jueves, 15 de diciembre de 2016

Comentario personal a propósito de mi papá



Mi papá se llama Ángel Hernán Pineda Gil. Tiene casi 74 años (en este mes los cumplirá) y como toda hija enamorada de su padre, estoy segura de que es el mejor papá del mundo. Soy la menor de 4 hijas de su primer matrimonio, así que durante casi 18 años reiné como la “tiernita” o la hija más mimada, precisamente por ser la última.

¿Por qué estoy compartiendo estos detalles de mi vida? Bueno, porque Miguel Ángel Meléndez, quien ha recomendado el libro de este mes, “El olvido que seremos” de Héctor Abad Faciolince, nos ha pedido que escribamos una entrada dedicada a nuestro papá. En la reunión pasada, distinto de lo que hacemos siempre en la primera reunión dedicada al libro del mes, que es leer la biografía del autor, Mike hizo el ejercicio de que cada uno contara cuál ha sido la situación más incómoda o la más triste que nos ha tocado vivir con nuestro papá.

Así, cada uno fue comentando una historia embarazosa o triste con su padre hasta el punto de que a algunos se les escaparon unas lágrimas. Fue un ejercicio atípico pero muy emotivo y bonito. Y es que este libro es un homenaje a un papá excepcional y, por tanto, una reivindicación a la paternidad,  que dicho sea de paso, en la mayoría de libros, esta suele quedar mal parada, ya que a los padres los describen como los malos de la película, los que están ausentes, los serios, los abusivos o incluso los hoscos y violentos. Hemos leído muchas historias de madres y, en ocasiones, me ha quedado la sensación de que la maternidad está sobrevalorada. Hay muchos padres geniales, lindos, enamorados de sus hijos. Así que es bueno que la literatura también los ponga en relieve.

Mike también nos preguntó sí somos hijos de mamá o hijos de papá. En el sentido de si somos más apegados a la una o al otro. Yo no tuve la menor vacilación en responderle que soy hija de papá. Me identifico muchísimo con la frase del libro que dice “mi papá es para mí, lo que para mis amigos es su mamá”.  Y es que desde que yo recuerdo, siempre he sido más apegada a él, desde las cosas más pequeñas como caminar a su lado agarrada de su mano, hasta ir a él por cualquier circunstancia donde necesito ser escuchada, abrazada  o solicitar un apoyo más específico. Mi papi siempre ha estado ahí para lo que sea. Igual como le ocurrió a Héctor con su padre, el mío me acepta completa. Con mis errores, con mis defectos, con mi particular forma de ser y con mis mejores lados. Nunca me critica, ni me juzga y deja que tome mis propias decisiones aunque él no esté de acuerdo. 

Siempre nos ha dicho que a los hijos “hay que irles dando pita”, así que dependiendo de la edad que hemos tenido, así ha sido el trato y también las permisividades. Hoy por hoy, en mis cuarenta, somos amigos, nos contamos la vida sin tapujos, nos decimos chistes subidos de tono, a veces nos emborrachamos, y hasta hacemos chiste de las equivocaciones de uno y de otro. Uno siempre se está riendo si está cerca de mi papá, porque él siempre está de buen humor y hace que todo parezca divertido. Es un gran papá, un hombre maravilloso y un excelente compañero. A él le debo mi afición por la lectura, porque tiene la gran cualidad de contar las historias que lee con una pasión tal, que a uno le quedan unas ganas enormes por leer lo mismo. 

No me alcanzaría este post ni otro medio para contar cada una de las situaciones que han hecho que tengamos una relación tan bonita como la que tenemos. Pero pienso que como toda relación de familia, se ha ido fortaleciendo no solo porque él se ha esforzado permanentemente por proveernos un clima familiar relajado y cordial, sino también en la medida en que hemos tenido que afrontar circunstancias difíciles, penosas y algunas de ellas muy tristes; que nos han dejado en evidencia que en cualquier circunstancia contamos uno con el otro y que siempre vamos a ser incondicionales.

Alguien dijo en la reunión que la descripción del papá de Héctor le había parecido exagerada y demasiado llena de halagos y zalamerías. A mí no me lo pareció en lo absoluto. Porque cada historia que él cuenta en el libro, yo la comparo con alguna situación con mi papá sino igual, muy parecida o semejante. 

Así que le doy las gracias a Dios por haberme dado un padre tan bueno, a mi papá por haber decidido dedicarse a sus hijos de la manera que lo ha hecho hasta hoy, a Mike por permitirme compartirles estos sentimientos y a ustedes por leer todo esto.

