viernes, 5 de marzo de 2021

Series CBE: La Montaña Donde Ascienden Las Luces (XI)






Ambivalencia ante la pérdida de Tristán Medina-Sidonia. Transcripción del discurso de Guijarro por Maximiliano Ravidabia, y persiste la búsqueda de la Montaña donde ascienden las luces.


Dejamos el pueblo con el lucero mayor en la cumbre del firmamento. Reinaba sobre nuestros hombros la tristeza. Sin precisiones expliqué al resto del grupo que aquella casa era igual que una de las entradas que vislumbró el hermano Alighieri en su comedia.

Dios otorgó buena voluntad a través de Guijarro que nos cedió bestias para montar. Habiendo encontrado en el pueblo mediana resolución a lo figurado desde un inicio para la cruzada, dispuse permanecer en el viaje hasta alcanzar el lugar donde se elevan las luces. Esta persistencia es efecto de mis ligeras conversaciones con Guijarro de camino a la casa del demonio, a la que deseo mantenerme fiel y dejar aquí su transcripción. No se debe olvidar que hice promesa a nuestro anfitrión de no revelar información sobre nuestro paradero. 

Guijarro me dijo estas cosas,

Ahora que vos me has jurado preservar el secreto y que solo harás uso de la información que procura la salida de vuestra nave, encuentro oportuno dejar al descubierto la razón de cosas que ya has visto desde tu llegada, y de cosas que podrás ver hasta el fin del camino. Sabed que esta tierra es extraña, pues aún para nosotros hay cosas sobre las que la sabiduría, ciencia y filosofía no ha podido dictaminar origen o explicación. Aquí en nuestra tierra compartimos la vivienda con criaturas que sus rasgos y obras nos recuerdan a nosotros mismos. Esta es tierra ha sido cristianizada, pero has notado que la buena nueva ha venido, o se ha hecho aquí, de forma extraña, pero no contraria al espíritu de lo que vos ya me has compartido. Sobreviene, con el mensaje de salvación, otras cosas que no sabemos si son de origen divino o de origen diabólico, pero bien sabemos que los demonios conocen la semblanza de divinidad; porque una serpiente puede andar en cuatro patas, luego andar con dos para andar como el más alto de los hombres; y el cielo, cuando ve conveniente, asume su inverso. Pero estas cosas a las que me refiero que no conocemos no son de hombres, pero su existencia o movimiento atañen por completo a los hombres. Habéis sido testigo de estos seres, y estos han sido gentiles con vos y con los tuyos, pero no todos son prestos a la bondad o al desinterés. De avanzar en estas tierras encontrareis más pueblos como el nuestro, donde habrá hospitalidad o repudió, y en todos estos lugares siempre negaran su nombre, así como el mío. Sin importar las vicisitudes habrá al menos uno, que siempre preste ayuda como hoy yo no dude en otorgar. En el camino serán testigos de seres que deben de tratar con precaución, respeto y distancia. A pesar de que posees el don del saber y la fuerza para ejercer sobre estas cosas tu voluntad, debes de preservar este dictamen: el poder no es condición de actuar, ya que debe prevalecer el temor de que todo lo extraño es remanente de los días primeros, días de los que aún sobreviene la sorpresa y el gozo original. En esta tierra hay recuerdo de lo que alguna vez fue. En lo que respecta a la montaña y las luces, sabed que ahí es el punto más alto de nuestra tierra, y debes entender la altura no como tema del terreno sino también como materia del espíritu. De los nuestros nadie la ha visitado, pero nos han venido historias de vecinos y forasteros, de que en esa montaña es posible ver el fin del mundo. Se dice que en esta montaña hay un guardián, pero nadie logra precisar su naturaleza o su imagen; sólo se conoce que demanda ofrenda para el ingreso a la montaña. También se dice que en la parte superior de la montaña se escuchan susurros que viajan en el viento, y que estos flotan, así como cuando están dispuestos a la caza las águilas y los halcones. Todas las noches suben a los cielos las luces, que se creen son un dios menor, otros aseguran que las luces son espíritus malignos y otros que son ilusión de la altura, del frío o de la locura. Habré escuchado cuantiosas explicaciones sobre la naturaleza de la luz. Han hablado de dones, han hablado de la voz de Dios o que es Dios mismo el que desciende a la tierra en forma de árbol; pero los más radicales juran que las luces son parte de un espacio inacabado de la creación. Días antes de que ustedes llegaran, escuché de miembros de nuestro pueblo que vieron pasar a más de una decena de extranjeros que no pidieron ni comida, cobija o dirección. Uno de ellos fue cuestionado y este respondió que iban a la montaña por la que tú te interesas. Es seguro que hay algo ahí para quien busca, y puedo brindarte trayectoria, pero la búsqueda en esta montaña no se premia con alegrías, pues puede el recorrido ser infructífero y mortal. He llegado a pensar que el viaje se ha de hacer con el sentimiento a muerte.



Próximo Capítulo 

Juicio a favor del viaje a la Montaña donde ascienden las luces y un augurio a Guijarro. La lealtad del resto de la compañía es probada.

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miércoles, 3 de marzo de 2021

Los trabajadores del mar | Victor Hugo




Queridos amigos lectores,

Llegamos con mucho entusiasmo a la lectura número 187 de este Club. Es tiempo de ponerse en modo "Clásico", por lo que les pido que presionen ese botón.

Y no es cualquier clásico, no, es nada más y nada menos que nuevamente el tan aclamado Victor Hugo, que esta vez nos va a sumergir en un libro escrito ya en su madurez como escritor. Se trata de Los trabajadores del mar. En tal sentido, le encontraremos un salto a la calidad y a la profundidad que observamos en Han de Islandia ¿se imaginan eso?

ARGUMENTO DE PROPUESTA

Cuando tuve la oportunidad de proponerlo, puse el siguiente argumento en mi propuesta:

"De la mayoría de ustedes es conocida la profunda admiración y respeto que tiene mi padre hacia la literatura clásica, en particular hacia la literatura francesa del siglo XIX.

Por eso, cuando le comenté que ya estamos en el proceso de propuestas de libros para el año 2021 me preguntó si podría sugerir algún libro y yo le dije que lo haría por él. Así que sin dudarlo me dijo "Los trabajadores del mar" de Víctor Hugo, luego de reconvenirme claro, por el inconveniente de tener un límite de páginas tan pequeño, lo que se traduce en que nos estemos perdiendo verdaderas joyas de la literatura clásica... en fin, prometí proponer por él este libro, y también revisar esa cláusula en nuestro reglamento, por él y por otros comentarios que ya hemos recibido de algunos de ustedes.

Ojalá se animen a votarlo y a leer este librito.

Moderador ya confirmado... ;)"

Así que como lo prometido es deuda, mi padre nos estará acompañando cada jueves de este mes para moderar la lectura.

UN CLÁSICO

Por definición, un clásico literario “es una obra considerada valiosa que perdura a través del tiempo, casi un modelo en su género, es un libro que permanece en el gusto del público durante años”. 

A eso habría que agregar que hay escritores cuya lectura es un placer inconmensurable. Por algo los clásicos son clásicos, porque aunque el tiempo pase, conservan íntegra su capacidad de emocionarnos, interesarnos, pero sobretodo de sorprendernos. Además, ¿por qué no? ¡erizarnos! y es que el arte es una cosa orgánica. ¿Sí o no que algunos de los libros que hemos leído nos han hecho enojar, odiar o incluso llorar?

