sábado, 20 de mayo de 2017

Del salto al vuelo o la clave chestertoniana para hacer de Sísifo un Job (Primera Parte)

                                                                                                   Edición fotográfica  'Camus & Chesterton' por Rob Escobar Blanco (2017)
(re)Citar el texto de Camus como objeto de discusión resulta sospechoso. No solo por la falta de utilidad que existe en recorrer lo que ya ha sido transitado, sino que con la emergencia del texto - nuevamente en el CBE - queda señalada la presencia de un intruso: ese que logró colarse y que ahora revisa su historia. Sin la intención de dilucidar sospechas, solo puedo mencionar que el siguiente (intento) ensayo es un comentario para aquel que 'encarna' a Sísifo.
I

Es el suicidio la apertura del ejercicio filosófico de Camus, el cual aparece como uno de los tantos resultados ante la inutilidad o incapacidad de explicar la vida. 

El texto se desenvuelve a través de un razonamiento que viene de lo estético hasta lo ético, es decir que en el acto se manifiesta el soporte que justifica dicha ejecución.1 El discurso de Camus, como un subhume, arguye la imposibilidad de elaborar una respuesta que logre unificar las diversas dinámicas que se relacionan en un mundo que aparenta unidad,2 haciendo emerger lo absurdo; concepto que es introducido para señalar la irreparable rajadura del mundo.3 obstáculo que imposibilita la definición de la vida. En Resumen de El Mito de Sísifo, Henry acota, siguiendo a Camus, tres proposiciones que derivan del uso metafórico de la acción de 'saltar' y que son el resultado del inevitable vicio4 de explicar el mundo a pesar de la resistencia de este a la interpretación: el salto como suicidio, el salto como evasión y el salto como aceptación. Cada uno de estos 'saltos' terminan representando un discurso, una ética, ante lo absurdo.


De manera simplificada, el 'salto' como suicidio y 'evasión' corresponde a una modalidad de escapatoria. El primero es la escapatoria 'de la carne' de lo absurdo,5 y el segundo es la escapatoria por medio de la 'inhibición' de lo absurdo a través de la práctica hedonista o la modificación de lo absurdo por medio de un gesto agnóstico.6 Contrario a estos 'saltos', Camus propone que la manera más efectiva de afrontar lo absurdo, y trascenderlo, es 'saltar' y tomar consciencia del mismo, reconocer la 'absurdidad', y así anular sus efectos: La búsqueda de respuestas ahí donde no hay. Junto con este último 'salto' quedan dibujadas las virtudes de aquel hombre que asume lo absurdo, las cuales son: Rebelión, libertad y pasión.7 

La toma de consciencia por parte de Sísifo ante lo absurdo, es posible en la 'repetición' -repetición que recuerda al acto neurótico del psicoanálisis, en el cual el sujeto efectúa las conductas para encontrar justificación y la validación de un Otro-. Tomar una piedra que es cualquier piedra para llevarla a cualquier lugar que es ningún lugar, revela la inutilidad misma de la acción. Al darse cuenta de eso, Sísifo es embargado de una alegría que representa la toma de consciencia de que tal acto (y todo acto) carece de sentido. Albert Camus señala que:

"Sísifo me interesa durante ese regreso, esa pausa. Un rostro que sufre tan cerca de las piedras es ya él mismo piedra. Veo a ese hombre volver a bajar con paso lento pero igual hacia el tormento cuyo fin no conocerá jamás. Esta hora, que es como una respiración y que vuelve tan seguramente como su desdicha, es la hora de la conciencia".


"Por lo tanto, si el descenso se hace algunos días con dolor, puede hacerse también con alegría. Esta palabra no está de más. Sigo imaginándome a Sísifo volviendo hacia su roca, y el dolor estaba al comienzo".


Es por este procedimiento que Camus logra arribar en el hecho de que si bien, Sísifo, jamás abandona la inútil tarea, esta pierde todo efecto de coerción sobre él, y que además logra transformar radicalmente el dolor que provoca(ba) lo ininteligible de sus actos. El reconocimiento de lo absurdo en Sísifo permite que este pueda convertir una tarea vacía y sin propósito en fruto de su creación, ya que ante la carencia de significados, respuestas y fines establecidos, cada hombre consciente puede escribir sus propios orígenes y figurar su propio fin:8

"Dejo a Sísifo al pie de la montaña. Se vuelve a encontrar siempre su carga. Pero Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y levanta las rocas. Él también juzga que todo está bien. Este universo, en adelante sin amo, no le parece estéril ni fútil. Cada uno de los granos de esta piedra, cada fragmento mineral de esta montaña llena de oscuridad, forma por sí solo un mundo. El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar un corazón de hombre. Hay que imaginarse a Sísifo dichoso".

