Cultivando el hábito de la lectura desde 2006

martes, 30 de junio de 2020

El coleccionista | Paul Cleave

“Bienvenido a mi colección”

La viñeta correspondiente para este mes, Región | Oceanía, es todo un misterio, ya que en nuestro medio, poco conocemos sobre sus escritores. Cuando hacía la investigación para proponer en esta viñeta, opté por autores de Nueva Zelandia, pues ese país siempre ha llamado mi atención por ser presentado como un país verde, hermoso y amigable; así que me decanté por El coleccionista (Collecting Cooper) de Paul Cleave, aclamado autor del thriller criminal, que es un género poco explorado en el CBE. Esta obra es la única que ha sido traducida al español de las 11 novelas publicadas por el autor.

Los libros leídos en el CBE este año, los gustados y los no tanto, han generado muy buenas discusiones por su contenido y por los múltiples aspectos que nos han mostrado; espero que este libro no sea la excepción. De las pocas ocasiones en que he realizado alguna propuesta, este es el primer libro que ha sido seleccionado y espero que sea una buena experiencia de lectura para el club, así como lo ha sido para mí, pues sinceramente lo devoré en dos semanas y ha constituido una verdadera sorpresa, tanto por el argumento, por personajes y por su sorprendente desenlace. 


Sobre El coleccionista

En su museo particular, Adrián, un fascinado con el crimen, guarda todo tipo de cosas relacionadas con el mundo de los asesinatos en serie y, para completar su colección, secuestra al profesor Cooper Riley, un catedrático de psicología criminal al que considera la mejor pieza de su colección. Él podrá enseñarle lo que aun no sabe: cómo matar. Y para eso le tiene una sorpresa preparada. Cooper le sigue el juego a Adrián, siempre impredecible, para poder escapar. La acción se desarrolla cuando esta situación y otros acontecimientos, aparentemente independientes, se entrelazan, siendo Theodore Tate, quien trata de resolverlos. Bajo este argumento principal, el autor introduce temas de tipo social, como la violencia y la falta de apoyo gubernamental hacia las personas con problemas mentales, que aportan mayor riqueza a la esencia del libro. 

Una reseña de The Listener  describió la novela como "de clase mundial" con "potente y original prosa".

“Estamos ante un thriller psicológico de alto voltaje, de los que dejan sin respiración desde la primera a la última página, contado a un ritmo frenético que va metiendo al lector cada vez más en un ambiente cerrado, agobiante, donde no hay buenos ni malos, donde quienes podrían resultar ser víctimas, pueden no serlo tanto, quienes podrían resultar verdugos, pueden ser en realidad víctimas de un pasado oscuro... y así, poco a poco, vamos viendo la vida de un coleccionista”. Blog El callejón de las historias.

Parte de la sinopsis de presentación de El coleccionista en La Casa del Libro, es la siguiente;
“El coleccionista, de Paul Cleave, es un thriller intenso, memorable e imprevisible, que nos devuelve a los mejores momentos de El dragón rojo y El silencio de los corderos de Thomas Harris. Paul Cleave es un auténtico maestro en eso de introducir a los lectores en las complejas personalidades de figuras narrativas con trastornos patológicos y tendencias homicidas hasta hacer que quedemos incluso fascinados con ellos”.

“En Paul Cleave tenemos otro digno heredero al trono de Jim Thompson”. John Connolly. 
“¿No sabes lo que significa ‘adictivo’? Lee a Paul Cleave y lo descubrirás.” The Sunday Telegraph.
“Cleave ofrece en El coleccionista una serie de giros que pocos lectores preverán, aunque la auténtica fuerza de este libro recae en la complejidad de sus personajes”. Publishers Weekly.

“La mayoría de la gente que regresa de Nueva Zelanda habla de los maravillosos paisajes y de las increíbles experiencias que ha vivido. Yo volví deshaciéndome en elogios de Paul Cleave. Sus novelas son de las que no se olvidan”. Mark Billingham.

“Un tono y una atmósfera únicos. El autor revelación de esta temporada”. Le Parisien.


Ficha técnica del libro

Mes: Julio de 2020
Viñeta: Región | Oceanía
Título del libro: El coleccionista
Autor: Paul Cleave
Nacionalidad: Neozelandés
Traductor: Albert Vito I Godina
Año de publicación: 2012
Editorial: GRIJALBO 
Nº de páginas: 432
ISBN: 9788425347658
Temática: Crimen
Edad recomendada: Mayor de 18 años


División de lecturas

Jueves 2 de julio de 2020
Jueves 9 de julio de 2020
Jueves 16 de julio de 2020
Jueves 23 de julio de 2020
Jueves 30 de julio de 2020

Biografía del autor
Desde Prólogo – Hasta Cap. 13
Desde Cap. 14 – Hasta Cap. 27
Desde Cap. 28 – Hasta Cap. 41
Desde Cap. 42- Hasta epílogo

Página 69 del PDF
Página 138 del PDF
Página 208 del PDF
Página 273 del PDF

25%
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Sobre el autor


Paul Cleave nació el 10 de diciembre de 1974 y vive en Christchurch, Nueva Zelanda, ciudad en la que se ubican todas sus novelas, a excepción de la publicada en 2019, que se ambienta en los Estados Unidos. Sus obras han sido bestsellers y se han traducido a más de 20 idiomas vendiendo más de un millón de copias.