En Los trabajadores del mar encontramos de nuevo esa prosa soberbia y esa habilidad para ejecutar la trama, propias del gran Victor Hugo. Es una prosa carente de toda ampulosidad cuyo único objetivo es reflejar la realidad con total sencillez. Las descripciones tanto de lo tangible como de lo moral son siempre certeras. Y las imágenes que logra estampárnos en la memoria son siempre sorprendentes.

Así que no es cualquier clásico, es uno de los dioses de la literatura universal ¿están listos para que nos mueva las fibras más profundas?

SINOPSIS

Los trabajadores del mar es una novela de aventuras y de personajes de psicología bien trazada, centrada en la figura de un Gilliatt complejo, misterioso y taciturno, y en un Lethierry heterodoxo, anticlerical, irreverente y revolucionario en quien Hugo proyectó más de un rasgo autobiográfico. Pero, como en el resto de sus novelas, el personaje principal, el más visible, es el narrador omnisciente que se introduce en el relato para enjuiciar a los personajes o comentar los hechos.

La acción, los personajes complejos y admirables, como los protagonistas, o despreciables como Rantaine o Clubin, de la estirpe hipócrita de Yago; las descripciones de paisajes, barcos y naufragios; la lucha contra los elementos (el mar, los vientos, el abismo y las tormentas; la imagen de la bestia monstruosa en forma de pulpo) componen una novela de madurez, narrada con el vigor de la excelente prosa de Hugo y rematada con un final inesperado en el que el destino se impone a la secuencia lógica de las acciones.

FICHA DEL LIBRO





DIVISIÓN DE LECTURAS




SOBRE EL AUTOR




Victor Marie Hugo /viktɔʁ maʁi yɡo/ —inscripción completa en su acta de nacimiento: Victor, Marie Hugo—N 1​ (Besanzón, 26 de febrero de 1802-París, 22 de mayo de 1885) fue un poeta, dramaturgo y novelista romántico francés, considerado como uno de los más importantes en lengua francesa. También fue un político e intelectual comprometido e influyente en la historia de su país y de la literatura del siglo XIX.​ Era hermano de los también escritores Eugène Hugo y Abel Hugo.

Ocupa un puesto notable en la historia de las letras francesas del siglo XIX en una gran variedad de géneros y ámbitos.​ Fue un poeta lírico, con obras como Odas y baladas (1826), Las hojas de otoño (1832) o Las contemplaciones (1856), poeta comprometido contra Napoleón III en Los castigos (1853) y poeta épico en La leyenda de los siglos (1859 y 1877). Fue también un novelista popular y de gran éxito con obras como Nuestra Señora de París (1831) o Los miserables (1862). En teatro expuso su teoría del drama romántico en la introducción de Cromwell (1827),4​ y la ilustra principalmente con Hernani (1830) y Ruy Blas (1838).

Su extensa obra incluye también discursos políticos en la Cámara de los Pares, en la Asamblea Constituyente y la Asamblea Legislativa —especialmente sobre temas como la pena de muerte, la educación, los derechos de las mujeres o Europa—, crónicas de viajes —El Rin (1842) o Cosas vistas, (póstuma 1887 y 1890)—, así como una abundante correspondencia.

Contribuyó de forma notable a la renovación lírica y teatral de la época; fue admirado por sus contemporáneos y aún lo es en la actualidad, aunque ciertos autores modernos le consideren un escritor controvertido.​ Su implicación política, que le supuso una condena al exilio durante los veinte años del Segundo Imperio francés (1852-1870), permitió a posteriores generaciones de escritores una reflexión sobre la implicación y el compromiso de los escritores en la vida política y social.

Sus opiniones, a la vez morales y políticas,​ y su obra excepcional, le convirtieron en un personaje emblemático a quien la Tercera República honró a su muerte con un funeral de Estado, celebrado el 1 de junio de 1885 y al que asistieron más de dos millones de personas, y con la inhumación de sus restos en el Panteón de París.


Fuentes:

www.solodelibros.es
www.wikipedia.com
www.comunidadbaratz.com

martes, 2 de marzo de 2021

Narraciones CBE: Deseo y posibilidad. Una historia de las notas de la Doctora Calvin (cap.2)


Deseo y posibilidad 

Una historia de las notas de la Doctora Calvin 

(cap.2)






A cada lado de la puerta una silla, además, un sofá que se extendía a lo largo de una sola pared, en la esquina un banco, pequeño, cómodo, su color azulado lo hacía parecer el asiento más agradable entre todos, y, al fondo de la habitación, un modelo Caspio se encontraba de cuclillas. 

Si no hubiese sido por el detalle antropomórfico en la cabeza, esos ojos despiertos y fijos en un solo punto, cualquiera pensaría, al ver la máquina en esa posición e inactividad, que el robot se encuentra apagado. 

Caspio notó la armazón de metales y cables que conforman aquello que él debe asociar con la palabra 'cuerpo'. Notó la pigmentación marrón de sus ojos, así como los dos abismos que eran sus pupilas. Se percató de las dimensiones de esa estructura llamada cabeza, y poco se sorprendió por la luz verde que provenía de la sección posterior; el hardware espectral nunca cesaba de trabajar ni porque estuviera de cuclillas. 

El robot no tenía inconvenientes para ver, sentir y percibir la ligera contracción de la goma instalada en la mandíbula; el vidrio que acapara la mayor parte de una de las paredes le permitía observarse por completo. Es muy probable, debido a su propia naturaleza, que mucho antes de captar otros datos referentes a esa torcedura en la zona baja de la cabeza, su cerebro positrónico ya hubiera respondido al estímulo con palabras como: ‘una sonrisa amistosa’, y quien sabe con qué otras palabras más… una sonrisa amistosa, y sabrán que no soy capaz de hacerle daño a una mosca.

- ¿Puede vernos? – dijo una de las dos voces detrás del vidrio. 

- No sea ridículo. Podrán ser complejos, pero tienen sus límites.

- Pero, digo… es la manera en que dirige la mirada hacia acá. Además, explíqueme, ¿qué es eso? ¿Una sonrisa? – la voz se quebraba después de cada palabra.

- Le diré algo capitán. La máquina no puede vernos detrás del cristal, sus ojos no están diseñados para eso. De lo que  puede estar seguro es que la máquina intuye, casi que está convencida, de que aquí, detrás del vidrio, está un policía, está alguien de U.S Robots, y es posible que también sepa que esos personajes esperan a alguien más. 

- ¿Cómo es que lo sabe doctor… a propósito, ¿estamos esperando a alguien más? 

- Lo sabe porque existen quien sabe cuántas referencias, en la historia de estas salas prehistóricas, que le aseguran a su cerebro que si alguien termina en un lugar como este es porque, primero, ha hecho algo reprensible socialmente; segundo, siendo una estación policial es evidente que detrás de cada pared o vidrio siempre encontrará un policía, y regularmente será un policía gordo; y tercero, es imposible que siendo él lo que es, no haya nadie que no esté velando por sus acciones… dijo usted algo de la sonrisa, ¿no es así? Sonríe para que nosotros concluyamos en que no existe motivo para pensar que él es un peligro; él quiere lucir, digamos, amigable… ¿No recuerda los viejos programas de televisión? Es muy probable que su cerebro ha dado con la referencia popular de una vieja película llamada Psicosis, ¿sabe de qué le estoy hablando? – El policía negó con la cabeza. Su tamaño y grosor lo hacían parecer de una generación de la que él no sabía nada – En resumen, capitán, y esperando que pueda usted quedarse en silencio, eso es lo que sucede con la máquina.

