lunes, 7 de octubre de 2019

Otra vuelta de tuerca, Henry James

«La historia está escrita. Está encerrada con llave en un cajón, de donde no ha salido hace años.» 

Con la llegada de octubre, los estrenos de los nuevos thrillers en el cine, el resurgimiento de las viejas películas de horror en las plataformas de streaming, y las fiestas de disfraces que todavía prosperan entre quienes se resisten a permitir que las ofertas de navidad se anticipen incluso al día de brujas; en el Club de la Buena Estrella también nos ponemos alusivos y nos preparamos para un nuevo reto literario: nuestra viñeta de Terror / Suspenso. 

Otra vuelta de tuerca de Henry James, el libro en cuya lectura nos ocuparemos a lo largo del mes, resultó elegido en las votaciones del pasado noviembre con un total de 61 estrellas, imponiéndose con ello en medio de un interesante abanico de propuestas entre las que se encontraba El exorcista de William Peter Blatty, Devoradores de cadáveres de Michael Crichton, Pasiones Griegas de Roberto Ampuero Espinoza, Cuentos Reunidos de Amparo Dávila, La Feria de las Tinieblas de Ray Bradbury, El gran dios Pan de Arthur Machen y Rey de Picas de Joyce Carol Oates.

Al dar un vistazo a esas propuestas y a la obra ganadora, llama la atención el comportamiento de la viñeta, ya que en años anteriores ha sido más habitual que como grupo nos decantemos por la lectura de historias de suspenso del tipo de Diez negritos de Agatha Christie, La ventana indiscreta y otros relatos de Cornell Woolrich, El espía que surgió del frío de John Le Carré, Seven de Anthony Bruno o En las montañas de la locura de H.P. Lovecraft. El caso es que muy pocas veces en los registros del club hemos tenido ocasión de leer terror puro y duro.

¿Por qué se leen las historias de terror? Quizá la manera más llana de verlo es a causa de la curiosidad que inspira lo desconocido y lo sobrenatural, aunada a la emoción primitiva que provoca la tensión y los sobresaltos del proceso.  No faltará quién lo interprete como una forma de asidero existencial, poniendo la ficción al servicio de las teorías que proponen que hay vida después de la muerte o que hay seres ajenos a este plano de existencia de todos conocido. Finalmente, habrá otros que probablemente lo asuman como una forma de rebeldía en contraposición a nuevas formas de juicios de Salem, siendo que corren tiempos en los que proliferan y se radicalizan posturas conservadoras poco tolerantes.

SINOPSIS

Otra vuelta de tuerca es un hito insoslayable en la historia de la literatura universal. Henry James consigue trazar una imponente novela de suspense en la que lo natural y lo fantasmagórico se confunden en el misterio. Protagonizada por una joven institutriz al cuidado de dos niños en una mansión victoriana, a lo largo de la narración intervienen presencias y personajes tal vez sobrenaturales. La anterior institutriz y el sirviente murieron en extrañas circunstancias. 

¿Cuál es el secreto que se oculta entre los muros de la mansión? Este crescendo de intriga, sostenido y desasosegante, se abre con el prefacio que el propio Henry James le dedicó en la edición estadounidense de sus obras, publicadas en veinticuatro volúmenes entre 1907 y 1909. Cierran la novela un epílogo a cargo de David Bromwich, que proporciona nuevas claves de lectura, y una cronología jamesiana. 

Perfecta en su sencillez, “Otra vuelta de tuerca” no es solo es una de las historias de fantasmas más célebres y leídas desde que se publicara en 1898, sino uno de los mejores relatos de la historia de la literatura. Sin embargo, el motivo de este favor unánime y continuado reside no tanto en la anécdota que le sirve de base, sino en la suprema habilidad con que Henry James (1843-1916), sirviéndose de un equilibrio perfecto entre lo que se dice, lo que no se dice y lo que se sugiere, levanta de la nada una historia que va dejando al lector sin asideros y creando en él el horror más inquietante: aquel que va dentro del ser humano y lo acompaña desde el origen de los tiempos.

«La historia está escrita. Está encerrada con llave en un cajón, de donde no ha salido hace años.»

Quedan cordialmente invitados a leer con nosotros Otra vuelta de tuerca de Henry James, ¡feliz lectura!

FICHA DEL LIBRO


METAS DE LECTURA


EL AUTOR

Henry James por John Singer Sargent.

Escritor estadounidense. Nació el 15 de abril de 1843 en el seno de una acomodada familia de origen irlandés en la ciudad de Nueva York (Estados Unidos). Hermano menor del filósofo William James.

Cursó estudios en Nueva York, Londres, París y Ginebra. Conoció a autores como Zola, Maupassant o Iván Turguenev. Inició la carrera de derecho en la Universidad de Harvard, al tiempo que empezaba a publicar relatos en distintas revistas estadounidenses.

En 1875 se radica en Inglaterra. Cuando cumplió veinte años comenzó a publicar cuentos y artículos en revistas de Estados Unidos. Su trabajo se caracteriza por su ritmo lento y la descripción sutil de los personajes. En sus primeras obras manifiesta el impacto que la cultura europea causó en los americanos que viajaban o vivían en el viejo continente. Entre sus escritos destacan: Roderick Hudson (1876), El americano (1877), Daisy Miller (1879) y Retrato de una dama (1881). Después exploró los tipos y costumbres del carácter inglés, como en La musa trágica (1890), Los despojos de Poynton (1897) y La edad ingrata (1899). En sus últimas tres grandes novelas, Las alas de la paloma (1902), Los embajadores (1903) y La copa dorada (1904), vuelve al esquema del contraste entre las sociedades europea y americana.

Alguna de sus obras se han adaptado al cine, William Wyler  realizó La heredera, adaptación de la novela Washington Square, Jack Clayton dirigió Suspense, y James Ivory Las bostonianas y La copa dorada.

Adquirió la nacionalidad británica un año antes de su muerte. Henry James falleció el 28 de febrero de 1916, en su casa de campo de Rye, Sussex.

REFERENCIAS

https://www.buscabiografias.com


1 comentario :

  1. ¡Me EN CAN TA esta entrada con las infografías! no cabe duda que nos superamos siempre!! por cierto, he leído hasta el capítulo 6 y debo admitir que ya todo me da algo de miedo... desde los niños hasta las dos señoras de la casa. Curiosamente el tipo que merodea la propiedad no me da miedo. Quizás sea porque hasta el momento lo siento totalmente impersonal, mientras que a los otros los siento "cerquita" jajajaja

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