall McLuhan como representantes de dos hipótesis contrarias por lo que se refiere a la influencia de los mass media en la sociedad y sus probables desarrollos. Los “apocalípticos”, como Marcuse, consideran las comunicaciones tecnológicas y la “industria cultural” una operación de condicionamiento ideológico que reduce al hombre a una sola dimensión. Los “integrados”, como McLuhan, consideran la capacidad técnica de la infinita reproducción como una vía para una expansión cualitativa y cuantitativa de los espacios culturales. Eco afirma que ambas posiciones son contrarias pero equivalentes. Los “apocalípticos”, alejándose de la cultura de masa, siguen afirmando un concepto de cultura antiguo, aislado y aristócrata. Los “integrados”, por otro lado, propenden pasivamente hacia un producto y evento cultural sin preocuparse por la cuestión ni criticar los mensajes que reciben. La posibilidad que permite resolver este dualismo es la que Eco define entonces como “análisis estructural”. El intelectual, por medio de una crítica y análisis cuidadosos, tiene que encontrar la manera de actuar en la industria cultural para defender las necesidades de los sujetos humanos que, de otra forma, podrían sucumbir ante el diluvio de mensajes. En este análisis destacamos dos puntos que caracterizan la posición del primer Eco: la idea de intelectual como operador y la elección pragmática como fin de la reflexión teórica. La primera es una consecuencia operativa de la segunda. Considerando la evolución del pensamiento de Eco, hay que tener en cuenta que cada asunción teórica puede ser aceptada o rechazada con respecto a su contribución en la solución de problemas. Eco siempre ha sido un pragmático, a pesar de que su pragmatismo no haya nacido en un laboratorio químico como el de Peirce, sino en un despacho de televisión y en el despacho de director de una editorial.

En 1965, Eco inicia su colaboración con la revista L’Espresso y, en 1966, llega a ser profesor de Comunicación visual en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Florencia. En 1967 publica Appunti per una semiologia delle comunicazioni visive (Eco 1967) que será un capítulo de La struttura assente. El libro se publica en 1968, con el subtítulo siguiente: “Introduzione alla ricerca semiologica”. En La struttura assente Eco sienta las bases de su semiótica y explica su análisis del Estructuralismo. Más tarde diría: “Me di cuenta de que los instrumentos tradicionales de la Estética y de las comunicaciones de masa, los instrumentos de la Sociología, no lo explicaban todo, y luego ocurrió el encuentro con la Lingüística estructural y con el Estructuralismo, que pasa entre 1962 y 1964, es decir, entre la publicación de Opera aperta y Apocalittici e integrati: si consideramos la primera edición de Opera aperta encontramos la Teoría de la Información, la Semántica americana, pero ni una palabra en torno a los lingüistas, que, en cambio, figuran en la edición francesa que luego se convertirá en la nueva edición italiana; si se consideran las ediciones italianas de 1962 y de 1967 se nota que, entre tanto, se habían introducido Jakobson y Barthes, y esto sucedió mientras escribía Apocalittici e integrati, el ensayo sobre el kitsch influido por los escritos de Jakobson. Las verdaderas ‘lecturas-shock’ fueron, en 1963, Essais de linguistique générale de Jakobson y en 1964 los “Elementos de semiología” de Barthes, pero “la vía de Damasco” fue Jakobson.” (Eco 1987, comunicación personal).

La struttura assente se puede considerar el trabajo central de la producción de Eco. Él mismo habla del “palimpsesto del tratado”, es decir, que el Trattato di semiotica generale procede de una serie de trabajos que fueron sucesivamente elaborados y traducidos muchas veces del italiano al inglés y viceversa.