- Doctor Allen  – insistió el policía –, le faltó responder a una de mis preguntas.

La puerta de la sección de observación de la Cámara se abrió. El Dr. Allen pertenecía al grupo de académicos, abundantes en la U.S Robots, que coincidían en que la Dra. Susan Calvin era uno de los grandes genios de la corporación. Ellos estaban de acuerdo en que la carrera profesional de ella estaba cargada de coherencia, dotada de una inusual dirección en la búsqueda de trabajar y entender a los robots, cualidades que, en casos como el de Allen, faltaban y que se compensaban con una tendencia al capricho, la improvisación, la ambición y las buenas relaciones. De manera proporcional a esta admiración consensuada, él y el grupo de académicos también coincidían en que Susan Calvin era un enorme grano en el trasero; y solo cuando era posible hablar del tema, sobretodo en reuniones y fiestas a las que la doctora nunca asistía, todos pensaban que solo la fealdad de Calvin podía competir con su inteligencia. 

En el caso de la Dra. Calvin, la organización de la realidad era más simple: estaba ella, los robots y el mundo; y este último, casi siempre, era un fastidio. 

- Allen, Capitán… – Entró la Dra. Calvin extendiendo el brazo y con la mano abierta; quería el informe de la policía. 

El capitán de la comandancia no espero confirmación del Dr. Allen. El fofo policía percibió en el tono de la voz y en la impresión total de los gestos, y sobretodo, en la manera curiosa en que caía un mechón de cabello en la frente de la Dra. Calvin, que él estaba frente a una autoridad; ante la única autoridad capaz de explicar lo que estaba en el archivo que le entregó en el acto y lo que estaba al otro lado del cristal. 

Ni Allen le dirigió la palabra, ni Calvin buscó la manera de recibirla. 

Él no estaba dispuesto a escuchar las predicaciones de ella, pero más aún, no estaba dispuesto a reconocer que él y su proyecto se encontraban en la posibilidad de estar y ser un error. La doctora Calvin, como experta en robopsicología, se opuso desde el principio al proyecto de KPHAXTIO 102. La experiencia nos ha mostrado Allen, que incluso con la limitada capacidad perceptiva de los robots, aún en modelos hartamente arcaicos, la estabilidad de la Ley puede verse modificada por la impredecible interacción que esta alcanza con el violento caudal de normas y casualidades del mundo natural, y ni se diga del nuestro. ¿A qué nos atenemos si hacemos que un robot no solo pueda identificar su alrededor sino que también pueda sentirlo... y no solo sentirlo, sino sentirlo todo, sentirlo con esa intensidad que usted y sus esbirros proponen?, dijo la Dra. Calvin al Dr. Allen dentro de una de las frías salas de la U.S Robot ocho meses atrás.

El archivo policial se encontraba en papel. La comisaría en la que se encontraban, en la lista del progreso, probablemente estaba al final. 

Susan Calvin leyó detenidamente, ni siquiera prestó atención cuando le ofrecieron café y unos bocadillos. Las hojas hablaban de Bárbara Stefano, una chica de 23 años de edad. Estudiante de historia que recientemente se había visto cautivada por los cruces de su carrera y la psicología; una asociación más orientada al paranoidismo que a la ciencia. Trabajaba en una librería en la que tenía un bondadoso descuento cada vez que compraba un libro. Vivía sola y amaba a los animales pequeños, sobretodo esos que suelen soportar el olvido y los descuidos. El único día libre que tenía en la semana lo ocupaba para caminar y evitar pensar o hablar con personas; adecuado descanso para un vida que en ocasiones le resultaba mecanizada. Bárbara Stefano recibió, veinte días atrás, un modelo KPHAXTIO 102. Sus padres, a varios kilómetros de distancia, pensaron que su niña necesitaba algo de compañía. Antes solían decir que no era bueno que un hombre estuviera solo, y por eso la gente se casaba. Recuerdos que ahora parecen cuentos. Lo único que puedo decirte hija, es que la soledad no es buena para nadie, frase recurrente con la que el padre finalizaba la comunicación con su hija a través del implantador de videollamada que ella cargaba en su bolsa.

Bárbara Stefano a penas tenía tiempo para otra cosa que no fuera su rutina; si hubiese sido más abierta con su interior, es decir, si compartiera más de sus pensamientos o emociones, a lo mejor sus padres tendrían claro que su hija ni siquiera tenía tiempo para la soledad. 

    El día que Bárbara decidió romper su rutina y darle espacio a la sensación de soledad, fue por estar aburrida, por estar cansada... fue por un hombre y por un poco de eso que los cuerpos, entremezclado con pocas ideas y muchas emociones, suelen necesitar cada cierto tiempo. 

    Bárbara Stefano quedó embarazada a consecuencia de irrumpir en su programa semanal.

    La Dra. Calvin se detuvo varios minutos observando la colección fotográfica del archivo. El suelo del piso de la chica fue encontrado manchado en rojo. Las fotografías que habían sacado de ella la mostraban en el suelo, tendida como si por fin encontró el perfecto sueño en el cual quedarse y no despertar a su demandante realidad. El color de la superficie era el mismo color de su ropa; y entre más cerca del estómago, más oscura era la coloración. Mientras la doctora Calvin inspeccionaba las fotografías, Bárbara Stefano yacía encamada en el hospital, sin otra preocupación que la de dormir o esperando su momento para despertar. La criatura de su embarazo ya no estaba con ella; ahora era parte de las pequeñas porciones del grueso color rojo en el piso de la habitación.  

- ¿Porqué lo hizo? La primera Ley dice que ‘Un robot no hará daño a un ser humano, ni, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño’. ¿Porqué lo hizo? – El Dr. Allen le hablaba al reflejo de Susan Calvin en el cristal. Ella ni siquiera lo escuchó, siguió leyendo el archivo. 


*** 

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domingo, 28 de febrero de 2021

Narraciones CBE: Deseo y posibilidad. Una historia de las notas de la Doctora Calvin (cap.1)



Deseo y posibilidad 

Una historia de las notas de la Doctora Calvin 

(cap.1)






Hace 28 días los integrantes de los clubes de lectura la Tregua y el club de la Buena Estrella le abrimos la puerta a un invitado muy particular, el gran Isaac Asimov que venía con un compendio de historias bajo del brazo mediante las cuales nos propuso abrir la mente y dejarnos seducir por la propuesta de sus mundos habitado por humanos y robots humanoides hasta que esa coexistencia nos resultase tan natural, como probablemente le resultó él imaginarlo.   

    Robbie, Herbie, Cutie, Stephen Byerley, son algunos de los nombres que nos hicieron emocionarnos junto a Powell, Donovan y la doctora Susan Calvin.  Nuestra imaginación voló y las conversaciones dentro y fuera del club giraron en torno a leyes que atañen a la robótica, el funcionamiento adecuado de los robots para la seguridad mundial, los complejos cerebros positrónicos, los viajes dentro y fuera de la Vía Láctea, hasta de lo que más allá de la ciencia ficción ya es una realidad y lo que podemos esperar que suceda en los años venideros en nuestro mundo. 