Su primera novela, The Cleaner (escrita en 1999 y publicada hasta 2006), fue publicada con excelentes críticas y se convirtió en un éxito de ventas internacional, vendiendo más de 250,000 copias, siendo además el thriller de crimen más vendido para 2007 en Amazon de Alemania. 

Ha ganado el Premio Ngaio Marsh a la mejor novela negra en Nueva Zelanda en tres ocasiones (Blood Men en 2011, Five Minutes Alone en 2015 y Trust No One en 2016, ) ganó en la categoría novela negra en el Festival del libro de Saint-Maur de Francia del año 2012 (The Cleaner), ha sido preseleccionado para el Premio Edgar y el Premio de Barry de 2014 en los Estados Unidos (Joe Victim), y en la lista reducida para el Premio Ned Kelly en Australia también con The Cleaner. Collecting Cooper también fue preseleccionado para los Premios Ngaio Marsh a la Mejor Novela Criminal.

Cleave fue nombrado Literario Honorario en los festejos anuales de la Sociedad de Autores de Nueva Zelanda de 2016. 

A la fecha tiene 11 libros publicados, cinco de los cuales tienen personajes recurrentes, por lo que los clasifican en series, aunque no constituyen sagas, ya que se leen perfectamente bien de forma independiente.

SERIE CLEANER
1. The Cleaner (2006)
                2. Joe Victim (2013)

SERIE TATE
3. Cemetery Lake (2009)
                4. Collecting Cooper (2011) en español El coleccionista
                5. The Laughterhouse (2012)

OTRAS NOVELAS
6. The Killing Hour (2009)
7. Blood Men (201 )
8. Five Minutes Alone (2014)
9. Trust No One (2015)
10. A Killer Harvest (2017)
11. Whatever it takes (2019)


Algunos datos a destacar sobre Paul Cleave:

  • Se describe a sí mismo como un hombre hogareño que pasó toda su vida en la misma ciudad, vive a solo un par de cuadras de sus padres, que todavía están en la misma casa modesta a la que se mudaron en el quinto cumpleaños de Paul. (El más joven de sus dos hijos). 
  • Desde pequeño amaba las películas de terror de Stephen King. 
  • Al salir de la escuela, empezó a trabajar en una casa de empeño y paralelamente trabajó en el medio inmobiliario, pero renunció al decidir ser escritor, vendió su casa y cuando se le acabó el dinero, se mudó de nuevo con sus padres. Es su madre Jill, quien solía revisar sus manuscritos en busca de errores ortográficos. 
  • Asegura que el libro Killing Floor del autor británico Lee Child cambió totalmente su vida, “era un mundo completamente nuevo", así cambió la idea de escribir sobre horror a ficción criminal. Al mismo tiempo comenzó a leer libros de perfiladores del FBI, generalmente sobre asesinos en serie, dándose cuenta de que “el crimen era horror, horror de la vida real”. 
  • Paul a sus 24 años, ya había escrito sus primeros libros The Cleaner y The Killing Hour pero no pudo publicarlos. Pensó que finalmente lo había logrado cuando en 2001 una editorial local aceptó comercializarlo, sin embargo fue estafado, incluso tuvo que dar batalla legal por tres años por los derechos para recuperar sus manuscritos. Tras varios intentos firmó su primer contrato en abril de 2005 con Random House.
  • Afirma que sus libros son pura ficción pues considera inmoral e insensible explotar crímenes reales para obtener ganancias comerciales.
  • Christchurch es el personaje más duradero en los libros de Cleave, como telón de fondo sombrío de cada historia sutilmente interconectada, la ciudad se representa como un lugar abandonado o sofocante en la que incluso la exuberancia de sus jardines es de alguna manera cómplice. Sin embargo aclara que es un escenario ficticio de una ciudad real, necesaria para sus libros.
  • Ama viajar, jugar tenis y especialmente a los gatos (tiene 2) y una de sus metas es lanzar su frisbee en 50 países al llegar a los 50 años.
Fuentes:
https://www.casadellibro.com/libro-el-coleccionista/9788425347658/1985000
http://www.revistakritica.com/2012/06/el-coleccionista.html#.XukYS0VKjcc
https://www.noted.co.nz/currently/currently-profiles/inside-the-mind-of-crime-writer-paul-cleave
https://www.anzliterature.com/member/paul-cleave/
https://www.read-nz.org/writer/cleave-paul/
https://www.odt.co.nz/entertainment/books/death-becomes-him
https://elcallejondelashistorias.blogspot.com/2016/10/resena-el-coleccionista-paul-cleave.html
https://www.youtube.com/watch?v=afxeoJ8oTCI


lunes, 1 de junio de 2020

Una educación | Tara Westover



"Podéis llamarlo transformación. Metamorfosis. Falsedad. Traición. Yo lo llamo una educación." - Tara Westover

Queridos amigos del Club de la Buena Estrella,

Hemos llegado como nada a la mitad del año y a la -tan esperada por muchos de nosotros-, viñeta de No Ficción, con el libro ganador titulado: Una educación de la escritora estadounidense Tara Westover.