Ocurrió que, después de la traducción de La struttura assente al sueco y al portugués (1971), al polaco, español, francés y alemán (1972), y al yugoslavo (1973) (algunas de estas revisadas por el autor), cuando Eco leyó la versión inglesa se dio cuenta de que no era satisfactoria, ni siquiera desde el perfil lingüístico, porque unas partes del libro, especialmente la controversia con Lévi-Strauss, no formaban parte de los intereses de los lectores anglo-americanos. “Después de dos intentos insatisfactorios de traducción de muchas revisiones fracasadas” (Eco 1976, VII, traducción del autor), Eco (en 1973) volvió a escribir el libro y a transformarlo en un trabajo diferente, más orgánico, que fue titulado A Theory of Semiotics y se publicó en 1976 en los EE.UU. La versión italiana (Trattato di semiotica generale), aunque publicada en 1975, es una traducción del inglés. A Theory of Semiotics es una exposición sistemática de la investigación sobre los signos y su producción, pero las líneas generales habían sido ya presentadas en La struttura assente (partes A y E) y habían sido posteriormente elaboradas en Le forme del contenuto (1971a). La struttura assente incluye también el ensayo de la comunicación visual, como he señalado antes, y un importante capítulo de la Semiótica de la Arquitectura (la primera aplicación de la Semiótica en este ámbito); pero es la parte estrictamente filosófica la que da el título al libro. En esta parte, Eco, después de un profundo análisis de la fundación filosófica del Estructuralismo, rechaza cualquier cuestión ontológica y formula su credo pragmático. Nominalista y pragmática es la posición que Eco asume para su “Estructuralismo metodológico”, frente al que define “ontológico” cuyo prototipo individualiza en Lévi-Strauss.

Desde 1969 hasta 1974, Eco da clase como ‘visiting profesor’ en muchas Universidades de Norteamérica y de Sudamérica, y empieza su etapa de semiólogo viajero. En 1974, en Milán, organiza el primer Congreso de la International Asociation for Semiotic Studies, asociación que había surgido en París en 1969. En estos años continúa la investigación en el ámbito de la Semiótica, revisando las traducciones de La struttura assente y publicando Le forme del contenuto (1971a) y Il segno (1971b). Le forme del contenuto recoge todas las partes de La struttura assente que habían sido revisadas para las traducciones y otros ensayos. Al final, como se ha dicho antes, en 1975 está listo para publicar el trabajo orgánico de Semiótica que representa la conclusión de más de diez años de investigación. A Theory of Semiotics es un tratado completo de la nueva “disciplina”: en italiano, en efecto, se titulará Trattato di semiotica generale.

El rasgo original de la Semiótica de Eco es el intento de alcanzar una síntesis entre la aproximación hjemsleviana y estructuralista, y la teoría de la interpretación de Peirce. Eco realiza esta síntesis entre las dos tendencias de la Semiótica introduciendo la noción de interpretante en la teoría de los códigos. La influencia de Peirce desde ese momento seguirá creciendo, y se pondrá de manifiesto en los trabajos de los años ochenta y noventa como el planteamiento principal de su Semiótica (Proni 1992).

La definición de interpretante, escribe Eco, tiene que agrupar las siguientes categorías semióticas:

  1. El significado de un significante, considerado como unidad cultural vehiculada también por medio de otros significantes (significado como sinonimia);
  2. El análisis intencional o componencial por medio del cual una unidad cultural está segmentada en unidades inferiores o marcas semánticas; cada una de las marcas que compone el árbol componencial de un semema (Eco 1975, 107).

Desde luego, el interpretante mantiene siempre su carácter de elaboración potencialmente infinita y todas estas categorías son sólo elementos del proceso. Aun así, Eco utiliza también esquemas estructurales como las nociones de sistema y oposición. “Una unidad cultural no puede ser identificada sólo a través de la serie de sus interpretantes” … “Una unidad cultural “existe” sólo en la media en que se define otra que se le opone”. (Eco 1975,108). La Semántica estructural será útil cuando se separe del todo de la metafísica del referente. En pocas palabras, Eco realiza sus síntesis adoptando la aproximación estructural como instrumento formal, pero, por otro lado, quitándole cualquier valor de descripción objetiva de los procesos reales de la semiosis.

En 1975 Eco consigue la condición de catedrático y ocupa la primera cátedra de Semiótica en Italia (y la única existente durante bastantes años). Él mismo afirma: “Llegué a la Universidad relativamente tarde porque el hecho de que escribiera en la prensa no me ayudaba (...) La Comisión que me eligió como catedrático expresó un juicio revolucionario porque, por primera vez, la participación en la actividad periodística fue considerada como positiva” (Eco 1987, comunicación personal).