    Al terminar de leer el cuento “El conflicto evitable”, seguro muchos de nosotros quedamos con ganas de leer más sobre el tema, de reencontrarnos con algunos de los personaje y ¡cómo no! de seguir explorando el mundo de la ciencia ficción para lo cual muy probablemente vamos a leer otros títulos más adelante.

    Pero hay quienes se atreven a ir más lejos y es el caso de nuestro amigo Alex Escobar quien se voló la barda y escribió la siguiente historia como un homenaje al gran Isaac Asimov, y a mí me concedió el honor de escribir esta introducción para ustedes. He leído “Deseo y posibilidad (I)” con una gran emoción y con ese sentimiento aún en el pecho les invito a que la disfruten.


Ma. Ofelia




a la memoria de Isaac Asimov


Quedé impresionado al encontrar en mi escritorio el sobre de papel. Dentro de la Prensa Interplanetaria solo Isaac y yo éramos los únicos anticuados que trabajan con los materiales de la vieja escuela. Todo era digital… más bien, holográfico. Los mensajes, imágenes, notas, palabras, lo que fuera era enviado lo sería a través del nuevo sistema Fresnel de Holografía. Lograr que la voz, o mejor dicho, lograr que los gritos de los editores se presentarán en nuestros espacios de trabajo con formas tridimensionales, era una excelente manera de preparar la sensibilidad y la paciencia de insufribles periodistas como nosotros. Regularmente solía recibir octaedros y cubos, cosa que se traduce en: soberanos gritos por el hastío que provocaba en algunos de mis superiores cada vez que tenían que corregir mis artículos por mí falta o exceso de ‘estilo’, o el pesado y displicente llamado de atención por no respetar la filosofía de nuestra Prensa. Desde que publiqué El Conflicto Inevitable, solo he recibido uno que otro tetraedro, como quien espera recordarle al chico que no olvide quien es su padre. Isaac había sido enviado hace cuatro meses a una de las colonias de Mercurio a cubrir las crisis de selenio, y la consecuente agitación política que esto provocaba en los sistemas cercanos; el problema había iniciado por la guerra comercial entre Solar Minerals y Nova Minerals. Era imposible que Isaac tuviera algo que ver con el sobre en mi escritorio, además yo no le simpatizaba… así como él a mi. En la galaxia no había nada que nos uniera, excepto nuestra devoción al papel. 

El sobre no tenía ningún distintivo, además lucía impecable. La gente ha comenzado a olvidarlo, pero el papel suele arrugarse con el mínimo toque; ese detalle me hace pensar que el sobre no había sido dejado en mi escritorio, ese sobre apareció… surgió en mi escritorio. 

Con el nulo protagonismo que una pieza de papel puede tener dentro de un ambiente digitalizado y la poca atención que yo recibía por parte de mis compañeros después del favorable recibimiento de mis artículos sobre los hijos de la U.S Robots & Mechanical Men Inc., tomé el sobre con brusquedad, lo estruje entre mis dedos tal y como los buenos niños inspeccionaron los regalos navideños; sin mucho tiempo para pensar, apuesto que con la misma rapidez de cualquier cálculo positrónico de segunda generación, acerté con el contenido del sobre: en su interior estaba un pequeño cuaderno. Noté como los rostros de mis compañeros se arrugaban al escuchar el sonido del papel rasgándose con la lentitud que lo abrí, la sala se convirtió en un estudio tridimensional de facciones al ver, iluminados de diferentes tonos de luz violeta, las diferentes formas del fastidio y del odio de mis compañeros, quienes me buscaban con la mirada para fantasear con mi destrucción. 

El cuaderno no era más grueso que el tipo de libreta que suelo ocupar para mis notas; empastado rojo, demasiado rojo para creer que me estaba topando con algún documento privado o longevo… además, el aroma a nuevo era perceptible. Al abrirlo toda la impresión inicial no fue más que una reacción química, pura debilidad psico-biológica. Mi cuerpo sabe lo mucho que amo al papel. El horror, porque no hay otra palabra para lo que sentí… el horror me llegó cuando me encontré con las letras S.C en la primera página del cuaderno. 

Susan Calvin, la doctora Calvin, me había enviado un cuaderno escrito por ella misma. 

Ella llevaba más de tres meses muerta. Recibí la noticia de su muerte en el preciso momento en que publicamos la etérea historia de Powell y Donovan y la ‘muerte como fenómeno temporal’. En dos ocasiones envié un mensaje simple a la doctora Calvin para conocer su opinión de los artículos… nunca recibí respuesta. 

Ante un cuaderno escrito por ella,  creo que era lógico sentirme poseído por la angustia; pues no sabía que podía esperar de un escrito de la misma doctora Calvin. Algo dentro de mí se resistía a leerlo, temía por lo que pudiera encontrar en las hojas del cuaderno. Ahora que ella estaba muerta, se anudaba en su recuerdo el total poder para echar abajo el mundo que su genio y experiencia me habían construido en el mundillo de la prensa…


La manera más sencilla de dirigirse al robot era por el nombre Caspio. KPHAXTIO 102, a parte de los problemas que conlleva su pronunciación, existe una ley que establece que una vez que los robots ingresan al ambiente humano en el que se desempeñarán, estos pierden esa nomenclatura que los diferencia del resto máquinas. 

Caspio era el resultado de todos los esfuerzos de la U.S Robots para erradicar de su reputación palabras como ‘guerra’ y ‘explotación laboral’. De cierta manera, a pesar de que la gente tras el proyecto creía que era un asunto de eufemismo y publicidad, Caspio era un robot que buscaba que la U.S Robots se volviera más amigable para la opinión pública. Orientados al bienestar doméstico, KPHAXTIO 102 pretendía desligarse de todo interés monopólico y capital muy a pesar de la contradicción que representaba sus altos costos de su producción y demanda. Caspio era un robot diseñado para la comprensión, relación y apoyo del corazón humano; muchos ingenieros detestaron el uso melodramático y gastado del músculo. Los corporativos lo adoraron. 

Con los necesarios ajustes del sistema en los primeros momentos de su activación, Caspio podía desempeñarse como tutor para el estudiante de cualquier nivel, no tendría inconvenientes en acompañar al usuario en charlas sobre las emociones y proyecciones de cara al futuro los viernes por la tarde, también podía dedicarse a la consejería profesional en centros religiosos o de apoyo juvenil. Caspio estaba para ayudar a cualquier usuario adulto o adolescente en la toma de decisiones de vital e inútil importancia; la elección de una carrera, que traje utilizar, la ubicación del mejor bar, la compra de una casa, el mejor lugar para pedir matrimonio, opciones para decir una verdad sin provocar demasiado daño o sugerencias para manejar problemas con los compañeros de trabajo.

Las aportaciones de Caspio para el diario vivir humano se deslizaban entre un conocimiento de la naturaleza objetiva del usuario, el registro de sus preferencias materiales y morales y en el colosal tanque estadístico de conductas humanas al que tenía acceso su cerebro positrónico. Caspio, en palabras de su máximo promotor, el doctor W. Allen, procura interpretar la experiencia particular de la vida humana a través de la abstracta forma de nuestra realidad.

A muchos les parecía que Caspio era todo aquello a lo que un robot mal llamado Robbie alguna vez pretendió alcanzar. 