Se trata de una autobiografía, un desnudo integral, franco y estremecedor de una infancia especial, cargada de creencias fundamentalistas y anuladoras. El peor de los infiernos es aquel del que tus seres más queridos son responsables y sin embargo ella lo describe tranquila, con una naturalidad chocante para el tamaño de su testimonio. Indudablemente porque ese infierno no lo fue para ella, puesto que era su normalidad. — “Mi libro es sobre si nos está permitido cambiar. La primera versión de ti no es tu única versión, y cuando empiezas a cambiar: ¿qué haces con la gente que de verdad te importa y que no puede aceptar ese cambio? De eso va el libro”.

Tara creció en el seno de una familia mormona, sin embargo, ella nos aclara desde el principio que el libro no trata sobre el mormonismo. Al adentrarnos en su historia,  nos damos cuenta que, como toda vida, está llena de temas en los que se podría profundizar uno a uno: la religión, la familia, la educación, el paisaje y el entorno, la confianza, el amor y, lamentablemente, también la violencia. —
“Ellos creían que estaba poseída, pero no fue eso lo que nos separó”, cuenta. “Tal vez podía haber convivido con su ideología y su religión, ese no era el problema. Pero no con la violencia”.

No obstante, el hilo conductor del relato es la educación y la manera en que esta nos convierte en personas distintas. — "Quería afrontar la educación no como una forma de obtener un título, una forma de vivir mejor, de conseguir mejor trabajo, sino como algo que te convierte en alguien diferente, te cambia la vida, me permitió levantarme y tomar decisiones por mí misma. Fue la forma de convertirme en una persona, la persona que soy."

Así que, gracias a la recomendación de Katy Álvarez, esperamos que todos disfrutemos de esta interesante historia. ¡Feliz lectura amigos!

SINOPSIS 

Nacida en las montañas de Idaho, Tara Westover ha crecido en armonía con una naturaleza grandiosa y doblegada a las leyes que establece su padre, un mormón fundamentalista convencido de que el final del mundo es inminente. Ni Tara ni sus hermanos van a la escuela o acuden al médico cuando enferman. Todos trabajan con el padre, y su madre es curandera y única partera de la zona. Tara tiene un talento: el canto, y una obsesión: saber. Pone por primera vez los pies en un aula a los diecisiete años: no sabe que ha habido dos guerras mundiales, pero tampoco la fecha exacta de su nacimiento (no tiene documentos). Pronto descubre que la educación es la única vía para huir de su hogar. A pesar de empezar de cero, reúne las fuerzas necesarias para preparar el examen de ingreso a la universidad, cruzar el océano y graduarse en Cambridge, aunque para ello deba romper los lazos con su familia.

FICHA TÉCNICA DEL LIBRO


Viñeta: No ficción
Mes: Junio de 2020
Título: Una educación
Autora: Tara Westover
Traductora: Antonia Martín Martín
Sello: LUMEN
Fecha publicación: Septiembre de 2018
Idioma original: inglés
Idioma de esta edición: español
Número de páginas: 472
Formato: Tapa blanda con solapas
Medidas: 151 X 230 mm
ISBN: 9788426405166
Temáticas: Novela literaria, Novela biográfica
Colección: Narrativa
Edad recomendada: Adultos


DIVISIÓN DE LAS LECTURAS

PRIMERA SEMANA
4 DE JUNIO DE 2020
Biografía de la autora
Capítulos 1-6 inclusive
22%
Pág. 54 del PDF
SEGUNDA SEMANA
11 DE JUNIO DE 2020
Capítulos 7-16 inclusive.
Final de la Primera Parte
48%
Pág. 112 del PDF
TERCERA SEMANA
18 DE JUNIO DE 2020
Capítulos 17-29 inclusive.
Final de la Segunda Parte
77%
Pág. 180 del PDF
CUATRA SEMANA
25 DE JUNIO DE 2020
Capítulos 30-40 inclusive.
Final de la Tercera Parte.
100%
Pág. 239 del PDF


SOBRE LA AUTORA


Tara Westover nació en Idaho en 1986. Inició sus estudios en la Brigham Young University con diecisiete años y se graduó en Arte en 2008.

Gracias a varias becas pudo seguir estudiando y obtuvo un posgrado en el Trinity College, Cambridge, en 2009. Consiguió una maestría en Filosofía y se graduó en Historia en 2014, después de una estancia en la universidad de Harvard.