 1976-1980: El período de la enseñanza: desde Il Trattato hasta Il nome della rosa

Después del Trattato di semiotica generale, Eco se da cuenta de que tiene la posibilidad teórica y académica de volver a la Estética. En el último capítulo del Trattato ya había intentado establecer algunos principios de una Semiótica de la expresión artística, pero ahora quiere dedicar un libro entero al problema. Sin embargo, hay una diferencia por lo que se refiere a la Estética del primer período: mientras que en los años sesenta Eco intentaba alcanzar una teoría unitaria empezando por la consideración de las formas de arte, ahora se enfrenta con todas las formas de expresión por medio de unos pocos instrumentos elementales de semiótica. Además ahora, tiene mucho más interés por los textos literarios que por la comunicación visual o musical.

He definido esta etapa “de la enseñanza”, porque el método usado por Eco en su investigación fue ‘colegiado’, implicando en el trabajo a muchos estudiantes y colegas con los que se encontraba en diferentes lugares del mundo. Como él mismo dice: “Empecé esto en 1975 en San Diego, luego pasé el año 1976 en Bolonia, el año 1977 en Urbino; después volví a Yale para terminar en 1977 conversando con los estudiantes y, al final, (el libro) se publicó en 1979, entonces diría cuatro años de trabajo colegiado” (Eco 1987, comunicación personal). De este trabajo proceden dos libros: The Role of the Reader y Lector in fabula. El segundo es la versión italiana del primero, sin los ensayos que ya habían aparecido en Opera aperta, Apocalittici e integrati y otros artículos. Como escribe en la introducción italiana de Lector in fabula, toda la investigación fue la continuación de la reflexión en torno a la “apertura” del texto artístico: “los textos que entonces definía “abiertos” son sólo el ejemplo más provocativo de explotación con intenciones estéticas de un principio que regula la generación y la interpretación de cualquier tipo de texto” (Eco 1979b, 7). En suma, Eco ya no separa las obras artísticas entre “abiertas” y “cerradas”: toda obra, sobre todo los textos narrativos, es, en cierta medida, más o menos “abierta”, toda obra necesita una interpretación cooperativa. Los textos son “máquinas perezosas” y piden al lector que cumpla una parte de su trabajo. Por lo que se refiere a la limitación del campo al texto narrativo, Eco escribe: “El concepto semiótico de texto es más amplio de lo meramente lingüístico y los proyectos teóricos que propongo, con diligentes ajustes, resultan idóneos también para textos no literarios y no verbales. (Eco 1979b, 10).

Junto a la investigación teórica y al trabajo académico, Eco sigue con su actividad periodística. Los años setenta son los “años de plomo”, los años del terrorismo, de las agitaciones de los estudiantes. Se mata a mucha gente en las calles, se ataca al Estado y el Estado responde el ataque. El debate entre los intelectuales se hace intenso e incluso peligroso: las ideas del año 1968, la discusión sobre la Vanguardia y los diferentes conceptos de revolución, dejan espacio a la diatriba sobre la violencia política, social e individual. Resulta difícil mantener la calma, analizar los asuntos de manera objetiva. Eco rechaza ser partidario de las posiciones extremas, la que sostiene “el ataque contra el Estado” y la que rechaza reconocer cualquier derecho al pueblo, principalmente a los jóvenes, y pedir más atención para las condiciones del estudio, trabajo y vida en las ciudades. Está dispuesto a rechazar la ideología contradictoria de muchos líderes revolucionarios, pero es el primero que subraya la originalidad y la creatividad en el movimiento de los estudiantes en el uso de los mass media. Algunos artículos de estos años están agrupados en Sette anni di desiderio (1983a). Sin embargo, el evento más importante en la carrera intelectual de Eco es la publicación en 1980 de Il nome della rosa, una novela negra que se desarrolla en un monasterio medieval. El libro se convierte enseguida en un éxito literario en Italia y en el extranjero. En efecto, resulta muy raro que una novela escrita por un académico llegue a ser un éxito de ventas. Además, era la primera vez desde hacía mucho tiempo que una novela italiana fuera tan conocida en todo el mundo. En Italia Il nome della rosa estuvo durante dos años a la cabeza de la lista de los libros más vendidos. El propio Eco no pensaba en un éxito tan grande: “Al principio no era algo tan importante, tenía que desarrollarse en el mundo actual... en la biblioteca municipal de Subiaco con un fraile que leía Il Manifesto.” (Eco 1987, comunicación personal).