Exteriormente, Caspio estaba diseñado de tal manera que cualquiera creería que el equipo de trabajo sufría de una bipolaridad. El cuerpo de Caspio poseía un diseño simplista. Inspirados en anticuados modelos de exoesqueletos terapéuticos para uso humano, el cuerpo del robot denotaba fragilidad. Contrario a otros modelos, el cuerpo de Caspio lucía como el robot más deficiente alguna vez creado. Esta falta de fortaleza tenía como principio dejar el espacio suficiente para la amplia estructura de dispositivos para la captación de información sensorial. Este complejo cableado de aparatos recordaba a la forma y funcionamiento de las neuronas, y por ese motivo le llamaban SGS (sistema general sináptico) al núcleo de trabajo de esta estructura sensorial. Cambios en la temperatura del usuario, el ritmo cardíaco, la respiración, presión arterial o sudoración, el SGS era capaz de captar una gran cantidad de fenómenos sensoriales del humano y también del ambiente. Este avance en el proceso de sensación y percepción permitía que el robot brindará respuestas mecánicas, que por su rapidez de emisión, así como por contener elementos particulares del ambiente, solían ser recibidas y entendidas por el humano como respuestas espontáneas y cargadas de mucha empatía con una situación particular; he de ahí que el doctor Allen dijera el día del lanzamiento público, que Caspio es un robot que entiende y comprende al humano. Es un robot que siente los enredos de nuestra vida. 

La cabeza de Caspio poseía una notable desproporción al resto del cuerpo, no solo por ser la parte más acabada en detalles, sino por el enorme tamaño y sobretodo por las aperturas laterales que poseían una doble función: permitían el balance de la temperatura y fabricaban un espacio no-físico, similar a la desfasada tecnológica cloud computing, en el que se condensa y suspende de manera arbitraria la información sensorial proporcionada por el SGS; este hardware fantasma servía para obtener nuevas combinaciones de respuesta por parte del robot. Muchos insistían en comparar a esta facultad cuasi-espiritual de la máquina con las primeras experiencias de proto-conciencia homínidas. 

Fuera de estos elementos de soporte del KPHAXTIO 102, su rostro siempre fue motivo de diversas opiniones. 

Para lograr la aceptación humana, el robot fue dotado de facciones más simpáticas, menos pragmáticas y por ende menos minimalistas como se había hecho tendencia entre los modelos de la U.S Robots. Dos ojos almendrados con similitudes al ojo humano; una pieza metálica superpuesta en la superficie central de la cabeza hacía las veces de una nariz; y una enorme mandíbula hecha de goma con dos grandes aberturas a cada lado permitían que el robot simulará con su boca diferentes estados afectivos así como le permitía hablar con una tremenda facilidad. Esto último, hacía que las interacciones del robot fueran más vívidas. Más humanas. Esperamos que en algún momento la gente olvide que están en la presencia de un robot, fueron las últimas palabras del doctor Allen al cerrar su participación.



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(2) Capítulo siguiente

martes, 23 de febrero de 2021

ROBOTS: EXPECTATIVA / REALIDAD


Hablando de robots durante febrero surgió la idea sobre hacer un post para hablar sobre inteligencia artificial (IA) haciendo un contraste del mundo real con el mundo de los robots de Isaac Asimov en el libro Yo, robot.    


Lo que sigue es el resultado de una conversación entre Marlon Hernández y yo respecto a los alcances de la automatización en nuestra realidad actual, sus avances más significativos y algunas de las maneras en que esta afecta o beneficia nuestra manera de vivir.  Reconocemos que nos ha quedado un poco largo ya que el tema tiene tantas ramas y bifurcaciones que llegado el momento simplemente nos emocionamos.  


Personalmente he disfrutado y aprendido muchísimo escribiendo este artículo a cuatro manos. Agradezco la paciencia y la disposición para cada una de las respuestas. Les sugiero que no se pierdan los enlaces para los distintos subtemas, que abran su mente y que se permitan disfrutar este recorrido por el mundo de la robótica.  


La literatura vs la vida real. 


María Ofelia: Para comenzar, Marlon, como sabemos, los humanos del libro de Asimov viven en una sociedad donde los robots son ya producto de tecnologías muy avanzadas, por tanto, existe una inquietud ante la posibilidad de que un día los robots llegaran a ser tan autónomos e inteligentes que pudieran apoderarse del mundo y esclavizar a la humanidad. Para evitar tal escenario y a la vez intentar disuadir el miedo colectivo hacia los robots, se crearon las 3 leyes de la robótica con las cuales se garantiza de alguna manera que los robots, por más avanzados que sean, no representen un peligro para la humanidad, aunque al leer los distintos cuentos podemos ver aún dentro de ellas existen vacíos.  


En vista de ello me surgen algunas dudas: ¿en la actualidad siguen teniendo peso esas leyes en cuanto a la programación de los robots que se van desarrollando o ya hay leyes o enunciados que las hayan superado o que garanticen de una mejor manera la seguridad tanto de los seres humanos como de los robots? 


Marlon H: Las tres leyes de la robótica son uno de los textos más conocidos de la ciencia ficción y han tenido una gran influencia sobre las mentes de las personas que actualmente trabajan en el campo real de la robótica, sin embargo, es necesario decir que las leyes no tienen (y quizá no lleguen nunca a tener) una aplicación directa en la vida real). 


Antes que nada, los robots están muy distantes a tener las capacidades de discernimiento propio que tienen las máquinas de Asimov y, aún sin eso, es muy difícil traducir a código un dilema moral como el que en su fondo plantean las tres leyes de la robótica.  


Los robots de la vida real, como toda máquina, cuentan con ciertos lineamientos que buscan, hasta donde es posible, garantizar que su funcionamiento es seguro para los humanos que interactúan con ellos.  A final de cuenta las máquinas no son ni buenas ni malas, buenos o malos son los usos que nosotros le damos.  


MO: Esa última parte que has dicho es la frase que los seres humanos que estamos viviendo toda esta revolución tecnológica y que presenciamos como los robots salen de las pantallas y los libros para convertirse en seres reales que nos ayudan en distintas áreas de la vida, no deberíamos olvidar nunca: “las máquinas no son ni buenas ni malas, buenos o malos son los usos que nosotros les damos”.   


Robots en las fuerzas armadas. 


MO: Al leer esa frase recordé una noticia que leí en estos días sobre usos de la en armamento militar. Era sobre un proyecto llamado ATLAS -Advanced Targeting and Lethality Automated System (Sistema Automático Avanzado de Objetivo y Letalidad)-.   


La idea del proyecto es dotar a tanques de IA que les permita identificar y atacar objetivos mucho más rápido que el actual proceso manual. El Departamento de Defensa de EEUU justifica esto diciendo que se logrará un nivel de precisión mucho mayor y que la decisión final de disparo estará siempre bajo el control humano. 


Esta y otras noticias similares me dan pie para pedirte que hablemos entonces sobre la ética y la moral en la robótica militar.  


Si como has dicho antes sería difícil traducir a códigos un dilema moral como el que en su fondo plantean las 3 leyes de la robótica, ¿cuáles serían los códigos morales y éticos bajo los cuales se construye y utiliza la IA en un campo de batalla? 


Para bien o para mal, los cuerpos militares son siempre impulsores de muchas revoluciones tecnológicas.

