jueves, 8 de marzo de 2018

Exp(l)i(c)ación: Una entrevista a Briony Tallis / Segunda Parte

A manera de continuación 
(...)


A: ¿Estabas enamorada de Robbie?

B: ¡Por todos los cielos! ¡Sí! Pero antes de que mantengas esa sonrisa de chimpancé necesito que entiendas en qué sentido es que estoy confesando que estaba enamorada de él. En Robbie había algo que había transgredido el orden de lo familiar. ¿No has notado la ausencia de hombres dentro de la historia, y de aparecer presencia es desestabilizadora? Mi padre era un espectro, León un recuerdo. Robbie al ser el predilecto de mi padre, el amigo de León, usurpó sus espacios, pobló sus ausencias. A la larga, el calor familiar fue lo que hizo de él un objeto de deseo y amor. Espero que el uso de la palabra ‘objeto’ no te genere complicaciones. Soy inglesa, pero no puedo evitar la impertinencia del francés. Como decía, Robbie no es cualquier hombre. Al ser incluido dentro de la dinámica familiar, esta aportó lo suficiente para hacerlo pasar como uno de los nuestros. Pero a pesar de eso, de la cotidianidad y de su participación en la lógica familiar él nunca dejó de ser un extraño; y precisamente eso es lo que le constituye ese algo que invitaba al acto incestuoso. Cee tardó mucho tiempo para llegar a esa conclusión, yo lo supe antes. Cuando le dije a Robbie que le quería, deje al descubierto ese apetito incestuoso. Era una niña, y aunque no era mi intención un acto de sexos, si quería que él me consumiera; quería que en ese agujero negro que irrumpía el centro de su ojo fuera llenado con mi rostro, quería quedar capturada en él. Tu sabes de lo que te estoy hablando. Tu sabes que se siente encontrar tu imagen reflejada en la niña de los ojos de otra persona, que en aquel vacío no hay más espacio que para uno y nada más. No me mires así, no deseo fastidiarte con esto. Solo lo mencionó porque se te nota en la... 

A: Podríamos continuar, por favor. 



B: Robbie era demasiado gentil, incluso me veo obligada a señalar en él una fiera condición de noble espiritual, un Caballero cristiano. En esa memoria donde simule mi perdida y rescate, se estableció nuestra posición del uno para el otro. Una medida de perfecta de distancia y cercanía. Robbie cercó con prudencia, obligación familiar y social los límites de mi deseo; algo que Paul no pudo hacer. En el caso de mi hermana, las cosas fueron muy distintas. El accidente con el jarrón fue su propio Edén, la ‘caída’. Ambos estaban sumergidos en la ignorancia incomoda que provocaba su interacción, sabían que había un algo que excedía la condición familiar, pero no podían alcanzarlo o entenderlo, no había forma de que ese exceso tuviera una relación con el deseo hasta el momento en que el jarrón se rompió. Después de eso jamás podrían volver al estado original de inocencia. En la fuente comieron de la manzana, y con su ingesta el objeto oscuro que era Robbie para Cee, eso que que era él y más que él mismo, emergió en forma de deseo. La posición de sangre que Robbie había asumido al cubrir los huecos dejados por mi padre y mi hermano, había sido rota cuando su hermana, mi hermana, nuestra hermana, expuso el misterio de su cuerpo. Lo que antes era sin razón, locura en Cecilia, se convirtió en la cosa más razonable, evidente e inevitable. 

A: A eso es lo que te referías anteriormente... con lo que provoca la cercanía con los otros... Robbie quería apoderarse de ella... su total inutilidad venía de que el rol como familiar que se le había asignado a Robbie era incapaz de domesticar la monstruosidad que provocó la desnudez de Cecilia... así fue como el deseo se convirtió en el camino más coherente para responder a esa intensidad... y es ahí donde interviene la…

B: …Carta.  A: La carta. ¿Porqué la leíste, Briony?

B: ¿Estás seguro que deseas abordar este tema habiendo otras cosas que discutir?

A: ¿Porqué Adán no pudo decirle que no a Eva? No bromeo. Quiero saberlo. ¿Porqué leíste la carta?  