Actualmente reside en Londres. Una educación es su primer libro, que se ha traducido en 22 países y ha sido aclamado por los lectores y la crítica, además de ser nominada a National Book Critics Circle en la categoría de autobiografías.

Está considerado uno de los libros más importantes del año según The New York Times, BBC, Daily Express, Library Journal y Entertainment Weekly, y ha figurado desde su publicación en las listas de más vendidos. Recientemente TIME Magazine ha incorporado a Tara en su lista de las 100 personas más influyentes.

Fuentes:

-Wikipedia
- El país. https://elpais.com/cultura/2018/09/20/actualidad/1537463209_079197.html
- Me gusta leer. https://www.megustaleer.com/libros/una-educacion/MES-082635
- Amazon. https://www.amazon.com/-/es/Tara-Westover-ebook/dp/B07F1FKC1J


viernes, 15 de mayo de 2020

Sobre los huesos de los muertos | Olga Nawoja Tokarczuk


¿Qué mundo es este donde la norma consiste en matar y provocar dolor?  

Olga Tokarczuk

Estamos en la mitad de mayo y a punto de empezar la segunda lectura programada para este mes, bajo la viñeta “Premio Nobel de Literatura”.

Tal como nos enteramos en octubre del año pasado, después de los escándalos en la Academia Sueca que llevaron a la suspensión de este premio en el año 2018, en 2019 y no alejado de otro escándalo debido a otros motivos, el premio fue concedido a dos escritores a la vez. 

En las primeras dos semanas del mayo leímos al ganador para el año 2019 y en las próximas vamos a conocer las letras de Olga Tokarczuk quien lo recibió como ganadora para el año 2018.  

Nos toca compartir estas lecturas en tiempos que a la vez nos suponen retos personales y colectivos, ojalá que las mismas resulten un pequeño oasis en medio de las situaciones que a cada uno le toque enfrentar en estos días ya sea en compañía de la pareja, la familia, la familia peluda (gatuna, perruna, etc.), o incluso si toca enfrentarlo en soledad.  

Sin duda tener espacios donde podemos compartir aficiones comunes como lo es la lectura para nosotros, es no solo una gran oportunidad sino también un gran regalo.

Aunque su nombre tal vez no nos resulte conocido para lectores de América Latina, se dice que Olga Tokarczuk en Polonia es un huracán.  Sus libros son best seller y ella es a la vez una intelectual pública y activista de izquierda.

Su carrera literaria supera ya los 25 años y la misma la ha llevado a ser una de las escritoras más influyentes y relevantes en su país natal. 

Es psicóloga de profesión y en se dice que en sus libros se puede encontrar rastros del pensamiento de Carl Jung. Ha publicado 17 títulos, entre novelas, colecciones de cuentos, ensayos y guiones cinematográficos, y es la coorganizadora de un festival literario en Polonia.

Así que sin más, les invito a que nos dejemos guiar por la imaginación narrativa de esta escritora Polaca, que según palabras del secretario de la Academia Sueca, Mats Malm al anunciarla como ganadora del Nobel de Literatura: Posee una pasión enciclopédica, que simboliza el traspaso de las fronteras como forma de vida”.

SINOPSIS

Janina Duszejko es una ingeniera de caminos retirada que enseña inglés en la escuela rural de Kotlina Kłodzka, una región montañosa del suroeste de Polonia. Cuando la rutina del pueblo se ve sacudida por una serie de asesinatos que tienen como víctimas a varios cazadores furtivos, Janina, apasionada de la astrología, defensora a ultranza de los animales y obsesionada por la obra del poeta William Blake, intentará resolver por su cuenta los misteriosos crímenes.

Se considera no sólo una original novela, sino una de las más poderosas de la literactura europea actual.

En ella cuestiona a la vez la falta de respeto a la naturaleza como el radicalismo ambientalista, retratando a la vez la sociedad local de una forma –según sus lectores- soberbia.

Dicho esto, nos invito a adentrarnos en esta lectura que promete ponernos en modo “novela policiaca” con un original subtexto ecologista que podría resultar incluso novedoso.

BIOGRAFÍA

Olga Tokarczuk
 Sulechów, Polonia, 29 de enero de 1962

Es una ensayista, novelista y poeta polaca, galardonada con el Premio Nobel de Literatura 2018.

Tokarczuk pasó buena parte de su infancia y adolescencia en la pequeña localidad rural de Kietrz, en la frontera con la entonces Checoslovaquia. Estudió psicología en la Universidad de Varsovia. 

Durante sus estudios y, después de graduarse, trabajó en diversas clínicas de salud mental. Se ganó la vida como psicóloga hasta que sus obras ganaron la suficiente popularidad para dedicarse a la literatura, actividad que compatibiliza con los talleres de escritura que imparte en la Universidad Jangielloniana de Cracovia.

