jueves, 10 de julio de 2014

Persépolis, valoraciones personales

En un mes de mucho trabajo, goles, nuevos proyectos y otras variadas actividades, confieso que apenas logré hacer el tiempo para leer "Persépolis" de la iraní Marjane Satrapi, nuestro libro de Junio en el Club de La Buena Estrella. Sin embargo, y no exento de maratón de lectura contra reloj, al filo de la navaja lo conseguí. El comic book en 4 volúmenes, cuya programación emergente marcó varios hitos en el club, resultó ser una grata sorpresa que culminamos el jueves recién pasado con la proyección de la película del mismo nombre. 

Aunque reconozco que estaba un tanto prejuiciado por tratarse de un comic, me atraía mucho la trama resumida en la sinopsis y me contagiaban los comentarios entusiastas de quienes ya habían iniciado su lectura. La historia autobiográfica de Marjane Satrapi, contando la revolución iraní, la destitución del Sha Mohammad Reza Pahlaví, la posterior apropiación de dicha revolución por los integristas islámicos y la cruenta guerra de 8 años entre Irán e Iraq, todo desde la particular perspectiva de una niña de 10 años, no me resultaba del todo ajena. Y es que esos acontecimientos que hoy vemos como hechos históricos fueron en su momento hechos noticiosos que consumí a la edad de siete, cuando entre libretas de dibujo y pilas de comics, también tenía el extraño y solitario pasatiempo de leer a diario los dos periódicos de mayor circulación en El Salvador. De modo que Jimmy Carter, el Sha, el Ayatollah Jomeini y Saddam, eran todos actores de los eventos que generaban los titulares en 1979. Y aunque la historia iraní es muy particular, los regímenes represivos, la persecución política y la crudeza de la guerra son tan parecidos de nación a nación, que no cuesta nada identificar en Pérsepolis algunas semejanzas con nuestra propia época de autoritarismos y beligerancias.

Del contenido

Puedo decir que me gusta la historia y me gustan los personajes. El hilo narrativo despierta el interés y lo mantiene. La separación del relato en cuatro libros ayuda a delimitar mejor los sucesos de la vida de Marjane en paralelo con la historia de su país. Los pequeños detalles y las charlas en apariencia triviales, siempre abonan a la historia. Es insoslayable la sencilla y a la vez profunda exploración del ser humano: el mártir, el héroe, el villano, el soldado, el opresor, el explotador, el oportunista, el que ignorando la vivencia de la víctima es dado a opinar con ligereza desde algún país en relativa paz y libertad, con los estantes de supermercado llenos y el tiempo y el ocio para abrazar filosofías y divagar en banalidades; son todos personajes comunes, reales, creíbles, cercanos. Persépolis identifica, atrapa, involucra y conmueve.

Luego, la historia abunda en mártires, aunque tampoco está exenta de lo que tantas veces hemos visto también aquí: Tras la guerra siempre aparecen muchas víctimas, soldados y generales ficticios. Al carro ganador se terminan subiendo todos. La revolución suele ser un río revuelto, un tren al que suben muchos pícaros y oportunistas que terminan apropiándose y corrompiéndola. Me pareció curioso como la pequeña Marji identifica algunas cosas que le avergüenzan de su familia. Sucede que ellos tienen un Cadillac, mientras otros no tienen un medio de transporte u otras cosas aun más básicas. Tienen también una criada de servicio y en determinada situación remarcan claramente la línea del sistema de clases, esas hipocresías sociales que ocurren muchas veces sin que los involucrados tomen real conciencia de cuanto de lo que hacen sirve para mantener el status quo que tanto critican.

Y sin embargo Persépolis es algo más que Mafalda o Filito. Aborda, sí, los temas concernientes a sistemas de gobierno, educación sesgada, manipulación mediática y propaganda de guerra. Muestra los prejuicios y la tendencia religiosa fanática por satanizar lo desconocido y estigmatizar al enemigo. Hace una fervorosa protesta social y alza un constante clamor por los derechos fundamentales, que paradójicamente tanto atropellan los fundamentalistas. Denuncia y critica severamente al intervencionismo desde otros países y su salvaje explotación de los recursos. Pero también aborda otros aspectos de la vida cotidiana, que no cesan ni en la paz ni en la guerra: la amistad, las expectativas sobre el futuro, el relativo disfrute del presente, la diversión, las fiestas, la abstracción y la evasión, la sexualidad, el matrimonio, el divorcio, el instinto maternal, los sentimientos, los orgullos y vergüenzas, los principios y credos personales, el sentido de la existencia.

De la experiencia visual

Persépolis fue escrita y dibujada completamente por Marjane Satrapi y se publicó originalmente en Francia por la editorial independiente L'Association. El cómic es en blanco y negro y consta de cuatro entregas lanzadas entre noviembre de 2000 y septiembre de 2003 como álbumes de 76, 88, 96 y 104 páginas respectivamente, con un tamaño aproximado de 17x24 cm (más pequeños que el formato de álbum franco-belga tradicional). Una vez finalizada, L'Association editó un volumen integral recopilando la obra completa. En España ha sido publicada por Norma Editorial en castellano y catalán.