B: Esta bien. Procurare ser lo más clara. Hay dificultades en el hecho de generar juicios fuera del tiempo, ¿Cómo enjuiciar al pasado por el pasado mismo? No considero nada provechoso querer explicar lo que sucedió en un tiempo que ahora es confuso, tiempo que visto desde ahora parece haber corrido sus lineas y contornos. Lo que un día fue una roca, ahora es una gota de lluvia que se pierde sobre el océano. No puedo decirte nada de ese tiempo que sea real, solo puedo decirte lo que ese tiempo es ahora para este tiempo. Todo lo que sucedió ese día solo tiene sentido ahora después de años. Es desde aquí, lugar donde al lanzar las palabras adecuadas, hacemos de la ensoñación un hecho. Dios es un escritor. Alquimista de símbolos y herrero de lenguajes. No es que con 'Expiación' he logrado hacer que mis impertinencias, caprichos y descuidos posean sentido, es que esas impertinencias, caprichos y descuidos fueron desde siempre el sentido del libro que estaba ya oculto en el tiempo que solo el tiempo podía desenvolver. Y a su vez, en este futuro, encontramos la única manera de justificarlo al fabricar su propio pasado, todo con la intervención del arte en el enigma real de las cosas. Como Dios, hice que la representación sea más real que lo real."Y el verbo, se hizo carne" dice el arcano.

A: No me veas con esa cara, te entendí. Continua.

B: Con el libro he creado un mundo, y si en dicho mundo hay salvación y prevalece la esperanza, es por consecuencia de que la redención introdujo el pecado que ella misma tenía que expiar. No hay linealidad en esto, es un circulo perfecto, un Sol que alumbra sobre justos y pecadores. Es el rostro de Dios que nos sonríe al hacernos ver que el infinito es la trampa de una eternidad escondida detrás de un beso, en la espera o en la mirada. La eternidad es la tonta mueca que nos provoca el sonido de la voz del amado que escuchamos en nuestros más profundos silencios. Son esos instantes de tiempo, los frutos que añora la eternidad. Mis pecados fueron expiados con el libro, porque el libro era mi pecado. Todo esto mi querido muchacho, tu, yo, Robbie, Cecilia, y el que esta leyendo esto: es el eterno retorno de lo siempre distinto. ¿Sientes la vibración que se apodera de tu habitación, y ves como la luz incandescente va llenando la habitación?¿Ya notaste el sudor que corre por tu mejilla? Es el fuego del juicio final. Es la lava del volcán. Ese eres tu Alex que acaba de apretar otra vez el botón. Si ahora destruyes lo que has creado no es porque hayas comprendido la mística de la destrucción en el volcán de juguete, es porque en el volcán esta anudado el misterio de que para crear siempre tienes que destruir. Los ciclos entre un mundo que viene y uno que va, es tu expiación.

A: Briony...

B: ¡Abrázame, que el fin nos ha venido!


A manera de Drama

Si quitó los anteojos, creyendo que con aquel movimiento las cosas podrían tornarse distintas. Alex no encontraba la manera de convencerse de que Exp(l)i(c)ación: Una entrevista a Briony Tallis / Segunda Parte fuese lo suficientemente equilibrada en lo que respectaba a filosofía y literatura, y se lamentaba, con un insistente mordisqueo en el labio superior, de su futilidad para superar las mismas obsesiones teóricas que lo acongojaban y lo mantenían en el mismo letargo de melancolías de un artista fracasado. Sabía que le quedaba poco tiempo para publicar el adefesio que en algún momento llegó imaginar que era texto digno de simpatía y alegría, pero al plantearse la tarea de visualizar sus letras en la carne de una fantasía, le resultó patético verse a el mismo sentado sobre su cama hablando con la espectralidad de un espectro; y se cuestionaba, justo cuando regresaba a la manías de infancia, las mismas que le dejaban pequeños cabellos en la mano, sobre el nivel de locura y desajuste que puede haber en la cabeza de alguien que se da a la tarea de imaginar las imaginaciones de una imaginación. 

La puerta del cubículo que alguna vez Alex llamó oficina sonó de forma estridente. Del umbral emergió una silueta. Una sonrisa cándida, dos ojos inquietos y suspicaces se posaron sobre él. Alex devolvió un triste movimiento de cabeza hacía Manuel; el mismo al que muchos llamaban Doctor o Doctor Valencia. 

- ¿Vas a ir ahora? - dijo Manuel con curiosidad infantil, mientras le extendía el brazo mostrando su puño cerrado con el índice y el meñique extendidos. 

- No creo. Tengo algo que hacer - dijo Alex devolviendo el mismo gesto en el contacto con el puño del Doctor.

- Te he llevado al Club para que fueras responsable. Me estas haciendo quedar mal. Ya no se puede confiar en la gente - dijo Manuel alzando la voz - Se han perdido los valores - musitó junto otras palabras que a penas se pudieron distinguir. 

Alex solo sonrió al ver como la blancura de la gabacha se perdía en la oscuridad del pasillo, y después de que desaparecieron las barrocas risas del Doctor, encontró el valor que necesitaba para apretar el botón del computador.

Tenía que destruir aquello para empezar de nuevo; como si fuese una resurrección, como el Cristiano que era pero que negaba ser. 



San Salvador, 2018.


A manera de Final

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