Sus primeros relatos, con el seudónimo de Natasza Borodin, se publicaron a finales de los setenta. Debutó como novelista en 1993. Entre sus obras publicadas en español , Sobre los huesos de los muertos , descrita como una combinación de temática policiaca y metafísica. La célebre directora polaca Agnieszka Holland la llevó al cine con el título de Spoor (El rastro) ). A finales de 2019, se editará su gran éxito internacional, Los Errantes , ganadora del prestigioso Premio Man Booker, y considerada su obra maestra.

En los últimos años ha destacado por su activismo medioambiental, lo que le ha llevado a enfrentarse públicamente con la ultraderecha de su país. Su obra ha sido traducida a más de treinta idiomas.

FICHA DEL LIBRO


Publicación original: 25 de noviembre de 2009
Págs: 318
Géneros: Misterio, Policial

Nº de páginas: 240
Editorial: SIRUELA
Idioma: CASTELLANO
ISBN: 9788416638802
Año de edición: 2016
Plaza de edición: ESPAÑA
Traductor: Abel Murcia






DISTRIBUCIÓN DE LECTURAS




FUENTES



viernes, 1 de mayo de 2020

El poeta | Peter Handke

Buscando un poco mas sobre Peter Handke, encontré que es un poeta muy revelador, con tonos de luz y oscuridad, me pareció un extraordinario poema para compartirlo.








Una pluma aparece en la pantalla y empieza a escribir en alemán, mientras la voz en off narra lo escrito. La película es El cielo sobre Berlín (Der Himmel über Berlin), del director alemán Wim Wenders. El poema pertenece al también guionista de la película Peter Handke. Toda la película es un poema, y la pregunta que plantea sobre la niñez, trasciende y es el hilo conductor. Cuando el niño era niño, tiraba una vara como lanza contra un árbol y esta aún sigue ahí, vibrando.


**************************

Peter Handke – Cuando el niño era niño (español)


Cuando el niño era niño,
andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente,
y este charco el mar.

Cuando el niño era niño,
no sabía que era niño,
para él todo estaba animado,
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño,
no tenía opinión sobre nada,
no tenía ningún hábito,
frecuentemente se sentaba en cuclillas,
y echaba a correr de pronto,
tenía un remolino en el pelo
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño
era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué yo soy yo y no soy tú?
¿Por qué estoy aquí y por qué no allá?
¿Cuándo empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Acaso la vida bajo el sol es tan solo un sueño?

Lo que veo oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo frente al mundo?
¿Existe de verdad el mal
y gente que en verdad es mala?
¿Cómo es posible que yo, el que yo soy,
no fuera antes de existir;
y que un día yo, el que yo soy,
ya no seré más éste que soy?

Cuando el niño era niño,
no podía tragar las espinacas, las judías,
el arroz con leche y la coliflor.
Ahora lo come todo y no por obligación.

Cuando el niño era niño,
despertó una vez en una cama extraña,
y ahora lo hace una y otra vez.
Muchas personas le parecían bellas,
y ahora, con suerte, solo en ocasiones.

Imaginaba claramente un paraíso
y ahora apenas puede intuirlo.
Nada podía pensar de la nada,
y ahora se estremece ante a ella.

Cuando el niño era niño,
jugaba abstraído,
y ahora se concentra en cosas como antes
sólo cuando esas cosas son su trabajo.

Cuando el niño era niño,
como alimento le bastaba una manzana y pan
y hoy sigue siendo así.

Cuando el niño era niño,
las moras le caían en la mano como sólo caen las moras
y aún sigue siendo así.
Las nueces frescas le eran ásperas en la lengua
y aún sigue siendo así.

En cada montaña ansiaba
la montaña más alta
y en cada ciudad ansiaba
una ciudad aún mayor
y aún sigue siendo así.

En la copa de un árbol cortaba las cerezas emocionado
como aún lo sigue estando,
Era tímido ante los extraños
y aún lo sigue siendo.
Esperaba la primera nieve
y aún la sigue esperando.

Cuando el niño era niño,
tiraba una vara como lanza contra un árbol,
y ésta aún sigue ahí, vibrando.

Peter Handke – Cuando el niño era niño (De la película: El cielo sobre Berlín).

El miedo del portero al penalty, Peter Handke

Llegamos al mes de mayo en tiempos de cuarentena y seguimos motivados por los libros que nos acompañan como brisa en el desierto. Este libro realmente no lo gané yo, sino que lo ganamos todos; así que muy felizmente me ofrecí para moderarlo, ya que me llamó mucho la atención y previamente me lo había recomendado una persona que admiro mucho por su buen gusto literario. 

EL AUTOR 
Peter Handke, austriaco-alemán de 76 años, fue galardonado con el premio Nobel 2019. Handke es uno de los escritores actuales más importantes, polémicos y populares en lengua alemana. Sus obras suelen gravitar en torno a las dificultades en la comunicación humana, la soledad o sus consecuencias, con un estilo original que no renuncia nunca al compromiso con la literatura. 