Sin embargo, casualidad o no, el éxito del libro, puso sobre el tapete muchas cuestiones. Se preguntó a Eco, como semiólogo del texto, si había descubierto el secreto para escribir best-seller. En el mundo intelectual en el que el éxito comercial era sinónimo de pérdida de la pureza ideológica (y quizás causa de envidias), Il nome della rosa fue criticado como una concesión al mercado. Se preguntó a Eco por qué, después de haber sido el defensor de la Vanguardia, había escrito una novela tradicional. Mucha gente quería saber si había escrito una novela para realizar su Semiótica pragmática, aplicando al libro su teoría estética. Eco contestó a estas y otras preguntas con un breve ensayo titulado Postille a Il nome della rosa (Eco 1983b). A la imputación de tradicionalismo contestó que la concepción del arte como provocación, un rasgo de la Vanguardia, había llegado a un punto tan extremo que (citaba a John Barth) la Vanguardia se había convertido en tradición y era normal volver a descubrir la trama, a revivir con ironía el pasado. ¿Se puede decir que Eco ha abierto y cerrado la gran etapa de la Vanguardia artística de la postguerra? Por supuesto que ha sido el primer teórico de la explosión de las formas expresivas que ha caracterizado la “edad de oro” del “siglo breve” (cfr. Hobsbawn 1994). De esa misma manera ha marcado con una novela de éxito una ulterior consideración del pensamiento postmoderno que señala el abandono de la experimentación como elemento fundante de la Poética.

Conclusión: el fenómeno Eco

No cabe duda de que Umberto Eco representa un fenómeno cultural que va más allá de la simple dimensión biográfica de un estudioso humanista. Quizás sólo Bertrand Russell, en el siglo XX, fue tan famoso no sólo por lo que se refiere a su ámbito de estudio. Pero Russell era un hombre muy activo en política, y era inglés. La popularidad de Eco procede ante todo de su capacidad de comunicación. He asistido a muchas de sus ponencias y hay que decir que sólo unos pocos estudiosos tienen la capacidad de dar una conferencia en Harvard o en la Sorbona, frente a centenares de catedráticos, hacerles reír con ocurrencias y decir también algo que los propios colegas advierten como nuevo e interesante. Sus escritos son, a pesar de los temas tratados, sencillos y esenciales. La capacidad de comunicación incluye también la capacidad de suscitar siempre una cierta tensión en la presentación de la investigación.

En segundo lugar, Eco tiene una lógica muy sutil para percibir, dentro del ámbito disciplinar en que se coloca y que había contribuido a definir (el “ámbito semiótico”), líneas de investigación que al mismo tiempo se revelan como intrigantes, relativamente poco exploradas y para las que es capaz de proponer una solución al mismo tiempo nueva y sensata: por ejemplo el problema de las “lenguas perfectas” (Eco 1993).

Una tercera característica es la capacidad de dominar varias formas de comunicación: dar clases, conceder entrevistas, escribir libros, artículos, novelas, secciones en los periódicos, poesías, juegos de palabras en italiano, francés e inglés son por supuesto habilidades útiles. Además de las lenguas mencionadas, por lo que se refiere a los chistes, por los que tiene una especial predilección, y las entrevistas, por las que siente una ligera antipatía, en un correo electrónico del 13 de enero de 2002 Eco escribe: “Me las arreglo con cierta fatiga, por lo menos para una entrevista, con el español. Lo mismo vale para los chistes”. Sirva esto como pequeño consuelo a los lectores de lengua española.
En cuarto lugar, una excelente memoria y una formidable capacidad de concentración y trabajo caracterizan a Eco. Cuando se le ve en Bolonia pasando las veladas, contando anécdotas y bromeando con sus alumnos es natural preguntarse cuándo realiza sus trabajos. Su virtud es la de conseguir aislarse del todo en cualquier lugar y a cualquier hora (a menudo por la noche), y producir con gran eficacia y tenacidad.

Sin embargo, yo creo que el secreto de Umberto Eco se esconde en la absoluta correspondencia entre la carrera que ha elegido y su propia personalidad. Como muchas de las personas que tienen éxito, Eco disfruta y goza de cada aspecto de su trabajo. Esta satisfacción, casi esencial, evita que la producción intelectual nunca llegue a ser un instrumento para conseguir éxito, sino que persiguiendo la calidad, lo genera. Para llegar a ser como Pelé es necesario que te guste el fútbol.