II

Son los 'detalles', siguiendo a Jacques Alain-Miller, los que con su aparición no solo modifican al conjunto, sino que todo el conjunto puede llegar a depender de ellos. El 'detalle'9 en Camus reside en la construcción del argumento de los 'saltos'. El 'salto' que nos interesa es 'ese salto como evasión', 'salto' que, volviendo con Alain-Miller, posee un 'divino detalle'. Este salto se presenta en dos momentos: hedonismo como evasión de lo absurdo y atribución de cualidades de una categoría a otra, con la esperanza de conservar la unidad y evadir la que tal no existe.10

El detalle se encuentra en este segundo momento del 'salto como evasión'. La posición de Camus es: que estos 'saltadores' - Kierkegaard, Chestov, Husserl y otros - logran encontrarse con lo absurdo, lo irracional, y en lugar de 'saltar para aceptarlo' insisten en sostener un marco de coherencia que sea capaz de abarcar las cualidades de lo absurdo. El marco, la categoría, capaz de encerrar esas atribuciones es: DiosEn Resumen de El Mito de SísifoHenry puntualiza:


"Según Chestov, donde la razón se queda corta, entra el concepto de Dios. Según Camus, Chestov reemplaza la frase correcta: 'Miren, he aquí el absurdo' y en su lugar dice 'Miren, he aquí Dios".


Para Camus este desplazamiento es un fracaso, para nosotros un punto de (re)flexión. 


La clave, nuestro detalle, es el desplazamiento. El equipar lo absurdo con Dios antes que una situación filosófica es un problema lingüístico, de sintaxis y, en consecuencia, filosófico. En la escritura, todo desplazamiento de una palabra por otra tiene como base una similitud semántica, es decir, que en la transposición de significantes debe existir una cualidad identitaria. Este fenómeno semántico corresponde a la metonimia. Ergo lo absurdo y Dios comparten identidad-significado, y esto - a pesar de que no parezca aportar nada nuevo- es necesario llevarlo hasta sus últimas consecuencias. 


Notas 
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1 "Nunca vi morir a nadie por el argumento ontológico. Galileo, que defendía una verdad científica importante, abjuró de ella con la mayor facilidad del mundo, cuando puso su vida en peligro. En cierto sentido, hizo bien. Aquella verdad no valía la hoguera. Es profundamente indiferente saber cuál gira alrededor del otro, si la tierra o el sol. Para decirlo todo, es una cuestión baladí. En cambio, veo que muchas personas mueren porque estiman que la vida no vale la pena de vivirla" (Un Razonamiento Absurdo, El Mito de Sísifo).

2 a) Si la lectura de Ken Wilber es certera, la ruptura de esta 'unidad' yace en las bases de la modernidad, y pueden ser rastreadas en la obra central de Kant: Crítica a la razón pura, Crítica al juicio estético y Crítica a la razón práctica. Con esto la modernidad logra una fractura de la cual resulta un 'mundo tripartito'. b) Albert Camus se agregaría de manera diáfana a la etiqueta que identificó a la Francia posterior de Mayo del 68; cuyo lenguaje se caracterizaba por palabras como "falta", "ausencia","significante", "descentralización" y "marginal", las cuales lograron reconocer y cimentar el movimiento estructuralista filosófico, la transmodernidad y proporcionar argumentos  de la critica posmoderna.

3 El cual se venía agrietando con Galileo, Darwin y Freud. Estos corresponden a los tres 'golpes al antropocentrismo'. Por otro lado, en un gesto de integrar un mundo fragmentado, Ken Wilber ha desarrollado un amplio cuerpo teórico unificador con todas las dimensiones y jerarquías disponibles al conocimiento humano.

4 "El "conócete a ti mismo" de Sócrates vale tanto como el "sé virtuoso" de nuestros confesonarios. Revelan una nostalgia al mismo tiempo que una ignorancia. Son juegos estériles sobre grandes temas. No son legítimos sino en la medida exacta en que son aproximativos" (Los muros absurdos, El Mito de Sísifo).