Abrazos amigos.

8 comentarios :

  1. Que reflexión tan bonita. Te pareces mucho a tu papá.

    ResponderEliminar
  2. ¡Gracias Francisco! Sí, nos parecemos mucho :). Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Que bonito comentario sobre tu papá Prima.Yo lo conozco desde pequeñito y puedo dar fe que al igual que como lo hace Héctor en su libro al referirse a su padre, tú no exageras, ni te quedas corta al calificar al tuyo como un excelente padre.
    Es más, yo me recuerdo mucho de él a cada rato, porque tengo muy bonitos recuerdos de aquellas experiencias imborrables en las que se convertían nuestras visitas a tu casa, de pequeños. Cuando paso por aquella zona, aún veo hacia el volcán con la misma alegría, paz y nostalgia que lo hacía en aquella época, desde las ventanas de tu casa.
    Eso es precisamente porque Papá Nan (como yo lo llamo) siempre nos recibió con los brazos abiertos, con una sonrisa de oreja a oreja y con un cariño incomparable, a pesar de que no eramos sus hijos, ni su familia.
    Siempre hizo de nuestra estadía, la mejor del mundo y aunque te dé celos con lo que voy a decir, al venir yo de un hogar destruido, en el que la imagen de un padre no se tuvo casi nunca, ni como debía de ser, por diferentes razones, siempre vi en tu papá, a aquel papá alegre, cariñoso y comprensivo, que siempre me hubiera gustado tener.
    Puedo decir que te tenía "Envidia de la buena". Quizá aún la tengo.
    A Papá Nan le tengo un cariño, una admiración y un respeto del tamaño de China, lástima que casi no puedo comunicarme con él, para decírselo más seguido. De hecho le debo una visita que le prometí hace unos cuantos años.
    Yo este mes que paso, no pude iniciar con la lectura de "El Olvido que seremos" en el mismo orden que ustedes lo llevan. Por lo general, trato de seguirlos porque aunque no lo creas, siempre tengo aquello de leer cada libro que se lee en el club y más aún, siempre trato de seguir el orden cronológico que ustedes llevan de las lecturas, porque cada semana, cada jueves, me levanto con la idea de acompañarles en las reuniones y por lo mismo, quiero siempre estar al mismo nivel de lectura que ustedes, por si de repente voy y se me presenta la oportunidad de compartir mis comentarios acerca de la lectura. Lastimosamente, tengo un trabajo bastante absorbente, donde aparte de "ser sacristán, también doy misa y tocó las campanas" y casi siempre me surge algún contratiempo que me impide acompañarles.
    Espero poder acompañarles el día de la celebración de los 10 años, porque a pesar de no estar presencialmente en las reuniones, me siento parte del club, porque en cada lectura, siento que me voy convirtiendo en un mejor hombre. Aparte de eso, creo que aunque quizá no los conozco a todos, estoy seguro de tener muy buenísimos amigos en el club.
    Tu cariño y la admiración que siento por ti, le dan un plus extra a todo esto.
    Saludos Prima. Espero poder verte pronto.

    ResponderEliminar
  4. Primo, gracias por tus palabras. No me da celos para nada. De verdad que me hace sentir muy feliz saber que el cariño que mi papá profesa no solo alcanza para sus hijos, sino también para las demás personas que se le acercan, y que esta sensación agradable que se siente al estar cerquita de él, perdure por los años y crezca con el tiempo. Te agradezco mucho por tu comentario y ojalá no dejes pasar más tiempo para ir a visitarlo. Le dará muchísima alegría como siempre. Un gran abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Saludos a Nan, me sumo a las palabras de Manuel, tipazo tu papá. Hombre de mucho entusiasmo y alegría.

    ResponderEliminar
  6. ¡Gracias Fer! Me encanta que ustedes que lo conocen desde que estamos pequeños también opinen así. Yo se que ambos son unos excelentes padres también. Un gran abrazo.

    ResponderEliminar
  7. ¡Qué bonito, saludos a tu papi!, me consta que es de los muy, muy, MUUUY buenos padres en el mundo y que sos la presidenta de su club de fans también! ¡Abrazos amiga!!

    ResponderEliminar
  8. ¡Muchas gracias amiga! síiii yo soy la presidenta vitalicia. jajajaja Abrazos =)

    ResponderEliminar

¡Suscríbete a nuestro blog!