Me atrevo a decir que Eco es el primer intelectual global, irresistiblemente presente en el ámbito más nuevo y explosivo de la cultura de la postguerra: la comunicación. Campo por sí mismo internacional, del que habla y en el que actúa con un instinto inimitable y una muy ambiciosa modestia. Los filósofos saben que existen sólo dos modelos a los que pueden referirse: Platón y Aristóteles. Eco percibió claramente que el mundo que se iba desarrollando después de la Segunda Guerra Mundial no era el dramático y utópico de Platón, sino un heterogéneo y agitado “Mediterráneo global” parecido al que vivió Aristóteles.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Eco, Umberto

1956 Il problema estetico in San Tommaso. Torino: Edizioni di Filosofia. 2a ed. riveduta: Il problema estetico in Tommaso d'Aquino. Milano: Bompiani, 197O.

1962 Opera aperta. Milano: Bompiani (4a edizione riveduta, 1976, pp. XXIII, 309)

1964 Apocalittici e integrati. Milano: Bompiani.

1965 Le poetiche di Joyce. Milano: Bompiani (Edizione riveduta della seconda parte di Eco 1962).

1967 Appunti per una semiologia delle comunicazioni visive. Milano: Bompiani. (Ora in La struttura assente).

1968 La struttura assente. Milano: Bompiani. (Ultima edizione riveduta, 1983).

1971a Le forme del contenuto. Milano: Bompiani.

1971b Il segno. Milano: Isedi. (2a edizione, Milano: Mondadori).

1975 Trattato di semiotica generale. Milano: Bompiani.

1976 A Theory of Semiotics. Bloomington: Indiana U.P., and London: Macmillan, 1977.

1979a The Role of the Reader. Bloomington: Indiana U.P. and London: Hutchinson, 1981.

1979b Lector in fabula. Milano: Bompiani.

1980 Il nome della rosa. Milano: Bompiani.

1983a Sette anni di desiderio. Milano: Bompiani.

1983b Postille al nome della rosa. Aggiunto all'edizione tascabile italiana, 1984

1993 La ricerca della lingua perfetta nella cultura europea. Bari: Laterza.

Hobsbawm, Eric

1994, Age of Extremes - The Short Twentieth Century 1914-1991 (Trad.It. Il secolo breve 1914-1991. Milano: RCS Libri).

Proni, Giampaolo

1992 "L'influenza di Peirce sulla teoria dell'interpretazione di Umberto Eco", in Semiotica: storia, teoria, interpretazione. Saggi intorno a Umberto Eco. A cura di Patrizia Magli, Giovanni Manetti, Patrizia Violi. Milano: Bompiani. Pp. 89-98.

(Traducción de Francesca Cerruto y Viviana Cinquemani de la Universidad de Catania y José María de la Resure de la Universidad J. Casbaji).

sábado, 15 de noviembre de 2014

Tabulación de los resultados de las votaciones

¡Cuánta alegría nos da haber llevado a feliz término las votaciones para elegir el programa de libros que leeremos juntos en 2015! Estamos convencidos que el club de la Buena Estrella avanza en un proceso de mejora continua de su sistema de selección de las lecturas. Más allá de los gustos personales de cada uno de nosotros, al final nos enorgullece que el método adoptado nos permite encontrar un equilibrio entre las preferencias individuales y las del grupo. Todos los miembros activos estamos en la facultad de proponer libros y podemos participar con nuestros votos en la elección de las lecturas, de modo que cada individuo puede incidir en la decisión grupal, representar y ser representado. Por supuesto que siempre hay cosas en las cuales podemos mejorar y con gusto escucharemos y evaluaremos todas las observaciones y sugerencias que tengan a bien señalar para pulir el método. De hecho, nos satisface que ahora que nos acercamos a los ocho años de fundación, esta generación de integrantes del club se ha involucrado con mucho entusiasmo en el proceso. Ochenta y un libros propuestos y dieciocho votantes de diecinueve posibles, arrojan un 94.7% de participación, una magnífica cifra que no solo legitima el calendario resultante, sino que ademas conforma un interesante y variopinto abanico de libros que representa la diversidad de gustos y opiniones que existen al interior de nuestro club, un grupo muy diverso y heterogéneo pero tolerante y respetuoso. No pocas veces nos hemos llevado la grata sorpresa de leer un libro realmente bueno propuesto por otro integrante del club, algo que probablemente nunca habríamos descubierto, explorado o  leído por nuestra cuenta. 