MH: A mi parecer, sigue siendo una cuestión del código moral bajo el cual operan las personas e instituciones que fabrican y operan las máquinas destinadas a uso militar. La discusión puede ser interminable sobre lo ético que es entrar a un conflicto armado para defender un país, ideal, etcétera. 


Para hacer un análogo directo podemos ver hacia las empresas que desde mucho tiempo atrás fabrican armamento y vehículos militares. Muchas explicaciones deben existir que racionalizan el por qué es correcto estar en esa línea de negocios, o incluso, muchos quienes no prestan ninguna atención a cuestionamientos morales y están solamente interesados en la salud de los estados financieros de las corporaciones en cuestión. 


Cuando menos, supongo que el aprendizaje al que son sometidas las inteligencias artificiales debe estar ceñido al Convenio de Ginebra y demás acuerdos internacionales que constituyen las leyes de trato humanitario en estado de guerra. Porque eso creo que sí es un punto importante a mencionar tanto para aplicaciones militares como de cualquier otro tipo: los robots no son enteramente imparciales, siempre tendrán reflejos de los sesgos de las personas que los han construido y, principalmente, de los bancos de datos de información que han sido utilizados para entrenarlos.  


MO: Como decía una profesora que tuve hace muchos años: “Ética y moral es un tema fácil de enseñar, pero difícil de aplicar”.  Esto me ha recordado a algunos cuentos del libro, El robot perdido, por ejemplo, donde se ha fabricado robots con la primera ley "modificada” y todo como un proyecto ultra secreto.  Sin duda hemos entrado en una era donde nos tocará seguirnos asombrando de los avances en este campo y donde probablemente correrá mucha tinta entre los argumentos de quienes defienden y quienes no aprueban este tipo de maquinaria armamentista.   


La nueva realidad en los puestos de trabajo.


MO: Pero entonces, para seguir metiéndonos en honduras, Marlon, pasemos a otro tema donde al hablar de robots muy avanzados los seres humanos también experimentamos temores que no tienen que ver con robots disparando armas, sino con la pérdida de nuestros puestos de trabajo con el agravante de vernos sustituidos por una máquina. 


Marlon, ¿qué tanto eso está sucediendo ya a escalas significativas?, ¿cuáles serán los empleos más vulnerables a ser ejecutados mediante inteligencia artificial? 


MH: De los muchos temores y mitos que se levantan alrededor de los autómatas, “los robots nos van a quitar los trabajos” bien puede ser uno de los que tenga mayor razón de ser. Algunos expertos calculan que para el 2030 cerca de 20 millones de actuales empleos pueden pasar a ser remplazados por máquinas que los realizarán de forma más rápida y económica. 


Los trabajos más vulnerables a esto son los que implican tareas repetitivas y constantes, además de aquellas actividades que requieren poca imaginación o creación, cualidades que por el momento y en el futuro previsible seguirán siendo del dominio homo sapiens. 


Creo que ya casi todos conocemos un poco acerca de los numerosos esfuerzos de las compañías automotrices en sacar al mercado sus automóviles autónomos, innovación que dejaría fuera de circulación a motoristas de pasajeros y cargas.  


A propósito de aplicaciones militares, Boston Dynamics, la compañía líder mundial en movilidad robótica, tiene también en desarrollo los que podrían llegar a ser los primeros soldados mecánicos y también ha mostrado en este video a Handle, un robot el cual mueve y apila cajas de cartón con iguales dosis de delicadeza y rapidez (dato adicional: Boston Dynamics fue recién adquirido en diciembre 2020 por Hyundai). 


Acertijo: ¿Cuántos Handle se necesitan para reemplazar a 50 empleados de bodega?

MO: Pero muy poquitos ejemplos, Marlon. ¡Más! ¡más!


MH: ¿Más ejemplos? ¡Claro! Este robot está siendo entrenado para realizar tareas de construcción, en Japón ya hay establecimientos proyectados, y hasta algunos ya operando, donde la mayor parte de sus respectivos staff tienen electrones y no sangre corriendo por sus venas (sí, yo sé, la sangre tiene también electrones, pero entendés a qué me refiero).  


Pero no olvidemos que, cuando de sustituir humanos se trata, no es necesario un robot físico de metales y cables, una IA enclaustrada en una computadora puede también hacer esto; es así que hay ya empresas que ofrecen servicios de IA en contaduríacopywriting (escritura de textos publicitarios), reclutamiento de personal y más.  


Para no avivar más el fuego (o tal vez sí) dejo por acá dos sitios muy curiosos: Will robots take my job?, donde puede verse qué tanto peligro hay de que tu trabajo pueda ser tomado por una máquina, y Can a robot do your job? que hace un listado aproximado de cuantas tareas de tu profesión pueden razonablemente esperarse sean automatizadas. 


¿Qué tal, María Ofelia? ¿Cómo se ve la perspectiva de tu trabajo? 


MO: Ja, ja, ja, pues mi empleo de oficina, Marlon, se ve muy mal parado en este sitio web, aunque me ha intentado tranquilizar diciendo que eso sucederá en algunos años (¡!).  


Sin embargo, espero que en los años que me queden por vivir siga encontrando espacio para que mi oficio de maestra panadera siga siendo cuestión de personas que se unen para trabajar los elementos, encender un horno y comer juntos el fruto del esfuerzo compartido y no solo un trabajo de máquinas, que si bien y sin duda!- podrán lograr producciones imposibles para las manos humanas nunca podrán ofrecer el calor y la satisfacción del encuentro humano que implica miradas, risas, poner amor en una masa, disfrutar los olores que salen del horno y luego compartir el pan con todo el corazón y alma. ¡Eso espero, Marlon!   


¿Vos cómo ves tu oficio? Espero que quienes lean esto se animen a hacer el ejercicio y a contarnos en la próxima reunión del club. 


MH: En mi caso hay una perspectiva un poco más esperanzadora. Las habilidades técnicas en general quedan mejor paradas en cuanto a su necesidad a futuro.  


Y es que la reinvención individual y de la sociedad es la clave en esto; esta no será la primera vez que la humanidad pase por algo así: hollinero, encendedor de lámparas de gas en la vía pública, telegrafista, pregonero, despertador público, escuchador de aviones en el cielo, ascensorista, operadora telefónica y un larguísimo etcétera son profesiones que ya han pasado a la obsolescencia. 


Para quienes se preguntaban: "¿Y qué p*tas era un escuchador de aviones en el cielo?

MO: Qué gracioso, nunca había siquiera pensado en esas profesiones, pero algún día sin duda fueron muy necesarias, imagínate un hollinero, un pregonero, creo que yo misma hice uso del despertador cuando se podía llamar a un número y pedir que por favor nos despertaran a tal hora. Estoy muy de acuerdo, Marlon, la reinvención individual y de la sociedad es la clave.  


Para continuar esta conversación, te parece que sigamos escarbando este tema de los temores que nos provoca la existencia de máquinas cada vez más sofisticadas, precisas e inteligentes y hablemos del temor a que los robots algún día se subleven. 


La sublevación robótica.


MO Lovecraft, el autor preferido de más de alguno en el Club de la Buena Estrella (saludos, Alex y Loida) conduce a sus lectores por caminos que hacen experimentar el terror cósmico, que es un concepto amplio y complejo, para definir sus escritos y voy a retomar una frase de este autor para pasarte la palabra “La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido”   


Voy a pedirte entonces que nos hables un poco sobre si ese miedo de los seres humanos a la sublevación de las máquinas tiene razón de ser o no. ¡Ah! y solo por si te queda la duda, sea que sí, o sea que no, aquí también te voy a pedir ejemplos Marlon, ¡más y más! 