5 Aunque es necesario remembrar que el mismo Camus señala la existencia de múltiples variables que intervienen dentro del suicidio, ("Muchas son las causas para un suicidio, y, de una manera general, las más aparentes no han sido las más eficaces. La gente se suicida rara vez (sin embargo, no se excluye la hipótesis) por reflexión. Lo que desencadena la crisis es casi siempre incontrolable" (Lo absurdo y el suicidio, El Mito de Sísifo), es necesario recomendar las lecturas del suicidio sugeridas por Kant, Durkheim y Zizek desde el ojo lacaniano - incluso W.Benjamin-, para articular nuevas discusiones acerca del suicidio como un campo filosófico amplio. 

6 Este gesto es posible cuando se le permiten atributos propios de lo absurdo a un nuevo concepto, como en el caso de 'Dios'. "Kierkegaard quiere curarse. Curarse es su deseo frenético, el que circula por todo su Diario. Todo el esfuerzo de su inteligencia tiene por objeto eludir la antinomia de la condición humana. Es un esfuerzo tanto más desesperado cuanto que advierte de vez en cuando su inutilidad, por ejemplo, cuando habla de él, como si ni el temor de Dios ni la piedad fuesen capaces de darle la paz. Así, mediante un subterfugio torturado, da a lo irracional el rostro de lo absurdo y a su Dios los atributos: injusto, inconsecuente e incomprensible" (El suicidio filosófico, El Mito de Sísifo).

7 "Así saco de lo absurdo tres consecuencias, que son mi rebelión, mi libertad y mi pasión. Con el solo juego de la conciencia transformo en regla de vida lo que era invitación a la muerte, y rechazo el suicidio" (La libertad absurda, El Mito de Sísifo).

8 Es aquí donde Albert Camus comparte rasgos con el movimiento existencialista francés. 

9 Los divinos detalles de Jacques Alain Miller (2010). Editorial Paidos, Barcelona.

10 Es la religión según Camus la que encarna este procedimiento, estipulando que: no es que existe lo absurdo, simplemente no lo podemos entender. Esta es una de las formulaciones que han servido como un intento de conciliar, burdamente, la existencia de un Dios-bueno-y-todopoderoso y el sufrimiento de "millones de inocentes, como los niños asesinados en las cámaras de gas". El Dolor De Dios, Slavoj Zizek y Boris Gunjevic (2013). Editorial Akal, Madrid.

2 comentarios :

  1. Si hay algo mejor que una buena lectura, es la relectura.

    Aunque confieso que el Mito de Sísifo no es uno de mis libros favoritos, leyendo este ensayo he vuelto a sentir la emoción de pasar por caminos andados. Es como un reencuentro con un viejo amigo a quién, a pesar del tiempo y la distancia, no sientes lejos.

    Así que gracias Alex por remover en el baúl de los recuerdos estas lecturas. Y no te sientas para nada un intruso sino ¡todo lo contrario!

    Que bueno que solo es la primera parte. Y ojalá no sea del único libro leído en el CBE que nos quieras compartir tus impresiones por esta vía.

    ¡Abrazos!

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  2. ¡Muchas gracias Alex, por leer el libro y por esta primera entrega de tu ensayo!

    Cada nuevo miembro del club (en realidad cada persona que conocemos en la vida) es una caja de Pandora. "Fulano de tal, mucho gusto, bienvenido", es solo la frase inicial de todo un proceso de descubrimiento de qué hace el otro, qué piensa, qué cree, qué ama u odia, y de qué manera afectará tu propia vida con su llegada. La sola expectativa justifica el riesgo de que el auto-denominado "intruso" sea un enviado de Dios o un caballo de Troya :)

    El desdoblamiento de las imágenes lo dice todo. No sospecha el Camus de 1944, fumando su absurdo, que por su izquierda se acerca el Chesterton de 1935, cargando su legajo como las tablas de la ley de un nuevo Moisés. ¡Lo que se viene!

    Me da mucho gusto que hayas entrado al club en el último tramo del giro de la puerta. Esta es como la reunión del club que no tuvimos en julio de 2013, 4 años después, como la pausa entre dos copas de mundo, igual de anacrónica que la fotografía de Camus & Chesterton.

    Espero poder comentar pronto con más detalle. Será en uno de los descensos felices de este Sísifo que por estos días anda empujando mas de dos rocas :)

    ¡Gracias de nuevo Alex, un abrazo!

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