Agradecemos a todos por su valiosa participación y los invitamos a leer con nosotros los libros elegidos para el próximo año. ¿Que como los elegimos? Bueno, las tablas de resumen que mostramos a continuación, nos permitirán conocer con detalle como fueron ponderadas todas las propuestas participantes. Vale aclarar que este no fue un ejercicio de calificación de los libros ni de sus autores. Podía pasar (y de hecho pasó) que un libro muy bien valorado por todos en el club obtuviera muy pocos puntos, simplemente porque ya había sido leído por la mayoría.  

Pero bueno, no más análisis ni conclusiones por hoy. Dejemos que los números hablen:


Libros propuestosTotal puntosRankingVotan por este libro como primera opciónTambién quieren leer este libroLes despierta interésNo les molestaria leerloNo les llama la atenciónNo quieren leer estoTotal votos
Febrero | Romance/Erotismo [El amante | Marguerite Duras]62144810118
Febrero | Romance/Erotismo [Trópico de Cáncer | Henry Miller]53228213218
Febrero | Romance/Erotismo [Los restos del día | Kazuo Ishiguro]52341731218
Febrero | Romance/Erotismo [El amante de Lady Chatterley | David Herbert Lawrence]46414623218
Febrero | Romance/Erotismo [Las Horas del Alma | Ana Cabrera]43541334318
Febrero | Romance/Erotismo [La filosofía en el tocador | Marqués de Sade]42640183218
Febrero | Romance/Erotismo [Adulterio | Paulo Coelho]24711322918
Febrero | Romance/Erotismo [Besar un ángel | Susan Elizabeth Phillips]21801235718

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Marzo | Clásico [Un mundo feliz | Aldous Huxley]57144522118
Marzo | Clásico [Las uvas de la ira | John Steinbeck]55237141218
Marzo | Clásico [El hombre invisible | Herbert George Wells]50326323218
Marzo | Clásico [Rebecca | Daphne DuMaurier]47424522318
Marzo | Clásico [El hombre que ríe | Victor Hugo]47432452218
Marzo | Clásico [El jorobado de Notre Dame | Victor Hugo]32603424518
Marzo | Clásico [La divina comedia | Dante Alighieri]26711162718

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Abril | Novedad literaria [Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea | Annabel Pitcher]62154611118
Abril | Novedad literaria [Mar de mañana | Margaret Mazzantini]57236511218
Abril | Novedad literaria [El abuelo que saltó por la ventana y se largó | Jonas Jonasson]51342451218
Abril | Novedad literaria [El héroe discreto | Mario Vargas Llosa]49406542118
Abril | Novedad literaria [La variable humana | Rodrigo Martín Noriega]46526311518
Abril | Novedad literaria [No confíes en nadie | S. J. Watson]46523452218

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Mayo | Premio Nobel 2014 [En el café de la juventud perdida | Patrick Modiano]59172242118
Mayo | Premio Nobel 2014 [Joyita | Patrick Modiano]50234431318
Mayo | Premio Nobel 2014 [La calle de las tiendas oscuras | Patrick Modiano]46324432318
Mayo | Premio Nobel 2014 [Trilogía de la ocupación | Patrick Modiano]44416330518
Mayo | Premio Nobel 2014 [Dora Bruder | Patrick Modiano]42522452318
Mayo | Premio Nobel 2014 [El rincón de los niños | Patrick Modiano]41612383118
Mayo | Premio Nobel 2014 [Barrio perdido | Patrick Modiano]37712363318
Mayo | Premio Nobel 2014 [La hierba de las noches | Patrick Modiano]37702473218
Mayo | Premio Nobel 2014 [El horizonte | Patrick Modiano]36903371418

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Junio | De libro a película [Rita Hayworth y la redención de Shawshank | Stephen King]60165131218
Junio | De libro a película [El Hombre Duplicado | José Saramago]59229231118
Junio | De libro a película [El pasillo de la muerte (La milla verde) | Stephen King]49335232318
Junio | De libro a película [Matar a un Ruiseñor | Harper Lee]44430473118
Junio | De libro a película [Las aventuras del Barón de Münchhausen | Gottfried August Bürger]36521272418
Junio | De libro a película [¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? | Philip K. Dick]30610615518
Junio | De libro a película [Perdida | Gillian Flynn]29710436418
Junio | De libro a película [Come, reza, ama | Elizabeth Gilbert]22811134818