La novela que lo catapultó a la fama en 1970, El miedo del portero al penalty, tiene como protagonista a Bloch, antiguo portero de fútbol con una percepción errática y fragmentaria, alimentada por su aislamiento y la hostilidad de un mundo que no comprende. 

"El miedo del portero ante el penalty", o "El miedo del portero al penalty" según su traducción original, se publicó en 1970 y fue traducida al español en 1990. Es un relato relativamente breve, y el que convirtió a Handke en autor popular. Puede ser entendida como relato policíaco, pero es sobre todo una narración acerca de la soledad. El lector no comprende a Bloch ni este se comprende a sí mismo -tampoco lo intenta- pero es objeto de una sucesión externa de hechos. Otras interpretaciones hablan de una analogía con la sociedad alemana de la posguerra de la II Guerra Mundial. La novela fue llevada al cine por el afamado Wim Wenders, amigo del autor y con guión del propio Handke. 

Peter Handke es autor teatral, novelista, poeta y ensayista, también es guionista y director de cine. Su compromiso político le llevó a denunciar el retorno de la extrema derecha a Centroeuropa -abandonó Austria durante la presidencia de Kurt Waldheim- por aspectos de la guerra yugoslava. 

FICHA DEL LIBRO

VIÑETA:
Mayo | Premio Nobel
TÍTULO:
El miedo del portero al penalty
AUTOR:
Peter Handke
NACIONALIDAD:
Austriaco-alemán
AÑO: 1970
EXTENSIÓN: 158 Páginas
EDITORIAL:
Alianza Editorial
IDIOMA ORIGINAL:
Alemán
ISBN: 9788420676418




DIVISIÓN DE LAS LECTURAS










¡Feliz Lectura!


domingo, 5 de abril de 2020

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?


¿Qué es lo que nos hace humanos?, ¿cuáles son los rasgos distintivos de nuestra especie por los que nos consideramos superiores a las demás?, ¿cuál es el sentido de la vida, si acaso lo tiene? La humanidad se ha planteado esas mismas preguntas desde el principio de los tiempos y ha buscado las respuestas en la religión, la filosofía y la ciencia. Más recientemente, una nueva interrogante se suma a las anteriores y cobra fuerza en nuestra consciencia: ¿Llegará algún día a ser indivisible lo que distingue a un ser humano de otras criaturas creadas por el hombre mismo?

De un modo u otro, estos cuestionamientos son abordados en el libro de 1968 que leímos en nuestro club el mes recién pasado: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick. La historia transcurre en un futuro distópico ubicado en un tiempo que para nosotros ya es pasado, en 1992. Los hombres han desarrollado toda clase de avances tecnológicos pero estos no se traducen en vidas significantes ni felices. La humanidad ha sobrevivido a la guerra atómica y se las arregla en un mundo contaminado por la radioactividad y cubierto por una densa polución que impide ver las estrellas. Los pudientes se han ido a colonizar otros planetas y los que se han quedado en la Tierra son víctimas del deterioro en su salud a causa de la contaminación. Pero hay un azote aun mayor que se evidencia en varios de los personajes y qué, relacionado o no con las secuelas de la radiación, también pone de manifiesto los resultados de esta nueva sociedad fría y distante: sufrimiento emocional, soledad, carencias afectivas, trastornos psicológicos, ánimos depresivos, banalidad y despropósito. Con ese marco de fondo se desarrolla una historia en la que convergen seres humanos “normales”, cabezas huecas o especiales (como se llama a los marginados por sus limitaciones intelectuales o distorsiones físicas), y androides rebeldes con una inteligencia superior a la de la gente promedio y un diseño tan avanzado que resulta muy difícil notar que no son humanos. 

Si aún no has leído el libro puede que no quieras seguir leyendo lo que viene.


El hilo conductor de la narración sigue las peripecias de un cazarrecompensas muy particular, Rick Deckard, un efectivo cazador de androides con la suficiente perspicacia y métodos como para distinguirlos y exterminarlos. Los conflictos internos de Rick van quedando a la vista a medida que se nos expone su relación con su esposa depresiva, sus interacciones con el interesante y variado grupo de androides que debe cazar, su obsesión por adquirir un animal real (cosa que se complica por la gran cantidad de especies extintas y por los altos costos de conseguir un ejemplar de cualquiera de las que aún hay disponibles en el Catálogo Sidney), y finalmente por su postura con respecto al mercerismo, una forma de culto en el que sus creyentes buscan “fusionarse” con Mercer, una suerte de Cristo-Sísifo que debe subir una y otra vez de manera interminable por una empinada colina, soportando en ese afán los insultos y ataques de “los enemigos” y permitiendo a sus seguidores vivir su experiencia e intercambiar sus estados de ánimo, toda vez que se conecten a un curioso aparato de realidad virtual llamado caja empática.