Según guiadelcomic.com, "si bien el dibujo de Satrapi es el factor que más hecha para atrás del cómic en un primer vistazo (la propia autora reconoce que "al principio dibujaba muy mal"), resulta sorprendentemente apropiado para el tono de la primera entrega de la historia, ya que el grafismo recuerda a los dibujos infantiles y aumenta la sensación de estar observando el mundo precisamente a través de los ojos de una niña."

Dice Borja Hermoso, de diario El Mundo, que "con esta obra, la ilustradora iraní Marjane Satrapi ha logrado demostrar de un plumazo que el cómic es capaz, como lo pueden ser la literatura o el cine, de reflejar con crudeza los episodios menos dulces de la Historia. [...] ¿El secreto? Una mezcla de contundencia, sorna, desenfado, humor, sensibilidad y ausencia de victimismo barato, todo ello materializado en unas sobrias ilustraciones en blanco y negro de apariencia naif, en ocasiones inspiradas en las antiguas pinturas persas."

La denominación naif (del francés naïf, 'ingenuo') se aplica a la corriente artística caracterizada por la ingenuidad y espontaneidad, la auto-didáctica de los artistas, los colores brillantes y contrastados y una perspectiva captada por intuición. En muchos aspectos, recuerda (o se inspira) en el arte infantil, muchas veces ajeno al aprendizaje académico. Lo naíf puede estar dado por dos motivos distintos aunque no excluyentes.

  1. Por una ignorancia ("ingenuidad") respecto a las técnicas y teorías para realizar obras de arte. 
  2. Por una búsqueda (consciente o no) de formas de expresión que evocan a la infancia. En tal caso, la sencillez aparente es en realidad un elaborado esfuerzo de evocaciones.
Personalmente, y sin ser un experto ni mucho menos, encuentro que los dibujos de Marjane logran su objetivo cuando la imagen refuerza el momento narrativo tanto como cuando el arte gráfico cuenta la historia por si mismo. Marjane no escatima en inmisericordes representaciones de torturas, ejecuciones y desmembramientos, pero sus trazos simples y poco finos, infantiles si se quiere, contrastan con la crudeza de lo representado, logrando una cierta sutileza que matiza lo macabro y lo vuelve digerible. Es notable ademas la facilidad con que sus dibujos de rostros humanos transmiten gestos y expresiones que el observador capta de manera inequívoca. Qué decir del uso del blanco y negro, algo que me parece resulta perfecto para representar un doloroso viaje al oscuro pasado de un país y una generación cubierta de nefastas sombras represivas y mortales, aplicable también a una confusa época de conflictos, cambios y desencantos personales de la autora. 

De los personajes

Marjane Satrapi, personaje principal de esta historia, pasa por la evolución de la niñez a la edad adulta, viendo afectada cada etapa de su vida por las severas condiciones de vivir en un país en guerra y de pretender individualizarse en una sociedad bajo estricto control gubernamental. Más adelante, sus dificultades pasan por el choque brutal que supone la exposición solitaria y desprotegida a una sociedad con otros valores y costumbres, hasta culminar con la sensación de inadaptación y vacío que resulta de habitar en el limbo entre dos mundos sin sentirse parte de ninguno. Marjane no solo tiene los problemas típicos de su condición de hija única. Procede además de una familia con linaje real que, aun venida a menos, disfruta de ciertas comodidades y que fomenta en ella un pensamiento moderno, liberal, independiente y contestatario. 

Personalmente opino que aun cuando el estado integrista islámico restableció en la sociedad iraní antiguas tradiciones y un férreo código religioso y moral, mucho más controlador y restrictivo que el de la sociedad occidentalizada del tiempo del Sha, no me parece que la familia de Marjane haya sido la típica familia iraní de ninguna de las dos etapas. En realidad creo que constituyen un ejemplo de apertura, tolerancia y comprensión pocas veces visto incluso en occidente. Refuerzo esta teoría con las actitudes, reacciones y consejos que en diferentes pasajes hace la abuela de Marjane, probablemente su influencia más poderosa, quien cimienta y reafirma permanentemente las piedras angulares del pensamiento libre de su nieta, su referente de integridad.

El padre de Marjane no es el machista típico de las sociedades ancestrales de mando incuestionable y verticalista. Sorprende la manera racional, juiciosa y moderada en que explica cosas a la pequeña Marji, como para lograr que antes de obedecer entienda. Acaso la forma más convincente y efectiva de ejercer la autoridad. No obstante, Ebi Satrapi es dulce, paciente, comprensivo y muy emotivo. "Mi padre lloraba, como siempre."