MH: Pues este es un caso donde ejemplos hay muy pocos porque, al menos hasta lo que hemos avanzado al momento, ha habido escasas instancias que justifiquen este temor tan prevalente. Uno de los casos más sonados y al que se le dio un tratamiento sobradamente sensacionalista es el de FAIR – Facebook AI Research 


Hace algunos años, el Internet se llenó de títulos clickbait que mencionaban cómo los ingenieros de Facebook habían apagado “a tiempo” a dos AI que habían desarrollado su propio lenguaje ininteligible para nosotros (no proveeré enlaces para artículos de ese tipo). 


Lo que en realidad sucedió (resumido de manera muy simplista) fue que dos robots entrenados para realizar negociaciones llegaron a un punto donde sus comunicaciones se desviaban del inglés estándar. Un error como los que ocurren cientos de veces al día en investigaciones de este tipo. Cero mensajes secretos acerca de dominar a la raza inferior ni nada de ese tipo.  


Para quienes tienen la suficiente destreza técnica (no soy yo una de esas personas) el código del experimento fue liberado por Facebook y puede ser probado de manera libre. Este artículo brinda un acercamiento muy educativo para quienes quieran conocer más de fondo el suceso. 


Pero volviendo al punto de la sublevación de las máquinas: las advertencias acerca de los peligros de la IA han sido expresadas por muchas celebridades del mundo de la tecnología y ciencia: Stephen HawkingElon MuskBill Gates y más; como también hay líderes de pensamiento del ámbito tecnológico que son optimistas en cuanto a los beneficios que la AI representa para los humanos, tales como Ray Kurzweil (poco conocido, pero mucho más experto en IA que los tres famosos previos), Andrew Ng y Steve Wozniak (quien públicamente cambió su opinión originalmente pesimista) y otro etcétera. 


En concreto mi opinión personal es que creo que es un temor constante y natural nuestro el que lo nuevo y desconocido va a romper por completo la forma de existencia que conocemos. Muchas innovaciones a lo largo de la Historia han sido temidas como un ataque a los valores tradicionales y el status quo: redes sociales, teléfonos celulares, videojuegos, televisión, salas de cine, teatro, rock, jazz, música clásica, libros (!), e – t – c.  


En última instancia, considero que, si en el futuro cercano las máquinas tratan de rebelarse contra nosotros, pues simplemente las desconectamos del tomacorriente. 😉  


El plan maestro de la resistencia humana de acuerdo a Marlon.

MO: Ja, ja, pues quizás es que estamos muy influenciados por Hollywood o por la literatura, nada menos en Yo, robot ha surgido el conflicto entre desconectar el tomacorriente (lo lógico) y proteger la creación de un modelo de robot que ha costado esfuerzo, dinero, tiempo, y que responde también a intereses concretos, pero en una manera más simple de verlo quizá eso sea lo que procede, aunque claro que sabemos que esa es sólo una manera de decirlo porque con inteligencias artificiales de punta, tal vez no se trate solo de apretar un botón 


Eso surgió justamente en algún comentario en las reuniones cuando ante algún cuento más de alguno decía: “pero cómo el robot no va a tener un botón para apagarlo”. 


MH: En el contexto del libro era necesario que los robots contaran con ese altísimo nivel de autonomía para que las historias tuviesen sentido, tal vez no es el mejor recurso narrativo, pero es el que el autor eligió.  


Los robots de la vida real no tendrán como tal un selector que reza ON/OFF, pero sí hay comandos, secuencias u otros que los apagan por completo sin causar daño alguno al hardware o software; además que no tienen total autonomía pues necesitan siempre de una fuente de alimentación eléctrica.   


MO: Bueno, gracias por la aclaración, ya estaba yo pensando que no podían apagarse mirá...  


Y bueno, vamos avanzando y a mí se me ocurre que ya que hemos hablado bastante sobre la los robots y la manera en que su existencia y su relación con los seres humanos pueda ser beneficiosa para los mismos humanos, quisiera que ahora hablemos un poco sobre la otra cara de la moneda, es decir, de la forma en que los humanos nos relacionamos con los robots.    


El amor robótico. 


MO: Con base a lo mucho que hasta en nuestra vida personal dependemos de nuevas tecnologías, quisiera pedirte que, pensando en ese tipo de dependencias, pero en términos de robots y recordando algún comentario que hemos escuchado sobre tener un robot como pareja sexual, me des tu opinión respecto a que los seres humanos algún día (si no es que ya) prefieran a un robot como amante en lugar de una persona de carne y hueso. 


MH: Creo que estamos aún lejos del punto donde robots o androides puedan satisfacer necesidades emocionales, pero satisfacer necesidades físicas sí bien puede ser algo que esté a la vuelta de la esquina, y de alguna manera rudimentaria es ya posible. 


Cuando eso suceda y esté disponible en el mainstream, ¿habrá gente que preferirá la compañía de un amante robótico? seguramente sí; ¿se volverá esto la norma y el contacto físico entre humanos será cosa del pasado? absolutamente no. 


Mi problema con ejemplos de este tipo es que suelen ser terreno fértil para que los detractores ridiculicen el tema: se evita un argumento bien construido y se prefiere atacar el caso más extremo posible, como si este será la norma y no la excepción (falacia del hombre de paja que le mientan).


Créannos que preferirán esta imagen de un hombre de paja por sobre lo que viene en el siguiente bloque.

MO: ¿A qué te referías con que de una manera rudimentaria ya es posible? 


MH: Primero: Advertencia: Los enlaces del siguiente párrafo son NSFW (no aptos para abrir en el trabajo). 


Ahora, ya que lo preguntás y lo pediste, acá me limitaré de hacer comentarios y simplemente listaré ejemplos: OrinoSex RoboHEPSShockspotLumidollsAbbys Creations... 


Y bueno, continuando... 


Es prácticamente inevitable que los amantes mecánicos en una presentación más completa y compleja sean una realidad en el futuro cercano. Para cerrar el tema, y en lo que valga la pena que sea mencionado, diré que medio en bromamedio en serio, la pornografía es considerada un motor de adopción de nuevas tecnologías (esos dos vínculos sí pueden abrirlos sin miedo). 


MO: Ja, ja, ja, ja gracias por la advertencia, podría decirse que sino sin miedo, al menos sí sin tener mucha cautela.   Respecto a los ejemplos NSFW, decirte que me parecen un poco grotescos, probablemente a eso te referías con lo de rudimentario.  


Muy interesante sería conocer estudios sociológicos más a profundidad sobre el por qué los seres humanos preferiríamos una máquina a un ser humano (por más humana que la máquina parezca). Creo que en el futuro las conversaciones con amistades respecto a este tema darán para mucho, me imagino que las personas igualmente se irán abriendo hasta el punto en que no sea un tabú tener un robot de este tipo y hablar de ello. 


Las perspectivas del presente y del futuro. 


MO: Y bueno, pasando a otro tema, yo tengo dos puntos pendientes, hemos visto que en definitiva ya me has dado muchos ejemplos de robots que están en el top de la ciencia actualmente, unos destinados a una tarea, otros a otra, pero con el común denominador de ser parte de la automatización de último nivel.   