Dada la recurrencia del tema, se pudiera concluir que todo este asunto de conseguir un animal real o de suplirlo con un animal eléctrico (uno que igual demande cuido y mantenimiento), pretende demostrar lo vacía que puede ser nuestra existencia si no tenemos alguien a quien cuidar y atender, algo que nos haga sentir útiles y necesarios. Quizá el mercerismo y su conexión empática con los demás también busque establecer el significado que se desprende de compartir con otros, de tratar de entenderlos y de sentirse entendido y comprendido por ellos. Es aquí donde el personaje de un especial, John Isidore, se vuelve protagónico debido a sus nobles conclusiones sobre la felicidad asociada al sentimiento de utilidad hacia los demás, o como lo dice el autor, “la fuerte fragancia de la felicidad aún emanaba de él la sensación de ser, por primera vez en su torpe vida, útil. Para J. R. Isidore, la vida había experimentado una notable mejoría.” Hay un momento clave en el que Isidore desenchufa un televisor, desmonta la antena, percibe el silencio y experimenta una revelación: ninguna criatura tiene verdadero sentido ni propósito una vez desconectada de la fuente. “Tienes que frecuentar la compañía de otras personas, pensó, para tener una vida.”


Una reflexión que a mi parecer se puede desprender de este libro con toda validez, es que la relación del ser humano con sus creaciones será determinada por el hecho de si se cree o no en un Dios hacedor del hombre. Es más o menos lo mismo que decir que la relación con nuestros padres define y condiciona la relación con nuestros hijos. Al margen de si nos vemos a nosotros mismos como tan solo un eslabón más en la cadena evolutiva o como criaturas hechas a imagen y semejanza de un ser superior, se hace evidente que nuestra especie tiene un temor latente de ser superada por otra más apta, acaso por una paradójica rebelión de nuestras propias creaciones.

Lo irónico es que el hombre participa activamente en la construcción de ese destino, trabajando afanosamente en la creación de inteligencia artificial y en la replicación de características humanas en su obra. Si su resultado no es perfecto es porque el hombre mismo tampoco lo es. Pero eso no significa que alguna de sus creaciones no llegue a ser capaz de engañarnos y eventualmente suplantarnos. Y si una criatura tiene consciencia de sí misma, se ve al espejo y reconoce su “yo”, busca penosamente sobrevivir a toda costa y alguna vez, antes de extinguirse, se detiene a cuestionar el sentido y propósito de su existencia, ¿no sería todo eso parte de la absurda esencia de los seres humanos?


¿Tienen sueños los androides?, ¿tienen aspiraciones? ¿Están dotados de la capa onírica de la consciencia donde se relativiza lo real y lo fantástico, lo lógico y lo absurdo? O dicho metafóricamente, ¿hay algo que les quite el sueño y les haga recurrir al conteo de ovejas eléctricas? Philip K. Dick juega constantemente con la difusa línea que separa lo natural de lo artificial, a tal grado que nos hace dudar y preguntarnos sobre cierta dosis de humanidad en algunos androides, o sobre la frialdad  y el accionar mecánico de algunos humanos que se asemejan a máquinas. Entre los personajes de la historia se trasluce una marcada obsesión por fingir y convencer a otros de que las mascotas eléctricas son reales, y tampoco están exentos de equivocarse y confundir un gato real con un artefacto eléctrico. Incluso los estados anímicos pueden ser inducidos y modificados por el climatizador de ánimo Penfield, un aparato tan genial como aterrador que permite suprimir las emociones negativas y dolorosas que en realidad sentimos, reemplazándolas por otras mejores de tipo artificial. ¿Es una bendición o una tragedia que podamos recurrir a un ensimismamiento maquinal para satisfacer nuestras carencias afectivas, que la amputación se resuelva con la prótesis y que la felicidad se reduzca a la magia artificiosa resultante de presionar un botón? En contraposición, el mercerismo busca el crecimiento espiritual a través de la experimentación del dolor y el sufrimiento de Mercer y de todos los que se conecten a la caja empática, de compartir el estado de ánimo de uno y recibir el de los demás. He ahí la diferencia fundamental entre la máquina Penfield y la caja empática: la disyuntiva de elegir entre falsa felicidad propia y auténtico dolor ajeno.