La madre de Marjane, Taji Satrapi, es una mujer de pensamiento moderno, de carácter fuerte y personalidad refinada por los temores y dolores de una niñez de persecuciones y pérdidas familiares. Paradojicamente, la mujer que representa un poderoso aliciente y una tranquilizadora fuente de cobijo protector en la vida de Marjane, es quien la empuja al derrotero de una mujer emancipada, independiente y auto-suficiente: "Te vas para siempre, te prohíbo regresar. El Irán de hoy no es para ti."

El tío de Marjane, Anoush, es un idealista de fuertes principios y valores, que sin embargo pierde la perspectiva del materialismo dialéctico y habla con bastante ingenuidad de un eventual triunfo del proletariado como si de una profecía de Marx se tratase. Es el héroe de la niñez de Marji, mientras que la niña es para él la hija que nunca tuvo. La visita a la prisión donde posteriormente Anoush sería ejecutado, representa un acontecimiento brutal y trascendental en la vida de Marji.

La gente que Marjane encuentra en Austria y Alemania es una interesante muestra de los diversos comportamientos y reacciones que un extranjero (y en ese caso particular una mujer iraní) puede provocar al entrar en sus círculos: Prejuicios, rechazo, desdén, indiferencia, extrañeza, curiosidad, interés por lo exótico, etc. No parece raro que la mayoría de las veces, Marjane temine relacionada con personas inadaptadas o marginadas.

La familia menos próxima de Marjane es otro polo interesante. Su interminable desfile para saludarla a su regreso de Europa y sus comentarios y opiniones poco interesantes, invasivas y entrometidas sobre lo que creen que ella debe hacer, terminan por hostigar a Marjane, acostumbrada a pasar mucha soledad e indiferencia en Europa.

Me parece también que Marjane la pasa bastante mal en su proceso de exploración de las relaciones de pareja. Tiene su primer beso (que no en una relación, pero igual cuenta) solo gracias a la extraña manera de saludar de Momo, un seudo anarquista punk que es su compañero en el Liceo. Su "despertar hormonal" coincide ademas con un tiempo en que solo está rodeada de homosexuales (de hecho vive con 8 de ellos). Después se siente muy atraída y dispuesta a iniciarse sexualmente con su novio, Enrique, un tipo que termina por descubrir y confesar su homosexualidad a la mañana siguiente de la noche en que ella iba dispuesta a todo. Más adelante se ilusiona con Jean Paul, el tipo que termina convirtiendo una aparente cita de pareja en un tutorial de matemáticas. Luego se enamora de Markus, un pusilánime aprovechado que encima termina por engañarla con otra mujer. Finalmente se involucra con Reza hasta el punto de casarse. El divorcio no tarda en llegar. Sus múltiples diferencias cotidianas solo terminan extinguiendo una débil relación que en un principio apenas se sustentó en la admiración que Marjane sentía por el héroe de guerra, además de un proyecto universitario en común; ambas razones insuficientes para preservar su matrimonio.

Los hitos de Junio

  1. Es el primer comic book que leemos en nuestro club, y en lo que a mi concierne, lo doy por aprobado.
  2. Es una novedad que muchos de nosotros descubriéramos en el comic book una narración que va más allá (pero muchísimo más allá) del estereotipo de los superhéroes y otros personajes de entretenimiento ligero. 
  3. Es la primera vez que el club tiene un asistente virtual en tiempo real, ya que nuestra amiga Karen, actualmente en Uruguay, le dio play a "Persépolis" al mismo tiempo que el resto de nosotros reunidos en casa de Nelson y Jennifer en El Salvador, iniciábamos la proyección de la película.
  4. Es también la primera vez que leemos un libro propuesto por Nelson, a quien agradecemos por su acertada recomendación, por haber moderado con mucho tino las reuniones del mes y por haber sido un entusiasta guía en nuestra primera incursión en el mundo de los comic books.     

2 comentarios :

  1. Me alegra muchísimo que hayas disfrutado Persépolis :) ... y que bueno que hayas tenido esa percepción positiva sobre el tema de los comics.

    Es, sin duda un estilo "pop", que esconde y guarda muchas joyitas narrativas.

    Saludos!!! :D

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  2. Gracias por tu comentario Henry. Yo creo que a todos se nos abrieron los ojos con este comic. Yo esperaba una cosa más trivial, más lúdica, y sin embargo, a veces me sorprendo pensando en alguna frase o en algún gráfico que se me ha quedado grabado con tanta precisión como ningún otro libro. Ahora es fácil comprender como libros serios de la antigüedad siempre iban acompañados por dibujos o ilustraciones que los hacían todavía más valiosos para la comprensión del tema y su contenido.
    Con Satrapi me ha pasado como con John Le Carré y El Jardinero Fiel, que me hace mucha falta leerlo y seguirle la pista en lo que me cuenta.

    Gracias de nuevo a Nelson por esta recomendación.

    Saludos amigos,

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