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Julio | Autor sudamericano [El túnel | Ernesto Sabato]57164302318
Julio | Autor sudamericano [Bestiario | Julio Cortázar]56256201418
Julio | Autor sudamericano [Cuentos de amor de locura y de muerte | Horacio Quiroga]56245331218
Julio | Autor sudamericano [El secreto de sus ojos | Eduardo Sacheri]51443350318
Julio | Autor sudamericano [La última mudanza de Felípe Carrillo | Alfredo Bryce Echenique]44532433318
Julio | Autor sudamericano [2666 | Roberto Bolaño]38622513518
Julio | Autor sudamericano [La hora de la estrella | Clarice Lispector]24700347418
Julio | Autor sudamericano [Cien años de soledad | Gabriel García Márquez]178012231018

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Agosto | Desafío [Tokio blues | Haruki Murakami]701103202118
Agosto | Desafío [La cortesana y el samurai | Lesley Downer]52223822118
Agosto | Desafío [Las baladas del ajo | Mo Yan]50335241318
Agosto | Desafío [Sobre héroes y tumbas | Ernesto Sabato]41423415318
Agosto | Desafío [Memorial del convento | José Saramago]40512714318
Agosto | Desafío [La tempestad | William Shakespeare]40522353318
Agosto | Desafío [La mano del muerto | Alejandro Dumas]37710832418
Agosto | Desafío [Seda | Alessandro Baricco]36821353418
Agosto | Desafío [Pobrecito poeta que era yo | Roque Dalton]31913313718

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Septiembre | Autor salvadoreño [Camino de hormigas | Miguel Huezo Mixco]63175113118
Septiembre | Autor salvadoreño [El país de donde vengo | Francisco Andrés Escobar]55218430218
Septiembre | Autor salvadoreño [La habitación al fondo de la casa | Jorge Galán]52325450218
Septiembre | Autor salvadoreño [Crónicas | Arturo Ambrogi]50442442218
Septiembre | Autor salvadoreño [El cielo en la ventana | Roxana Méndez]29520261718
Septiembre | Autor salvadoreño [El dinero maldito | Alberto Masferrer]28612322818

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Octubre | Suspenso [Seven | Anthony Bruno]52125450218
Octubre | Suspenso [Frankenstein o el moderno Prometeo | Mary Shelley]51244322318
Octubre | Suspenso [Cartas desde el infierno | Allan Moore]50324622218
Octubre | Suspenso [El silencio de los corderos | Thomas Harris]45442251418
Octubre | Suspenso [Cuéntame tus sueños | Sidney Sheldon]41534034418
Octubre | Suspenso [La mujer de verde | Arnaldur Indridason]39622352418
Octubre | Suspenso [El horror de Dunwich | H. P. Lovecraft]39622263318
Octubre | Suspenso [La máscara de Dimitrius | Eric Ambler]37811561418
Octubre | Suspenso [El halcón maltés | Dashiell Hammett]33912351618

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Noviembre | Novela histórica [Los Borgia | Mario Puzo]58154510318
Noviembre | Novela histórica [Historia de dos ciudades | Charles Dickens]57235620218
Noviembre | Novela histórica [La máquina de ajedrez | Robert Löhr]50343430418
Noviembre | Novela histórica [Maus | Art Spiegelman]45423451318
Noviembre | Novela histórica [Espartaco | Howard Fast]39514341518
Noviembre | Novela histórica [Puertas de fuego | Steven Pressfield]37613351518
Noviembre | Novela histórica [El niño con el pijama de rayas | John Boyne]35723142618

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Diciembre | Libre [El club de la lucha | Chuck Palahniuk]55155042218
Diciembre | Libre [Por favor, cuida de mamá | Kyung-sook Shin]50224533118
Diciembre | Libre [La casa Rusia | John Le Carré]48324442218
Diciembre | Libre [Momo | Michael Ende]46443143318
Diciembre | Libre [Chocolat | Joanne Harris]46433350418
Diciembre | Libre [Forrest Gump | Winston Groom]45623451318
Diciembre | Libre [Relámpagos | Dean Koontz]37713246218
Diciembre | Libre [El hobbit | J. R. R. Tolkien]32832211918
Diciembre | Libre [La Conspiración | Dan Brown]179021221118

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