El mercerismo como una representación de los credos y movimientos religiosos, es también un asidero que alivia y consuela a una sociedad necesitada de una conexión cuando no espiritual al menos emocional, para hacer más llevadera una existencia insípida, solitaria y hueca. No importa si su dechado resulta ser un fraude, si se trata apenas de un placebo. “Mercer no es un fraude a menos que la realidad también lo sea”, dice un Deckard transformado hacia el final de la historia. Su vivencia de la experiencia merceriana ocurre durante un viaje que el cazarrecompensas hace casi sin pensarlo, como impelido por un motivo desconocido y arrastrado por una fuerza que no controla. Sale de su vehículo en un lugar inhóspito y comienza a ascender por una colina. “Azuzado por una espuela invisible a la que no puede llevar la contraria emprende el ascenso. Es como rodar hacia arriba, pensó, como las piedras. Hago lo mismo que las piedras, sin voluntad, sin que tenga ningún sentido.” El nuevo Rick Deckard, más filosófico y espiritual, llega a creer que se ha fusionado conscientemente (sin una caja empática) y de manera permanente con Mercer. Se siente Mercer. Y ese es el culmen de la empatía: sentirse como el otro, vivir lo que él, comprenderlo a plenitud. Si esto es real o no, si es una dramática experiencia de conversión milagrosa o apenas el producto de su mente fatigada y deteriorada por la polución radiactiva, es algo que dejo al gusto y criterio del lector.


El libro me resultó fascinante y me parece que los temas son abordados de modo muy inteligente, profundo y acucioso. Hay frases que son auténticos disparos a la sesera, verdaderas joyas que me hicieron sonreír y asentir con admiración hacia el autor.

Somos máquinas, estampadas como tapones de botella. Es una ilusión ésta de que existo realmente, personalmente. Soy sólo un modelo de serie.

Silencio. Saltaba de la carpintería y de las paredes; caía con fuerza sobre él con su poder terrible, inmenso, como si fuera generado por un gigantesco molino; se alzaba del suelo y recorría la ajada moqueta gris que cubría las paredes; se desataba desde los electrodomésticos estropeados y medio estropeados de la cocina, máquinas muertas que no funcionaban desde que Isidore vivía allí; supuraba por la inútil lámpara de pie que había en el salón, mezclándose con la vacua y muda réplica de sí mismo que descendía desde el techo salpicado de excrementos de mosca. De hecho lograba emerger de todos los objetos que alcanzaba a ver a su alrededor, como si aquel silencio desempeñase la función de suplantar a todas las cosas tangibles. Por tanto no solo le agredía los oídos, sino también los ojos; allí de pie junto al inerte televisor, experimentó el silencio como un ente visible y, a su modo, vivo. ¡Vivo! Había sentido a menudo su austera presencia. Anunciaba su llegada sin la menor sutileza, incapaz de esperar. El silencio del mundo era incapaz de refrenar su propia codicia. Ya no. No teniendo prácticamente ganada la partida.

Los chismes le desagradaban porque siempre eran más precisos que la verdad.

La desesperación por la realidad total puede perpetuarse a sí misma...

Aunque percibí intelectualmente la soledad, no la sentí. La primera reacción fue de gratitud por poder disponer de un órgano de ánimos Penfield; Pero luego comprendí qué poco sano era sentir la ausencia de vida, no sólo en esta casa sino en todas partes, y no reaccionar...

La fuerte fragancia de la felicidad aún emanaba de él la sensación de ser, por primera vez en su torpe vida, útil.

Tienes que frecuentar la compañía de otras personas, pensó, para tener una vida.

Al recordarlo, se preguntó si Mozart habría tenido la intuición de que el futuro no existía, de que ya había utilizado todo su breve tiempo. Quizá también yo lo haya hecho, pensó Rick mientras contemplaba el ensayo. Este ensayo terminará, la representación también, los cantantes morirán y finalmente la última partitura de la música será destruida de un modo u otro, el nombre de Mozart se desvanecerá y el polvo habrá vencido, si no en este planeta en otro cualquiera. Sólo podemos escapar por un rato. Y los andys pueden escapar de mí, y sobrevivir un rato más. Pero los alcanzaré, o lo hará algún otro cazador de bonificaciones. En cierto modo, observó, yo soy una parte del proceso de destrucción entrópica de las formas. La Rosen Association crea y yo destruyo. O al menos, eso debe parecerle a los androides.

Te verás forzado a hacer el mal allá donde vayas —dijo el anciano—. Es la condición esencial de la vida verse requerido a traicionar la propia identidad. Siempre llega el momento en que todo ser vivo debe hacerlo. Es la sombra última, la derrota de la creación: es la maldición de la obra, la maldición que se alimenta de toda vida. Hasta en el último rincón del universo.

Mercer no es un fraude, a menos que la realidad también lo sea.

Azuzado por una espuela invisible a la que no puede llevar la contraria emprende el ascenso. Es como rodar hacia arriba, pensó, como las piedras. Hago lo mismo que las piedras, sin voluntad, sin que tenga ningún sentido.

La araña que Mercer le dio a Isidore, el cabeza hueca, también debía ser artificial. Pero no importa. Las cosas eléctricas también tienen su vida, por pequeña que ella sea.


¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? ha sido una lectura rica y agradable que he disfrutado mucho y que me ha dejado abundantes reflexiones. Bien por la literatura de ciencia ficción, un gusto que he empezado a adquirir de forma tardía.

Ilustraciones de Tony Parker, Novela Gráfica basada en el libro Do Androids Dream of Electric Sheep? de Philip K. Dick.

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