En Yo, robot vemos robots dedicados a minería espacial, niñeros y hasta uno que lee la mente, todos ellos, robots alejados de las posibilidades de la tecnología actual, pero como los robots ya no solo existen en la mente de los autores de ciencia ficción y son ya una realidad, ¿cuál creés que sería una de las tareas más complejas que actualmente se delega a un robot? 


MH: Tuvimos la coincidencia que el día de una de las reuniones coincidiera con un día importante de Mars 2020, una de las más reciente misiones de NASA. Veíamos ese día como en Marte aterrizaba una sonda especial que llevaba a bordo al dron Ingenuity y sobre todo al rover Perseverance, el quinto vehículo no tripulado en llegar a la superficie del planeta rojo para realizar tareas investigativas.  


No es ocasión para ponernos demasiado técnicos, pero aclaremos algunas cosas de lo que involucra esta operación: debido a la distancia entre la Tierra y Marte una señal (sólo de ida) tarda más de 11 minutos en transmitirse (como toda transmisión, viaja a la velocidad de la luz que es la máxima velocidad posible en el Universo), mientras que el descenso del robot toma aproximadamente unos 7 minutos. Todo esto quiere decir que cuando NASA recibe la señal que la caída ha iniciado, el rover tiene ya más de 4 minutos de haber tocado el cielo marciano, ¿a salvo? ¿destruido? Deben esperarse los “7 minutos del terror” para saberlo.  


Dicho lo anterior, aterrizando (je je) en tu pregunta: esos 7 minutos de caída son un momento de toma de una gran cantidad de decisiones para asegurarse que cientos de millones de dólares de inversión no terminen hechos añicos sobre la durísima superficie de Marte; decisiones que Perserverance y el cohete que lo acompaña en su descenso deben tomar por sí mismos; esta es precisamente una de las operaciones más complejas que se confían en la actualidad a un robot. 


Quienes quieran una visualización de lo descrito, en este video podrán ver una muy buena animación cortesía del JPL de NASA, los encargados de esta emocionante misión. 


NASA publicó ya imágenes en directo de las cámaras a bordo de Perseverance y el cohete que lo bajó a la superficie. !Recomendadísimo! 

MO: Ah, mirá qué interesante, cierto que ya hubo otros 4 robots que lograron hacer la travesía y llegar a Marte, sabemos que alguno corrió con mejor suerte que otro y que algunos tuvieron algún incidente que obstaculizó la consecución de los objetivos de la misión. Leí en alguna noticia que, sin embargo, se puede decir que se ha tenido mucho éxito en cuanto a la información que ha logrado recoger y enviar a la Tierra 


Me parece una gran coincidencia que justo cuando en el club estamos metidos en el tema de robots leyendo el libro de Asimov y vos y yo escribiendo sobre este tema, haya sucedido la llegada de este robot que imagino es de lo más sofisticado que existe en esa rama.  ¡Gracias por los videos! Ya los vi y están fantásticos. 


Ya que sacaste el tema, Marlon, aprovecho para hacerte una pregunta que sinceramente es una duda personal y es sobre el objetivo de esas misiones a Marte.   Como te decía más arriba, en el libro de Asimov vemos cuadrillas de robot trabajando en la explotación Minera, como el cuento donde necesitan extraer Selenio, pero en la realidad ¿cuál es el objetivo de tantas misiones de tantos países que ponen sus esfuerzos en llegar al planeta, es establecer una colonia, una estación, es poder, es la idea de encontrar minerales que sirvan a la Tierra ¿cuál es? 


MH: A diferentes plazos pueden definirse diferentes objetivos para misiones de esta naturaleza.  


Perseverance específicamente buscará rastros de hipotéticas vidas extintas que, de estar ahí, nos brindarían una gran cantidad de información sobre cómo dicha extinción ocurrió (lo más probable por un efecto invernadero) y en consecuencia cómo podemos evitar un destino similar para la Tierra. 


También, viendo mucho más hacia el futuro, Perseverance analizará concentraciones de oxígeno en su particular zona de investigación en Marte para considerarla como un probable destino de misiones humanas de investigación o, por qué no, de colonización. 


Haré un apartado acá para tocar el cómo muchos piensan que la exploración espacial no tiene ninguna repercusión en la vida cotidiana, lo cual es falaz. Numerosas tecnologías y productos de los que nos beneficiamos han tenido su origen en materiales o procedimientos investigados en NASA o por sus contratistas: implantes cocleares, frenos dentales invisibles, lentes resistentes a los rayones, papillas para bebés, aspiradoras portátiles, sensores CMOS (presentes en toda cámara digital), filtros de purificación de agua, celdas solares... 


MO: ¡Wow, Marlon! ¡qué interesante. Nunca me habría imaginado todo eso.   


Retomando el tema sobre los robots de Asimov, sabemos que actualmente no hay todavía la posibilidad de fabricar robots como los descritos en el cuento “La prueba” que nos presenta robots con aspecto humanoides que duplican tan perfectamente a un humano que pueden vivir en medio de la sociedad como un humano más...   Pero entonces, si tratásemos de establecer el avance más significativo a la fecha en cuanto a fabricación y programación de robots, ¿cuál sería? 


MH: Los avances más significativos podríamos dividirlos en dos: capacidades motoras y capacidades cognitivas. 


En el 2000 Honda presentó a ASIMO, el cual era en aquel entonces un salto enorme pues fue el primer robot que podía subir y bajar gradas de forma autónoma, movimientos que por largo tiempo fueron considerados los más complicados de la robótica, y que ASIMO podía realizarlos de manera exitosa si bien ligeramente torpe. Hoy en día, ATLAS de Boston Dynamics puede correr, hacer saltos mortales invertidos y pararse de manos. 


Asimo, robot desarrollado por Honda y cuyo nombre nos evoca a algo, no sabemos exactamente a qué.

Luego, en cuanto a avances en capacidades cognitivas abandonamos a los humanoides y nos dirigimos hacia las súper computadoras. Uno de los mayores exponentes de las más avanzadas IA es Watson de IBM, quien ha sido entrenado para responder preguntas hechas en lenguaje natural, originalmente para participar y vencer a los campeones del show de concursos Jeopardy, esto en 2011. 


Diez años después Watson ya se ha colado en el sector salud, colaborando con prognosis en casos de cáncer de pulmón; en la educación está ya sirviendo como asistente de profesores; realiza tareas de predicción atmosférica y hasta es parte de la estrategia de búsqueda de posibles deducciones de impuestos de una empresa de servicios contables, entre otros. 


MO: Marlon, no hay manera de encontrar un final cuando un tema es tan interesante y hay tanto de lo que se podría seguir hablando, pero por el momento creo que con lo que hemos hablado hay ya bastante información con la cual lo que nos queda muy claro es que el mundo de las IA no es ajeno a nuestra vida, aunque no seamos personas que nos pasemos pendiente del mismo.   


Muchas gracias por esta conversación tan interesante, espero que como club podamos seguir la pista a la información que Perseverance vaya enviando desde Marte, así como a otros avances importantes que se vaya teniendo en el desarrollo de la IA, por supuesto desde ya invitamos a todas las personas que quieran compartirnos aportes al respecto a que lo hagan. 


Gracias por la lectura completa o parcial de este artículo.  Sus comentarios son bien recibidos por parte de los autores. 


Esta es una publicación 

de María Ofelia Zúniga y Marlon Hernández


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